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En el baño del shopping

Era un Domingo muy nublado y frío por la tarde, salí de mi casa para encontrarme con un grupo de amigos en el shopping, la idea era ir temprano, ver una peli y después quizás comer algo.
Yo emprendí viaje y casi a medio camino, uno de mis amigos, tuvo una urgencia familiar y otro cuestionaba el clima, con lo cual la cita estaba prácticamente suspendida porque los otros dos aún no habían salido de casa.
De todas maneras al llegar al shopping terminaron de confirmar que lo dejabamos para otro día, yo nunca había respondido que había llegado al shopping, pues por algún motivo siempre me entusiasmó la idea de ir a esos famosos baños y el destino quiso que quizás hoy los conozca.
Parecía ser “el día”,  me habían hablado mucho de los baños de ese shopping, en un entre piso, que no había mucha gente y estaban las famosas teteras y pajas cruzadas…
Subí las escaleras mecánicas con mucha prisa para conocer dicho baño, que estaba como en un pasillo a la vuelta de los locales, tal y como decían, no había nadie, y eso que en el shopping había gente.
Era bastante grande, tenía ocho sanitarios con puerta hasta el suelo, cómo 10 mingitorios, todos descubiertos y del otro lado había otros cinco sanotarios.
Me dispuse a orinar en un mingitorio mientras observaba a mi alrededor, hasta que apareció un hombre de unos 50 años, que se puso a dos mingitorios del mío.
Comencé a tocarme, pero del otro lado no sentí respuesta o interés, quizá no me vio, hizo lo suyo y se fue.
Me había equivocado y estaba desesperado, así que entre en cada sanitario que podía y comencé a observar anotaciones y teléfonos.
De pronto escucho que viene más gente, cómo no quería ser evidente, arrimé apenas la puerta, y comencé a observar que dos muchachos no estaban orinando, sino que se estaban pajeando.
La escena me calentó, comencé a tocarme, pero me acobarde en salir y participar, pensé que quizás de a 3 sería mucho.
Ellos siguieron mientras se miraban sus miembros y yo no dejaba de pajearme.
Uno de ellos se ve que terminó porque se fue sin mediar palabras, y el otro quedó jalandosé, era un hombre entre 50 y 60, pensé por un momento animarme y ayudarlo, pero sería muy osado y no me sentía preparado, hasta que ante mi torpeza hice un ruido con la puerta y él volteó.
Yo vergonzoso me metí para adentro, cerré el baño y me senté esperando que se vaya y que no se había dado cuenta.
Aunque estaba en el lugar indicado, me sentía muy expuesto.
No sé escuchó que haya nadie, después de un minuto volví a tocarme recordando la situación, y abrí lentamente la puerta, estaba tocándose efusivamente mientras me miraba.
Está vez no cerré la puerta y tomé coraje en ir al lado de el y participar de lo que sería una invitación a la que estaba siendo llamado, por algo estaba aquí.
Podía observar casi sin disimular su verga como se la tocaba impunemente, sobresalía una increíble velocidad púbica entre canosa y rubia, y tenía un miembro bastante cabezón, cómo me gusta a mi, quizás no llegaba a los 12 cm, yo trataba de seguir su ritmo, él se relamía los labios y me la mostraba, yo también hacía lo mismo por momentos.
De repente se escucha que entra gente, dejamos de pajearnos y el dice: último baño.
Yo casi la tenía dura la verga, ví cómo 4 amigos entraban pero solamente a orinar, así que actué normal y al esperar de que se vaya el último, me dispuse a ir al último baño.
Escuché un silbido bajo, lo había encontrado, tenía la puerta apenas apoyada.

No bien entré, me dijo que trabe la puerta, lo bueno es que llegaba hasta el piso y la pared, el lugar muy discreto, me esperaba tocandose sobre el pantalón.
Sin mediar palabras me sienta y saca su verga del pantalón, y empieza a pajearse frente a mi cara, yo quería chupársela, pero el me insinuaba que me saque el pantalón y me tocó, y así hice, mientras lo miraba.
Bajaba y subía el ritmo de su masturbación, y yo seguía tocándome, hasta que me agarra la cabeza y pruebo su falo. Me la tomó con las dos manos como si cogiera, tenía buen ritmo, pero me la metía tan profundo que comenzaba a hacerme arcadas. Me decía que no haga ruido, y bajaba la marcha.
Después me tocó la pija y me pajeaba, quería que le chupe las bolas, y mientras de las lamía, me hizo cambiar de lugar, y está vez sentarse él, para que se la siga chupando arrodillado.
Así estuvimos unos minutos hasta que me paré y le mostré la cola, entonces el se paró y comenzó a apoyarme pero sin penetrarme, y simulaba culearme con movimientos entre lentos y rápidos
 Me dispuse mientras lo hacía a buscar un preservativo en mi bolsillo, pero él me sacó la mano, y me susurró que no quería penetrar, entonces continuó su apoyada en mi culo, y sentí una carga caliente comenzar a derramarse por toda mi cola, se había venido sin avisarme.

Me dijo que tome nota de su celu, que lo agende y se fue.

Yo me quedé lleno de semen en toda mi cola hasta mi pantalón se había manchado, no sabía cómo salir de esa situación, tomé papel higiénico que por suerte había, me limpié como pude y busqué la manera de con un buzo ponermelo en la cintura e irme a casa.

No bien llegué como no había nadie puse a lavar mi ropa y darme una ducha, todavía sentía la pegosidad de su semen casi seco, y mientras recordaba me pajeé para terminar aquel día, que en mi experiencia fue bastante rápida y chancha.

Tenía su número, quizás lo llame.

1 comentarios - En el baño del shopping

pichu-pico +1
Linda experiencia me gustaria q me pase algo igual