Hola a todos:
Después de mi relación fallida con mi amigo (ver mi relato anterior para saber), empecé a buscar en aplicaciones como Grindr para conseguir alguien con quién pasar el tiempo y tratar de olvidar los malos momentos.
Probé con varios títulos para mis publicaciones. No tuve mucho éxito. Mucho pajero dando vueltas, piden fotos en bolas y después no concretan nada.
Hasta que un viernes por la mañana apareció uno que decía lisa y llanamente: "Quién me chupa la verga y yo de regalo le hago el culo". "Activo de 56 años, casado, de trampa."
Directo, frontal, para algunos: brutal.
Pero, como yo conozco ese tipo de hombres maduros, conozco su forma de ser y de pensar, sabía que podría ser una oportunidad ideal. Los detecto por su forma de hablar y he tenido experiencia con ellos.
Un viejo calentón, directo, que dice algo y lo hace. No hablan al pedo, no dan vueltas, y son morbosos, tal vez borrachos, fumadores, y ciertamente, machos calentones casados.
Y, a pesar de lo que muchos pueden pensar, subestimando a alguien de 50 o 60 años, los tipos calentones a esa edad andan con la pija dura todos los días. Porque practican, miran porno, se pajean, cogen mucho a sus mujeres o a amantes, o incluso a las dos alternativamente. No necesitan pastillas azules. Pueden tener el pito duro en cuestión de segundos.
Y como sabrán los que siguen mis historias, me encantan los tipos morbosos y maduros.
Así que le escribí sin perder demasiado tiempo. Vamos a ponerle un nombre ficticio para proteger su identidad. Supongamos que se llama Roberto.
Yo: Hola, yo te lo haría. Yo te la chuparía y después me preñas
Roberto: A ver, mostrame el culo
Procedí a enviarle una foto mía de espaldas, desnudo, por supuesto.
Roberto: Bueno, a qué hora paso a cogerte?
Yo: ¿Y vos no mostrás nada?
Me envió dos fotos de su verga. Estaba sin depilar, totalmente peluda la verga y los huevos. Le dije que las prefiero depiladas y prometió hacerse un recorte.
Le dije que esa semana estaba complicado, y que arreglemos para la semana siguiente. La verdad es que yo había arreglado con otro chavón casado de 40 años de edad que, supuestamente, iba a venir esa tarde.

A la hora señalada para que viniera el chavón casado con el que me debía encontrar, simplemente, no apareció. Le envié varios mensajes y no me contestó.
Obviamente, me quedé re caliente. Caliente en el sentido de enojado, porque me molesta tremendamente la gente que no cumple lo que dice. Y caliente porque estuve toda la tarde preparándome. Me bañé, depilé la cola, me perfumé, limpié toda la casa. Estaba hecha una princesa esperando a su amante. Y el amante nunca se presentó.
Como me quedé con bronca y calentura, me decidí a escribirle al macho casado de 56 años. Y me contestó:
Yo: ¿Querés venir ahora? (eran las ocho de la noche)
Roberto: Mostrame el culo
Le envié otra foto de mi cola depilada
Roberto: Y tenes lugar para cogerte?
Yo: Sí, lugar tengo
Roberto: Dnde tengo que ir a coger? Tenes cama hay?
Yo: Sí, cama tengo.
Le pregunté si sabía usar la ubicación y me contestó que sí. Entonces, le pasé mi ubicación y me dijo que terminaba de hacer un arreglo al auto y salía para mi casa. A los 40 minutos me escribió para decirme que estaba saliendo para mi casa.
Yo estaba entusiasmado, ansioso y caliente.
Me encantan los viejos casados, bien masculinos y directos. Nada de vueltas, de personalidades de cristal, nada de preguntas por mi cara, mi pelo, la barba, si trabajo en una oficina o soy desocupado. Nada de boludeces, cuestionarios ni cuestionamientos. Los viejos libidinosos, alzados, maduros, dicen algo y lo cumplen. Te usan como un cacho de carne. ¿Pero esto me molestaba? No. A esta altura, con todo lo sufrido por mi relación anterior, ya no voy a cometer el mismo error. Enamorarme, relacionarme sentimentalmente con un hétero flexible, no. Eso nunca más.
Cuando Roberto estaba por llegar me envió un mensaje y salí a la vereda.
Tiene un lindo auto bien cuidado, limpio y perfumado. Es un hombre de 1,75m, unos 90 kg de peso, pelo ralo de color negro con algunas canas en la cabeza, barba de uno o dos días, ropa moderna tipo entallada al cuerpo, y una panza cervecera.
Los hombres comunes, esos son exactamente los que me gustan. Así como Roberto, tal cual.
Lo hice pasar, nos sentamos a la mesa, tomamos un poco de jugo, y al minuto me dijo que no había por qué dar muchas vueltas: "Vamos a ponernos cómodos". Dijo, y empezó a desvestirse
Roberto: Me pongo en bolas, para qué andar con vergüenza. Mejor es así, ponerse en bolas de una.
Y procedió a sacarse las zapatillas, el pantalón. Se bajó el calzoncillo slip y se tiró sobre la cama.
Fui a donde estaba él y empecé a chupársela. Tenía un gusto saladito. Se veía que estaba caliente mientras venía por el camino, porque su pija estaba babeando desde antes. Se terminó de quitar el calzoncillo y quedó totalmente en bolas. Como yo había preparado el ambiente, tenía dos estufas prendidas para no tener frío en pleno invierno. Una estufa a gas y otra eléctrica.

Su verga estaba a media máquina y lentamente se fue poniendo más gruesa y más larga. El tamaño inicial se duplicó. En las fotos no parecía tan grande, le dije,
Me dijo que no estaba consciente del tamaño de su pija. No sabe si es más grande o chica que la pija de otros hombres.
Es más grande, le comenté. Lo tomó como un elogio y se puso contento.
Sus gestos de placer y sus suspiros los decían todo. Estaba disfrutando mi boquita golosa.
Roberto: ¡Qué buena mamada me estás haciendo! ¡Qué bien la chupas!
Yo seguí con mi tarea mientas me pidió que me saque la ropa y me ponga con la cola mirando hacia él. Me empezó a meter mano, a dar chirlos, a manosear toda la cola. Me sentí muy puta. Se escupió los dedos y me metió uno y después dos. Yo gemía y le seguía chupando la verga que estaba deliciosa.
Su pija tendrá unos 20 centímetros de largo. Bien torcida y cabezona. De unos 5 centímetros de ancho.
Roberto: Sabes que te voy a coger el culo, no?
Yo: Esa colita es tuya
Roberto: Ufff! Esta colita está bien sabrosa.
Hundió su cara en mi cola, empezó a lamer mi agujerito que hacía más de dos meses no era sometido por un hombre. Mientras me manoseaba la cola, me mordía los cachetes del culo, me apretaba fuerte con sus manos, me daba chirlos y gozaba de placer.
Ese hombre es muy calentón y desprejuiciado. ME ENCANTA
En ese momento me hizo acostar boca abajo, se puso arriba mío y empezó a penetrarme
Esa pija dura, torcida, llena de saliva empezó a clavarse en mi tierno agujerito. Me estaba partiendo el ojete. Yo gritaba y gemía.
Roberto: Ponete así, en 4. Ahora te va a entrar bien...
Obedecí como la puta sumisa que soy y me puse en 4 al borde de la cama. Se puso de pie detrás mío y me volvió a clavar.
Roberto: Queres que te la meta toda?
Yo: Despacito, papi. Es muy grande y me estás partiendo.
La realidad es que ese hombre es bruto. Te la pone de una. Es una cosa que a muchos les gusta, que les partan el ojete. A mí me gusta más lento, despacio. Dejando dilatar y después sí.
Procedió a cogerme más lentamente y en cuestión de minutos largó toda la leche dentro de mi lujurioso cuerpo, de mi cola cerrada, porque yo apretaba para darle más placer. Es doloroso, te queda ardiendo el ojete, pero el macho queda contengo porque gozó bien de una cola cerrada.
Roberto: Uuff!! Estaba re caliente!! Me hiciste vaciar las bolas.
Me decía esas cosas mientras se iba en bolas a lavar al baño
Luego continuó:
Roberto: Ahora tengo un amigo para venir a visitar, jaja! Puedo venir todas las semanas. Vos qué decís?
Yo: Sí, me gustaría. Me avisas y pasá cuando quieras
Me dio un abrazo, me dio un beso cariñoso y se fue porque dijo que su mujer lo estaba esperando.
"Ella está enferma" Me confesó. Y continuó diciendo que hace dos años no coge con ella porque tiene enfermedades varias que le causan dolores corporales. Siempre está en tratamientos médicos y no puede tener relaciones sexuales.
La verdad, si eso es cierto o no, no me importa demasiado. Si él coge o no con su esposa, me da lo mismo. Si está enferma, ojalá se mejore. Y mientras yo, con que venga Roberto, se saque las ganas conmigo, me haga gozar y goce conmigo, con eso me conformo...
Después de mi relación fallida con mi amigo (ver mi relato anterior para saber), empecé a buscar en aplicaciones como Grindr para conseguir alguien con quién pasar el tiempo y tratar de olvidar los malos momentos.
Probé con varios títulos para mis publicaciones. No tuve mucho éxito. Mucho pajero dando vueltas, piden fotos en bolas y después no concretan nada.
Hasta que un viernes por la mañana apareció uno que decía lisa y llanamente: "Quién me chupa la verga y yo de regalo le hago el culo". "Activo de 56 años, casado, de trampa."
Directo, frontal, para algunos: brutal.
Pero, como yo conozco ese tipo de hombres maduros, conozco su forma de ser y de pensar, sabía que podría ser una oportunidad ideal. Los detecto por su forma de hablar y he tenido experiencia con ellos.
Un viejo calentón, directo, que dice algo y lo hace. No hablan al pedo, no dan vueltas, y son morbosos, tal vez borrachos, fumadores, y ciertamente, machos calentones casados.
Y, a pesar de lo que muchos pueden pensar, subestimando a alguien de 50 o 60 años, los tipos calentones a esa edad andan con la pija dura todos los días. Porque practican, miran porno, se pajean, cogen mucho a sus mujeres o a amantes, o incluso a las dos alternativamente. No necesitan pastillas azules. Pueden tener el pito duro en cuestión de segundos.
Y como sabrán los que siguen mis historias, me encantan los tipos morbosos y maduros.
Así que le escribí sin perder demasiado tiempo. Vamos a ponerle un nombre ficticio para proteger su identidad. Supongamos que se llama Roberto.
Yo: Hola, yo te lo haría. Yo te la chuparía y después me preñas
Roberto: A ver, mostrame el culo
Procedí a enviarle una foto mía de espaldas, desnudo, por supuesto.
Roberto: Bueno, a qué hora paso a cogerte?
Yo: ¿Y vos no mostrás nada?
Me envió dos fotos de su verga. Estaba sin depilar, totalmente peluda la verga y los huevos. Le dije que las prefiero depiladas y prometió hacerse un recorte.
Le dije que esa semana estaba complicado, y que arreglemos para la semana siguiente. La verdad es que yo había arreglado con otro chavón casado de 40 años de edad que, supuestamente, iba a venir esa tarde.

A la hora señalada para que viniera el chavón casado con el que me debía encontrar, simplemente, no apareció. Le envié varios mensajes y no me contestó.
Obviamente, me quedé re caliente. Caliente en el sentido de enojado, porque me molesta tremendamente la gente que no cumple lo que dice. Y caliente porque estuve toda la tarde preparándome. Me bañé, depilé la cola, me perfumé, limpié toda la casa. Estaba hecha una princesa esperando a su amante. Y el amante nunca se presentó.
Como me quedé con bronca y calentura, me decidí a escribirle al macho casado de 56 años. Y me contestó:
Yo: ¿Querés venir ahora? (eran las ocho de la noche)
Roberto: Mostrame el culo
Le envié otra foto de mi cola depilada
Roberto: Y tenes lugar para cogerte?
Yo: Sí, lugar tengo
Roberto: Dnde tengo que ir a coger? Tenes cama hay?
Yo: Sí, cama tengo.
Le pregunté si sabía usar la ubicación y me contestó que sí. Entonces, le pasé mi ubicación y me dijo que terminaba de hacer un arreglo al auto y salía para mi casa. A los 40 minutos me escribió para decirme que estaba saliendo para mi casa.
Yo estaba entusiasmado, ansioso y caliente.
Me encantan los viejos casados, bien masculinos y directos. Nada de vueltas, de personalidades de cristal, nada de preguntas por mi cara, mi pelo, la barba, si trabajo en una oficina o soy desocupado. Nada de boludeces, cuestionarios ni cuestionamientos. Los viejos libidinosos, alzados, maduros, dicen algo y lo cumplen. Te usan como un cacho de carne. ¿Pero esto me molestaba? No. A esta altura, con todo lo sufrido por mi relación anterior, ya no voy a cometer el mismo error. Enamorarme, relacionarme sentimentalmente con un hétero flexible, no. Eso nunca más.
Cuando Roberto estaba por llegar me envió un mensaje y salí a la vereda.
Tiene un lindo auto bien cuidado, limpio y perfumado. Es un hombre de 1,75m, unos 90 kg de peso, pelo ralo de color negro con algunas canas en la cabeza, barba de uno o dos días, ropa moderna tipo entallada al cuerpo, y una panza cervecera.
Los hombres comunes, esos son exactamente los que me gustan. Así como Roberto, tal cual.
Lo hice pasar, nos sentamos a la mesa, tomamos un poco de jugo, y al minuto me dijo que no había por qué dar muchas vueltas: "Vamos a ponernos cómodos". Dijo, y empezó a desvestirse
Roberto: Me pongo en bolas, para qué andar con vergüenza. Mejor es así, ponerse en bolas de una.
Y procedió a sacarse las zapatillas, el pantalón. Se bajó el calzoncillo slip y se tiró sobre la cama.
Fui a donde estaba él y empecé a chupársela. Tenía un gusto saladito. Se veía que estaba caliente mientras venía por el camino, porque su pija estaba babeando desde antes. Se terminó de quitar el calzoncillo y quedó totalmente en bolas. Como yo había preparado el ambiente, tenía dos estufas prendidas para no tener frío en pleno invierno. Una estufa a gas y otra eléctrica.

Su verga estaba a media máquina y lentamente se fue poniendo más gruesa y más larga. El tamaño inicial se duplicó. En las fotos no parecía tan grande, le dije,
Me dijo que no estaba consciente del tamaño de su pija. No sabe si es más grande o chica que la pija de otros hombres.
Es más grande, le comenté. Lo tomó como un elogio y se puso contento.
Sus gestos de placer y sus suspiros los decían todo. Estaba disfrutando mi boquita golosa.
Roberto: ¡Qué buena mamada me estás haciendo! ¡Qué bien la chupas!
Yo seguí con mi tarea mientas me pidió que me saque la ropa y me ponga con la cola mirando hacia él. Me empezó a meter mano, a dar chirlos, a manosear toda la cola. Me sentí muy puta. Se escupió los dedos y me metió uno y después dos. Yo gemía y le seguía chupando la verga que estaba deliciosa.
Su pija tendrá unos 20 centímetros de largo. Bien torcida y cabezona. De unos 5 centímetros de ancho.
Roberto: Sabes que te voy a coger el culo, no?
Yo: Esa colita es tuya
Roberto: Ufff! Esta colita está bien sabrosa.
Hundió su cara en mi cola, empezó a lamer mi agujerito que hacía más de dos meses no era sometido por un hombre. Mientras me manoseaba la cola, me mordía los cachetes del culo, me apretaba fuerte con sus manos, me daba chirlos y gozaba de placer.
Ese hombre es muy calentón y desprejuiciado. ME ENCANTA
En ese momento me hizo acostar boca abajo, se puso arriba mío y empezó a penetrarme
Esa pija dura, torcida, llena de saliva empezó a clavarse en mi tierno agujerito. Me estaba partiendo el ojete. Yo gritaba y gemía.
Roberto: Ponete así, en 4. Ahora te va a entrar bien...
Obedecí como la puta sumisa que soy y me puse en 4 al borde de la cama. Se puso de pie detrás mío y me volvió a clavar.
Roberto: Queres que te la meta toda?
Yo: Despacito, papi. Es muy grande y me estás partiendo.
La realidad es que ese hombre es bruto. Te la pone de una. Es una cosa que a muchos les gusta, que les partan el ojete. A mí me gusta más lento, despacio. Dejando dilatar y después sí.
Procedió a cogerme más lentamente y en cuestión de minutos largó toda la leche dentro de mi lujurioso cuerpo, de mi cola cerrada, porque yo apretaba para darle más placer. Es doloroso, te queda ardiendo el ojete, pero el macho queda contengo porque gozó bien de una cola cerrada.
Roberto: Uuff!! Estaba re caliente!! Me hiciste vaciar las bolas.
Me decía esas cosas mientras se iba en bolas a lavar al baño
Luego continuó:
Roberto: Ahora tengo un amigo para venir a visitar, jaja! Puedo venir todas las semanas. Vos qué decís?
Yo: Sí, me gustaría. Me avisas y pasá cuando quieras
Me dio un abrazo, me dio un beso cariñoso y se fue porque dijo que su mujer lo estaba esperando.
"Ella está enferma" Me confesó. Y continuó diciendo que hace dos años no coge con ella porque tiene enfermedades varias que le causan dolores corporales. Siempre está en tratamientos médicos y no puede tener relaciones sexuales.
La verdad, si eso es cierto o no, no me importa demasiado. Si él coge o no con su esposa, me da lo mismo. Si está enferma, ojalá se mejore. Y mientras yo, con que venga Roberto, se saque las ganas conmigo, me haga gozar y goce conmigo, con eso me conformo...
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