You are now viewing Poringa in Spanish.
Switch to English

Mamá y sus amigos del Gimnasio | Parte 8

Decadencia II

Mientras Braulio se acercaba con lo que iban a usar para jugar con mamá, ella quiso ponerse de pie otra vez solo para ser puesta en el suelo de nuevo, se le veía desesperada y vulnerable comenzó a decirles con algo de temor: 

— No… no pensarán meterme eso, ¿verdad? ¡No! ¡Por favor! ¡Suéltame!

Empezó a forcejear, pero Marco era un gordo de 120 kilos que no se movió ni un centímetro, ella pataleaba y manoteaba, así que fueron los demás a ayudarle, pero cuando le dio un codazo a Kevin, Marco finalmente perdió la paciencia y  le dio un puñetazo seco en el abdomen. 

—¡Quédate quieta maldita zorra! — Le gritó molesto.

Mamá se quedó sin aire, y quedó hecha bolita en el suelo. Kevin y Max aprovecharon para sujetarla firme, uno de cada brazo, se los cruzaron en la espalda y presionaron su cara contra el suelo. Por su parte, Marco le levantó el culo en pompa mientras ella pataleaba.

Yo empecé a gritarles , sinceramente no sé de dónde saqué el coraje:

— ¡Déjenla, hijos de puta! ¡No la toquen! ¡Los voy a matar!

Mis gritos no pudieron intimidarlos menos , hasta les saqué unas risas, Braulio recogió del suelo los panties empapados de mamá, se acercó y me los metió a la fuerza en la boca, amordazándome.

— Cállense los dos. No les sirve de nada gritar y si tu mami coopera acabaremos más rápido, además aquí el único verdadero hijo de puta que veo eres tú — Me dijo mientras se reía un poco.

 — Así que silencio y disfruta el show— .

El pantie estaba completamente empapado con los jugos de mamá. Ese sabor me inundó la boca, quise concentrarme de nuevo en intentar ayudarla,  pero mi verga se puso más dura que nunca. Empecé a chupar el pantie sin poder evitarlo, saboreando los fluidos de mi propia madre. Esto era una locura, ni en mis fantasías más enfermas me imagine esto, pero carajo que bien sabían los jugos de mami…

Primero le metieron las bolas anales una por una para dilatarla. Mamá gemía y se retorcía, pero Kevin y Max la sostenían del torso y la cabeza mientras Marco de las piernas. Después Braulio le clavó el vibrador pequeño en el coño, que entró fácilmente por lo mojada que estaba. Lo encendió en velocidad baja, causando que mami soltara un gemidito ahogado pues su cara seguía pegada al suelo.

Con el vibrador haciendo su trabajo mamá empezó a relajarse gemía bajito y ya no peleaba. Ahí todos aprovecharon dejarla suelta y pasar a comerse su postre.

Le sacaron las bolas anales haciéndola gemir y comenzaron a comerle el culo. Cuatro tipos turnándose para dejar su cara enterrada entre sus nalgas gordas: lamiendo, escupiendo, chupando y metiendo la lengua lo más profundo posible. Era una escena asquerosa y enferma.

 El suelo estaba hecho un desastre: lleno de saliva, semen, jugos vaginales y sudor. La cara de mamá seguía sucia de semen seco y baba fresca, Marco no estaba desesperado por comer el ano más bien le quito los tacones a mamá y comenzó a chupar sus pies y muslos.

— Ufff, mira nada más estas piernas— gemía Marco mientras le escupía y lamía.

Mamá pasó de sollozar a gemir como una perra en celo. La saliva de los chicos le chorreaban por el ano, lubricándolo todo.

Después de varios minutos de ese festín anal, Marco agarró el pepino gigante sin avisarle y directamente se lo metió en el culo, lo presionó contra su ano dilatado y empezó a meterlo.

— Maldita puta, te vamos a coger con un pepino, jajaja — se burló Marco mientras empujaba.

Mamá soltó un grito desgarrador:

— ¡Mierda! ¡No! ¡Sáquenlo! ¡Me van a romper!

Pero Braulio subió el vibrador al máximo para que se calmara. El pepino  entraba centímetro a centímetro, mientras los ruidos húmedos y el olor a culo y saliva llenaban la sala. Mamá babeaba, gritaba, insultaba y gemía todo al mismo tiempo. 

Su cara sucia se retorcía contra el suelo.
Poco a poco sus gemidos se volvieron más agudos y desesperados. El culo le temblaba violentamente, los muslos se le ponían rígidos. Sus ojos se pusieron completamente en blanco. Todo su cuerpo empezó a convulsionarse de forma incontrolable.

El orgasmo fue visceral. Mamá soltó un grito gutural que se paró a la mitad, todo su cuerpo se arqueó como si le diera una descarga eléctrica, chorros potentes de squirt salían disparados alrededor del vibrador y del pepino, salpicando el suelo y las piernas de los chicos. Se retorcía tan fuerte que casi se zafaba, las tetas aplastadas contra el piso, la cara contorsionada de placer y dolor. Duró casi un minuto entero corriéndose, hasta que quedó tirada como muerta, solo con espasmos y temblores, balbuceando incoherencias con la mirada perdida.

Los chicos se rieron satisfechos sin sacarle el pepino del culo.

— Mierda, hermano… ya no puedo esperar para cogerme a esta puta — dijo Kevin.

Se fueron a la cocina a buscar comida y bebidas, dejando a mamá tirada en medio de sus propios, fluidos baba y semen con culo abierto y rojo, el pepino bien enterrado y el vibrador aún sonando dentro de ella, la cara sucia de semen y saliva, los ojos en blanco y sin responder , estaba completamente ida, la habían destruido de tanto placer…


Mamá y sus amigos del Gimnasio | Parte 8

1 comentarios - Mamá y sus amigos del Gimnasio | Parte 8