Episodio XIII: El reencuentro
Esa misma noche, alrededor de la 1 am, estaba tirado en mi cama todavía con la cabeza hecha mierda cuando vibró el celular. Era Jesi.
Jesi: “Amor… no puedo dormir. Te extrañé demasiado estos días 😩”
Adjunto venía un video de 42 segundos. Lo abrí.
Jesi estaba en su cama, en la pieza, que yo conocía tan bien, que el día anterior había tenido sexo con mi suegra. La cámara enfocaba su cara primero: pelo revuelto, mordiéndose el labio con esa cara de puta que ponía cuando tenía ganas. Bajó el teléfono lentamente: estaba completamente desnuda, piernas abiertas hacia la cámara. Se tocaba la concha despacio, metiéndose dos dedos, gimiendo bajito mi nombre.
—Esteban… vení mañana por favor. Necesito que me metas la verga, que me uses fuerte… que me azotes, que me trates de puta como siempre. Te quiero adentro mío…
El video terminaba con ella corriéndose, temblando, con los dedos brillando de sus jugos. Me mandó otro mensaje enseguida:
Jesi: “Estoy empapada pensando en vos. Vení temprano, ma y Mica van a estar en casa pero yo te espero en mi pieza 🔥”
Pensamiento mío: “Hace menos de 12 horas estaba tragando el meo de su mamá y ahora me manda esto. Me siento la peor basura del mundo… y sin embargo estoy muy caliente.”
Le contesté que iba a ir temprano, pero a pesar de ser muy caliente el video, no podía hacer nada, porque todavía no me podía sacar la jaula de castidad hasta la mañana, cómo me había ordenado Sofía.
---
Al otro día llegué cerca de las 11 am. Sofía me abrió la puerta con una sonrisa discreta pero cargada de significado. Vestía una remera holgada y un short corto que le marcaba el culo.
—Pasá, Esteban —dijo en voz normal, pero sus ojos decían otra cosa—. Las chicas están arriba.
Cuando cerré la puerta, me agarró rápido de la pija por encima del jean y me apretó fuerte, susurrándome al oído:
—Anoche te portaste bien limpiando todo. Pero recordá quién te tiene agarrado de las bolas ahora.
Me soltó justo cuando escuchamos pasos en la escalera.
Jesi bajó corriendo y se me tiró encima, besándome con hambre.
—Amor, por fin… subí que te necesito —me dijo, tirándome de la mano.
Subimos. Mica estaba yendo a su pieza justo en ese momento, con una toalla enrollada en el cuerpo, recién salida de la ducha. El pelo mojado le caía sobre los hombros. Cuando me vio, se puso colorada, pero no se movió rápido. Fingió que la toalla se le soltaba “sin querer” al pasar al lado mío en el pasillo estrecho. La toalla se abrió por completo por delante durante dos o tres segundos.
Ahí estaba: cuerpo joven, tetas medianas con pezones rosados parados por el frío, y su concha… completamente natural, con un buen triangulito de pelos negros espesos, sin depilar. No se tapó inmediatamente. Me miró a los ojos un segundo, como sorprendida, antes de “reaccionar” y cerrar la toalla.
—Ay, perdón Esteban… no te vi —murmuró, toda colorada, pero con una vocecita que sonaba un poco fingida.
Pensamiento de Mica: “Lo hice a propósito… quería que me viera. No sé qué me pasa. Me vio desnuda el otro día y desde entonces no dejo de pensar en eso. Soy una tarada, es el novio de mi hermana.”
Pensamiento mío: “Tiene la concha peludita… virgen, natural. Me excitó más de lo que debería. Otra vez mirando a la hermana de Jesi como un pervertido.”
Jesi se rio desde la puerta de su pieza.
—Mica, boluda, tapate. Dejá de mostrarle todo a mi novio —dijo en broma, sin darle mucha importancia.
Entramos a la pieza de Jesi y apenas cerró la puerta se transformó. Se sacó la ropa en segundos y se puso en cuatro sobre la cama, ofreciéndome el culo.
—Azotame fuerte, Esteban. Haceme doler. Extrañé que me trates mal…
No me hice rogar. Le di una serie de cachetazos fuertes en el culo hasta dejarle las marcas rojas. Después la cogí salvaje: primero la concha, después le metí la pija en el culo sin mucho preámbulo. Jesi gemía y pedía más, completamente masoquista. La tiré del pelo, le apreté el cuello, le escupí en la boca mientras la embestía.
—Soy tu puta, papi… usame.
Terminé adentro de su culo y la hice arrodillarse para que me limpiara todo con la boca, tragándose mi leche y sus propios jugos sin asco.
Mientras nos recuperábamos, Jesi acurrucada contra mí, escuchamos ruidos abajo. Sofía estaba cocinando.
Pensamiento mío: “Acabo de cogerme a Jesi como un animal y hace menos de 24 horas estaba arrodillado lamiéndole el orto a su mamá. La culpa me está comiendo vivo.”
Bajamos a almorzar. Sofía nos sirvió como si nada, pero cada vez que Jesi miraba para otro lado, ella me lanzaba miradas cargadas o me rozaba “accidentalmente” la mano. Mica estaba más callada que nunca, cruzando y descruzando las piernas, todavía con la imagen de su conchita peluda en mi cabeza.
En un momento, cuando Jesi fue al baño, Sofía se acercó por atrás mío en la cocina y me susurró al oído, apretándome la nuca:
—Esta noche, cuando todos duerman, anda a mi pieza. Te voy a usar otra vez. Y no se te ocurra desobedecerme o le cuento todo a tu novia.
Sentí un escalofrío. Asentí apenas.
Pensamiento de Sofía: “Mirá cómo disimula. Acaba de cogerse a mi hija y ya tiene la pija dura por mí. Esto va a ser delicioso… tenerlo bajo mi control mientras Jesi duerme arriba.”
Mica, desde la mesa, nos miraba de reojo. No decía nada, pero se notaba que algo raro sentía en el ambiente.
Pensamiento de Mica: “Ma lo mira distinto… y Esteban está raro. ¿Pasó algo mientras no estábamos? No… debe ser mi imaginación. Pero no puedo dejar de pensar en cuando se me cayó la toalla y me vio… me calentó mucho como me comió con la mirada”
La tarde pasó con esa tensión eléctrica. Jesi contenta y cachonda, Sofía dominante y posesiva en secreto, Mica curiosa e inocente… y yo en el medio, cada vez más hundido en algo que ya no podía controlar.
---
Esteban volvió a ser el macho dominante con Jesi, pero sigue siendo el sumiso de Sofía. Cómo seguirá la historia?
La mera de hoy, si llega a 350 puntos o 10 personas comentan, hay parte 14 a la noche.
Feliz paja 🤭🖤
Esa misma noche, alrededor de la 1 am, estaba tirado en mi cama todavía con la cabeza hecha mierda cuando vibró el celular. Era Jesi.
Jesi: “Amor… no puedo dormir. Te extrañé demasiado estos días 😩”
Adjunto venía un video de 42 segundos. Lo abrí.
Jesi estaba en su cama, en la pieza, que yo conocía tan bien, que el día anterior había tenido sexo con mi suegra. La cámara enfocaba su cara primero: pelo revuelto, mordiéndose el labio con esa cara de puta que ponía cuando tenía ganas. Bajó el teléfono lentamente: estaba completamente desnuda, piernas abiertas hacia la cámara. Se tocaba la concha despacio, metiéndose dos dedos, gimiendo bajito mi nombre.
—Esteban… vení mañana por favor. Necesito que me metas la verga, que me uses fuerte… que me azotes, que me trates de puta como siempre. Te quiero adentro mío…
El video terminaba con ella corriéndose, temblando, con los dedos brillando de sus jugos. Me mandó otro mensaje enseguida:
Jesi: “Estoy empapada pensando en vos. Vení temprano, ma y Mica van a estar en casa pero yo te espero en mi pieza 🔥”
Pensamiento mío: “Hace menos de 12 horas estaba tragando el meo de su mamá y ahora me manda esto. Me siento la peor basura del mundo… y sin embargo estoy muy caliente.”
Le contesté que iba a ir temprano, pero a pesar de ser muy caliente el video, no podía hacer nada, porque todavía no me podía sacar la jaula de castidad hasta la mañana, cómo me había ordenado Sofía.
---
Al otro día llegué cerca de las 11 am. Sofía me abrió la puerta con una sonrisa discreta pero cargada de significado. Vestía una remera holgada y un short corto que le marcaba el culo.
—Pasá, Esteban —dijo en voz normal, pero sus ojos decían otra cosa—. Las chicas están arriba.
Cuando cerré la puerta, me agarró rápido de la pija por encima del jean y me apretó fuerte, susurrándome al oído:
—Anoche te portaste bien limpiando todo. Pero recordá quién te tiene agarrado de las bolas ahora.
Me soltó justo cuando escuchamos pasos en la escalera.
Jesi bajó corriendo y se me tiró encima, besándome con hambre.
—Amor, por fin… subí que te necesito —me dijo, tirándome de la mano.
Subimos. Mica estaba yendo a su pieza justo en ese momento, con una toalla enrollada en el cuerpo, recién salida de la ducha. El pelo mojado le caía sobre los hombros. Cuando me vio, se puso colorada, pero no se movió rápido. Fingió que la toalla se le soltaba “sin querer” al pasar al lado mío en el pasillo estrecho. La toalla se abrió por completo por delante durante dos o tres segundos.
Ahí estaba: cuerpo joven, tetas medianas con pezones rosados parados por el frío, y su concha… completamente natural, con un buen triangulito de pelos negros espesos, sin depilar. No se tapó inmediatamente. Me miró a los ojos un segundo, como sorprendida, antes de “reaccionar” y cerrar la toalla.
—Ay, perdón Esteban… no te vi —murmuró, toda colorada, pero con una vocecita que sonaba un poco fingida.
Pensamiento de Mica: “Lo hice a propósito… quería que me viera. No sé qué me pasa. Me vio desnuda el otro día y desde entonces no dejo de pensar en eso. Soy una tarada, es el novio de mi hermana.”
Pensamiento mío: “Tiene la concha peludita… virgen, natural. Me excitó más de lo que debería. Otra vez mirando a la hermana de Jesi como un pervertido.”
Jesi se rio desde la puerta de su pieza.
—Mica, boluda, tapate. Dejá de mostrarle todo a mi novio —dijo en broma, sin darle mucha importancia.
Entramos a la pieza de Jesi y apenas cerró la puerta se transformó. Se sacó la ropa en segundos y se puso en cuatro sobre la cama, ofreciéndome el culo.
—Azotame fuerte, Esteban. Haceme doler. Extrañé que me trates mal…
No me hice rogar. Le di una serie de cachetazos fuertes en el culo hasta dejarle las marcas rojas. Después la cogí salvaje: primero la concha, después le metí la pija en el culo sin mucho preámbulo. Jesi gemía y pedía más, completamente masoquista. La tiré del pelo, le apreté el cuello, le escupí en la boca mientras la embestía.
—Soy tu puta, papi… usame.
Terminé adentro de su culo y la hice arrodillarse para que me limpiara todo con la boca, tragándose mi leche y sus propios jugos sin asco.
Mientras nos recuperábamos, Jesi acurrucada contra mí, escuchamos ruidos abajo. Sofía estaba cocinando.
Pensamiento mío: “Acabo de cogerme a Jesi como un animal y hace menos de 24 horas estaba arrodillado lamiéndole el orto a su mamá. La culpa me está comiendo vivo.”
Bajamos a almorzar. Sofía nos sirvió como si nada, pero cada vez que Jesi miraba para otro lado, ella me lanzaba miradas cargadas o me rozaba “accidentalmente” la mano. Mica estaba más callada que nunca, cruzando y descruzando las piernas, todavía con la imagen de su conchita peluda en mi cabeza.
En un momento, cuando Jesi fue al baño, Sofía se acercó por atrás mío en la cocina y me susurró al oído, apretándome la nuca:
—Esta noche, cuando todos duerman, anda a mi pieza. Te voy a usar otra vez. Y no se te ocurra desobedecerme o le cuento todo a tu novia.
Sentí un escalofrío. Asentí apenas.
Pensamiento de Sofía: “Mirá cómo disimula. Acaba de cogerse a mi hija y ya tiene la pija dura por mí. Esto va a ser delicioso… tenerlo bajo mi control mientras Jesi duerme arriba.”
Mica, desde la mesa, nos miraba de reojo. No decía nada, pero se notaba que algo raro sentía en el ambiente.
Pensamiento de Mica: “Ma lo mira distinto… y Esteban está raro. ¿Pasó algo mientras no estábamos? No… debe ser mi imaginación. Pero no puedo dejar de pensar en cuando se me cayó la toalla y me vio… me calentó mucho como me comió con la mirada”
La tarde pasó con esa tensión eléctrica. Jesi contenta y cachonda, Sofía dominante y posesiva en secreto, Mica curiosa e inocente… y yo en el medio, cada vez más hundido en algo que ya no podía controlar.
---
Esteban volvió a ser el macho dominante con Jesi, pero sigue siendo el sumiso de Sofía. Cómo seguirá la historia?
La mera de hoy, si llega a 350 puntos o 10 personas comentan, hay parte 14 a la noche.
Feliz paja 🤭🖤
5 comentarios - La Familia De Mi Novia Pt 13