
Crecí en una familia muy estricta, siempre vestimos faldas largas, hasta el cabello cubierto por velos obscuros, mis hermanas y yo somos muy lindas pero nunca pudimos lucirnos con un vestido bonito, o usar zapatos de tacón, miraba las chicas en la escuela, en la calle o en mi trabajo y quería ser ellas, iba de compras miraba los vestidos, la lencería y quería usar algo así, y aunque ya era independiente no me atrevía me daba mucho miedo dejar a un lado mi estricta educación.
Hasta que conocí a Eduardo, es un chico serio, amable y muy guapo, nos fuimos conociendo poco a poco, nos hicimos novios, tuve mi primera vez con el a los 29 años, estaba muy asustada pero con muchos deseos de sentir a un hombre, nos tomamos más confianza, nos platicamos nuestros deseos, nuestras fantasías tratábamos de hacerlas, cada vez fueron más y más intensas y más atrevidas.
Me comencé a vestir más provocativamente, una vez fuimos a la playa y me puse un bikini de hilo dental, mostré por primera vez mi cuerpo y vi que era hermoso, me sentí observada y deseada, esa sensación me encantó, era muy delgada, casi no tenía pechos estaba plana pero mi trasero era lindo, redondo y con el hilito se miraba hermoso, muchos hombres me miraba, Eduardo no se molestaba, le gustaba que otros me desearan.
En nuestra intimidad aveces fantaseabamos en qué yo estaba con otro chico mientras él grababa todo lo que pasaba, pero nunca pasaba de una simple fantasía, hasta que una vez Eduardo me dijo que había visto algo en redes sociales, me mostró que había un lugar donde se juntaban parejas a hacer sus deseos realidad, me dijo que si yo quería, podíamos ir, no le respondí, lo pensé, porque obvio imaginarlo es una cosa pero otra muy distinta hacerlo.
Me sentía con miedo, le dije que no, Eduardo quizá un poco decepcionado lo acepto amablemente, pero esa idea no se fue de mi cabeza, aveces en mi temporadas de ovulación donde mis ganas de sexo llegaban al cielo me imaginaba en ese lugar usada por varios hombres mientras Eduardo me miraba, era un escenario recurrente en mis fantasías mientras me masturbaba en el baño.
Es una ocasión le dije que fuéramos pero solo a ver y a tomar un trago, el ambiente fue tan excitante, el aire olía a sexo, veía parejas enamoradas y experimentando, todo era una invitación a probar cosas nuevas, a pecar, fuimos a la parte de parejas, entramos a un cuarto donde habían personas teniendo relaciones sexuales a la vista de otras personas nos sentamos en un sillón un poco alejado, me sentía avergonzada, mi vieja yo me decía que me fuera de ese lugar pero la nueva yo quería probar todo, Eduardo me tomo de la cintura me acerco a él y nos comenzamos a besar, metió su mano bajo mi vestido y comenzó a masturbarme, la calentura subía a mi cabeza, solita me quite la ropa interior y me abrí se piernas para que todos me mirarán mientras Eduardo me masturbaba, le dije que se la quería chupar, cosa que le sorprendió siempre fui renuente a hacer eso, pero ese día se me antojo, miraba a otras chicas hacerlo y lo quise intentar, y fue algo que me encantó, después me subí sobre Eduardo y deje que me penetrara, fue fantástico, un chico se acercó a nosotros nos propuso que hiciéramos un trio, no estaba dispuesta a tanto, Eduardo me dijo que si quería por el estaba bien, le dije que no, el chico nos propuso que solo le hiciera sexo oral mientras Eduardo me penetraba, le dije que si, le puse un condón y mientras se lo chupaba era penetrada, en ese momento mi vieja yo murió.
Miraba mi clóset lleno de faldas largas y muy feas, mi zapatos horribles, poco a poco comencé a renovar mi guardarropa, me compré vestidos, tacones, lencería que usaba para Eduardo, mis padres cuando me vieron desaprobaban mi nuevo estilo, pero ya no me importo, ya no tenía mucho tiempo para disfrutar de la poca juventud que me quedaba.
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