La juntada en casa estaba entretenida. Éramos mi novia Laura, Martín, Lucas, Alma, Camila y yo (Juan). Habíamos pedido pizza, estábamos tomando birra fría, charlando boludeces y riéndonos como siempre. La música de fondo, la luz baja, un clima perfecto.
En un momento Martín tira la idea:
—Che, ¿por qué no jugamos a las cartas un rato?
A todos nos copó la idea. Pero al toque sugirió que podiamos apostar si queriamos.
—Nah boludo, ni da, le saca todo lo divertido y encima capaz alguno termina ofendido por guita —dijo Camila.
Entonces Lucas, medio en joda, soltó:
—¿Y si jugamos por prendas? El que pierde se saca algo de ropa, hasta que quedemos todos en pelotas. ¿Qué dicen?
Nos reímos todos y nos miramos como diciendo—¿Este pibe está loco?
—Jajajaja amigo, qué idea de mierda —dije yo.
Pero él siguio intentando convencernos. Después de un par de birras más y unas risas, aceptamos todos.
—Dale, pero solo mirar y joder, nada de tocarse ni nada raro —aclaró Laura, y todos estuvimos de acuerdo.
Sacamos el mazo de cartas y pusimos una regla simple: cada ronda repartíamos cinco cartas a cada uno, al que le tocaba la carta más baja perdía y se saca una prenda.
Primera ronda perdí yo. Me saqué las zapatillas.
—Jajaja, el dueño de casa arrancó mal —se burló Alma.
Segunda ronda perdió Martín, se sacó las zapatillas también.
Tercera, perdió Camila, igual.
Cuarta, perdió Laura. Se sacó las medias, ya que no tenia zapatillas puestas. Cuando se agachó, el escote se le abrió un poco y se le vio el borde del corpiño negro. Lucas y Martín miraron disimulados, pero todos nos dimos cuenta.
Quinta ronda perdió Alma. Se sacó la remera. Quedó en corpiño negro, tetas grandes apretadas, escote profundo. Los pibes no pudimos evitar clavarle la mirada.
—Uff, qué tetas Alma —dijo Martín sonriendo.
—Gracias—contestó ella, haciéndose la inocente pero claramente contenta.
Seguimos así un rato. El ambiente empezó a ponerse más cargado, pero de buena onda. Risitas nerviosas, miradas que se cruzaban.
Más adelante, perdió Lucas. Se sacó la remera. Tenía el torso marcado, no era gym rat pero se cuidaba. Las chicas lo miraron.
—Mirá qué hombros —dijo Laura, y se relamió los labios sin darse cuenta.
Otra ronda, perdió Camila. Se sacó el pantalón. Quedó en tanguita roja, culo bien redondo y firme. Se dio vuelta medio en joda y todos aplaudimos riendo.
—Qué pedazo de orto boluda —dijo Martín.
—Gracias che, lo cuido bastante —le tiró ella guiñándole un ojo.
Seguimos. Perdió Martín otra vez. Se sacó el pantalón. Quedó en bóxer gris. Se le marcaba la pija normal, ni grande ni chica. Las chicas miraron disimuladamente.—Eh Martín, interesante lo que se ve ahi eh —comentó Camila.
—Jajaja gracias che —contestó él, medio colorado pero riendose.
Más rondas. Perdió Alma otra vez. Se sacó el pantalón. Bombacha blanca, caderas anchas, cuando se sentó se le marcaba un poquito la raya de la concha. Todos miramos.—Creo que vi una linda conchita —dijo Laura medio en joda. Alma se rio y se tapó con las manos como si le diera vergüenza.
Hasta ese momento las tres chicas todavía tenían los corpiños puestos.
Seguimos jugando y le.tocó perder a Camila. Se sacó el corpiño. Tetas grandes, naturales, pezones oscuros y duros. realmente dos hermosos ejemplares.
—Uff Cami… qué pedazo de tetas —dijo Lucas sin filtro.
—Gracias Lu —contestó ella, parada ahí sin taparse, dejando que todos miraran bien.
Perdió Alma. Se sacó el corpiño también. Sus tetas eran un poco mas chicas que las de Cami pero redonditas y firmes. Se las agarró un segundo en joda y las movió. —Miren estas —dijo von una sonrisa picara. Todos aplaudimos..
Perdió Laura. Se sacó el corpiño negro. Sus tetas medianas perfectas quedaron libres, pezones rosados y duros. Se le movían con cada respiración agitada. Se quedó parada un segundo, tetas al aire, y miró directo los bultos que ya se marcaban fuerte en los bóxers de Martín y Lucas.
—Apa! Mirá qué lindas tetas tiene tu novia boludo — me dijo Lucas.
—La verdad que son una belleza —agregó Martín.
Laura se rio bajito, colorada, pero sus ojos seguían bajando a las vergas marcadas.
Ahora las tres chicas tenían las tetas completamente afuera y solo les quedaban las bombachas.
Seguimos jugando. Perdió Alma. Se paró, se enganchó los pulgares en la bombacha blanca y la bajó lento, bien lento. Tenia la concha totalmente depilada. El culo se le movió rico cuando se agachó para sacar la bombacha del todo. Se quedó parada un momento dejando que todos la ficharamos bien, despues se rio, se sentó, abrió un poquito las piernas y dejó ver por un segundo sus labios gruesos y carnosos.
Lucas se mordió el labio inferior, y dijo — No podes tener esa conchita... Toda una obra de arte.—
Perdió Camila. Se sacó la bombacha roja de la misma forma, despacio. Quedó totalmente en pelotas. Su concha era un poco más gordita, con un tono rosado intenso. Se rio y abrió un poquito las piernas en joda.
—Pero qué rica concha tenia guardada Cami —comentó Martín..
Otra ronda: Perdió Laura. Se paró, con una sonrisa nerviosa y excitada. Se bajó la bombacha negra despacio, revelando todo. Su concha depilada prolijamente, labios suaves y rosados, le brillaba un poquito por la calentura. El culo redondito y las piernas temblorosas de morbo. Se quedó parada para que todos la vieramos.
—Miren qué linda concha tiene Laura boludo… —soltó Martín mirando fijo.
—Re prolijita y delicada—agregó Lucas.
Laura les agradeció y antes de sentarse no pudo evitar que su mirada se clavara en los bultos de los pibes.
Perdió Martín. Se bajó los bóxers. Pija normal, como de 15-16 cm, dura ya, con los huevos colgando.
—Nada mal, eh —dijo Laura.
—Gracias Lau, es lo que hay—contestó Martín, medio avergonzado pero con la pija parada.
Perdí yo. Me saqué el bóxer. Mi pija tambin es de tamaño normal y obviamente estaba dura.
Laura me miró y sonrió con cara de “la tuya también me gusta”, pero igual seguía echando vistazos a los otros.
Por último, la ronda clave: perdió Lucas.
Se paró, se bajó los bóxers despacio, medio en joda. Y cuando salió… la puta madre! Una poronga enorme, bien gruesa, larga, venosa, con la cabeza grande y rosada, ya media dura por todo el morbo. Los huevos grandes y pesados colgando abajo. Era tremenda, fácil 24-25 cm.
Nos quedamos todos callados un segundo.
—LA CONCHA DE LA LORA LUCAS —gritó Martín.
—Boludo… qué cacho de verga —dijo Alma con los ojos bien abiertos.
Camila se rio nerviosa y dijo: —No jodas, eso es un arma.
Yo me quedé mirando también.
Y Laura… Laura no podía sacar los ojos. Se relamió los labios despacio, sin disimulo casi, las mejillas coloradas, respirando un poco más fuerte. Miraba esa poronga gigante como hipnotizada, de arriba abajo, recorriéndola entera. Después miró las tetas de Alma y Camila que tenian los pezones super duros, las conchas de las tres (la suya tan delicadita, la de Alma carnosa y la de Camila más compacta), y volvíó su mirada a la pija de Lucas.
—Che… es impresionante… —dijo Laura bajito, casi gimiendo. Se le notaba que estaba re caliente.
Lucas se rio, medio avergonzado pero orgulloso.
—Jajaja no la miren tanto boludos que se me pone más dura—.
Nos quedamos los seis completamente desnudos alrededor de la mesa. El ambiente era de pura calentura divertida. Nadie tocaba a nadie, solo miradas, comentarios y risas.
Laura seguía mirando la poronga de Lucas cada dos por tres, se relamía los labios, cruzaba y descruzaba las piernas. Yo también miraba las tetas de Alma y Camila, las conchas de las tres, el culo redondo de Camila. Todos comentábamos, haciamos bromas, pero sin tocar.
—Qué culo tenés Camila —dijo Lucas.
—Miralo vos a Luqui con semejante poronga —contestó ella riendo.
Estuvimos así como quince minutos más, charlando desnudos, tomando birra, riéndonos de todo. El morbo estaba a full pero todo de buena onda.
Al final alguien dijo:
—Che, ya fue el juego, vamos a vestirnos que se hace tarde.
Todos nos pusimos la ropa entre risas y comentarios finales. Nos despedimos con abrazos, Los chicos y las chicas se fueron. Nos quedamos solos Laura y yo.
Fuimos directo a la cama. Apenas nos acostamos, Laura se me pegó, fue llevando su mano a mi entrepierna y empezó a manosearme la pija despacio.
—Te quedaste caliente amor —le dije.
Ella dijo:—Un poco… después de ver todo eso...—
—Che… no puedo dejar de pensar en la tremenda poronga de Lucas —le solté.
Laura se relamió los labios fuerte, casi gimiendo bajito.
—Sí… boludo, es enorme. No sé cómo hice para no quedarme mirandola todo el tiempo. Era re gruesa… y larga. Y confieso que ver las conchas de Alma y Camila también me calentó un poco…
Se me puso más dura en su mano. Ella la sintió y empezó a masturbarme más rápido.
De repente corrió la sabana, bajó y se metió mi pija en la boca de una. Empezó a chupármela con una desesperación que nunca le había visto. Su boca caliente y llena de saliva envolvió la cabeza, la lengua ancha lamiendo todo el glande en círculos rápidos mientras succionaba fuerte, haciendo ruidos húmedos y ruidosos. Bajó despacio por todo el palo hasta que se atragantó un poco, sacó la cabeza toda brillante de saliva con hilos gruesos colgando de sus labios y volvió a tragársela hasta el fondo de la garganta. Subía y bajaba rápido, con la cabeza moviéndose como loca. Gemía “mmmm… mmph” mientras chupaba, babeando todo, la lengua dando vueltas en el frenillo cada vez que se sacaba la pija entera de la boca y despues volvía a metérsela hasta el fondo. Parecía que estaba chupando la poronga más rica del mundo, supuse que se estaría imaginando la de Lucas mientras me la chupaba a mí. Yo no podía sacarme de la cabeza las tetas grandes de Alma y Camila, las conchas rosadas y abiertas que habíamos visto, el culo de Camila.
. Mi novia seguía chupando como puta en celo.
—Que bien que la chupas pendeja… —le dije mirándola.
Ella me miró de reojo, sin sacarse la pija de la boca, y siguió chupando más fuerte todavía, acelerando el ritmo.
No duré mucho. Sentí que iba a acabar y le avisé:
Ella no se corrió siguió chupando con más ganas todavía y yo le llené la boca de leche caliente, chorro tras chorro espeso. Ella tragó lo que pudo, pero le salió un poco por los costados de la boca y chorreó por la verga. Cuando terminé, ella se la saco de la boca despacio, se lamió los labios y con su lengüita, juntó toda la leche que se le había caído por mi pija, dejandomela bien limpita.
Después se subió, me dio un beso en la mejilla y me dijo bajito, todavía con olor a leche en la boca:
—Amor… esa juntada fue una locura. Ver esa poronga enorme de Lucas y las conchas de Alma y Camila me dejó re mojada toda la noche… no paré de imaginarme cosas zarpadas. Ojalá se repita pronto. —
—Yo tambien la pase muy lindo mi vida Pero ahora vamos a dormir, que necesitamos descansar.—
Nos abrazamos, todavía desnudos, y nos quedamos dormidos.

En un momento Martín tira la idea:
—Che, ¿por qué no jugamos a las cartas un rato?
A todos nos copó la idea. Pero al toque sugirió que podiamos apostar si queriamos.
—Nah boludo, ni da, le saca todo lo divertido y encima capaz alguno termina ofendido por guita —dijo Camila.
Entonces Lucas, medio en joda, soltó:
—¿Y si jugamos por prendas? El que pierde se saca algo de ropa, hasta que quedemos todos en pelotas. ¿Qué dicen?
Nos reímos todos y nos miramos como diciendo—¿Este pibe está loco?
—Jajajaja amigo, qué idea de mierda —dije yo.
Pero él siguio intentando convencernos. Después de un par de birras más y unas risas, aceptamos todos.
—Dale, pero solo mirar y joder, nada de tocarse ni nada raro —aclaró Laura, y todos estuvimos de acuerdo.
Sacamos el mazo de cartas y pusimos una regla simple: cada ronda repartíamos cinco cartas a cada uno, al que le tocaba la carta más baja perdía y se saca una prenda.
Primera ronda perdí yo. Me saqué las zapatillas.
—Jajaja, el dueño de casa arrancó mal —se burló Alma.
Segunda ronda perdió Martín, se sacó las zapatillas también.
Tercera, perdió Camila, igual.
Cuarta, perdió Laura. Se sacó las medias, ya que no tenia zapatillas puestas. Cuando se agachó, el escote se le abrió un poco y se le vio el borde del corpiño negro. Lucas y Martín miraron disimulados, pero todos nos dimos cuenta.
Quinta ronda perdió Alma. Se sacó la remera. Quedó en corpiño negro, tetas grandes apretadas, escote profundo. Los pibes no pudimos evitar clavarle la mirada.
—Uff, qué tetas Alma —dijo Martín sonriendo.
—Gracias—contestó ella, haciéndose la inocente pero claramente contenta.
Seguimos así un rato. El ambiente empezó a ponerse más cargado, pero de buena onda. Risitas nerviosas, miradas que se cruzaban.
Más adelante, perdió Lucas. Se sacó la remera. Tenía el torso marcado, no era gym rat pero se cuidaba. Las chicas lo miraron.
—Mirá qué hombros —dijo Laura, y se relamió los labios sin darse cuenta.
Otra ronda, perdió Camila. Se sacó el pantalón. Quedó en tanguita roja, culo bien redondo y firme. Se dio vuelta medio en joda y todos aplaudimos riendo.
—Qué pedazo de orto boluda —dijo Martín.
—Gracias che, lo cuido bastante —le tiró ella guiñándole un ojo.
Seguimos. Perdió Martín otra vez. Se sacó el pantalón. Quedó en bóxer gris. Se le marcaba la pija normal, ni grande ni chica. Las chicas miraron disimuladamente.—Eh Martín, interesante lo que se ve ahi eh —comentó Camila.
—Jajaja gracias che —contestó él, medio colorado pero riendose.
Más rondas. Perdió Alma otra vez. Se sacó el pantalón. Bombacha blanca, caderas anchas, cuando se sentó se le marcaba un poquito la raya de la concha. Todos miramos.—Creo que vi una linda conchita —dijo Laura medio en joda. Alma se rio y se tapó con las manos como si le diera vergüenza.
Hasta ese momento las tres chicas todavía tenían los corpiños puestos.
Seguimos jugando y le.tocó perder a Camila. Se sacó el corpiño. Tetas grandes, naturales, pezones oscuros y duros. realmente dos hermosos ejemplares.
—Uff Cami… qué pedazo de tetas —dijo Lucas sin filtro.
—Gracias Lu —contestó ella, parada ahí sin taparse, dejando que todos miraran bien.
Perdió Alma. Se sacó el corpiño también. Sus tetas eran un poco mas chicas que las de Cami pero redonditas y firmes. Se las agarró un segundo en joda y las movió. —Miren estas —dijo von una sonrisa picara. Todos aplaudimos..
Perdió Laura. Se sacó el corpiño negro. Sus tetas medianas perfectas quedaron libres, pezones rosados y duros. Se le movían con cada respiración agitada. Se quedó parada un segundo, tetas al aire, y miró directo los bultos que ya se marcaban fuerte en los bóxers de Martín y Lucas.
—Apa! Mirá qué lindas tetas tiene tu novia boludo — me dijo Lucas.
—La verdad que son una belleza —agregó Martín.
Laura se rio bajito, colorada, pero sus ojos seguían bajando a las vergas marcadas.
Ahora las tres chicas tenían las tetas completamente afuera y solo les quedaban las bombachas.
Seguimos jugando. Perdió Alma. Se paró, se enganchó los pulgares en la bombacha blanca y la bajó lento, bien lento. Tenia la concha totalmente depilada. El culo se le movió rico cuando se agachó para sacar la bombacha del todo. Se quedó parada un momento dejando que todos la ficharamos bien, despues se rio, se sentó, abrió un poquito las piernas y dejó ver por un segundo sus labios gruesos y carnosos.
Lucas se mordió el labio inferior, y dijo — No podes tener esa conchita... Toda una obra de arte.—
Perdió Camila. Se sacó la bombacha roja de la misma forma, despacio. Quedó totalmente en pelotas. Su concha era un poco más gordita, con un tono rosado intenso. Se rio y abrió un poquito las piernas en joda.
—Pero qué rica concha tenia guardada Cami —comentó Martín..
Otra ronda: Perdió Laura. Se paró, con una sonrisa nerviosa y excitada. Se bajó la bombacha negra despacio, revelando todo. Su concha depilada prolijamente, labios suaves y rosados, le brillaba un poquito por la calentura. El culo redondito y las piernas temblorosas de morbo. Se quedó parada para que todos la vieramos.
—Miren qué linda concha tiene Laura boludo… —soltó Martín mirando fijo.
—Re prolijita y delicada—agregó Lucas.
Laura les agradeció y antes de sentarse no pudo evitar que su mirada se clavara en los bultos de los pibes.
Perdió Martín. Se bajó los bóxers. Pija normal, como de 15-16 cm, dura ya, con los huevos colgando.
—Nada mal, eh —dijo Laura.
—Gracias Lau, es lo que hay—contestó Martín, medio avergonzado pero con la pija parada.
Perdí yo. Me saqué el bóxer. Mi pija tambin es de tamaño normal y obviamente estaba dura.
Laura me miró y sonrió con cara de “la tuya también me gusta”, pero igual seguía echando vistazos a los otros.
Por último, la ronda clave: perdió Lucas.
Se paró, se bajó los bóxers despacio, medio en joda. Y cuando salió… la puta madre! Una poronga enorme, bien gruesa, larga, venosa, con la cabeza grande y rosada, ya media dura por todo el morbo. Los huevos grandes y pesados colgando abajo. Era tremenda, fácil 24-25 cm.
Nos quedamos todos callados un segundo.
—LA CONCHA DE LA LORA LUCAS —gritó Martín.
—Boludo… qué cacho de verga —dijo Alma con los ojos bien abiertos.
Camila se rio nerviosa y dijo: —No jodas, eso es un arma.
Yo me quedé mirando también.
Y Laura… Laura no podía sacar los ojos. Se relamió los labios despacio, sin disimulo casi, las mejillas coloradas, respirando un poco más fuerte. Miraba esa poronga gigante como hipnotizada, de arriba abajo, recorriéndola entera. Después miró las tetas de Alma y Camila que tenian los pezones super duros, las conchas de las tres (la suya tan delicadita, la de Alma carnosa y la de Camila más compacta), y volvíó su mirada a la pija de Lucas.
—Che… es impresionante… —dijo Laura bajito, casi gimiendo. Se le notaba que estaba re caliente.
Lucas se rio, medio avergonzado pero orgulloso.
—Jajaja no la miren tanto boludos que se me pone más dura—.
Nos quedamos los seis completamente desnudos alrededor de la mesa. El ambiente era de pura calentura divertida. Nadie tocaba a nadie, solo miradas, comentarios y risas.
Laura seguía mirando la poronga de Lucas cada dos por tres, se relamía los labios, cruzaba y descruzaba las piernas. Yo también miraba las tetas de Alma y Camila, las conchas de las tres, el culo redondo de Camila. Todos comentábamos, haciamos bromas, pero sin tocar.
—Qué culo tenés Camila —dijo Lucas.
—Miralo vos a Luqui con semejante poronga —contestó ella riendo.
Estuvimos así como quince minutos más, charlando desnudos, tomando birra, riéndonos de todo. El morbo estaba a full pero todo de buena onda.
Al final alguien dijo:
—Che, ya fue el juego, vamos a vestirnos que se hace tarde.
Todos nos pusimos la ropa entre risas y comentarios finales. Nos despedimos con abrazos, Los chicos y las chicas se fueron. Nos quedamos solos Laura y yo.
Fuimos directo a la cama. Apenas nos acostamos, Laura se me pegó, fue llevando su mano a mi entrepierna y empezó a manosearme la pija despacio.
—Te quedaste caliente amor —le dije.
Ella dijo:—Un poco… después de ver todo eso...—
—Che… no puedo dejar de pensar en la tremenda poronga de Lucas —le solté.
Laura se relamió los labios fuerte, casi gimiendo bajito.
—Sí… boludo, es enorme. No sé cómo hice para no quedarme mirandola todo el tiempo. Era re gruesa… y larga. Y confieso que ver las conchas de Alma y Camila también me calentó un poco…
Se me puso más dura en su mano. Ella la sintió y empezó a masturbarme más rápido.
De repente corrió la sabana, bajó y se metió mi pija en la boca de una. Empezó a chupármela con una desesperación que nunca le había visto. Su boca caliente y llena de saliva envolvió la cabeza, la lengua ancha lamiendo todo el glande en círculos rápidos mientras succionaba fuerte, haciendo ruidos húmedos y ruidosos. Bajó despacio por todo el palo hasta que se atragantó un poco, sacó la cabeza toda brillante de saliva con hilos gruesos colgando de sus labios y volvió a tragársela hasta el fondo de la garganta. Subía y bajaba rápido, con la cabeza moviéndose como loca. Gemía “mmmm… mmph” mientras chupaba, babeando todo, la lengua dando vueltas en el frenillo cada vez que se sacaba la pija entera de la boca y despues volvía a metérsela hasta el fondo. Parecía que estaba chupando la poronga más rica del mundo, supuse que se estaría imaginando la de Lucas mientras me la chupaba a mí. Yo no podía sacarme de la cabeza las tetas grandes de Alma y Camila, las conchas rosadas y abiertas que habíamos visto, el culo de Camila.
. Mi novia seguía chupando como puta en celo.
—Que bien que la chupas pendeja… —le dije mirándola.
Ella me miró de reojo, sin sacarse la pija de la boca, y siguió chupando más fuerte todavía, acelerando el ritmo.
No duré mucho. Sentí que iba a acabar y le avisé:
Ella no se corrió siguió chupando con más ganas todavía y yo le llené la boca de leche caliente, chorro tras chorro espeso. Ella tragó lo que pudo, pero le salió un poco por los costados de la boca y chorreó por la verga. Cuando terminé, ella se la saco de la boca despacio, se lamió los labios y con su lengüita, juntó toda la leche que se le había caído por mi pija, dejandomela bien limpita.
Después se subió, me dio un beso en la mejilla y me dijo bajito, todavía con olor a leche en la boca:
—Amor… esa juntada fue una locura. Ver esa poronga enorme de Lucas y las conchas de Alma y Camila me dejó re mojada toda la noche… no paré de imaginarme cosas zarpadas. Ojalá se repita pronto. —
—Yo tambien la pase muy lindo mi vida Pero ahora vamos a dormir, que necesitamos descansar.—
Nos abrazamos, todavía desnudos, y nos quedamos dormidos.

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