You are now viewing Poringa in Spanish.
Switch to English

La mujer del ciego.

Este es mi primer relato en cualquier sitio y es sobre una experiencia real vivida por mí.
Acualmente tengo 52 años y hace varios años atrás, haciendo trabajo extra al de ser policía, custodiaba el reparto de una fábrica de helados. Los custodios viajábamos solo en los camiones más grandes y al igual que los choferes, no teníamos rutas fijas, así que en el recorrido podía pasar por cualquier lado. Un día cualquiera, hubo una dirección de la zona de Quilmes que no encontramos y así que simplemente seguimos con el recorrido. Al llegar a fábrica nos dicen que habían cargado mal la dirección y que se había comunicado la clienta, diciendo que necesitaba sin falta la mercadería, porque era para un evento de esa noche. Ya que era para el lado de mi casa, arreglé con un jefe de logística que yo dejaba mi auto ahí, para que cargue el pedido en una de las camionetas con equipo de frío para ir a entregarlo y de ahí a mi casa, ya que tenía que volver al otro día. Solo tenía que entregar, porque se pagaba con transferencias, así que tenía que ser rápido y fácil. Al llegar a la dirección, me recibe un hombre obviamente ciego de unos 50 años y me dice que tengo que llevar a su esposa para descargar en un salón que quedaba a 5 minutos de su casa. La señora en cuestión era algo mayor que yo; una mujer de unos 45 años que no me habría llamado la atención si la cruzaba en la calle. Mediría algo más 1,55, de cabello corto teñido de negro, sin nada de maquillaje y rostro de pocos amigos. Vestía un conjunto deportivo que me pareció demasiado holgado, pero supuse que era para disimular un poco su figura ya venida abajo por la edad y una zapatillas blancas sin adornos. Para no perder nada de tiempo le expliqué que yo le hacía un favor a la fábrica y que necesitaba seguir viaje. El hombre entendió enseguida, pero la mujer reaccionó con una cara de fastidio y un tono nada gentil. (Frente a gente que reacciona así, cuando le estoy haciendo un favor, hace me arrepienta por ser amable.) Mi respuesta fue despedirme del ciego, diciendo: señora, la espero en la camioneta. Ya me estaba empezando a sentir peor por lo que demoraba, cuando llegó y se subió a la camioneta. Antes de subir se sacó la campera, de espaldas a la puerta y cuando giró y la abrió me dejó la boca abierta: tenía puesta una camiseta de básquet de un club desconocido que claramente no era de su talle y que apenas cubría unas tetotas de talle XXXL... (de ESAS que a mí me ponen caliente al instante..!!)
Me llamó la atención que su actitud cambió totalmente y hablaba muy simpática, casi pornográfica, con un muy suave acento paraguayo. Apenas arrancamos le pido que se ponga el cinturón de seguridad y me dijo "ay... no me lo podés poner vos, porque yo no sé hacerlo...?" A lo que, luego de estacionar, estirándome por delante intentando no mirarle las tetas, le respondí con toda la doble intención: si ud me deja, yo se lo voy a poner bien ajustado... Mientras yo sacaba todo el cinto del carretel para que pudiera pasar por arriba de sus tetotas, demorando unos segundos más, solo para estar más cerca de ella, ella me dijo casi en un susurro: "lo que voy a necesitar, es que me la ponga adentro cuando lleguemos al salón..." Yo me hice como que no interpreté nada más que lo que dijo y solo respondí OK entre dientes, reanudando la marcha. Las pocas veces que una mujer fue tan frontal intentando atraerme, yo SIEMPRE PIENSO MAL. No sería la primera mujer que mete en problemas legales a un hombre, luego de haber tenido sexo completamente voluntario. O peor: por no haberlo tenido....!! (Soy policía retirado y he visto todo tipo de situaciones mucho antes del "empoderamiento feminista" actual.)
Llegamos rápidamente a la dirección que me había dado y mientras ella abrió su pequeña mochila para buscar algo dijo claramente "acá quiero que me la pongás bien hasta adentro" (textual) y sacó un control remoto que accionó y una gran persiana del mismo color que el frente del salón comenzó a levantarse. A mí se me escapó una sonrisita por la "ocurrencia" y mientras comenzaba la maniobra para entrar de culata solo volví a decir OK, tratando de mantener el profesionalismo. Apenas terminamos de entrar, ella uso nuevamente el control y bajó la persiana, lo que yo agradecí en silencio por cuestiones de seguridad, más que nada. La paraguaya no paraba de tirar frases con toda la doble, a las que yo hacía (por el momento) caso omiso. Me preguntó por qué no apagaba el motor y le respondí que era para mantener funcionando el equipo de frío... "porque me imagino que lo quiere recibir bien firme, no?" Ella cambió completamente su expresión y mirándome a los ojos me dijo en un tono grave y nada seductora "ya me olvidé cuando fue la última vez que a alguien le preocupó como me gusta algo...." dándose vuelta inmediatamente para activar algunas luces. (Si yo estaba indeciso en avanzar, luego de ese repentino cambio de expresión, aumentó aún más mi indecisión....)
Pasamos al interior del salón y ella en lugar de mostrarme el lugar de descarga, hizo un rápido recorrido para controlar las instalaciones, a lo que yo aproveché a revisar si detectaba cámaras de vigilancia. Con un gesto de su mano me hizo seguirla y cuando llegamos al fondo, encontramos un depósito donde había 2 freezers muy grandes. Ella se dió vuelta y con la mejor cara de puta, se me acerca y dice "acá es donde quiero que me lo pongas..." A lo que yo, rogando que no fuera una psicópata, con mi mejor cara de piedra le respondí ¿y con el helado qué hacemos? Su respuesta fue acercarse más con una muy amplia sonrisa y besarme muy caliente con toda la lengua y empezar a acariciarme intensamente la verga... Ahí me di por enterado de que, efectivamente la dama quería coger. Mientras la besaba, estaba evaluando los pasos a seguir, pero ella me agarró de una mano y me llevó a una pequeña habitación donde había una especie de living con un gran sofá, al que le ayudé a subir luego de descalzarse. Como yo mido 1,84 al pararme frente a ella quedamos casi a la misma altura y la empecé a besar lentamente mientras le quitaba la remera con una mano y me desabrochaba el cinturón con la otra. Ella se quitó sola la remera y quedaron ante mí 2 masas increíbles de carne que comencé a acariciar y besar en toda su superficie, mientras ella ya se quitaba el pantalón y una tanguita mínima. Sin demoras, aprovechó que se arrodilló en el sillón para sacarse el pantalón y me manoteó la verga que ya estaba al rojo. La empezó a lamer y chupar lento, pero muy fuerte, mientras dijo "que rica pija toda transpirada" engulléndosela toda y sacándola muy lentamente, para volver a tragarla (tengo unos modestos 14 o 15 cm, pero bien gruesa y con una cabeza que es al menos una vez y medio de ancha que el tronco).
Luego de un momento de un excelente pete, me hizo sentar en el sofá y me di cuenta que iba a estar complicado cogerla ahí , porque debido a la forma del sofá, al sentarme me quedaban bastante más altas las rodillas que el culo y el respaldo era casi recto, haciendo muy difícil todo!! Ella no dudó y sin darme tiempo a nada, me agarró de la pija y sentándoce sobre mis piernas, empezó a tratar de embocarse mi verga adentro... El miedo a las ETS me asaltó y dudé en coger sin protección, pero hacían más de 3 años que yo no la ponía, luego de que me dejó mi esposa.... Pero cuando la paraguaya me dijo: "apurate que ya viene el personal"... Cualquier duda desapareció y la clavé con todas las ganas.
Me pareció que ella hacía también un buen tiempo que no tenía buen sexo, porque le ponía una pasión increíble, abrazándome fuerte la cabeza y metiéndose mi cara entre las tetas a la vez que me bombeaba la verga como una locomotora... Tuve que frenarla y cambiar de posición para no acabar ahí mismo! Me paré rápidamente y puse el almohadón del asiento de al lado sobre el que estaba sentado hasta recién, la hice arrodillar en el posabrazos y le pedí que se apoyara con los antebrazos en el almohadón del asiento quedando con el culo en pompa hacia afuera.... Yo me arrodillé detrás y separándole lentamente las rodillas, comencé a lamerle con todo lo que podía sacar mi lengua desde el culo al clítoris, trabajando más con la lengua cuando llegaba a ambos sitios. Dado que no había tiempo, con los dedos empapados de sus flujos comencé a dedearle sin ninguna timidez tanto el culo como la concha, a lo que ella respondió acabando con mucha intensidad, soltando un montón de flujo vaginal, con temblores en todo el cuerpo y frases incompresibles en guaraní... Me paré en medio de su acabada y me agarré fuerte del culo, para ponérsela en la concha y bombearla con todas mis fuerzas. Luego de terminar de acabar, con la verga adentro y 2 de mis dedos metidos más de la mitad adentro del culo, cambié dedos por pija y ya que mi cabezona entró sin problemas, empecé a bombear para meterla más adentro, mientras le iba soltando saliva para sumar lubricación. Debo reconocer que hice fuerza de verdad, porque sentí que me dolía mucho la cabeza de laverga, lo que casi me quita las ganas de seguir... pero ella pareció leer mis pensamientos porque levantó la cara y me dijo "marcame el culo que mi marido es ciego. Me lo quiero ver yo."
Mi cerebro rtomó esa frase como policía: que le dejaba mi adn por todas partes, las huellas digitales... y ella encima quiere que le deje marcas... Pero me ganó de mano la calentura y le metí un enorme palmazo en el culo, que la hizo gritar y la estremeció completamente. Le clavé los dedos en la carne floja de las nalgas para agarrame fuerte y empecé bombearle el culo como a cajón que me cierra. La paraguaya empezó a gritar como la sorda que vivía al lado de casa cuando cogía con el marido... (a la que le dediqué un par de pajas, pero no me animé nunca a tirarle los perros xq el trato nunca pasó de saludarnos como vecinos). Eso me calentó realmente: como me costaba alcanzarla para remacharle bien el orto, solté una mano del culo y la agarré de los pelos, mientras la tiraba de la cadera para atrás. Le saqué la verga para que se pare con las rodillas contra el sillón y apoyara las manos en los almohadones. Debido a la diferencia de alturas, luego de ver que no funcionaba, encontré la mejor posición posible: ella de frente al posabrazos, subió la rodilla izquierda al doble almohadón, quedando sus piernas abiertas en un ángulo de casi 90 grados, dándome una vista BRUTAL de su culo y concha apenas peludos y totalmente empapados a los que volví q lamer y chupar mientras le hacía masajes circulares en el clítoris entre pulgar e índice y le mordía suavemente sus gruesos labios mayores, hasta que noté que empezó a acabar otra vez... Me paré rápido, y como a mí me dolía mucho la cabeza de la verga y aunque lo correcto era terminarle adentro del culo, preferí la comodidad de su amplia, caliente y muy húmeda concha, clavándosela lento las primeras 2 o 3 veces y aumentando a máxima capacidad hasta que ahí sí, acabé con una fuerza increíble. Una vez que acabamos los 2, ella me hizo sentar en el sofá para sentarse arriba mío y besarme con toda pasión por unos minutos, en los que aproveché a comer otra vez esas magníficas tetas. Luego nos vestimos rápidamente y llegué a bajar la mitad de la carga, cuando comenzaron a llegar los primeros empleados. Cuando terminé de descargar y ya que había empleados que pusieran los helados en los freezers, fui a buscar a la paraguaya para despedirme y que me abriera la persiana y la encontré en donde habíamos estado cogiendo, comiéndole la boca a una mina de unos 30 años, a lo que la recién llegada respondía con sumo interés, sobre todo en esas enormes tetas. Ambas se separaron sin ninguna preocupación por que las hubiera visto y la jefa me dió el control remoto, diciéndome que abra y se lo deje a cualquier empleado. Solo me acerqué con mi cara más inmutable y simplemente puse mi palma hacia arriba, para que ella lo apoyara ahi, a la vez que respondí "OK, GRACIAS" .
Aunque me podría haber lavado bien las manos y la cara antes de irme, preferí seguir camino a casa, saboreando los jugos de esa mujer en mi piel. Llegué a casa, me tomé una cerveza mientras pensaba en lo que había pasado... Y acto seguido me hice una tremenda paja sin preocuparme para donde podía salpicar.
Quisiera decirles que volví a coger con ella, pero luego de pasar innumerables veces por la casa y por el salón, finalmente un día la ví, pero cuando me acerqué, me dí cuenta que nunca nos dijimos los nombres y solo dije "hola" para intentar comenzar una conversación, a lo que ella respondió con cara de total desinterés"ah... el de los helados, no? No los llamamos más, porque ahora trabajamos con otra marca", cortándome toda idea de conversación..1..
Yo entendí claramente y me fuí resignado con la imagen de sus tetas y su concha peluda en mente... Lamentando el resto de mis días sin la paraguaya caliente del salón en Quilmes.
Espero que les haya gustado y me cuenten sus experiencias más calientes. Saludos.

0 comentarios - La mujer del ciego.