[Este relato continua de "Cuando me puse de novio"]
La última vez nos quedamos en lo que pasó la noche del sábado, pero antes de retomar la semana voy a dar unas descripciones que no di en mi relato anterior. Mi novio Leo (35) es un hombre de 1,70 m, no es gordo pero tiene una pancita que se hace notar. Piel blanca, con barba, algunos reflejos rojizos. Peludo en general pero los bellos púbicos afeitados. De pija es ideal, como 13cm de larga, y gorda. Me encanta porque cuando me quiere cojer la boca tengo que abrir bien grande para le entre cómoda y me cuesta aguantarmela (me gusta sufrir jaja). Yo (33) soy de contextura delgada, peso 60 kg, también de piel blanca, pelo negro siempre afeitado (mi boquita siempre suavecita) y soy más bajo que él. De pija no importa porque igual ni me la toca. Mi filosofía es que cuando tenemos intimidad lo que importa es que acabe él, yo me hago una paja de vez en cuando.
Bueno, ahora sí, retomando:
El domingo llovió así que no salimos a ningún lado. A mí me encanta cuando llueve los domingos porque me puedo quedar en la cama todo el día sin sentirme mal. Él se pone medio loco después de un rato, parece que le da ansiedad no salir. Para la tarde ya estaba insoportable, viendo a dónde podía ir cuando parara un poco la lluvia. Le pedí por las buenas que se dejara de joder, le dije que yo no quería ir a ningún lado y que tampoco quería que se fuera. Le dije si queria aprovechar esa energía para cojer.
-Vení, vamos a "jugar un ratito", acercate -Le dije en toco picarón
Me hace caso y se acerca a la cama, yo salí de esta y me arrodille frente a él.
-Siempre sos re bueno conmigo, pero yo quiero más dureza. Meteme una cachetada pero sueve (tiene la mano pesada así que un poco de miedo me dio)
Para mi sorpresa su golpe no fue tan fuerte, pero me pegó en la oreja y no me gustó.
-Tratá de pegarme solo en el cachete, y un poquito más fuerte.
Me metió una cacheta más fuerte y sonora, me dolió.
-Estás bien?
-Sí...eso lo puedo aguantar -dije con un ojo medio llorozo- tratá de mantener esa intensidad cuando me cacheteás, no la aumentes.
-Seguro que querés? Mirá que a mí también me da miedo cebarme
-Sí sí...pegame otra
¡Paf!
La cara se me estaba poniendo colorada. La verdad la situacion no me estaba calentando mucho, caso contrario con él. Estaba en boxer así que podía ver que se le había parado. Además con solo ver su cara me daba cuenta.
¡Paf!¡Paf!¡Paf¡
De golpe me metió tres al hilo, en los dos cachetes. Solté un gemido de dolor, pero igual me esforcé por sonar lo más puta posible.
-Te gusta puta?
-Si mi rey -solté antes de tragar saliva muy fuerte
Se bajó el boxer y peló la pija ya re dura
-Haceme un pete -ordenó.
Enseguida obedecí. Le agarré la base con una mano y empecé a chupar la cabeza con ganas. El me agarró del pelo y empezó a mover mi cabeza indicanto el ritmo. Cabecié un poquito hasta que me tironeó de la nuca
¡Paf¡¡Paf!
-Aaahh!
De nuevo a petear un ratito.
Me la saca.
¡Paf!¡Paf!¡Paf!
De nuevo a petear.
Así un par de veces. A mí ya me re dolía la cara. Tendía una sensación extraña: por un lado actuar así de puta me estaba costando más de lo que esperaba, y por el otro mi movió al fin estaba siendo duro conmigo como quería y eso me exitaba.
En una me ahogué y tuve que bajar la cabeza por una arcada.
Se detiene y me pregunta si estoy bien (todavía me agarraba fuerte del pelo).
-Sí mi rey- le digo con la respiración agitada - vos no te preocupes por mí, si siento que no puedo seguir te voy a avisar, mientras eso no pase vos gozame la boca.
-Abrí grande -me dijo casi sin dejarme terminar de hablar.
Me la metió toda hasta el fondo. Como fue muy brusco me ahogó e instintivamente lo empujé para separarme.
¡Paf!¡Paf¡
-¡No te dije que te la podías sacar de la boca!
Entonces sentí una electricidad que me recorrió todo el cuerpo, y solté el gemido más de puta que he hecho en la vida. Las cachetadas bien dadas, el reto, la intensidad con la que me la había metido...¡era todo con lo que venía fantaseando desde hace meses!
Me tironeó para atrás y apoyó mi nuca en el borde de la cama.
-Abrí grande -ordenó
Lo obedecí y abrí lo más que pude
¡Paf!
-Abrí grande
¡paf!
-Abrí grande
¡Paf!
Yo recibía las cachetadas con la boca abierta a todo lo que deba mientras me cacheteaba como buena puta obediente. Entonces se avalanzó sobre mí y me la metió bien a fondo hasta la garganta, y empezó a moverse.
Me estaba cogiendo la garganta re fuerte. Yo me retorcía pero sin defenderme, me estaba costando un montón aguantar pero el morbo estaba a tope. Mientras él gozaba garganta yo en mi mente me repetía "esto es lo que vos querías, puta", "te la tenés que bancar, el tiene derecho a cogerte la boca", "le tiene que gustar a él no a vos", y cosas así. De vez en cuando me la sacaba y me dejaba respirar un poco, pero no se demoraba mucho en volver a clavarme la garganta, me estaba gozando de lo lindo. En una me la saca y me dice:
-Te quiero coger.
-Sí mi rey...querés que me ponga en cuatro en la cama? Me la podés seguir metiendo en la boca mientras me lubricas.
Así nos pusimos. Yo tenía su pelvis en la cara y su pija en la boca mientras él me ponía lubricante en la cola. Me empezó a meter un dedo, a mí no me gusta pero no me quejé (en mi mente me seguía repitiendo "esto es para él no para mí"). Así como estábamos me agarraba la cabeza y me cogía la boca, es una pose incómoda para eso pero aprocechaba para practicar (obvio quería ser capaz de aguantar los pijazos en cualquier pose). En un momento me suelta y se estira para buscar y abrir un contón. Me la saca y se dispone a ponerselo. Cambia de lugar y se pone atrás de mi culo. La tenía bien dura para ese punto, y yo tenía miedo de que me doliera. Siempre me da ansiedad esta parte, como dije en el cap. anterior no me gusta mucho que me clave, pero bueno "la puta se tiene que dejar". Para mi sorpresa no fue bruto, me la metió despacio y dejo que me fuera acostumbrando antes de aumentar el ritmo. Después de un rato pudo empezar a clavarme fuerte, yo gemía como puta lo mejor que podía para él. Lo escuchaba jadear y sabía que estaba haciendo un buen trabajo, él la estaba pasando bomba jaja. A medida que me cogía yo cada vez estaba menos en cuatro y cada vez más acostado boca abajo. Él cada vez más arriba mío. Me apretaba la cabeza contra la cama y me clavaba con intensidad. El "plaf plaf plaf" se su pelvis contra mi culo se escuchaba re fuerte. Estuvo un buen rato clavandomé hasta que me la saca de golpe y se baja de la cama.
-Vení a tomar la leche -Me dijo con la respiración agitada mientras se sacaba el condón.
Enseguida me tiré al piso, levanté la cabeza y abrí bien grande la boca. Él me agarró de la nuca, me acercó la pija a la boca, se pajeó dos segundos y empezó a acabar. Dos chorros bien copados cayeron a mi boca antes de que me diera asco, me tuve que alejar, él terminó de acabar en el piso. Yo luchaba con la leche en la boca, me daba asco pero no la quería escupir.
-Tragala! Tragala dale! -Me ordenaba.
Con mucho esfuerzo lo logré y enseguida solté un suspiro de alivio. Él se sentó en la cama.
-Foaa qué buena acabada, me quedó doliendo la pija.
Yo no podía ni hablar de lo agitado que estaba. Cuando me calmé lo primero que hice fue pedirle perdón por no tragarme todo. Él estiró el brazo y me acarició la cabeza.
-Está bien, gatito (mi apodo). Estuvo re bueno-me dijo todavía con la voz un poco agitada.
Se recostó en la cama. Tenía los pies en el piso y las piernas abiertas, pude ver su pija ya medio flásida y llena de flujos, todavía tenía semen saliendo de a poquito de su uretra. Le dije que la iba a limpiar y asi hice, era poco semen así que no tenía mucho sabor. Cuando quedó bien me levanté y me fui al baño a limpiarme.
Me miré al espejo, todavía tenía los ojos vidriosos, el pelo enmarañado, el corazón a mil...tenía razón, había sido un polvazo. No me había dado cuenta de lo caliente que estaba hasta ese momento, la tenía bien dura. Pensé en pajearme, pero no quería que más tarde Leo me pidiera algo y no tener ni un poco de lívido para corresponderlo (cuando acabo ya no quiero ni que me toquen por un rato). Logré contemer mis ganas de acabar y me lavé la boca y la cara. Cuando salí del baño lo encontré dormido.
-Bueno -dije en voz baja- vos también lo diste todo...
No lo quise molestar así que lo dejé dormir (no esperaba que eso fuera un problema más tarde). Yo me tomé un ibuprofeno porque sentía una molestia en la garganta, y después de un rato me fui a la cocina a tomar mate, eran como las 20:00, el sexo había durado como media hora.
Hubo más acción más tarde esa noche, pero eso quedará para el próximo capítulo...
Hasta acá llega el relato, gracias por leer! Si puedo voy a ir subiendo más partes de esta historia, saludos!
La última vez nos quedamos en lo que pasó la noche del sábado, pero antes de retomar la semana voy a dar unas descripciones que no di en mi relato anterior. Mi novio Leo (35) es un hombre de 1,70 m, no es gordo pero tiene una pancita que se hace notar. Piel blanca, con barba, algunos reflejos rojizos. Peludo en general pero los bellos púbicos afeitados. De pija es ideal, como 13cm de larga, y gorda. Me encanta porque cuando me quiere cojer la boca tengo que abrir bien grande para le entre cómoda y me cuesta aguantarmela (me gusta sufrir jaja). Yo (33) soy de contextura delgada, peso 60 kg, también de piel blanca, pelo negro siempre afeitado (mi boquita siempre suavecita) y soy más bajo que él. De pija no importa porque igual ni me la toca. Mi filosofía es que cuando tenemos intimidad lo que importa es que acabe él, yo me hago una paja de vez en cuando.
Bueno, ahora sí, retomando:
El domingo llovió así que no salimos a ningún lado. A mí me encanta cuando llueve los domingos porque me puedo quedar en la cama todo el día sin sentirme mal. Él se pone medio loco después de un rato, parece que le da ansiedad no salir. Para la tarde ya estaba insoportable, viendo a dónde podía ir cuando parara un poco la lluvia. Le pedí por las buenas que se dejara de joder, le dije que yo no quería ir a ningún lado y que tampoco quería que se fuera. Le dije si queria aprovechar esa energía para cojer.
-Vení, vamos a "jugar un ratito", acercate -Le dije en toco picarón
Me hace caso y se acerca a la cama, yo salí de esta y me arrodille frente a él.
-Siempre sos re bueno conmigo, pero yo quiero más dureza. Meteme una cachetada pero sueve (tiene la mano pesada así que un poco de miedo me dio)
Para mi sorpresa su golpe no fue tan fuerte, pero me pegó en la oreja y no me gustó.
-Tratá de pegarme solo en el cachete, y un poquito más fuerte.
Me metió una cacheta más fuerte y sonora, me dolió.
-Estás bien?
-Sí...eso lo puedo aguantar -dije con un ojo medio llorozo- tratá de mantener esa intensidad cuando me cacheteás, no la aumentes.
-Seguro que querés? Mirá que a mí también me da miedo cebarme
-Sí sí...pegame otra
¡Paf!
La cara se me estaba poniendo colorada. La verdad la situacion no me estaba calentando mucho, caso contrario con él. Estaba en boxer así que podía ver que se le había parado. Además con solo ver su cara me daba cuenta.
¡Paf!¡Paf!¡Paf¡
De golpe me metió tres al hilo, en los dos cachetes. Solté un gemido de dolor, pero igual me esforcé por sonar lo más puta posible.
-Te gusta puta?
-Si mi rey -solté antes de tragar saliva muy fuerte
Se bajó el boxer y peló la pija ya re dura
-Haceme un pete -ordenó.
Enseguida obedecí. Le agarré la base con una mano y empecé a chupar la cabeza con ganas. El me agarró del pelo y empezó a mover mi cabeza indicanto el ritmo. Cabecié un poquito hasta que me tironeó de la nuca
¡Paf¡¡Paf!
-Aaahh!
De nuevo a petear un ratito.
Me la saca.
¡Paf!¡Paf!¡Paf!
De nuevo a petear.
Así un par de veces. A mí ya me re dolía la cara. Tendía una sensación extraña: por un lado actuar así de puta me estaba costando más de lo que esperaba, y por el otro mi movió al fin estaba siendo duro conmigo como quería y eso me exitaba.
En una me ahogué y tuve que bajar la cabeza por una arcada.
Se detiene y me pregunta si estoy bien (todavía me agarraba fuerte del pelo).
-Sí mi rey- le digo con la respiración agitada - vos no te preocupes por mí, si siento que no puedo seguir te voy a avisar, mientras eso no pase vos gozame la boca.
-Abrí grande -me dijo casi sin dejarme terminar de hablar.
Me la metió toda hasta el fondo. Como fue muy brusco me ahogó e instintivamente lo empujé para separarme.
¡Paf!¡Paf¡
-¡No te dije que te la podías sacar de la boca!
Entonces sentí una electricidad que me recorrió todo el cuerpo, y solté el gemido más de puta que he hecho en la vida. Las cachetadas bien dadas, el reto, la intensidad con la que me la había metido...¡era todo con lo que venía fantaseando desde hace meses!
Me tironeó para atrás y apoyó mi nuca en el borde de la cama.
-Abrí grande -ordenó
Lo obedecí y abrí lo más que pude
¡Paf!
-Abrí grande
¡paf!
-Abrí grande
¡Paf!
Yo recibía las cachetadas con la boca abierta a todo lo que deba mientras me cacheteaba como buena puta obediente. Entonces se avalanzó sobre mí y me la metió bien a fondo hasta la garganta, y empezó a moverse.
Me estaba cogiendo la garganta re fuerte. Yo me retorcía pero sin defenderme, me estaba costando un montón aguantar pero el morbo estaba a tope. Mientras él gozaba garganta yo en mi mente me repetía "esto es lo que vos querías, puta", "te la tenés que bancar, el tiene derecho a cogerte la boca", "le tiene que gustar a él no a vos", y cosas así. De vez en cuando me la sacaba y me dejaba respirar un poco, pero no se demoraba mucho en volver a clavarme la garganta, me estaba gozando de lo lindo. En una me la saca y me dice:
-Te quiero coger.
-Sí mi rey...querés que me ponga en cuatro en la cama? Me la podés seguir metiendo en la boca mientras me lubricas.
Así nos pusimos. Yo tenía su pelvis en la cara y su pija en la boca mientras él me ponía lubricante en la cola. Me empezó a meter un dedo, a mí no me gusta pero no me quejé (en mi mente me seguía repitiendo "esto es para él no para mí"). Así como estábamos me agarraba la cabeza y me cogía la boca, es una pose incómoda para eso pero aprocechaba para practicar (obvio quería ser capaz de aguantar los pijazos en cualquier pose). En un momento me suelta y se estira para buscar y abrir un contón. Me la saca y se dispone a ponerselo. Cambia de lugar y se pone atrás de mi culo. La tenía bien dura para ese punto, y yo tenía miedo de que me doliera. Siempre me da ansiedad esta parte, como dije en el cap. anterior no me gusta mucho que me clave, pero bueno "la puta se tiene que dejar". Para mi sorpresa no fue bruto, me la metió despacio y dejo que me fuera acostumbrando antes de aumentar el ritmo. Después de un rato pudo empezar a clavarme fuerte, yo gemía como puta lo mejor que podía para él. Lo escuchaba jadear y sabía que estaba haciendo un buen trabajo, él la estaba pasando bomba jaja. A medida que me cogía yo cada vez estaba menos en cuatro y cada vez más acostado boca abajo. Él cada vez más arriba mío. Me apretaba la cabeza contra la cama y me clavaba con intensidad. El "plaf plaf plaf" se su pelvis contra mi culo se escuchaba re fuerte. Estuvo un buen rato clavandomé hasta que me la saca de golpe y se baja de la cama.
-Vení a tomar la leche -Me dijo con la respiración agitada mientras se sacaba el condón.
Enseguida me tiré al piso, levanté la cabeza y abrí bien grande la boca. Él me agarró de la nuca, me acercó la pija a la boca, se pajeó dos segundos y empezó a acabar. Dos chorros bien copados cayeron a mi boca antes de que me diera asco, me tuve que alejar, él terminó de acabar en el piso. Yo luchaba con la leche en la boca, me daba asco pero no la quería escupir.
-Tragala! Tragala dale! -Me ordenaba.
Con mucho esfuerzo lo logré y enseguida solté un suspiro de alivio. Él se sentó en la cama.
-Foaa qué buena acabada, me quedó doliendo la pija.
Yo no podía ni hablar de lo agitado que estaba. Cuando me calmé lo primero que hice fue pedirle perdón por no tragarme todo. Él estiró el brazo y me acarició la cabeza.
-Está bien, gatito (mi apodo). Estuvo re bueno-me dijo todavía con la voz un poco agitada.
Se recostó en la cama. Tenía los pies en el piso y las piernas abiertas, pude ver su pija ya medio flásida y llena de flujos, todavía tenía semen saliendo de a poquito de su uretra. Le dije que la iba a limpiar y asi hice, era poco semen así que no tenía mucho sabor. Cuando quedó bien me levanté y me fui al baño a limpiarme.
Me miré al espejo, todavía tenía los ojos vidriosos, el pelo enmarañado, el corazón a mil...tenía razón, había sido un polvazo. No me había dado cuenta de lo caliente que estaba hasta ese momento, la tenía bien dura. Pensé en pajearme, pero no quería que más tarde Leo me pidiera algo y no tener ni un poco de lívido para corresponderlo (cuando acabo ya no quiero ni que me toquen por un rato). Logré contemer mis ganas de acabar y me lavé la boca y la cara. Cuando salí del baño lo encontré dormido.
-Bueno -dije en voz baja- vos también lo diste todo...
No lo quise molestar así que lo dejé dormir (no esperaba que eso fuera un problema más tarde). Yo me tomé un ibuprofeno porque sentía una molestia en la garganta, y después de un rato me fui a la cocina a tomar mate, eran como las 20:00, el sexo había durado como media hora.
Hubo más acción más tarde esa noche, pero eso quedará para el próximo capítulo...
Hasta acá llega el relato, gracias por leer! Si puedo voy a ir subiendo más partes de esta historia, saludos!
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