You are now viewing Poringa in Spanish.
Switch to English

Mamá y sus amigos del gimnasio | Parte 3

La Verga Gorda de Marco

15 días después de la noche que le dio la mamada a Braulio, las cosas ya se estaban saliendo completamente de control. Mamá cada vez pasaba menos tiempo en casa y más con sus “hermanitos”.  Esa noche de jueves me había mandado un mensaje diciendo que llegaría tarde porque saliendo de entrenar iba a ir con Marco a comprar su despensa, porque ya iba a iniciar la dieta.

Yo ya sabía lo que eso significaba mamá llevaba días haciéndolo seguramente acabando sus entrenamientos en moteles , a mi pesar, pues en el fondo rezaba porque se repitiera algo como lo de aquel día, y se me cumplió…

De todas formas por más que me molestara que mamá estuviera tan clavada con sus “hermanitos” yo seguía intentando aparentar normalidad y para aprovechar que mamá no iba a estar probablemente en toda la noche, pues me fui con mis amigos a jugar y embriagarnos, le avisé a mamá que no estaría en casa esperando una reprimenda porque otra vez me iría a tomar, pero curiosamente lo tomó bien, hasta me dijo que me divirtiera, sin saberlo le estaba dejando la casa sola para hacer lo que quisiera.

Luego de la reunión decidí irme temprano a casa, alrededor de las 11:40pm pensando que mamá todavía estaba con sus hermanitos, todavía medio mareado por el alcohol pero aún consciente, al entrar apenas me acerqué a la puerta escuché risas en la sala, inmediatamente sentí un cosquilleo en el estómago, ya sabía que significaba eso…

Me asomé con cuidado por la ventana que daba a la sala y se me heló la sangre, mamá estaba sentada en el sofá con Marco, el gordo patán del grupo. 

Ella se veía espectacular como siempre, todavía traía la ropa del gym, unos leggins negros super ajustados que se veían como una segunda piel pegándose a la carne de sus piernas, desde ese ángulo sus muslos lucían especialmente bien, con sus piernas cruzada, arriba traía un top deportivo azul claro súper apretado  que apenas contenía sus tetas grandes y redonditas viéndose súper firmes por la cirugía, además con esa coleta que se hizo en el cabello completaba el combo de verse como la MILF perfecta.

Marco por otro lado estaba sentado junto a ella con un brazo en su cintura, el tipo era desagradable, con su panza prominente, camiseta sudada y esa cara de patán nefasto, ambos se reían y tomaban shots de tequila, me dio coraje ver la botella que mamá me decía que le estaba sin abrir para cuando acabara la universidad, me había dicho que brindaríamos los dos juntos y estaba ahí tomando con ese obeso y se ponía peor…
 
Marco la miraba con lujuria 

— Ya era hora de que nos dejaran solos, ¿verdad güera? — le decía Marco con voz ronca y lleno de soberbia mientras le apretaba el muslo con su mano derecha.

Mamá se rio bajito 

— Cállate, que luego los vecinos aquí son bien chismosos —

Marco no perdió tiempo, se le notaba desesperado por poseer el cuerpo de mi madre, se dejó caer en el sofá y se bajó el pants de un jalón sacando su verga gruesa, corta pero muy gruesa, tomo a mami del cabello y le dijo 

—ahora si perrita te voy a dar de comer tu lechita —

Mamá se arrodilló entre sus piernas gordas sin que se lo pidiera.

—Que hermosa te ves así de rodillas mi amor— gruñó Marco mientras la agarraba del cabello.

Mamá abrió la boca y se la metió con hambre. Empezó a chupársela de forma brutal: mucha baba, arcadas profundas, saliva espesa chorreándole por la barbilla y cayendo sobre sus tetas. Movía la cabeza rápido, masturbándolo con la mano mientras le lamía los huevos pesados.
— Gluck… gluck… gluck — se escuchaba el sonido obsceno de su garganta.
Marco la empujaba más fuerte contra su verga.
— Eso es, puta… trágatela toda. Desde la fiesta de la alberca que tenía ganas de usar esta boca caliente.

Después de varios minutos de mamada babosa y ruidosa, Marco la levantó del pelo, la tiró boca arriba en el sofá y le rompió los leggins literal rompió su ropita, le abrió las piernas exageradamente, escupió en su coño jugoso y luego de escupirle se la metió de un solo empujón brutal.

— ¡Ayyy Dios! — gritó mamá.

clavándole las uñas en la espalda.
Marco empezó a cogérsela con embestidas pesadas y profundas. Su panza grande y sudada aplastaba a mamá contra el sofá con cada embestida. El sonido de carne contra carne era fuerte y húmedo. Sudaba como cerdo, gotas de sudor le caían de la frente y de la panza sobre las tetas de mamá.

— ¿Esto es lo que querías, verdad? — 

gruñía sin parar de follarla 

— Que te partiéramos rico el coño, desde que te vimos como posabas bien zorra en la alberca, nada más pensábamos en llenarte—

La volteó y la puso en cuatro, su culo gordo de mamá levantado, le escupió, le dio varias nalgadas fuertes y se la metió otra vez hasta los huevos. La agarró de la coleta y tiró de ella mientras la cogía como animal. Su panza chocaba ruidosamente contra el culo gordo de mamá.

— Dime que te gusta más mi verga… dime que te gusta que te coja como una puta —

 Le gritaba él mientras la embestía
 
— ¡Me encanta bebé! ¡Me gusta mucho! ¡Cógete a tu puta! — gemía mamá, completamente perdida de placer.

Marco la cogio sin piedad varios minutos más, sudando, gruñendo y dándole nalgadas. Finalmente la agarró fuerte de las caderas, aceleró y se corrió adentro con un gruñido animal, llenándole el coño de chorros espesos y calientes de semen. Se quedó dentro un rato, moviendo las caderas lentamente, exprimiendo hasta la última gota.

Cuando se la sacó, un río blanco y abundante de semen empezó a salir del coño abierto de mamá y le corrió por los muslos.

Marco, todavía jadeando, le dio una última nalgada y le dijo:

— De ahora en adelante le vas a decir a tu hijo que ya no lo quieres llevar al gym. Ese lugar ahora es solo para que te disfrutemos tranquilos mis amigos y yo, que ese pendejo no moleste. Entendiste, puta?—

Mamá, todavía tirada en el sofá con las piernas abiertas y semen chorreando, solo asintió débilmente:

— Sí… entendido—

Yo me quedé congelado en la ventana , respirando agitado, sin darme cuenta ya también estaba gimiendo y había dejado la pared manchada de semen, me hice una paja tremenda por el espectáculo que acababa de ver y aún faltaba verla con el resto de “hermanitos”.
Mamá y sus amigos del gimnasio | Parte 3

0 comentarios - Mamá y sus amigos del gimnasio | Parte 3