La pesada noche consumía lentamente a Paulo, con las pocas fuerzas que le quedaba se arrastró a casa, fue un duro día. Cruzó la puerta de su hogar hacia la oscura sala. El muchacho dejó caer su pesada mochila y se dejó caer en el sofá, derrotado.
“¿Dónde estará mamá?” se preguntó, quizá salió a comprar a la tienda, quizás aún no llega del trabajo.
“Parece que va a llover” dijo en voz baja, era una noche nublada, afortunadamente llegó temprano a casa, si se hubiera quedado más tiempo fuera de seguro hubiera terminado empapado.
“Tengo mucha hambre” pensó, desde el sofá olía el delicioso aroma del estofado que había preparado su madre, un aroma que hacía sonar a sus tripas. Paulo trató de ponerse de pie, pero sencillamente no pudo.
La tenue luz que inundaba la sala, el sonido del viento, las lejanas voces de los vecinos haciendo sus actividades nocturnas, las primeras gotas de una inminente lluvia, todo ello era una atmosfera reconfortante.
Paulo finalmente se rindió y sus ojos lentamente se cerraron.
Echado en el sofá de la sala y con una gran sonrisa dibujada en su rostro, el muchacho pudo descansar.
Un placentero descanso…que no duró mucho.
¡Pum Pum Pum! Sonó por toda la casa. Un molesto sonido que ni la intensa lluvia pudo enmascarar.
¡Pum Pum Pum! Se seguía escuchando, un irritante sonido que interrumpió la siesta de Paulo, no tuvo ni 15 minutos de sueño el pobre chico. Se levantó y gritó “YA VAAA” lleno de ira para encarar a la desconsiderada persona que se atrevió a arruinar su sueño reparador.
Sin embargo, la calentura se le fue del cuerpo cuando abrió la puerta, nunca se hubiera imaginado lo que se encontraría al otro lado. Una bella mujer, de cabello castaño con rayos dorados, camisa de tirantes ajustada por el tamaño de sus pechos, unos shorts diminutos acompañados de unas sandalias playeras, conjunto adecuado para resaltar sus gruesas piernas. Se trataba de Victoria, la bella vecina de al lado, estaba completamente empapada por la lluvia, y solo traía una bolsa con fruta y crema batida.
El cansancio fue reemplazado por un batido de duda, sorpresa y excitación. El muchacho se quedó mudo por unos segundos y fue su vecina Victoria quien rompió el hielo.
- Victoria: Hola cómo estás, me llamo Victoria, soy tu vecina de al lado
- Paulo: Hola…me llamo Paulo, mucho gusto Victoria
- Victoria: encantada de conocerte Paulo, disculpa la molestia…es que se me olvidó la llave de mi casa y me atrapó la lluvia
- Paulo: Si…ya veo…
Paulo puso atención a la camisa de tirantes, mojada, muy pegada a esos enormes pechos.
- Victoria: ¿Te molesta si paso un momento, hasta que pare la lluvia?
- Paulo: No…no hay problema, adelante…estás en tu casa
- Victoria: Que gentil eres, con permiso
El muchacho trataba de ocultar sus nervios y su excitación. Afortunadamente la luz de la casa era tenue y no se podía ver mucho, Victoria no vio lo contento que estaba Paulo de tener a una chica mojadita en su casa, Paulo por otro lado trataba de ocultarlo.
Victoria colocó la bolsa con fruta y crema batida sobre la mesa, Paulo le ofreció una silla junto a la mesa del comedor, Victoria sonrió y la aceptó.
- Victoria: de verdad gracias por dejarme entrar, no pensé que llovería, solo salí para comprar unas cosas, que tonta de mí por olvidarme la llave
- Paulo: No me molesta para nada
- Victoria: ¿estás solo en casa?
- Paulo: si bueno, hace rato llegué a casa y mi madre aún no llega
- Victoria: ¿y a oscuras?
- Paulo: o bueno…es que estaba durmiendo, permíteme prender las luces.
Al hacerlo Paulo pudo ver mejor a la chica, estaba más buena de lo que creía
- Victoria: ¿estabas durmiendo? ¿Te desperté? Lo siento…
- Paulo: está bien, igual… pude descansar un poco…
El chico quiso decirle que estaba disfrutando de su compañía…pero pensó que sería demasiado.
- Paulo: por cierto… ¿Para qué son las bananas y la crema batida?
- Victoria: Oh…eso…es un poco difícil de explicar
- Paulo: vamos, inténtalo
- Victoria: Tendrías que usar mucho tu imaginación
- Paulo: Tengo mucha imaginación…
- Victoria: Igual…es un poco vergonzoso contárselo a un niño como tú
- Paulo: ¿Cual niño? Tengo 19
- Victoria: mi vida…sigues siendo un niño
- Paulo: ¿Así? ¿Y tú cuantos años tienes?
- Victoria: Eso no se dice
- Paulo: pero si me dices niño…entonces tú debes ser una seño…
- Victoria: Ni te atrevas a decirlo…
La parejita continuó conversando y riendo en el salón. Paulo notó que su vecina estaba tiritando de frío, estaba tan metido en la conversación que se olvidó que seguía empapada por la lluvia.
Se levantó rápidamente y fue a buscar un par de toallas.
- Victoria: No es necesario, enserio
- Paulo: Insisto, te vas a resfriar, cúbrete por favor
- Victoria: Gracias
Victoria se cubrió con las tollas, tenían un agradable aroma a lavanda y un ligero toque de perfume. Paulo le ayudó, secándole la espalda y por momentos tocando su suave piel. Victoria era consciente de esto y lo permitió. Por momentos Paulo tocó los hombros, los brazos...hasta llegar a tocar sus pechos.
Paulo dio un salto hacia atrás, avergonzado por tal atrevimiento.
- Paulo: LO SIENTO…No era mi intención…
- Victoria: jejeje está bien, me estabas ayudando, no te preocupes…
Avergonzado y con la cara completamente roja le dijo:
- Paulo: si necesitas algo más solo pídelo
- Victoria: Está bien, con esto es suficiente…
La chica guardo un leve silencio…y luego continuó…
- Victoria: Si hay algo… ¿me dejas usar tu ducha?
- Paulo: …
- Victoria: aún estoy helada, pensé que un baño caliente podría ayudar a calentarme.
- Paulo: …
El muchacho se quedó mudo ante esta petición, será porque al escuchar esas palabras un mar de imágenes de su vecina DESNUDA inundó su mente de hombre joven.
- Victoria: lo siento, no quiero abusar de tu hospitalidad.
- Paulo: No hay problema, perdón, me quedé pensando en…
- Victoria: ¿pensando en qué?
- Paulo: olvídalo…acompáñame, es por aquí…
Caminaron hacia el baño, Paulo le indicó que podía dejar su ropa en una cesta y le mostró los artículos de limpieza. Victoria le agradeció con una gran sonrisa.
La mujer cerró la puerta, se desnudó y colocó sus prendas en la cesta. Pablo estaba del otro lado de la puerta…intentando oir algo, imaginando el paraíso que estuviera cruzando esa puerta.
Victoria abrió la llave del agua caliente, una reconfortante sensación recorrió su cuerpo junto con los chorros de agua caliente, sus pechos, su espalda, su gran trasero. La chica lo disfrutaba y Paulo lo imaginaba de todas las maneras posibles mientras oía como caía el agua de la ducha, y como quisiera estar ahí con ella.
El agua dejo de caer, Victoria salió de la ducha, se cubrió con las 2 toallas que Paulo le dio y trató de dejar el baño lo más limpio y ordenado posible.
Abrió la puerta un leve frío la estremeció…caminó hacia la sala en busca de Paulo. Sintió un delicioso aroma, era el estofado que Paulo había calentado, lo encontró sirviendo dos platos y colocándolos en la mesa comedor.
- Paulo: debes estar hambrienta…calenté un poco de estofa…
El muchacho quedó boquiabierto al ver a su vecina semidesnuda.
- Victoria: lo siento, es que mi ropa sigue mojada…
- Paulo: yo hem…yo…la meteré a la lavadora, no te preocupes
- Victoria: estoy…estoy abusando de tu confianza…
Victoria se sintió mal por todo lo que Paulo estaba haciendo por ella
- Paulo: no puedo dejarte así, está haciendo frío y no tienes nada qué ponerte
El muchacho fue al sillón y cogió su chaqueta ancha, y se la entregó para que se cubriera momentáneamente.
Antes de recibir la chaqueta, Victoria abrazó a Paulo, fuertemente, solo una toalla separaba los pechos de Victoria del rostro sonrojado del chico, le restregó las tetas en la cara. Paulo quedó en shock…
- Victoria: de verdad que eres un chico muy lindo…
Escuchar esto hizo que Paulo se avergonzara más, su rostro estaba hirviendo de la vergüenza. Victoria sintió este calor, lo encontró reconfortante.
Cuando liberó al chico, un poco mareado, este fue al baño donde estaba la cesta de ropa sucia. Cogió las prendas de Victoria y las metió a la lavadora, la camisa de tirantes, los mini shorts y la ropa interior…quería oler esa prenda intima…se quedó pensando unos segundos si hacerlo o no.
El muchacho estaba a punto de meter los shorts de Victoria a la lavadora cuando sintió un objeto metálico en uno de ellos, metió la mano para extraerlo y fue cuando se dio cuenta de donde se estaba metiendo.
Cuando volvió en sí, solo metió la ropa a la lavadora y activó la función de lavado rápido y secado, guardó el pequeño objeto dorado, ¿Pero se lo entregaría a su dueña?
De vuelta a la cocina, Victoria estaba sentada esperándolo para cenar juntos.
El rostro de la mujer reflejaba lo mucho que le gustaba la comida…
- Victoria: Está delicioso
- Paulo: Lo hizo mi mamá
- Victoria: espero que venga pronto para darle mis felicitaciones
El chico tosió un poco al oír esto, recién reflexionó sobre lo que estaba pasando. Tenía a una mujer semidesnuda, solos en casa, cómo explicarle esto a su madre.
Victoria le comentó sobre lo mucho que le gustaba la comida y que hace mucho tiempo que no degustaba un sabor tan hogareño, Paulo la oía, pero su cabeza estaba pensando en el momento en el que su madre cruzara esa puerta y todas las explicaciones que tenía que dar.
Al notar que Paulo no le estaba prestando atención, la mujer se enojó, pero no le reclamó, en lugar de ello decidió probar con otra cosa…
“Voy a mostrarte algo a lo que si vas a prestar atención” pensó
Mientras seguía hablando, y con un Paulo aún distraído, tiró el tenedor debajo de la mesa. El sonido metálico lo hizo reaccionar…
- Victoria: Ups…lo siento
- Paulo: yo lo recojo
La astuta mujer contaba con esto, tiró el tenedor muy cerca a sus pies. Paulo se levantó de su asiento y se agachó bajo la mesa para recogerlo.
Apenas sujetó el tenedor, la mujer abrió las piernas. Paulo alzó la mirada y vio el sexo de Victoria, tenía la vagina de la mujer a centímetros de su cara. Con los ojos bien abiertos, con el corazón acelerado, Paulo estaba inmóvil al ver aquel coño depilado.
Segundos pasaron, y el muchacho seguía salivando bajo la mesa, hipnotizado. Victoria colocó su mano sobre su coño abriendo los labios de lado al lado, luego con un dedo en círculos metiéndolo ligeramente, masajeándolo, dándose placer a sí misma. Le ofreció un espectáculo único a Paulo, quien instintivamente acercó su cara, colocó una mano sobre el caliente muslo de la bella dama, estaba en automático, a punto de saborear aquel fruto…
“¿Todo bien allá abajo?” dijo Victoria, sacando del trance al muchacho quien dio un salto del susto, golpeando su cabeza contra la mesa.
Como pudo Paulo se levantó, sujetándose la cabeza por el dolor…
- Victoria: ¿estás bien?
- Paulo: si…no…no te preocupes
- Victoria: ¿Qué pasó? ¿qué ha sido eso?
- Paulo: un pequeño accidente…
- Victoria: tu cara está roja
- Paulo: es por el dolor, ya se me pasará
- Victoria: ¿Así? pensé que era porque te gustó lo que viste allá abajo
Atrapado. El chico miró a su invitada con una expresión de vergüenza y preocupación. Victoria solo atinó a lanzarle una pícara mirada y reírse de la situación.
Terminaron de cenar y Victoria se ofreció a lavar los platos, por más que Paulo se negara, la mujer insistió. En este forcejeo el muchacho resultó un poco empapado de agua y espuma del detergente, al igual que Victoria, pero ella ya estaba en toalla.
Una vez que terminaron de recoger la mesa, Victoria notó que Paulo estaba empapado y temblando un poco…
- Victoria: Ahora tú eres el que está mojado, toma, te la devuelvo
Agarró la casaca del muchacho y se la puso sobre los hombros, cubriéndolo del frío. Sus brazos se deslizaron hacia su cuello, abrazándolo y acercando su rostro al suyo. Una vez más la ella disfrutó del calorcito que emanaba Paulo, producto de su vergüenza y excitación.
“Que tierno” pensó
- Paulo: pero… ¿qué haces? ¿No tienes frío?
- Victoria: ahora mismo no
Sus rostros se acercaban, era el clímax de la noche, todo indicaba que tenía que hacerlo, porque tenía que hacerlo… ¿Cierto?
No…todavía no.
El inconfundible sonido de la llave introduciéndose en la cerradura de la puerta interrumpió el romántico silencio, interrumpió la oportunidad dorada del chico. Entró en pánico. ¿Qué debía hacer? Lo único que se le ocurrió fue tomar a la chica y llevarla hacia su habitación, a toda velocidad, casi arrastrándola.
Cerró la puerta, estaban a salvo.
“¿Hola? ¿Paulo? ¿Estás ahí?” fue lo que la parejita oyó. Paulo tenía su cabeza contra la puerta oyendo la voz de su madre. El chico jaló tan rápido a su visitante que hizo que Victoria soltara la toalla. Cuando Paulo volteó para mirarla, ella estaba cubriendo sus enormes tetas y su zona íntima, no dejaba nada a la imaginación.
Aquella noche Paulo tuvo a una mujer completamente desnuda en su habitación.
...
Gracias por leer mis relatos, significa mucho para mí.
Agradecería que los valoraras positivamente y me dejes un comentario sobre que te pareció la historia, eso me ayudaría a crecer.
Saludos Candentes
parte 2: singlerelatos.blogspot.com/2026/04/me-dejas-usar-tu-ducha-parte-2.html
“¿Dónde estará mamá?” se preguntó, quizá salió a comprar a la tienda, quizás aún no llega del trabajo.
“Parece que va a llover” dijo en voz baja, era una noche nublada, afortunadamente llegó temprano a casa, si se hubiera quedado más tiempo fuera de seguro hubiera terminado empapado.
“Tengo mucha hambre” pensó, desde el sofá olía el delicioso aroma del estofado que había preparado su madre, un aroma que hacía sonar a sus tripas. Paulo trató de ponerse de pie, pero sencillamente no pudo.
La tenue luz que inundaba la sala, el sonido del viento, las lejanas voces de los vecinos haciendo sus actividades nocturnas, las primeras gotas de una inminente lluvia, todo ello era una atmosfera reconfortante.
Paulo finalmente se rindió y sus ojos lentamente se cerraron.
Echado en el sofá de la sala y con una gran sonrisa dibujada en su rostro, el muchacho pudo descansar.
Un placentero descanso…que no duró mucho.
¡Pum Pum Pum! Sonó por toda la casa. Un molesto sonido que ni la intensa lluvia pudo enmascarar.
¡Pum Pum Pum! Se seguía escuchando, un irritante sonido que interrumpió la siesta de Paulo, no tuvo ni 15 minutos de sueño el pobre chico. Se levantó y gritó “YA VAAA” lleno de ira para encarar a la desconsiderada persona que se atrevió a arruinar su sueño reparador.
Sin embargo, la calentura se le fue del cuerpo cuando abrió la puerta, nunca se hubiera imaginado lo que se encontraría al otro lado. Una bella mujer, de cabello castaño con rayos dorados, camisa de tirantes ajustada por el tamaño de sus pechos, unos shorts diminutos acompañados de unas sandalias playeras, conjunto adecuado para resaltar sus gruesas piernas. Se trataba de Victoria, la bella vecina de al lado, estaba completamente empapada por la lluvia, y solo traía una bolsa con fruta y crema batida.
El cansancio fue reemplazado por un batido de duda, sorpresa y excitación. El muchacho se quedó mudo por unos segundos y fue su vecina Victoria quien rompió el hielo.
- Victoria: Hola cómo estás, me llamo Victoria, soy tu vecina de al lado
- Paulo: Hola…me llamo Paulo, mucho gusto Victoria
- Victoria: encantada de conocerte Paulo, disculpa la molestia…es que se me olvidó la llave de mi casa y me atrapó la lluvia
- Paulo: Si…ya veo…
Paulo puso atención a la camisa de tirantes, mojada, muy pegada a esos enormes pechos.
- Victoria: ¿Te molesta si paso un momento, hasta que pare la lluvia?
- Paulo: No…no hay problema, adelante…estás en tu casa
- Victoria: Que gentil eres, con permiso
El muchacho trataba de ocultar sus nervios y su excitación. Afortunadamente la luz de la casa era tenue y no se podía ver mucho, Victoria no vio lo contento que estaba Paulo de tener a una chica mojadita en su casa, Paulo por otro lado trataba de ocultarlo.
Victoria colocó la bolsa con fruta y crema batida sobre la mesa, Paulo le ofreció una silla junto a la mesa del comedor, Victoria sonrió y la aceptó.
- Victoria: de verdad gracias por dejarme entrar, no pensé que llovería, solo salí para comprar unas cosas, que tonta de mí por olvidarme la llave
- Paulo: No me molesta para nada
- Victoria: ¿estás solo en casa?
- Paulo: si bueno, hace rato llegué a casa y mi madre aún no llega
- Victoria: ¿y a oscuras?
- Paulo: o bueno…es que estaba durmiendo, permíteme prender las luces.
Al hacerlo Paulo pudo ver mejor a la chica, estaba más buena de lo que creía
- Victoria: ¿estabas durmiendo? ¿Te desperté? Lo siento…
- Paulo: está bien, igual… pude descansar un poco…
El chico quiso decirle que estaba disfrutando de su compañía…pero pensó que sería demasiado.
- Paulo: por cierto… ¿Para qué son las bananas y la crema batida?
- Victoria: Oh…eso…es un poco difícil de explicar
- Paulo: vamos, inténtalo
- Victoria: Tendrías que usar mucho tu imaginación
- Paulo: Tengo mucha imaginación…
- Victoria: Igual…es un poco vergonzoso contárselo a un niño como tú
- Paulo: ¿Cual niño? Tengo 19
- Victoria: mi vida…sigues siendo un niño
- Paulo: ¿Así? ¿Y tú cuantos años tienes?
- Victoria: Eso no se dice
- Paulo: pero si me dices niño…entonces tú debes ser una seño…
- Victoria: Ni te atrevas a decirlo…
La parejita continuó conversando y riendo en el salón. Paulo notó que su vecina estaba tiritando de frío, estaba tan metido en la conversación que se olvidó que seguía empapada por la lluvia.
Se levantó rápidamente y fue a buscar un par de toallas.
- Victoria: No es necesario, enserio
- Paulo: Insisto, te vas a resfriar, cúbrete por favor
- Victoria: Gracias
Victoria se cubrió con las tollas, tenían un agradable aroma a lavanda y un ligero toque de perfume. Paulo le ayudó, secándole la espalda y por momentos tocando su suave piel. Victoria era consciente de esto y lo permitió. Por momentos Paulo tocó los hombros, los brazos...hasta llegar a tocar sus pechos.
Paulo dio un salto hacia atrás, avergonzado por tal atrevimiento.
- Paulo: LO SIENTO…No era mi intención…
- Victoria: jejeje está bien, me estabas ayudando, no te preocupes…
Avergonzado y con la cara completamente roja le dijo:
- Paulo: si necesitas algo más solo pídelo
- Victoria: Está bien, con esto es suficiente…
La chica guardo un leve silencio…y luego continuó…
- Victoria: Si hay algo… ¿me dejas usar tu ducha?
- Paulo: …
- Victoria: aún estoy helada, pensé que un baño caliente podría ayudar a calentarme.
- Paulo: …
El muchacho se quedó mudo ante esta petición, será porque al escuchar esas palabras un mar de imágenes de su vecina DESNUDA inundó su mente de hombre joven.
- Victoria: lo siento, no quiero abusar de tu hospitalidad.
- Paulo: No hay problema, perdón, me quedé pensando en…
- Victoria: ¿pensando en qué?
- Paulo: olvídalo…acompáñame, es por aquí…
Caminaron hacia el baño, Paulo le indicó que podía dejar su ropa en una cesta y le mostró los artículos de limpieza. Victoria le agradeció con una gran sonrisa.
La mujer cerró la puerta, se desnudó y colocó sus prendas en la cesta. Pablo estaba del otro lado de la puerta…intentando oir algo, imaginando el paraíso que estuviera cruzando esa puerta.
Victoria abrió la llave del agua caliente, una reconfortante sensación recorrió su cuerpo junto con los chorros de agua caliente, sus pechos, su espalda, su gran trasero. La chica lo disfrutaba y Paulo lo imaginaba de todas las maneras posibles mientras oía como caía el agua de la ducha, y como quisiera estar ahí con ella.
El agua dejo de caer, Victoria salió de la ducha, se cubrió con las 2 toallas que Paulo le dio y trató de dejar el baño lo más limpio y ordenado posible.
Abrió la puerta un leve frío la estremeció…caminó hacia la sala en busca de Paulo. Sintió un delicioso aroma, era el estofado que Paulo había calentado, lo encontró sirviendo dos platos y colocándolos en la mesa comedor.
- Paulo: debes estar hambrienta…calenté un poco de estofa…
El muchacho quedó boquiabierto al ver a su vecina semidesnuda.
- Victoria: lo siento, es que mi ropa sigue mojada…
- Paulo: yo hem…yo…la meteré a la lavadora, no te preocupes
- Victoria: estoy…estoy abusando de tu confianza…
Victoria se sintió mal por todo lo que Paulo estaba haciendo por ella
- Paulo: no puedo dejarte así, está haciendo frío y no tienes nada qué ponerte
El muchacho fue al sillón y cogió su chaqueta ancha, y se la entregó para que se cubriera momentáneamente.
Antes de recibir la chaqueta, Victoria abrazó a Paulo, fuertemente, solo una toalla separaba los pechos de Victoria del rostro sonrojado del chico, le restregó las tetas en la cara. Paulo quedó en shock…
- Victoria: de verdad que eres un chico muy lindo…
Escuchar esto hizo que Paulo se avergonzara más, su rostro estaba hirviendo de la vergüenza. Victoria sintió este calor, lo encontró reconfortante.
Cuando liberó al chico, un poco mareado, este fue al baño donde estaba la cesta de ropa sucia. Cogió las prendas de Victoria y las metió a la lavadora, la camisa de tirantes, los mini shorts y la ropa interior…quería oler esa prenda intima…se quedó pensando unos segundos si hacerlo o no.
El muchacho estaba a punto de meter los shorts de Victoria a la lavadora cuando sintió un objeto metálico en uno de ellos, metió la mano para extraerlo y fue cuando se dio cuenta de donde se estaba metiendo.
Cuando volvió en sí, solo metió la ropa a la lavadora y activó la función de lavado rápido y secado, guardó el pequeño objeto dorado, ¿Pero se lo entregaría a su dueña?
De vuelta a la cocina, Victoria estaba sentada esperándolo para cenar juntos.
El rostro de la mujer reflejaba lo mucho que le gustaba la comida…
- Victoria: Está delicioso
- Paulo: Lo hizo mi mamá
- Victoria: espero que venga pronto para darle mis felicitaciones
El chico tosió un poco al oír esto, recién reflexionó sobre lo que estaba pasando. Tenía a una mujer semidesnuda, solos en casa, cómo explicarle esto a su madre.
Victoria le comentó sobre lo mucho que le gustaba la comida y que hace mucho tiempo que no degustaba un sabor tan hogareño, Paulo la oía, pero su cabeza estaba pensando en el momento en el que su madre cruzara esa puerta y todas las explicaciones que tenía que dar.
Al notar que Paulo no le estaba prestando atención, la mujer se enojó, pero no le reclamó, en lugar de ello decidió probar con otra cosa…
“Voy a mostrarte algo a lo que si vas a prestar atención” pensó
Mientras seguía hablando, y con un Paulo aún distraído, tiró el tenedor debajo de la mesa. El sonido metálico lo hizo reaccionar…
- Victoria: Ups…lo siento
- Paulo: yo lo recojo
La astuta mujer contaba con esto, tiró el tenedor muy cerca a sus pies. Paulo se levantó de su asiento y se agachó bajo la mesa para recogerlo.
Apenas sujetó el tenedor, la mujer abrió las piernas. Paulo alzó la mirada y vio el sexo de Victoria, tenía la vagina de la mujer a centímetros de su cara. Con los ojos bien abiertos, con el corazón acelerado, Paulo estaba inmóvil al ver aquel coño depilado.
Segundos pasaron, y el muchacho seguía salivando bajo la mesa, hipnotizado. Victoria colocó su mano sobre su coño abriendo los labios de lado al lado, luego con un dedo en círculos metiéndolo ligeramente, masajeándolo, dándose placer a sí misma. Le ofreció un espectáculo único a Paulo, quien instintivamente acercó su cara, colocó una mano sobre el caliente muslo de la bella dama, estaba en automático, a punto de saborear aquel fruto…
“¿Todo bien allá abajo?” dijo Victoria, sacando del trance al muchacho quien dio un salto del susto, golpeando su cabeza contra la mesa.
Como pudo Paulo se levantó, sujetándose la cabeza por el dolor…
- Victoria: ¿estás bien?
- Paulo: si…no…no te preocupes
- Victoria: ¿Qué pasó? ¿qué ha sido eso?
- Paulo: un pequeño accidente…
- Victoria: tu cara está roja
- Paulo: es por el dolor, ya se me pasará
- Victoria: ¿Así? pensé que era porque te gustó lo que viste allá abajo
Atrapado. El chico miró a su invitada con una expresión de vergüenza y preocupación. Victoria solo atinó a lanzarle una pícara mirada y reírse de la situación.
Terminaron de cenar y Victoria se ofreció a lavar los platos, por más que Paulo se negara, la mujer insistió. En este forcejeo el muchacho resultó un poco empapado de agua y espuma del detergente, al igual que Victoria, pero ella ya estaba en toalla.
Una vez que terminaron de recoger la mesa, Victoria notó que Paulo estaba empapado y temblando un poco…
- Victoria: Ahora tú eres el que está mojado, toma, te la devuelvo
Agarró la casaca del muchacho y se la puso sobre los hombros, cubriéndolo del frío. Sus brazos se deslizaron hacia su cuello, abrazándolo y acercando su rostro al suyo. Una vez más la ella disfrutó del calorcito que emanaba Paulo, producto de su vergüenza y excitación.
“Que tierno” pensó
- Paulo: pero… ¿qué haces? ¿No tienes frío?
- Victoria: ahora mismo no
Sus rostros se acercaban, era el clímax de la noche, todo indicaba que tenía que hacerlo, porque tenía que hacerlo… ¿Cierto?
No…todavía no.
El inconfundible sonido de la llave introduciéndose en la cerradura de la puerta interrumpió el romántico silencio, interrumpió la oportunidad dorada del chico. Entró en pánico. ¿Qué debía hacer? Lo único que se le ocurrió fue tomar a la chica y llevarla hacia su habitación, a toda velocidad, casi arrastrándola.
Cerró la puerta, estaban a salvo.
“¿Hola? ¿Paulo? ¿Estás ahí?” fue lo que la parejita oyó. Paulo tenía su cabeza contra la puerta oyendo la voz de su madre. El chico jaló tan rápido a su visitante que hizo que Victoria soltara la toalla. Cuando Paulo volteó para mirarla, ella estaba cubriendo sus enormes tetas y su zona íntima, no dejaba nada a la imaginación.
Aquella noche Paulo tuvo a una mujer completamente desnuda en su habitación.
...
Gracias por leer mis relatos, significa mucho para mí.
Agradecería que los valoraras positivamente y me dejes un comentario sobre que te pareció la historia, eso me ayudaría a crecer.
Saludos Candentes
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