You are now viewing Poringa in Spanish.
Switch to English

Me cogí a mi mamá en mi cama, pensando en mi hermana

Lean las partes anteriores para que estén en contexto...
Les dejo más de mi mamá y mis puercadas

Habían pasado casi dos meses desde aquella noche intensa enel antro. En ese tiempo no nos seguimos viendo. Pero nada se comparaba con laoportunidad que se presentó ahora.
Mi esposa Alia se había ido con los niños toda la semana acasa de sus papás. Primero era el cumpleaños de su hermana y después se ibanunos días a la playa. Apenas el carro desapareció por la calle, le marqué a mimamá:
—Madre, la casa está vacía toda la semana. Ven a quedarteconmigo. Le diré a todos que viniste a ayudarme con la limpieza y a cocinar.Nadie va a sospechar nada.
Ella soltó una risita nerviosa pero cachonda:
—Eres un pinche enfermo, Máximo… pero está bien. Mañana enla tarde me recoges.
Al día siguiente llegó. En cuanto entró a mi casa, empezó arecorrer todo con la mirada, tocando los muebles, oliendo el ambiente ydeteniéndose frente a las fotos familiares donde salíamos Alia, los niños y yo.
—Así que aquí es donde haces tu vida de marido ejemplar…—dijo con tono burlón—. Qué bonito, cabrón.
La tomé de la mano y la llevé directo al cuarto matrimonial.Apenas cerré la puerta, la besé con fuerza, metiéndole la lengua y apretándoleel culo por encima del vestido. Ya estaba mojada, se le notaba.
—Aquí es donde coges a Alia todas las noches, ¿verdad?—preguntó mordiéndome el cuello.
—Aquí mismo, madre. En esta cama. Y hoy te voy a coger a tidonde la cojo a ella.
La tiré sobre la cama y le quité el vestido con prisa. Ladejé solo en tanga y brasier negro. Ese culote enorme, celulítico y maduro seveía espectacular desparramado sobre las sábanas donde dormía mi esposa.
Me arrodillé y le abrí las piernas. Le comí la panocha conganas, chupando, lamiendo y metiendo la lengua bien profundo mientras ellagemía y me agarraba del pelo. Después la puse en cuatro y se la metí hasta elfondo. La cogí duro durante un buen rato, dándole nalgadas y jalándole el pelo.
Pero después de un tiempo nos tomamos un descanso. Me salíde ella y me recosté de espaldas, con la verga todavía semi-dura pero empezandoa bajar. Estábamos sudados y respirando agitados.
En ese momento sonó su teléfono. Era una videollamada deWhatsApp de mi hermana Romi. Mi mamá contestó solo con audio, todavía acostadaa mi lado:
—¿Qué pasó, mija?
Mientras hablaba, yo miré la pantalla y vi la foto de perfilde Romi: estaba con una minifalda cortísima, posando sexy, con las piernascruzadas, mostrando muslos y con una cara de puta que no se podía disimular. Seme fue la sangre directo a la verga. En segundos pasé de estar flácido atenerla tiesa como piedra otra vez.
Mi mamá se dio cuenta de inmediato. Colgó la llamada y memiró con una sonrisa maliciosa.
—¿Qué te pasó, cabrón? Te pusiste durísimo de repente… ¿Fuepor ver a tu hermana así?
No le contesté, solo sonreí. Ella soltó una carcajada baja ycachonda.
Después de unos minutos seguimos. La puse arriba y mi mamáempezó a cabalgarme como loca, rebotando ese culo enorme que tronaba contra mispiernas.
—Mírame, hijo… mírame cogiendo en la misma cama donde cogesa tu esposa —gemía—. Así como Alia es una puta que se anda cogiendo a tu primo,yo soy más puta todavía… porque yo me estoy cogiendo a mi propio hijo. ¿Verdadque soy más puta que ella?
—Eres mucho más puta, mamá —le contesté apretándole lasnalgas—. Alia es zorra, pero tú eres la reina de las putas. Mi propia madreabriéndome las patas en mi cama matrimonial.
Se dio la vuelta, se puso en reversa y siguió cabalgándome.La vista de su culo tragándose mi verga era brutal. Luego me pidió que se lametiera por el culo. La unté bien y se la metí despacio. Ella gemía fuerte,mezcla de dolor y placer.
Estaba a punto de acabar cuando mi mamá, con una sonrisaperversa, agarró su teléfono, abrió la foto de Romi y me la puso frente a lacara.
—Mira a tu hermana mientras me llenas el culo, cabrón…
Ver esa foto de Romi con minifalda sexy justo en ese momentome hizo explotar. Solté un grito de éxtasis:
—¡Aaaahhh chingada madre!
Me corrí brutalmente dentro de su culo, descargando chorrosespesos y calientes. Ella siguió moviendo el culo lentamente, exprimiéndomehasta la última gota.
Cuando me salí, mi semen blanco y espeso empezó a escurrirde su culo y a manchar las sábanas de la cama matrimonial.
Nos quedamos tirados, exhaustos. Ella pasó los dedos por suculo, sacó un poco de mi corrida y se la llevó a la boca.
—Cuando quieras que venga otra vez a que me cojas aquí, entu cama, solo avísame, pinche enfermo. Me encanta ser más puta que tu esposa…

Me cogí a mi mamá en mi cama, pensando en mi hermana

0 comentarios - Me cogí a mi mamá en mi cama, pensando en mi hermana