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De Madre a Esposa de mi Hijo I

Hola gentes!
Ya sé o desaparezco por meses o subo contenido casi a diario... Bueno, son etapas che!!!
Hoy les vengo a dejar el primer capítulo de esta historia.
Los capítulos van a ser cortos comparados con lo que los tengo acostumbrados, si quieren que sean más largos me avisan.
Si les gustó dejen sus puntos y comenten, si no les gustó... también háganmelo saber.
ACLARACIÓN!!!:
Los personajes son ficticios y las imagenes creadas por IA (la gran mayoría)

Ahora sí...

Capítulo I

Me llamo Leticia. Tengo 51 años, aunque mucha gente me dice que parezco más joven. Soy de estatura media, con curvas generosas que el tiempo no ha conseguido disimular del todo. Mi cabello es rubio con algunas canas que ya no me molesto en ocultar, y mis ojos marrones suelen tener una mirada cansada pero aún viva. Mi cuerpo… bueno, ya no es el de una veinteañera, pero conservo pechos llenos, caderas anchas y una cintura que todavía puede verse atractiva cuando me visto con cuidado.

De Madre a Esposa de mi Hijo I

Mi matrimonio con Jorge se había muerto hacía años. Vivíamos bajo el mismo techo por comodidad y por nuestro hijo Alexander, pero ya no había amor, ni sexo, ni siquiera respeto. Él tenía sus aventuras. Yo… yo tenía un vacío enorme.

Fue en ese vacío donde todo empezó a cambiar.

Alex tenía 20 años y se había convertido en un hombre. Alto, de hombros anchos, con brazos fuertes por el trabajo en el depósito, tatuajes que le daban un aire rebelde y esa sonrisa pícara que derretía a cualquiera.

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Empecé a fijarme en cómo se le marcaban los músculos cuando levantaba cajas, en cómo le quedaba la remera ajustada después de entrenar, en el vello que le bajaba por el abdomen. Al principio fue solo una observación inocente.

Me avergonzaba de mí misma.
«Es tu hijo, Leticia. ¿Qué mierda te pasa?», me repetía frente al espejo.
Pero no podía parar.
Empecé a seducirlo de formas pequeñas, casi imperceptibles. Usaba blusas con escotes más pronunciados cuando estábamos solos en casa. Me ponía leggins ajustados o shorts cortos.

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A veces, “olvidaba” cerrar bien la puerta del baño y salía envuelta solo en una toalla que dejaba entrever el nacimiento de mis pechos o parte de mis muslos.

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Una tarde calurosa, salí del baño sabiendo que él estaba en el living. La toalla apenas me cubría. Fingí sorpresa cuando lo vi.
—Ay, Alex, pensé que habías salido —dije, haciendo que la toalla se deslizara un poco más de lo necesario.
Sus ojos se clavaron en mí. Vi cómo tragaba saliva. No dijo nada, pero tampoco apartó la mirada.

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Esa noche, por primera vez, me masturbé pensando en él, en mi hijo. Me sentí sucia… y terriblemente excitada, pero después de mucho tiempo, por fin pude dormir feliz.

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Los días siguientes la tensión creció. Empecé a tocarlo “sin querer”: rozarle el brazo, apoyarme en su pecho cuando le pedía algo, dejar que mi mano se quedara un segundo de más en su espalda. Él respondía. A veces me miraba con deseo contenido, otras, se ponía nervioso y se iba a su habitación.

Hasta que una noche no pudimos más.

Jorge había salido de viaje, yo sabía que era mentira, que había planificado una “escapada” con una de las putas fijas que tenía, pero ya no me importaba. Estábamos solos en casa. Yo había preparado una cena y me vestí con un vestido liviano, sin sostén. El escote era generoso. Alex no podía dejar de mirarme.

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Después de cenar, nos sentamos en el sofá a ver una película. El ambiente estaba cargado. En un momento, apoyé mi cabeza en su hombro. Su mano bajó lentamente hasta mi cintura.

De Madre a Esposa de mi Hijo I

—Mamá… —susurró, haciendo que se me erice la piel.

Lo miré. Tenía los ojos oscuros de deseo.

—Alex… No sé si esto está bien —dije con la voz temblorosa—, pero ya no aguanto más fingir que no te deseo.

Él no contestó con palabras. Me besó.

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Fue un beso profundo, desesperado. Sus manos bajaron por mi cuerpo, apretándome las nalgas por encima del vestido. Gemí contra su boca. Lo sentí duro contra mi pierna.
Me subió el vestido hasta la cintura y metió la mano dentro de mis bragas. Estaba empapada.

—Dios… estás tan mojada —dijo mientras besaba mi cuello.

Me tocó con dedos hábiles, frotando mi clítoris mientras me besaba. Me corrí rápido, temblando en sus brazos.

Luego lo empujé contra el sofá, le bajé el pantalón y liberé su pene. Era grueso, joven, venoso y completamente erecto. Lo miré un segundo, consciente de lo prohibido que era esto… y me lo metí en la boca.

Lo chupé con ganas, disfrutando sus gemidos. Alex me agarraba el pelo y empujaba suavemente.

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—No voy a aguantar mucho si seguís así… —advirtió.

Me subí encima de él. Despacio, bajé sobre su verga, sintiendo cómo me abría por completo. Ambos gemimos cuando lo tuve todo adentro. Empecé a moverme, primero lento, saboreando la sensación de tener a mi propio hijo dentro de mí. Luego más rápido, más salvaje.

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Me hizo acabar por segunda vez. Poco después, él se tensó y se vació profundamente en mí con un gruñido ronco.

Nos quedamos abrazados, respirando agitados. La realidad empezó a caer sobre nosotros.

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—¿Qué hicimos, mamá? —susurró.
—No lo sé, Alex… pero es algo de lo que no me arrepiento.

Continuará...

5 comentarios - De Madre a Esposa de mi Hijo I

AleFemboy +1
¿Qué IA utilizaste para las imágenes? 🥵
TillMarqueze
Chat gpt. Aún no consigo una que pueda hacer las escenas hot.
AleFemboy +2
@TillMarqueze hay que ver cómo es que se las pides. 🥵
TillMarqueze +1
Con mucha MUCHA paciencia