Padre
Esa tarde cambió todo. Mi vida se puso de pies Mi padre postrado necesita atención, que lo limpien, cambien. La enfermera me llamó dijo que ese día no podía ir. Fui sin pensarlo. Al llegar la sonrisa picarona de mi padre me sorprendio. Me cambié la camiseta me costó si bien es mayor su contextura física de 1,90 metros seguía estando. Le saqué los pantalones, noté enseguida que el bulto era grande, sin pensarlo le saqué el calzón y empecé a limpiarlo. Con cuidado lo agarre para limpiarle las bolas. En ese momento sentí que empezó a sobresalir de mis manos. Tuvo una erección. Yo seguí mi trabajo de limpieza cuando noté lo grande que era , pero con 80 Años cómo podía ser? Empecé a moverlo, si. Así hijita me dijo. Abrí los ojos. Y me di cuenta que le estaba haciendo una paja. Vienen su rostro el placer que hacía mucho no veía. Seguí seguí. Por el. O por mi. Me entusiasmaba la situación, me acerqué despacio. Pose mis labios en la cabeza. Con delicadeza saqué la lengua, más hijita más me decía. Abrí mi boca y lo metí todo en ella. Empecé a chuparlo, cerré los ojos. Y se sentía increíble. Me exite a tal punto que no recuerdo cuando me pasó antes. De repente siento su mano metiéndose por debajo de mi camisa. El calor de sus manos agarraron mis pechos, no tenía corpiño eso lo hizo aún más exitante, mis pezones parados y duros decían que todo estaba bien. Llevó su mano hacia mis entre piernas, Dios, qué sensación. Sus dedos tocaron y acariciaron mi clitoris. Estaba en las nubes. Te gusta hijita así. Si papi sigue así. De repente sin darme cuenta estaba desnuda arriba de la cama. Me subí encima de él y me penetró. Con tanto cuidado que sentí que su enorme pene tardó una eternidad en entrarme toda. Una vez adentro lo miré empecé a moverme despacio con mucho cuidado. El poso sus manos en mis pechos los acariciaba me estiraba los pezones girando para un lado y para otra. Yo intensificaré el movimiento mis gemidos seguro se escuchaban desde afuera de la habitación, el gimió de placer. Había acabado yo también. Me levanté y acosté al lado de él. El me abrazó y me agradeció. Yo pensaba entre mí fue el mejor polvo que tuve. Y solo pensaba que que tenía que despedir a la enfermera. A partir de ese momento yo me ocuparía.
Esa tarde cambió todo. Mi vida se puso de pies Mi padre postrado necesita atención, que lo limpien, cambien. La enfermera me llamó dijo que ese día no podía ir. Fui sin pensarlo. Al llegar la sonrisa picarona de mi padre me sorprendio. Me cambié la camiseta me costó si bien es mayor su contextura física de 1,90 metros seguía estando. Le saqué los pantalones, noté enseguida que el bulto era grande, sin pensarlo le saqué el calzón y empecé a limpiarlo. Con cuidado lo agarre para limpiarle las bolas. En ese momento sentí que empezó a sobresalir de mis manos. Tuvo una erección. Yo seguí mi trabajo de limpieza cuando noté lo grande que era , pero con 80 Años cómo podía ser? Empecé a moverlo, si. Así hijita me dijo. Abrí los ojos. Y me di cuenta que le estaba haciendo una paja. Vienen su rostro el placer que hacía mucho no veía. Seguí seguí. Por el. O por mi. Me entusiasmaba la situación, me acerqué despacio. Pose mis labios en la cabeza. Con delicadeza saqué la lengua, más hijita más me decía. Abrí mi boca y lo metí todo en ella. Empecé a chuparlo, cerré los ojos. Y se sentía increíble. Me exite a tal punto que no recuerdo cuando me pasó antes. De repente siento su mano metiéndose por debajo de mi camisa. El calor de sus manos agarraron mis pechos, no tenía corpiño eso lo hizo aún más exitante, mis pezones parados y duros decían que todo estaba bien. Llevó su mano hacia mis entre piernas, Dios, qué sensación. Sus dedos tocaron y acariciaron mi clitoris. Estaba en las nubes. Te gusta hijita así. Si papi sigue así. De repente sin darme cuenta estaba desnuda arriba de la cama. Me subí encima de él y me penetró. Con tanto cuidado que sentí que su enorme pene tardó una eternidad en entrarme toda. Una vez adentro lo miré empecé a moverme despacio con mucho cuidado. El poso sus manos en mis pechos los acariciaba me estiraba los pezones girando para un lado y para otra. Yo intensificaré el movimiento mis gemidos seguro se escuchaban desde afuera de la habitación, el gimió de placer. Había acabado yo también. Me levanté y acosté al lado de él. El me abrazó y me agradeció. Yo pensaba entre mí fue el mejor polvo que tuve. Y solo pensaba que que tenía que despedir a la enfermera. A partir de ese momento yo me ocuparía.
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