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Fui hecha para ser una puta (parte 3)

Fui hecha para ser una puta (parte 3)

Fui hecha para ser una puta (parte 3)

En mi trabajo entro un chico nuevo que pusieron a mi cargo, y todo bien con él, era un poco menor que yo, alto, robusto, tenía el cabello un poco largo, un estilo rockero y rebelde, buen conversador y amable, siempre olía delicioso.

Note que me miraba mucho, aunque no entendía el porque, con mi uniforme de trabajo no me veía muy linda, un día quise probar algo nuevo, quizá coquetear con el un poco, ese día en lugar de mi clásico pantalón, lleve unos leggins, me puse un hilito, siempre me gustó mi trasero aunque pequeño tenía las nalguitas redonditas, fuimos a la bodega a acomodar algunas cosas, trate siempre que me mirara el trasero, y varias veces lo descubrí mirándome, me reacomode la tanga para que sobre saliera de mis leggins y deje que me mirara.

En otra ocasión no lleve sostén, mi blusa blanca transparentaba mis pezones, cuando él estaba conmigo dejaba que me mirara, igualmente que antes lo descubrí mirándome y solo nos reíamos pero no me cubría, le daba permiso que me mirara a su antojo.

Aveces me escribía en WhatsApp, platicábamos largo rato, el sabía que tenía pareja, así que era moderado al hablarme, aunque aveces si nos poníamos traviesos, llegó el punto en el que me decía que al otro día le gustaría verme con otra tanguita o que fuera sin sostén, una vez le hice un regalo, fui al baño me quite mi tanguita y la guarde en su chaqueta, salimos del trabajo se despidió de mi, y cada quien nos fuimos a casa, le mandé un mensaje diciéndole que le hice un regalo, que revisara en los bolsos de su chaqueta, lo encontró y me dijo que le sorprendió mi obsequio, y que olía delicioso, se atrevió a decirme que se masturbo con ella, le dije que esa era la idea.

Días después, llegó con un obsequio,al abrirlo me di cuenta que eran varias tanguitas, me dijo que las usará y diario le daría una con mi aroma, aveces dejaba hasta que me él mismo me los quitará, en esos momentos cuando nos íbamos a la bodega y estábamos solos, se ponía de rodillas y poco a poco me los iba bajando para quitarmelos, me daba la vuelta me abría las nalgas y metía su rostro entre ellas, dando pequeñas lamidas a mi ano y a mí vagina, era delicioso, había otras ocasiones en las que yo me tocaba hacerle sexo oral, la primera vez me quedé sorprendida con lo grande que lo tenía, me lo llevé a la boca con tanto gusto hasta que me llenara de rica leche.

La primera vez que me penetro, fue delicioso, estábamos solos en un rincón en la bodega, me dio la vuelta, subí la pierna sobre unos estantes me acomodo y me la metió, intentaba no gemir de placer pero no podía, fue tanto que casi nos descubren.

Todo esto pasaba, y Eduardo no sabía nada, de alguna manera me excitaba serle infiel y que él no lo supiera, aunque supongo yo que lo intuía, mi ropa interior siempre estaba llena de semen, yo misma olía a semen de otro hombre, aveces llegaba y besaba a Eduardo con el sabor del semen de otro macho.

Aunque también pensaba de que forma compartirlo con él, hacerlo parte del juego.

En el trabajo comenzó a correr el rumor de que yo me cogía al nuevo, poco después por circunstancias el chico se fue de la empresa, aunque aún seguíamos en contacto, y aveces iba por mi para ir al motel y me hiciera suya a su antojo, pero esa pequeña fama de chica fácil llegó a oídos de varios compañeros, me hacía regalos, me invitaban a comer, me mandaban mensajes, comencé a citar discretamente a algunos a la bodega, dejaba que me tocaran, yo solo estaba ahí, disponible para lo que se les antojara, me bajaban la blusa y me chupaban las tetas, me hacían a un lado la tanga y metían los dedos, me ponía de rodillas y les hacía sexo oral, en poco tiempo ya era la puta de todos.

Hasta ya tenía un grupo de WhatsApp con algunos de mis compañeros, les mandaba algunas fotitos, uno de ellos propuso que nos viéramos en un hotel, hiciéramos un orgía, ese día le dije a Eduardo que me quedaría hasta tarde en el trabajo por qué había que hacer inventario general.

Llegue a la habitación que ellos habían pagado, cuando entré, me estaba esperando, en la cama del motel había unos regalos para mí, un conjunto de lencería, medias de liguero, un baby doll negro hasta un dildo y muchos condones, alguien llevo bebidas, me fui al baño a cambiar, y antes de comenzar platicamos un poco me tomé algunas cervezas, me iban turnando sentándome en sus piernas, me acariciaban las piernas, las tetas o el culo, todos (que era cinco personas) comenzaron a quitarse la ropa, ver cómo a cinco machos con la verga bien parada por mí me lleno de morbo, me sentir la mujer más puta de todas, vergas te todas las formas y tamaños, me senté en el pequeño sillón de la habitación y cada unos iba pasando a que se lo chupara, mientras con mis manos masturbaba a algún otro, me llevaron a la cama, me subí sobre uno, mientras me la metía por la vagina otro se acomodaba para follarme por la boca, me tocaban toda, uno de ellos comenzó a dilatarme el culo, con mucho lubricante metía un dedo, después otro, hasta que tenía casi la mano completa dentro de mi culo, una vez lista para recibir por mis dos orificios la diversión aumento, nuestro gemidos llenaban la habitación, ya estaba muy cansada, pero los machos seguían y seguían dándome, tenía que aguantar, porque realmente quería esto, después de una horas así todos quedamos exhaustos, en la cama, no lo podía creer, me miraba al espejo, varios de ellos terminaron sobre mi, sobre mis nalgas, mis tetas, mi rostro ese olor a hombre quedo impregnado en mi varios días, me excitaba imaginar que pensaba Eduardo, no le decía nada, pero no escondía toda la lencería nueva que me regalaban, la lavaba y la dejaba secar, al llegar a casa después del trabajo ya estaba acomodada y en mis cajones.

puta

Una noche que no podía dormir, estaba viendo vídeos en tiktok, hasta que me salió una publicidad de una pequeña cámara de video, discreta, tuve una idea me grabaría teniendo mis aventuras, la pedí, a los pocos días llegó con varias tarjetas de memoria, estuve durante un mes grabandome en el trabajo, en los moteles que algunos de mis compañeros me llevaban, alguna otros orgía o trio que me invitaban a participar, el cumpleaños de Eduardo se acercaba, cuando llegó el día en una pequeña cajita le día todo lo que había grabado, cuando lo abrió se quedó extrañado, no entendía de que se trataba, los comenzó a reproducir en su computadora, se quedó sorprendido, me dijo que ya intuía lo que estaba pasando, de alguna manera no sabía cómo lo iba a tomar cuando se enterará, pensé que se iba a molestar pero no fue asi, al menos no del todo, me confesó que lo ponía triste saber que yo me estaba divirtiendo sin él, le comenté que siempre buscaba la manera de hacerlo mi cómplice pero no encontraba la manera correcta, fácil habría sido decirle todo, pero no quería que fuera así, sino algo más elaborado y se me ocurrió así, con videos.

Ese noche tuvimos en mejor sexo, ninguno me había hecho sentir tan lindo como con Eduardo esa noche, me hizo el amor, de alguna manera ya estaba un poco cansada de sentirme un objeto sexual, también necesitaba cariño, ternura y amor, eso era lo que diferenciaba a Eduardo de los demás, siempre mi lugar seguro es él.

3 comentarios - Fui hecha para ser una puta (parte 3)

cepita1983 +1
que lindo final! que suerte la de Edaurdo.
Desdsoul999 +1
Muy exitante me encantó tu relato, al principio puro morbo y el final fue muy bueno