Hola, les contaré una historia sobre la vez que empecé a ser cornudo, llevaba tiempo leyendo relatos acá acerca del cuckold, la verdad me excitaba mucho, me calentaba pensar que mi novia actual fuese cogida por otros hombres, me imaginaba demasiadas cosas, pero no sabía si llevarlo a la vida real era lo que necesitaba.
Mi novia tiene 19 años, es físicamente muy atractiva, tetas pequeñitas, pero un culito bien marcado y grande, a lo lejos llama la atención y obviamente atrae muchas miradas a su culo especialmente cuando se pone shorts o pantalones muy pegados. La conoci hace tiempo, yo creo que inconscientemente por mi fantasía la elegí a ella ya que estando soltera me contaba las cosas que hacía, con los hombres que hacía estas cosas, que también hacía conmigo y me calentaba, pero ahora que nos juntamos como pareja ella dejó de hacerlo, para solo hacerlo conmigo.
Una tarde mi novia subió una foto a Instagram que me dejó sin aliento. Estaba con el pelo recogido, la lengua de fuera de forma provocadora, y unos shorts que resaltaban perfectamente sus curvas.
No pasó ni cinco minutos cuando mi amigo Carlos le respondió algo que le llamó la atención “Y esa lengua que hace? Seguro que sabe hacer otras cosas igual de bien".
Mi novia al principio solo respondió con un "Jajajaja qué cosas dices", pero Carlos insistió. "Llevo rato mirándote y me imagino que debes coger de maravilla con tu novio", le escribió.
Lo que no esperaba fue la respuesta de mi novia “Pues tú tampoco te quedas atrás. Más de una vez he pensado en probarte las veces que te me quedas viendo".
No me dio más detalles acerca de esa conversación, pero por ahi vi que se mandaron fotos.
Esa noche, mi novia me dijo que estaría "ocupada" al día siguiente. No supe qué pensar, pero una parte de mí, una parte muy excitada, ya imaginaba lo que podría pasar.
Al día siguiente, mientras yo estaba en casa esperando noticias, mi novia me mandó un mensaje: "Amor, voy a estar ocupada un rato, no te preocupes si no contesto". Mi corazón latió más rápido. Sabía que Carlos pasaría por ella, pero no imaginaba lo que sucedería.
A eso de las 3 de la tarde, sonó el timbre en casa de mi novia. Ella abrió la puerta vestida con unos leggings negros ajustados que resaltaban cada curva de su cuerpo y una camiseta delgada que dejaba ver que no usaba sujetador. Carlos la miró de arriba abajo, sonriendo.
"Qué bien te ves, Sofía" le dijo al entrar, cerrando la puerta detrás de él. "Me moría por estar aquí".
"Sí? Tanto te excité con mi foto de ayer?" respondió ella, acercándose y pasando sus manos por su pecho.
Él no respondió con palabras. En cambio, la tomó por la cintura y la llevó al sofá del salón. Allí, comenzó a levantarle la camisa lentamente, revelando sus pechos perfectos. "Qué tetitas tan ricas tienes” murmuró antes de inclinarse y tomar un pezón en su boca.
Mi novia arqueó la espalda mientras él le pasaba la lengua por sus pezones erectos, succionándolos con fuerza. "Qué rico papi! Sigue así!" gemía ella, pasando sus manos por el cabello de Carlos.
Las manos de mi amigo bajaron por su espalda hasta llegar a sus nalgas, que comenzaron a masajear a través de los leggings. "Tienes un culo increíble Sofía" le decía entre mordiscos en sus pechos. "No puedo esperar a rompértelo".
Mi novia estaba claramente excitada, podía ver cómo sus leggings comenzaban a humedecerse en la entrepierna. "Tócame, papi. Tócame toda” le suplicaba.
Carlos sonrió y se sentó en el sofá, desabrochando su pantalón y sacando su verga ya erecta. "Ven aquí zorrita. Muéstrame qué sabe hacer esa lengua".
Mi novia se arrodilló lentamente frente a él, sin quitarle los ojos de encima. Con sus labios pintados de rojo brillante, se acercó a la punta de su verga y comenzó a lamerla con movimientos circulares, saboreando su fluido preseminal que ya escapaba.
"Me gusta cómo me miras putita” le dijo Carlos, pasando su mano por su cabello. "Te gusta lo que ves?"
"Sí papi" respondió ella sin dejar de lamer. "Me encanta tu verga tan dura para mí".
Poco a poco, fue recorriendo más de su tronco con puras lamidas, manteniendo siempre el contacto visual. Su lengua serpentaba por cada vena, cada centímetro de su erección, mientras él gemía suavemente. Cuando llegó hasta sus bolas, las tomó con cuidado y comenzó a chuparlas una por una, masajeándolas con su lengua.
"Ahhh sí! Qué bien lo haces zorra!" gemía él, moviendo sus caderas al ritmo de su boca. "Sigue así puta!"
Después de varios minutos saboreando sus bolas, ella regresó a la punta, pero esta vez no se limitó a lamer. Con sus labios rojos y húmedos, comenzó a chuparle la verga, primero lentamente, luego con más intensidad. Cada vez lo tomaba más profundo, hasta que sintió que tocaba el fondo de su garganta.
"Chupa zorrita! Oh así!" le gritaba él, empujando su cabeza hacia abajo para que lo tomara aún más profundo. "Toma toda mi verga, perra!"
Mi novia obedecía, moviendo su cabeza con ritmo y habilidad, usando su lengua para estimular cada centímetro mientras lo mamaba con ganas. Carlos estaba completamente perdido en el placer, con los ojos cerrados y la cabeza echada hacia atrás.
"Qué buena mamadas das! ¡Me estás volviendo loco!" le decía entre gemidos. "Te voy a coger como a ninguna!"
Después de varios minutos de esa mamada intensa, Carlos la detuvo. "Basta perra. Quiero algo más" le dijo, levantándola del suelo. "Quiero coger ese culo rico que tienes".
Era increíble lo rápido que ella obedeció. A mi solo me dejaba meterle lengua a su ano, pero nunca me dejó penetrarla por detrás, y con mi amigo fue muy fácil y sencillo como hacer una orden
Mi novia se paró y se acercó a la cama, donde se puso en cuatro patas, arqueando la espalda para mostrar su culo perfectamente redondeado a través de los leggings. Carlos se acercó por detrás, admirando la vista. "Qué culo más rico tienes, te haré mi perrita" le dijo, pasando su mano por la curva de sus nalgas.
Comenzó a frotar su verga erecta contra sus nalgas, deslizándola entre sus mejillas a través del tejido de los leggings. "Te gusta sentir mi verga así zorra? Te imaginas cómo se sentirá dentro de tu culito?"
"Sí papi” gemía ella, moviendo las caderas al ritmo de sus frotaciones. "Quiero sentirla dentro de mí".
Con cuidado, Carlos bajó los leggings de mi novia, revelando su culo perfecto y la tanga roja que apenas cubría sus hoyos. "Qué vista más rica" murmuró antes de inclinarse y comenzar a lamer sus nalgas, pasando su lengua por cada centímetro de piel.
Mi novia gemía más fuerte ahora, sintiendo la lengua caliente de Carlos en su piel. "Qué rico papi! Sigue así!"
Él colocó su verga entre la tanga y las nalgas de mi novia, comenzando a moverse suavemente, frotándola en el canal formado por sus mejillas. Con una mano, jugó con la tanga, tirando de ella hasta alcanzar a ver su conchita ya muy húmeda.
"Estás mojadísima Sofía" le dijo, deslizando un dedo por su entrepierna. "Te excita pensar que te voy a coger por el culo?"
"Sí papi, sí” respondió ella, moviendo las caderas para sentir más su toque. "Quiero que me rompas el culo".
Carlos hizo a un lado la tanga, dejando expuesto su ano cerrado y rosado. Como les dije, nunca me había permitido tocarla ahí, pero con Carlos parecía dispuesta a todo. Él comenzó a darle lenguetazos alrededor de su anito, lubricándolo con su saliva.
"Qué rico papi! Nunca me habían hecho esto!" gemía mi novia, sintiendo la lengua caliente de Carlos en su ano.
Él metió un poco de la punta de su lengua en su anito, preparándolo para lo que venía. Mi novia gemía más fuerte, moviendo las caderas hacia atrás, buscando más. "Sí papi, sí! Mete más!"
Después de prepararla bien con su lengua, Carlos se colocó detrás de ella, con su verga en la mano. "Estás lista perra? Lista para que te rompa el culo?"
"Sí papi” respondió ella, mirándolo por encima del hombro. "Hazme tuya".
Con cuidado, Carlos comenzó a introducir la punta de su verga en su ano. Mi novia soltó un grito de dolor y placer mezclado. "Ayyy papi! Duele pero qué rico!"
Él entraba lento, dándole tiempo a acostumbrarse. "Relájate amor. Relájate y disfruta” le decía, pasando su mano por su espalda.
"Sí papi, qué rico! Sigue metiéndola!" gemía ella, moviendo las caderas hacia atrás para tomar más de su verga.
Poco a poco, Carlos fue introduciendo toda su verga en su culo, hasta que estuvo completamente dentro. "Qué apretado estás perra! Qué rico tu culo!"
"Dame papi! ¡Cogeme como a una puta!" le suplicaba mi novia, completamente entregada al placer.
Él aumentó el ritmo, moviéndose más rápido dentro de su culo. La habitación se llenaba con el sonido de sus cuerpos chocando y los gemidos de mi novia. "Más fuerte papi! Dame más!" gritaba ella, completamente perdida en el placer.
"Toma toda mi verga zorra! Toma toda!" le gritaba él, dándole una nalgada fuerte que hizo que ella gritara de placer.
"Sí papi, sí! Golpéame más! Hazme tuya!" le suplicaba, moviendo las caderas para sentir cada centímetro de su verga.
Carlos estaba cerca del límite. Sentía cómo sus testículos se contraían, cómo la excitación crecía dentro de él. "Me voy a venir, putitaaa!" le gritó, aumentando la velocidad de sus embestidas.
"Sí papi! Lléname el culo de tu lechita!" respondió ella, mirándolo por encima del hombro. "Quiero sentir toda tu leche caliente dentro de mí!"
Con un último grito, Carlos embistió con toda su fuerza, introduciendo su verga hasta el fondo de su culo. "AHHHH PUTA!" gritó, mientras comenzaba a venirse dentro de ella.
"Que rico papi! Dámela toda! Toda tu leche!" gemía mi novia, sintiendo cómo su ano se llenaba con el semen caliente de Carlos.
Él siguió moviéndose dentro de ella durante varios segundos, vaciando toda su leche en su culo. Cuando terminó, se quedó quieto un momento, recuperando el aliento.
"Qué buena zorra eres” le dijo, dándole una última nalgada. "Nunca me había corrido tanto".
Carlos se retiró lentamente de ella, y al sacar su verga, un chorrito de semen escurrió del ano de mi novia, manchando sus nalgas con un brillo húmedo. "Qué vista más rica” murmuró, viendo cómo su semen se esparcía por su piel.
No contento con eso, volvió a frotar su verga semi-erecta entre sus dos nalgas, esparciendo aún más su semen por ellas. "Así me gusta, perra. Marcada con mi leche” le dijo, dándole una última palmada en el culo.
"Ayy papi!" gimió mi novia, sintiendo cómo su verga resbalaba entre sus mejillas cubiertas de semen. "Qué rico se siente!"
"Muchas gracias zorrita” le dijo Carlos, dándole la mano para ayudarse a levantarse. "Quiero que se repita entiendes? Quiero volver a coger ese culo rico".
"Claro que sí papi” respondió mi novia, besándolo apasionadamente. "Cuando quieras, soy tuya".
Mientras Carlos se vestía, mi novia, en lugar de limpiarse, simplemente se acomodó la tanga y se subió los leggings, dejando que el semen de mi amigo siguiera escurriendo por sus nalgas.
"Acompáñame a la salida” le dijo, tomándolo de la mano.
Carlos la siguió, admirando cómo se movía. Desde atrás, podía ver las manchas más oscuras en sus leggings, donde su semen seguía escurriendo. "Qué buena perra eres” le dijo al llegar a la puerta.
"Quiero sentir tu leche en mí todo el día” respondió ella, dándole un último beso en la boca. "Gracias por hoy papi".
Después de que Carlos se fuera, mi novia me mandó un mensaje explicándome por qué había estado "ocupada". No sabía qué sentir, qué decir. Era un amigo cercano, y aunque sabía que mi novia era algo exhibicionista y que en su soltería era una puta más, nunca imaginé que quisiera coger con otros estando conmigo, menos con mi amigo.
Me tomé un tiempo para pensar, pero al final la verdad terminé excitado. Le pedí los detalles, y ella me los contó todos, lo que ahora les cuento. Ahora estoy abierto a que siga pasando, e incluso con más hombres cercanos. Quiero que mi novia sea la puta que ayuda a conocidos e incluso desconocidos a desestresarse.
Mi novia tiene 19 años, es físicamente muy atractiva, tetas pequeñitas, pero un culito bien marcado y grande, a lo lejos llama la atención y obviamente atrae muchas miradas a su culo especialmente cuando se pone shorts o pantalones muy pegados. La conoci hace tiempo, yo creo que inconscientemente por mi fantasía la elegí a ella ya que estando soltera me contaba las cosas que hacía, con los hombres que hacía estas cosas, que también hacía conmigo y me calentaba, pero ahora que nos juntamos como pareja ella dejó de hacerlo, para solo hacerlo conmigo.
Una tarde mi novia subió una foto a Instagram que me dejó sin aliento. Estaba con el pelo recogido, la lengua de fuera de forma provocadora, y unos shorts que resaltaban perfectamente sus curvas.
No pasó ni cinco minutos cuando mi amigo Carlos le respondió algo que le llamó la atención “Y esa lengua que hace? Seguro que sabe hacer otras cosas igual de bien".
Mi novia al principio solo respondió con un "Jajajaja qué cosas dices", pero Carlos insistió. "Llevo rato mirándote y me imagino que debes coger de maravilla con tu novio", le escribió.
Lo que no esperaba fue la respuesta de mi novia “Pues tú tampoco te quedas atrás. Más de una vez he pensado en probarte las veces que te me quedas viendo".
No me dio más detalles acerca de esa conversación, pero por ahi vi que se mandaron fotos.
Esa noche, mi novia me dijo que estaría "ocupada" al día siguiente. No supe qué pensar, pero una parte de mí, una parte muy excitada, ya imaginaba lo que podría pasar.
Al día siguiente, mientras yo estaba en casa esperando noticias, mi novia me mandó un mensaje: "Amor, voy a estar ocupada un rato, no te preocupes si no contesto". Mi corazón latió más rápido. Sabía que Carlos pasaría por ella, pero no imaginaba lo que sucedería.
A eso de las 3 de la tarde, sonó el timbre en casa de mi novia. Ella abrió la puerta vestida con unos leggings negros ajustados que resaltaban cada curva de su cuerpo y una camiseta delgada que dejaba ver que no usaba sujetador. Carlos la miró de arriba abajo, sonriendo.
"Qué bien te ves, Sofía" le dijo al entrar, cerrando la puerta detrás de él. "Me moría por estar aquí".
"Sí? Tanto te excité con mi foto de ayer?" respondió ella, acercándose y pasando sus manos por su pecho.
Él no respondió con palabras. En cambio, la tomó por la cintura y la llevó al sofá del salón. Allí, comenzó a levantarle la camisa lentamente, revelando sus pechos perfectos. "Qué tetitas tan ricas tienes” murmuró antes de inclinarse y tomar un pezón en su boca.
Mi novia arqueó la espalda mientras él le pasaba la lengua por sus pezones erectos, succionándolos con fuerza. "Qué rico papi! Sigue así!" gemía ella, pasando sus manos por el cabello de Carlos.
Las manos de mi amigo bajaron por su espalda hasta llegar a sus nalgas, que comenzaron a masajear a través de los leggings. "Tienes un culo increíble Sofía" le decía entre mordiscos en sus pechos. "No puedo esperar a rompértelo".
Mi novia estaba claramente excitada, podía ver cómo sus leggings comenzaban a humedecerse en la entrepierna. "Tócame, papi. Tócame toda” le suplicaba.
Carlos sonrió y se sentó en el sofá, desabrochando su pantalón y sacando su verga ya erecta. "Ven aquí zorrita. Muéstrame qué sabe hacer esa lengua".
Mi novia se arrodilló lentamente frente a él, sin quitarle los ojos de encima. Con sus labios pintados de rojo brillante, se acercó a la punta de su verga y comenzó a lamerla con movimientos circulares, saboreando su fluido preseminal que ya escapaba.
"Me gusta cómo me miras putita” le dijo Carlos, pasando su mano por su cabello. "Te gusta lo que ves?"
"Sí papi" respondió ella sin dejar de lamer. "Me encanta tu verga tan dura para mí".
Poco a poco, fue recorriendo más de su tronco con puras lamidas, manteniendo siempre el contacto visual. Su lengua serpentaba por cada vena, cada centímetro de su erección, mientras él gemía suavemente. Cuando llegó hasta sus bolas, las tomó con cuidado y comenzó a chuparlas una por una, masajeándolas con su lengua.
"Ahhh sí! Qué bien lo haces zorra!" gemía él, moviendo sus caderas al ritmo de su boca. "Sigue así puta!"
Después de varios minutos saboreando sus bolas, ella regresó a la punta, pero esta vez no se limitó a lamer. Con sus labios rojos y húmedos, comenzó a chuparle la verga, primero lentamente, luego con más intensidad. Cada vez lo tomaba más profundo, hasta que sintió que tocaba el fondo de su garganta.
"Chupa zorrita! Oh así!" le gritaba él, empujando su cabeza hacia abajo para que lo tomara aún más profundo. "Toma toda mi verga, perra!"
Mi novia obedecía, moviendo su cabeza con ritmo y habilidad, usando su lengua para estimular cada centímetro mientras lo mamaba con ganas. Carlos estaba completamente perdido en el placer, con los ojos cerrados y la cabeza echada hacia atrás.
"Qué buena mamadas das! ¡Me estás volviendo loco!" le decía entre gemidos. "Te voy a coger como a ninguna!"
Después de varios minutos de esa mamada intensa, Carlos la detuvo. "Basta perra. Quiero algo más" le dijo, levantándola del suelo. "Quiero coger ese culo rico que tienes".
Era increíble lo rápido que ella obedeció. A mi solo me dejaba meterle lengua a su ano, pero nunca me dejó penetrarla por detrás, y con mi amigo fue muy fácil y sencillo como hacer una orden
Mi novia se paró y se acercó a la cama, donde se puso en cuatro patas, arqueando la espalda para mostrar su culo perfectamente redondeado a través de los leggings. Carlos se acercó por detrás, admirando la vista. "Qué culo más rico tienes, te haré mi perrita" le dijo, pasando su mano por la curva de sus nalgas.
Comenzó a frotar su verga erecta contra sus nalgas, deslizándola entre sus mejillas a través del tejido de los leggings. "Te gusta sentir mi verga así zorra? Te imaginas cómo se sentirá dentro de tu culito?"
"Sí papi” gemía ella, moviendo las caderas al ritmo de sus frotaciones. "Quiero sentirla dentro de mí".
Con cuidado, Carlos bajó los leggings de mi novia, revelando su culo perfecto y la tanga roja que apenas cubría sus hoyos. "Qué vista más rica" murmuró antes de inclinarse y comenzar a lamer sus nalgas, pasando su lengua por cada centímetro de piel.
Mi novia gemía más fuerte ahora, sintiendo la lengua caliente de Carlos en su piel. "Qué rico papi! Sigue así!"
Él colocó su verga entre la tanga y las nalgas de mi novia, comenzando a moverse suavemente, frotándola en el canal formado por sus mejillas. Con una mano, jugó con la tanga, tirando de ella hasta alcanzar a ver su conchita ya muy húmeda.
"Estás mojadísima Sofía" le dijo, deslizando un dedo por su entrepierna. "Te excita pensar que te voy a coger por el culo?"
"Sí papi, sí” respondió ella, moviendo las caderas para sentir más su toque. "Quiero que me rompas el culo".
Carlos hizo a un lado la tanga, dejando expuesto su ano cerrado y rosado. Como les dije, nunca me había permitido tocarla ahí, pero con Carlos parecía dispuesta a todo. Él comenzó a darle lenguetazos alrededor de su anito, lubricándolo con su saliva.
"Qué rico papi! Nunca me habían hecho esto!" gemía mi novia, sintiendo la lengua caliente de Carlos en su ano.
Él metió un poco de la punta de su lengua en su anito, preparándolo para lo que venía. Mi novia gemía más fuerte, moviendo las caderas hacia atrás, buscando más. "Sí papi, sí! Mete más!"
Después de prepararla bien con su lengua, Carlos se colocó detrás de ella, con su verga en la mano. "Estás lista perra? Lista para que te rompa el culo?"
"Sí papi” respondió ella, mirándolo por encima del hombro. "Hazme tuya".
Con cuidado, Carlos comenzó a introducir la punta de su verga en su ano. Mi novia soltó un grito de dolor y placer mezclado. "Ayyy papi! Duele pero qué rico!"
Él entraba lento, dándole tiempo a acostumbrarse. "Relájate amor. Relájate y disfruta” le decía, pasando su mano por su espalda.
"Sí papi, qué rico! Sigue metiéndola!" gemía ella, moviendo las caderas hacia atrás para tomar más de su verga.
Poco a poco, Carlos fue introduciendo toda su verga en su culo, hasta que estuvo completamente dentro. "Qué apretado estás perra! Qué rico tu culo!"
"Dame papi! ¡Cogeme como a una puta!" le suplicaba mi novia, completamente entregada al placer.
Él aumentó el ritmo, moviéndose más rápido dentro de su culo. La habitación se llenaba con el sonido de sus cuerpos chocando y los gemidos de mi novia. "Más fuerte papi! Dame más!" gritaba ella, completamente perdida en el placer.
"Toma toda mi verga zorra! Toma toda!" le gritaba él, dándole una nalgada fuerte que hizo que ella gritara de placer.
"Sí papi, sí! Golpéame más! Hazme tuya!" le suplicaba, moviendo las caderas para sentir cada centímetro de su verga.
Carlos estaba cerca del límite. Sentía cómo sus testículos se contraían, cómo la excitación crecía dentro de él. "Me voy a venir, putitaaa!" le gritó, aumentando la velocidad de sus embestidas.
"Sí papi! Lléname el culo de tu lechita!" respondió ella, mirándolo por encima del hombro. "Quiero sentir toda tu leche caliente dentro de mí!"
Con un último grito, Carlos embistió con toda su fuerza, introduciendo su verga hasta el fondo de su culo. "AHHHH PUTA!" gritó, mientras comenzaba a venirse dentro de ella.
"Que rico papi! Dámela toda! Toda tu leche!" gemía mi novia, sintiendo cómo su ano se llenaba con el semen caliente de Carlos.
Él siguió moviéndose dentro de ella durante varios segundos, vaciando toda su leche en su culo. Cuando terminó, se quedó quieto un momento, recuperando el aliento.
"Qué buena zorra eres” le dijo, dándole una última nalgada. "Nunca me había corrido tanto".
Carlos se retiró lentamente de ella, y al sacar su verga, un chorrito de semen escurrió del ano de mi novia, manchando sus nalgas con un brillo húmedo. "Qué vista más rica” murmuró, viendo cómo su semen se esparcía por su piel.
No contento con eso, volvió a frotar su verga semi-erecta entre sus dos nalgas, esparciendo aún más su semen por ellas. "Así me gusta, perra. Marcada con mi leche” le dijo, dándole una última palmada en el culo.
"Ayy papi!" gimió mi novia, sintiendo cómo su verga resbalaba entre sus mejillas cubiertas de semen. "Qué rico se siente!"
"Muchas gracias zorrita” le dijo Carlos, dándole la mano para ayudarse a levantarse. "Quiero que se repita entiendes? Quiero volver a coger ese culo rico".
"Claro que sí papi” respondió mi novia, besándolo apasionadamente. "Cuando quieras, soy tuya".
Mientras Carlos se vestía, mi novia, en lugar de limpiarse, simplemente se acomodó la tanga y se subió los leggings, dejando que el semen de mi amigo siguiera escurriendo por sus nalgas.
"Acompáñame a la salida” le dijo, tomándolo de la mano.
Carlos la siguió, admirando cómo se movía. Desde atrás, podía ver las manchas más oscuras en sus leggings, donde su semen seguía escurriendo. "Qué buena perra eres” le dijo al llegar a la puerta.
"Quiero sentir tu leche en mí todo el día” respondió ella, dándole un último beso en la boca. "Gracias por hoy papi".
Después de que Carlos se fuera, mi novia me mandó un mensaje explicándome por qué había estado "ocupada". No sabía qué sentir, qué decir. Era un amigo cercano, y aunque sabía que mi novia era algo exhibicionista y que en su soltería era una puta más, nunca imaginé que quisiera coger con otros estando conmigo, menos con mi amigo.
Me tomé un tiempo para pensar, pero al final la verdad terminé excitado. Le pedí los detalles, y ella me los contó todos, lo que ahora les cuento. Ahora estoy abierto a que siga pasando, e incluso con más hombres cercanos. Quiero que mi novia sea la puta que ayuda a conocidos e incluso desconocidos a desestresarse.
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