El padre desapareció hace tiempo. Solo estamos mi hijo y yo.
Paso el tiempo mi hijo es un adolescente y estemos acostumbrados a estar solos. Mi rutina debió haber cambiado en esta época. Yo duermo sin bragas y con una camisola. Debí adaptarme a mi hijo adolescente.
Una noche de calor dejé la sábana a un costado. La remerona apenas me cubría la cola. Mientras dormía siento que mi hijo se acueste a mi lado, yo no me moví pensé que quería a esa hora de la noche y fue entonces cuando empecé a sentir un rose en mi culo. No dije nada. Pero sabía perfecto de que era ese roce. Estaba bien duro, llevé mi pierna un poco hacia adentro pare dejar mejor movimiento, sentía que me lo refregaba por la raya del culo, para arriba y para abajo. Hasta que fue más abajo. Yo a esta altura estaba cachonda. De apoco fue metiéndolo hasta llegar al fondo, ahí su manso me agarró por la cintura y empezó a darme, despacio le dije. Pero él no me escuchó. De repente se sintió un gemido y sentí adentro el calor de la lechita. Lo sacó y se levantó para irse. Pare le dije. Falta mucho. Me di vuelta y aún se podía ver que lo tenía parado y duro. Veni le dije. Me abrí de piernas y le dije Ponete arriba mis piernas lo abrazaron. Ahora mételo de nuevo pero despacio. Todo mi cuerpo empezó a temblar senti que me penetraba una serpiente, le pedí que sea suave el movimiento le agarré las manos y las puse en mis pechos. Acaricia me los pezones le dije. El fue por más. Paso si lengua con mucha suavidad mientras se empezaba a mover más rápido, empecé a gemir, a gritar de placer Más más. Dame más. Más adentro. No te detengas sigue sigue sigue así. El siguió un poco más hasta que sentí de nuevo el calor de la leche en mi. Cuando la saco seguía dura. Me miro y me dijo. Te das vuelta? Entendí lo que quería. Me puse en cuatro con la cola para arriba. El me penetro y me dio placer anal. Cuando termino me dijo que le había gustado. Que quería seguir haciéndolo cada tanto. Lo miré y le dije veremos.
Se acercó a mí, me dio un beso en los labios, gracias ma. Antes de irme puedes hacer algo más por mí? Claro hijito. Qué quieres? Llevo su pene aún duro a mi boca. Quiero saber que se siente me dijo. Lo metió todo en mi boca hasta la garganta. Lo sacó y se lo agarré, lo empecé a chupar el parecía gustarle. Mientras me agarro de los pelos y me dijo así puta sigue así puta. Me lo saco de la boca. Me acaeció la cara, bajo por el cuello rodeo los pechos, siguió por mi cuerpo hacia mi vagina la empezó a tocar, en seguida gemí. Eso pareció gustarle y siguió tocando jugando, me empezó a dar golpecitos y se agachó, con su lengua me llenó de gemidos. Metio sus dedos, hijo ya basté no puedo más. Me vas a matar le dije. El se sonrió y se retiró. Nos vemos mañana a esta hora.
Que había pasado, me cogio mo hijo. Y lo peor de todo que yo lo disfrute y le insiste para que siga. Y lo más extraño quiero que mañana vuelva.
Paso el tiempo mi hijo es un adolescente y estemos acostumbrados a estar solos. Mi rutina debió haber cambiado en esta época. Yo duermo sin bragas y con una camisola. Debí adaptarme a mi hijo adolescente.
Una noche de calor dejé la sábana a un costado. La remerona apenas me cubría la cola. Mientras dormía siento que mi hijo se acueste a mi lado, yo no me moví pensé que quería a esa hora de la noche y fue entonces cuando empecé a sentir un rose en mi culo. No dije nada. Pero sabía perfecto de que era ese roce. Estaba bien duro, llevé mi pierna un poco hacia adentro pare dejar mejor movimiento, sentía que me lo refregaba por la raya del culo, para arriba y para abajo. Hasta que fue más abajo. Yo a esta altura estaba cachonda. De apoco fue metiéndolo hasta llegar al fondo, ahí su manso me agarró por la cintura y empezó a darme, despacio le dije. Pero él no me escuchó. De repente se sintió un gemido y sentí adentro el calor de la lechita. Lo sacó y se levantó para irse. Pare le dije. Falta mucho. Me di vuelta y aún se podía ver que lo tenía parado y duro. Veni le dije. Me abrí de piernas y le dije Ponete arriba mis piernas lo abrazaron. Ahora mételo de nuevo pero despacio. Todo mi cuerpo empezó a temblar senti que me penetraba una serpiente, le pedí que sea suave el movimiento le agarré las manos y las puse en mis pechos. Acaricia me los pezones le dije. El fue por más. Paso si lengua con mucha suavidad mientras se empezaba a mover más rápido, empecé a gemir, a gritar de placer Más más. Dame más. Más adentro. No te detengas sigue sigue sigue así. El siguió un poco más hasta que sentí de nuevo el calor de la leche en mi. Cuando la saco seguía dura. Me miro y me dijo. Te das vuelta? Entendí lo que quería. Me puse en cuatro con la cola para arriba. El me penetro y me dio placer anal. Cuando termino me dijo que le había gustado. Que quería seguir haciéndolo cada tanto. Lo miré y le dije veremos.
Se acercó a mí, me dio un beso en los labios, gracias ma. Antes de irme puedes hacer algo más por mí? Claro hijito. Qué quieres? Llevo su pene aún duro a mi boca. Quiero saber que se siente me dijo. Lo metió todo en mi boca hasta la garganta. Lo sacó y se lo agarré, lo empecé a chupar el parecía gustarle. Mientras me agarro de los pelos y me dijo así puta sigue así puta. Me lo saco de la boca. Me acaeció la cara, bajo por el cuello rodeo los pechos, siguió por mi cuerpo hacia mi vagina la empezó a tocar, en seguida gemí. Eso pareció gustarle y siguió tocando jugando, me empezó a dar golpecitos y se agachó, con su lengua me llenó de gemidos. Metio sus dedos, hijo ya basté no puedo más. Me vas a matar le dije. El se sonrió y se retiró. Nos vemos mañana a esta hora.
Que había pasado, me cogio mo hijo. Y lo peor de todo que yo lo disfrute y le insiste para que siga. Y lo más extraño quiero que mañana vuelva.
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