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El chico de plataforma 2

—Ahhhhhhh, síííí, papi… qué rico… —gemía mientras mordía la almohada, sintiendo cómo me abría el ano centímetro a centímetro—. Dame más, porfavor… quiero que me lo rompas todo.
El chico de plataforma 2

Sentí cómo su verga entró por completo, sus huevos contra mi conchita. Comenzó a meter y sacar. Se notaba que le gustaba mucho. Me cogió el culo como me gusta: violentamente, abriéndome las nalgas con las manos, dándome empinadas profundas que me llegaban hasta el estómago y me causaba un dolor en el abdomen bastante intenso con cada embestida.
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—Qué rico cómo apretás, mami. ¿Te gusta que te abra el culo y te de duro? Sos mi putita mexicana.

—Sí, papi… dame más duro. Dame, porfavor, no pares… —supliqué, empujando el culo hacia atrás inclinando más mi espalda.
Continuamos cogiendo salvajemente. Me levantó en brazos y me la metió mientras me tenía alzada en el aire, como si no pesara nada.
Me tenía como muñeca de trapo empalada en su verga rica que ya me tenía extasiada
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Después hicimos el 69: yo chupando su verga sucia de mis jugos y mi culo, y él lamiéndome la conchita y el ano. Me divertí mucho me estaba gustando mucho como me cogía toda.

Volví a ponerme en cuatro, pero esta vez fue más rudo y me cogió aún más fuerte que antes. Me tiró del pelo con fuerza, arqueándome la espalda, y sentía los golpes secos de su pelvis contra mi culo. *Plap… plap… plap…* sonaba su verga entrando y saliendo de mi conchita empapada mi vientre estaba recibiendo embestidas muy agresivas que me causaba mucho dolor y gemia como una loca.
De pronto sentí cómo me la metió hasta el fondo seguido de un gruñido animal. Su verga empezó a palpitar fuerte dentro de mí. Sentí su leche saliendo a chorros calientes, llenando mi culito, inundándome por dentro mientras me tiraba del pelo. Estuvo un rato largo descargando toda la leche que tenía, bombeando, llenándome hasta que empezó a rebosar y a salir por los lados de su verga.

Cuando la sacó, vi cómo la leche espesa y blanca caía de mi culito abierto y el resto se iba por mis piernas en hilos gruesos.

Quedé completamente exhausta, satisfecha. No podía pedir más. Me temblaban las piernas, tenía el culo rojo de las nalgadas, la conchita me ardía deliciosamente y el culo me palpitaba lleno de semen caliente. Me habían culeado como me gusta. Se divirtió con mi cuerpo como si fuera su puta personal.

—Uffff, mami… tenés un culito increíble. Vení, limpiame la verga —dijo con tono de autoridad, recostándose.

—Ay, papi, me duele… —le respondí recostada, todavía con las piernas abiertas—. Mira cómo me dejaste —le dije mientras con los dedos recogía la leche que salía de mi conchita y me la llevaba a la boca, comiéndomela frente a él.

Ven, acércate para que te la chupe. Me duele mi cuerpito.

Me acomodé como pude y le limpié la verga con la lengua. Tenía lechita espesa mezclada con el sabor de mi culo y mi conchita. Me la tragué toda, lamiendo hasta dejarla limpia y brillante. Me quedé tirada en la cama, cansada, bien cogida, con el culo lleno de semen venezolano.

—Mañana te tomas la tableta.

—Tranquilo, papi. Tengo el implante. Puedo recibir cuanta leche yo quiera, jijiji así que estoy para que me des toda tu leche.
No me respondió, pero se rio con satisfacción. Se acomodó, me dio un beso largo y profundo y se fue. Yo no podía levantarme. No tenía fuerzas. Todavía temblaba. Escuché la reja abrirse. Me levanté como pude, tapada con las sábanas, y me despedí de él desde la ventana.

Guardé la comida que todavía estaba en la mesa. Se suponía que sería mi cena, pero cené otra cosa jaja. Limpié la sala para que mi mamá no se diera cuenta de que alguien más estuvo aquí. Me fui a mi habitación, cerré la puerta con llave, me recosté en la cama desarreglada, llena de sudor, fluidos y olor a sexo. Desnuda, con la conchita roja e hinchada y el culo lleno de leche. Dormí en un abrir y cerrar de ojos.

Al otro día me levanté al mediodía. Mi mamá ya se había ido al trabajo. El olor a sexo no se iba de mi cuarto. Mis sábanas húmedas por mis squirts y algunas manchas de semen seco.

Saqué todo y lo metí a lavar. Fui a darme un baño para limpiarme bien, sacarme el resto de leche que traía adentro y quitarme el olor a macho de la piel.

Después de haber acomodado un poco y estar en toalla, revisé mi celular. Tenía un mensaje del hombre que me había roto el culo anoche.

Jorge Luis:

Buenos días, mi culona. Espero que hayas amanecido bien. Te mando besos. Espero verte pronto.

Dani:

Buenos días, papi. Amanecí llena de leche y oliendo a ti jajaj. Yo también espero vernos pronto. Besitos

El día transcurrió con normalidad, pero yo no podía olvidar lo que había pasado anoche.

Un encuentro que solo sería el primero de muchos…

Así fue como me volví la puta, la cogí-amiga de un moto taxista, de un moto. Un venezolano que me sorprendió.

Quiero mandarle besitos a todos los venezolanos que me lean. La verdad es que fue una experiencia increíble. Los amo.

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