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Me deje garchar por un vendedor ambulante

Me deje garchar por un vendedor ambulante
Me subí al colectivo con la pollera cortíta y la tanga de hilo porque me gusta que me miren el culo. El calor era una mierda y el colectivo iba repleto. En una parada se subió un vendedor de esos que venden auriculares y boludeces. Morocho, brazo tatuado, cara de hijo de puta, voz gruesa. Se me plantó atrás y me habló al oído como si me estuviera ordenando:
—Qué buen culo tenés, putita de mierda. Hoy te lo voy a romper. Te bajás conmigo.
Me agarró del brazo con fuerza, casi me arranca, y me bajó del colectivo sin preguntarme nada. Lo seguí como una perra hasta un edificio de mierda a unas cuadras. Subimos las escaleras y ni bien entró al departamento me empujó contra la pared tan fuerte que me dolió la espalda. Me levantó la pollera de un tirón, me bajó la tanga hasta los tobillos y me escupió directo en el culo. Con dos dedos me abrió el agujero a la fuerza y me metió los dedos hasta el nudillo, moviéndolos bruto.
—Abrí las piernas y agachate, zorra. Te voy a destrozar el orto y no te quejes.
Me agaché, apoyé las manos en la pared y él se plantó atrás. Sacó la pija gruesa, ya dura y venosa, me la apoyó entre las nalgas y entró de una, de un solo empujón violento, sin avisarme. Solté un grito cuando me la clavó hasta el fondo, sintiendo cómo me abría el culo a la fuerza. Empezó a garcharme como un animal, con golpes secos, profundos y salvajes, agarrándome de las caderas con las manos tan fuertes que me iba a dejar moretones. Me empujaba contra la pared cada vez que me la hundía, me tiraba del pelo hacia atrás y me gritaba al oído:
—¿Te duele, putita? Mejor. Te lo estoy rompiendo a propósito. Sos una zorra barata que se bajó del colectivo para que un desconocido te use el culo como le da la gana.
Me cogió sin frenos, cambiándome de posición a los gritos. Me tiró a la cama de cara, me levantó el culo a los trompicones y me la volvió a meter de un solo golpe, más bruto todavía. Me golpeaba las nalgas con la mano abierta, fuerte, hasta que me ardió la piel, mientras me la clavaba hasta las bolas una y otra vez. Me escupió en la espalda, me tiró del pelo y me dijo que era una puta de mierda, que mi culo era solo un agujero para que él se desahogara.
Al final me la clavó profunda, me apretó las nalgas con fuerza brutal y me descargó todo adentro, el semen caliente llenándome mientras me seguía empujando. Cuando se sacó, un hilo grueso de leche me bajó por el muslo hasta la cama. Me dio una última palmada tan fuerte que me hizo saltar y me dijo:
—Listo, putita. Ahora andate con el culo destrozado y goteando. La próxima vez que te vea en el colectivo te voy a usar peor.
Me levanté temblando, me subí la tanga encima del culo abierto y lleno de semen, me acomodé la pollera y salí de su casa caminando raro, con el orto ardiendo, la pija ajena todavía marcándome y el semen resbalándome entre las piernas.

8 comentarios - Me deje garchar por un vendedor ambulante

mono2128
La leche que te salía del culo...después te la tomaste?
Biancatrolita19 +1
El tipo la juntaba con los dedos y me la daba en la boca
mono2128 +1
Ya está! Me explotó la pija
1978fernet +1
Terrible post!! Me encantó. Gracias por compartir
Lostamales92 +1
Que buen relatoooo!! Van 10 pts! Y te escribi al chat
Maag1998 +1
Para romperte la cola todos los dias uff
humedad82 +1
dolorosa y placentera experiencia me encanto gracias +10 putita culo destrozado