Me encantaba pasar tiempo bajo la ducha, el agua caliente en la espalda me relajaba muchísimo, ese momento de paz en donde podía pensar mil escenarios hipotéticos en donde siempre salía todo bien.
Una vez más, hablaba conmigo mismo, pensando en qué me iría a poner hoy. Era oficialmente mí primera cita como adulto. Ir a cenar con una chica.
Finalmente hoy pagaría la cena que le debía a Sofi. Habíamos estado varios días hablando, incluso con sexting incluido, era todo bastante morboso y ella se soltaba mucho, más de lo que creía en un principio.
La condición era que debía llevarla a comer sushi, comida a la cuál no estaba para nada acostumbrado, era más bien "básico" en mis menúes. Pero bueno, mí objetivo era claro, iba a hacer lo que me pida.
Apagué la ducha y salí a prepararme. Supuse que debía ir en camisa, si bien me sentía algo ridículo, era mí nueva vida adulta la que me lo exigía y una parte de mí también moría de ganas de gustarle a esa chica realmente.
Sabía de ella que estaba anotada para estudiar una carrera de ingeniería, que era una jugadora (regular) de hockey en el mismo club que mí amiga Vic y que había tenido una relación de 2 años con un novio hasta hace 1 año.
Bueno, y un detalle que nos distanciaba, la virginidad. Sabía por Vic que con su novio anterior ya habían tenido sexo por lo que eso me ponía algo nervioso. Principalmente porque nunca se lo había dicho yo y nuestra amiga tampoco lo sabía como para decirle a ella.
En fin, una camisa, un jean y un poco de perfume. Esa era mí armadura esa noche.
Como aún no manejaba, pasé a buscarla en un taxi y fuimos juntos al restaurante.
Apenas se subió nos dimos un pico, algo que había sobrepensado mucho si correspondía o no pero se dió más natural de lo que creí.
Estaba hermosa, con un vestido súper delicado pero sexy. Olía increíble. Me hubiese tirado encima de ella si no estuviésemos acompañados por un señor de casi 60 años escuchando tango.

En el lugar, lo pasamos increíble, realmente.
Casi toda la cena giró en mí incapacidad de poder agarrar las cosas con esos palitos, por lo que risas en ningún momento faltaron.
Debo decir, que si bien había probado antes, no recordaba que sea tan rico. Quedé encantado con la experiencia y aún más con ella.
Más de una vez me quedé mirando embobado cuando hablaba, no conocía esa experiencia, no solo me parecía hermosa sino interesante, disfrutaba de escucharla.
Si admito, la botella de vino que pedimos ayudó mucho en algunos momentos a que ambos nos hagamos los payasos de más.
"Van a querer postre?" nos sorprendió el mozo.
"Mmm, vos querés??" Consulté sin capacidad de decisión.
"Banca que paso al baño y lo medito" fué su respuesta y se levantó.
Aproveché ese momento para agarrar mí teléfono y ví unos mensajes de Javi preguntando cómo iba todo.
"Increíble amigo, me encanta" fué mí respuesta bastante inocente. Él quizás quería saber algo más relacionado a "lo pendiente" que teníamos.
Tras esa respuesta, recibí un mensaje de Sofi.
Me preocupé creyendo que le había pasado algo y ví que era una foto.

Quedé sin palabras. Estaba con su tanga en la boca y abajo decía "el postre mejor en otro lado, no?"
Me llevé puesta la mesa de los nervios, casi tiro las copas que quedaban.
Al segundo la veo venir y con total desfachatez, me deja su tanga sobre la mesa.

Casi me infarto, la agarré y me la guardé en el bolsillo nervioso.
"Jajaja sos tan lindo así nervioso"
Pagué lo más rápido que pude, incluso me acerqué yo mismo hasta la barra y fuimos a buscar un taxi, no sin antes matarnos a besos en la puerta del lugar.
"A dónde vamos?" preguntó
"Mirá, mí casa no hay nadie, podemos ir ahí"
Le gustó la idea, tiempo después sabría que le tenía bastante asco a los telos. Pero esa es otra historia.
Ya adentro, nos fuimos derecho a mí habitación, ella tomó la iniciativa y me sentó en una silla al borde de la cama, se subió encima mío y ahí nos matamos a besos un buen rato.
"Como se siente esa pija, está muy ansiosa" me dijo entre besos y lenguetazos a mí cuello.
"Yo también" le dije haciéndola reír.
"Ay, entonces no te hago esperar más"...
Se fué a la cama y miró de forma sensual, estaba en 4 frente a mí.

Me acerqué desabrochandome la camisa y ella se encargó de bajar mí cierre.
Apenas la liberó, me sorprendió llevándose toda por su cara, lamiendola con mucha pasión, me estaba poniendo como loco.
Después de ese juego previo, sí me dió el gusto y me la volvió a chupar como la otra vez. Se la notaba más coordinada, había menos alcohol en sangre para ambos. También estaba más decidida.
"Me encanta, tenés una pija enorme y encima hermosa"
Qué cucharada de ego me daba. Reaccioné tirándola boca arriba en la cama y devolviendo gentilezas.
Le comí la conchita con muchas ganas, la hija de puta encima estaba sin tanga así que era aún más fácil. Toda mojadita me esperó, yo pasé toda mí lengua por su rayita disfrutando de mí postre. Pero faltaba más.
Volví a repetir la escena del otro día, saqué esta vez un forro de mí cajón y lo llevé a la boca para abrirlo.
"Esperá"
Me quería morir, otra vez.
"Tomo pastillas, no te preocupes"
WOW, pasé del infierno al cielo en un segundo. Mí primera vez y así?
"Lo que sí despacio, con eso me podes matar jajaja" se rió nerviosa por primera vez en todo su jugueteo sexual.
Apunté mí pija a su conchita y apoyé despacito, fui subiendo y bajando mientras mojaba la puntita.
Ella gemía con cada movimiento, se agarraba de la cama como si tuviese miedo que la lleven.
"Dale, por favor metela" esas palabras me encantaron.
Obedecí.
Empujé despacito y fui penetrandola, sentía esa conchita estrecha abriéndose para mí. Qué delicia.
Estaba toda mojadita, deslizaba con mucha facilidad pero no quería ir hasta el fondo de una, si bien moría de ganas, me intentaba controlar para no arruinar el momento.
Su gesto de placer y dolor me encantaba, esa contradicción era extremadamente sexy en su rostro.
No gritaba porque no podía, pero se aferraba a mí prohibiendome sacarla de adentro suyo. Tomaba aire y aguantaba.
Así estuvimos hasta que por fin entró toda.
"Por favor, esa pija me llena toda"
Suavemente empecé a meter y sacarla, cada vez con más y más confianza.
Por fin estaba teniendo mí primera vez y encima con esta chica increíble.
Sofi gemía y gritaba ya con total libertad.
Yo me agarraba de sus tetas mientras la cogía ya con menor clemencia.
No habíamos tenido ni la calma para sacarle el vestido, ambos estábamos muy calientes y esa cogida torpe y acelerada de los dos lo demostraba.
Su conchita aguantaba mí pija sin problema y eso hacía que cada vez la taladre con más fuerzas.
Yo estaba en el cielo y ella con sus ojos desorbitados para cualquier lado gozando.
Le comí la boca mientras cruzamos miradas y ella me volteó para ir arriba.
No esperé eso pero fué una bendición, empezó a saltar encima mío de manera aún más violenta de lo que pensé.
Empezó de rodilla en la cama y rápidamente se puso de cuclillas mientras se agarraba de mí pecho.
Subía hasta dejar apenas la puntita de mí pija metida y bajaba de golpe desapareciendola por completo. Sentía en mí pelvis lo mojada que estaba, gritaba de placer y yo me agarraba de su cintura para acompañar el movimiento descontrolado que tenía.
Cada caída era acompañada con un gemido largo o un insulto, pero seguía y seguía.
"Me estoy... Por..."
No me dejó seguir la frase que se volcó su cuerpo sobre el mío y empezó a mover su cadera con fuerza y mucha velocidad. Haciendo saltos cortitos.
Empecé a acabar chorros y chorros mientras ella seguía cogiéndome. Realmente me estaba sacando todo.
Sentí un grito largo extendido de su parte también, se tensionó y clavó sus uñas en mis costillas.
Con un gritito agudo dijo "hijo de puta me acabé toda y vos me llenaste de leche".
Me encantaba que sea así de mal hablada en la cama. Era vivir una porno.
Quedamos rendidos. Era una misión cumplida para ambos.
Nos franeleamos un ratito más en la cama, ella revoleó su vestido y se acostó sobre mí.
No pasó mucho tiempo que sus caricias, se fueron acercando a mí pija y volvió a ponerse dura.
Nos dimos un segundo round. Esta vez, la tuve de costadito primero para dejarla después en 4.
Realmente ahí gritó mucho más que antes, estaba colorada, la agarré del pelo para darle las embestidas sin parar. Casi no podía hablar cuando terminamos.
Ahí sí nos dormimos, ella enchastrada de leche que salía por sus piernas y ambos con una sonrisa dibujada.
A las horas, me desperté con sed, evidentemente a ella le había pasado igual, porque no estaba pero desde la cocina había unos ruidos.
Fui desnudo hasta allá y estaba Sofi, con mí camisa mirando sonriente.
"Uy, te desperté?"
"No tranqui, me moría de sed supongo vos también"
"Jajaja si, vení, te comparto de mí vaso si no te da asco"
Ambos nos reímos, venimos de coger como dos degenerados. Poco nos iba a importar compartir un vaso.
Nos dimos de
hecho un gustito más, cogiendo de pie en la cocina. Ya por puro gusto, por simple morbo. Esa conchita era una perdición para mí y por lo visto a ella le pasaba igual con mí pija.
Una vez más, hablaba conmigo mismo, pensando en qué me iría a poner hoy. Era oficialmente mí primera cita como adulto. Ir a cenar con una chica.
Finalmente hoy pagaría la cena que le debía a Sofi. Habíamos estado varios días hablando, incluso con sexting incluido, era todo bastante morboso y ella se soltaba mucho, más de lo que creía en un principio.
La condición era que debía llevarla a comer sushi, comida a la cuál no estaba para nada acostumbrado, era más bien "básico" en mis menúes. Pero bueno, mí objetivo era claro, iba a hacer lo que me pida.
Apagué la ducha y salí a prepararme. Supuse que debía ir en camisa, si bien me sentía algo ridículo, era mí nueva vida adulta la que me lo exigía y una parte de mí también moría de ganas de gustarle a esa chica realmente.
Sabía de ella que estaba anotada para estudiar una carrera de ingeniería, que era una jugadora (regular) de hockey en el mismo club que mí amiga Vic y que había tenido una relación de 2 años con un novio hasta hace 1 año.
Bueno, y un detalle que nos distanciaba, la virginidad. Sabía por Vic que con su novio anterior ya habían tenido sexo por lo que eso me ponía algo nervioso. Principalmente porque nunca se lo había dicho yo y nuestra amiga tampoco lo sabía como para decirle a ella.
En fin, una camisa, un jean y un poco de perfume. Esa era mí armadura esa noche.
Como aún no manejaba, pasé a buscarla en un taxi y fuimos juntos al restaurante.
Apenas se subió nos dimos un pico, algo que había sobrepensado mucho si correspondía o no pero se dió más natural de lo que creí.
Estaba hermosa, con un vestido súper delicado pero sexy. Olía increíble. Me hubiese tirado encima de ella si no estuviésemos acompañados por un señor de casi 60 años escuchando tango.

En el lugar, lo pasamos increíble, realmente.
Casi toda la cena giró en mí incapacidad de poder agarrar las cosas con esos palitos, por lo que risas en ningún momento faltaron.
Debo decir, que si bien había probado antes, no recordaba que sea tan rico. Quedé encantado con la experiencia y aún más con ella.
Más de una vez me quedé mirando embobado cuando hablaba, no conocía esa experiencia, no solo me parecía hermosa sino interesante, disfrutaba de escucharla.
Si admito, la botella de vino que pedimos ayudó mucho en algunos momentos a que ambos nos hagamos los payasos de más.
"Van a querer postre?" nos sorprendió el mozo.
"Mmm, vos querés??" Consulté sin capacidad de decisión.
"Banca que paso al baño y lo medito" fué su respuesta y se levantó.
Aproveché ese momento para agarrar mí teléfono y ví unos mensajes de Javi preguntando cómo iba todo.
"Increíble amigo, me encanta" fué mí respuesta bastante inocente. Él quizás quería saber algo más relacionado a "lo pendiente" que teníamos.
Tras esa respuesta, recibí un mensaje de Sofi.
Me preocupé creyendo que le había pasado algo y ví que era una foto.

Quedé sin palabras. Estaba con su tanga en la boca y abajo decía "el postre mejor en otro lado, no?"
Me llevé puesta la mesa de los nervios, casi tiro las copas que quedaban.
Al segundo la veo venir y con total desfachatez, me deja su tanga sobre la mesa.

Casi me infarto, la agarré y me la guardé en el bolsillo nervioso.
"Jajaja sos tan lindo así nervioso"
Pagué lo más rápido que pude, incluso me acerqué yo mismo hasta la barra y fuimos a buscar un taxi, no sin antes matarnos a besos en la puerta del lugar.
"A dónde vamos?" preguntó
"Mirá, mí casa no hay nadie, podemos ir ahí"
Le gustó la idea, tiempo después sabría que le tenía bastante asco a los telos. Pero esa es otra historia.
Ya adentro, nos fuimos derecho a mí habitación, ella tomó la iniciativa y me sentó en una silla al borde de la cama, se subió encima mío y ahí nos matamos a besos un buen rato.
"Como se siente esa pija, está muy ansiosa" me dijo entre besos y lenguetazos a mí cuello.
"Yo también" le dije haciéndola reír.
"Ay, entonces no te hago esperar más"...
Se fué a la cama y miró de forma sensual, estaba en 4 frente a mí.

Me acerqué desabrochandome la camisa y ella se encargó de bajar mí cierre.
Apenas la liberó, me sorprendió llevándose toda por su cara, lamiendola con mucha pasión, me estaba poniendo como loco.
Después de ese juego previo, sí me dió el gusto y me la volvió a chupar como la otra vez. Se la notaba más coordinada, había menos alcohol en sangre para ambos. También estaba más decidida.
"Me encanta, tenés una pija enorme y encima hermosa"
Qué cucharada de ego me daba. Reaccioné tirándola boca arriba en la cama y devolviendo gentilezas.
Le comí la conchita con muchas ganas, la hija de puta encima estaba sin tanga así que era aún más fácil. Toda mojadita me esperó, yo pasé toda mí lengua por su rayita disfrutando de mí postre. Pero faltaba más.
Volví a repetir la escena del otro día, saqué esta vez un forro de mí cajón y lo llevé a la boca para abrirlo.
"Esperá"
Me quería morir, otra vez.
"Tomo pastillas, no te preocupes"
WOW, pasé del infierno al cielo en un segundo. Mí primera vez y así?
"Lo que sí despacio, con eso me podes matar jajaja" se rió nerviosa por primera vez en todo su jugueteo sexual.
Apunté mí pija a su conchita y apoyé despacito, fui subiendo y bajando mientras mojaba la puntita.
Ella gemía con cada movimiento, se agarraba de la cama como si tuviese miedo que la lleven.
"Dale, por favor metela" esas palabras me encantaron.
Obedecí.
Empujé despacito y fui penetrandola, sentía esa conchita estrecha abriéndose para mí. Qué delicia.
Estaba toda mojadita, deslizaba con mucha facilidad pero no quería ir hasta el fondo de una, si bien moría de ganas, me intentaba controlar para no arruinar el momento.
Su gesto de placer y dolor me encantaba, esa contradicción era extremadamente sexy en su rostro.
No gritaba porque no podía, pero se aferraba a mí prohibiendome sacarla de adentro suyo. Tomaba aire y aguantaba.
Así estuvimos hasta que por fin entró toda.
"Por favor, esa pija me llena toda"
Suavemente empecé a meter y sacarla, cada vez con más y más confianza.
Por fin estaba teniendo mí primera vez y encima con esta chica increíble.
Sofi gemía y gritaba ya con total libertad.
Yo me agarraba de sus tetas mientras la cogía ya con menor clemencia.
No habíamos tenido ni la calma para sacarle el vestido, ambos estábamos muy calientes y esa cogida torpe y acelerada de los dos lo demostraba.
Su conchita aguantaba mí pija sin problema y eso hacía que cada vez la taladre con más fuerzas.
Yo estaba en el cielo y ella con sus ojos desorbitados para cualquier lado gozando.
Le comí la boca mientras cruzamos miradas y ella me volteó para ir arriba.
No esperé eso pero fué una bendición, empezó a saltar encima mío de manera aún más violenta de lo que pensé.
Empezó de rodilla en la cama y rápidamente se puso de cuclillas mientras se agarraba de mí pecho.
Subía hasta dejar apenas la puntita de mí pija metida y bajaba de golpe desapareciendola por completo. Sentía en mí pelvis lo mojada que estaba, gritaba de placer y yo me agarraba de su cintura para acompañar el movimiento descontrolado que tenía.
Cada caída era acompañada con un gemido largo o un insulto, pero seguía y seguía.
"Me estoy... Por..."
No me dejó seguir la frase que se volcó su cuerpo sobre el mío y empezó a mover su cadera con fuerza y mucha velocidad. Haciendo saltos cortitos.
Empecé a acabar chorros y chorros mientras ella seguía cogiéndome. Realmente me estaba sacando todo.
Sentí un grito largo extendido de su parte también, se tensionó y clavó sus uñas en mis costillas.
Con un gritito agudo dijo "hijo de puta me acabé toda y vos me llenaste de leche".
Me encantaba que sea así de mal hablada en la cama. Era vivir una porno.
Quedamos rendidos. Era una misión cumplida para ambos.
Nos franeleamos un ratito más en la cama, ella revoleó su vestido y se acostó sobre mí.
No pasó mucho tiempo que sus caricias, se fueron acercando a mí pija y volvió a ponerse dura.
Nos dimos un segundo round. Esta vez, la tuve de costadito primero para dejarla después en 4.
Realmente ahí gritó mucho más que antes, estaba colorada, la agarré del pelo para darle las embestidas sin parar. Casi no podía hablar cuando terminamos.
Ahí sí nos dormimos, ella enchastrada de leche que salía por sus piernas y ambos con una sonrisa dibujada.
A las horas, me desperté con sed, evidentemente a ella le había pasado igual, porque no estaba pero desde la cocina había unos ruidos.
Fui desnudo hasta allá y estaba Sofi, con mí camisa mirando sonriente.
"Uy, te desperté?"
"No tranqui, me moría de sed supongo vos también"
"Jajaja si, vení, te comparto de mí vaso si no te da asco"
Ambos nos reímos, venimos de coger como dos degenerados. Poco nos iba a importar compartir un vaso.
Nos dimos de
hecho un gustito más, cogiendo de pie en la cocina. Ya por puro gusto, por simple morbo. Esa conchita era una perdición para mí y por lo visto a ella le pasaba igual con mí pija.
1 comentarios - Mi peor pesadilla II