Mi nombre es Carlos, y esta historia comenzó cuando tenía 18años.
Mi mejor amigo se llama Víctor. Lo conozco de toda la vida. A los 18, Víctor se puso de novio con una chica llamada Valeria. Una mujer dos años más grande, ojos celestes, flaquita, chiquita de contextura, muy linda… y muy manipuladora.
Siempre tuvo a mi amigo como quiso.
Lo manejó desde el día uno, alejándolo de nosotros. De sus amigos.
Cada vez costaba más verlo. Empezó a faltar a los fútbol, ai rse temprano de las juntadas. Y ella siempre estaba ahí, encima. Mirándonos con cara de asco, como si fuéramos una molestia.
El grupo entero terminó odiándola.
No nos saludaba. Apenas hablaba. Y lo peor era que Víctor ni siquiera se daba cuenta de cómo ella lo tenía atrapado.
Con el tiempo empezamos a enterarnos de cosas.
Que salía con tipos con plata. Que se veía con un flaco del gimnasio. Que desaparecía noches enteras.
En resumen: lo engañaba con medio mundo.
Intentamos hablar con Víctor varias veces, pero estaba completamente ciego. Obsesionado con ella. Valeria lo tenía totalmente enredado.
Finalmente dejamos de insistir.
Y tratamos simplemente de no perder a nuestro amigo.
Estuvieron juntos cinco años.
Tuvieron dos hijos.
Y cuando ya no pudo soportar más las infidelidades, Víctor se separó y se fue a vivir a Córdoba por trabajo. Supongo que también necesitaba escapar de ella.
Después de eso, nunca más volvimos a ver a Valeria.
Desapareció del barrio.
Y sinceramente, nadie la extrañó.
Pasaron casi diez años.
Yo tenía 33, seguía soltero y vivía bastante al límite. Salía todos los fines de semana, tomaba de más y me acostaba con cualquier mina que me diera la oportunidad.
Tenía un grupo de cinco amigas con las que coincidíamos siempre en el mismo boliche. Un grupo peligroso. De esas minas que arrancan bailando tranquilas y terminan manoseandose con cualquiera a las 10 de la mañana.
Con ellas siempre pasaba algo.
Besos.
Manoseos.
Afters improvisados.
Caos.
Ese sábado llegué al boliche, compré una birra y fui directo a nuestra ronda de siempre.
Las saludé una por una.
Y ahí la vi.
Una chica que no era de las habituales.
La saludé casi sin mirarla.
Pero algo me hizo ruido.
Una cara conocida.
Entonces caí.
Valeria (la ex de mi amigo)
Diez años después.
Tenía algunos kilos más. El cuerpo ya no era el de antes. La cola algo más caída, seguía flaquita, pero más flácida. Pero seguía teniendo esa cara de ángel. Super blanca, y sus ojos celestes. Esa sonrisa… de puta.
Esa sonrisa de mina que sabe perfectamente el efecto que genera.
Mi primera reacción fue ignorarla.
Hacer como que no sabía quién era.
La noche siguió normal.
Alcohol.
Música fuerte.
Luces.
Hasta que en un momento quedamos bailando bastante cerca.
Demasiado cerca.
—Hace mil años no te veo —le dije acercándome al oído.
Ella sonrió apenas.
—Pensé que no me habías reconocido… vos estás re cambiado.
—¿Para bien o para mal?
Me miró un segundo de más antes de responder.
—Más grande.
La forma en que lo dijo me dejó pensando.
La noche siguió.
Las latas vacías empezaron a acumularse.
Y mientras el grupo se iba achicando, nosotros empezamos aquedarnos cada vez más juntos.
Hablando pegados porque no se escuchaba nada.
Rozándonos constantemente.
Como si el cuerpo buscara excusas antes que la cabeza.
Nunca insinuamos nada directamente.
Pero la tensión estaba ahí.
Pesada.
Incómoda.
Sexual.
Y creo que justamente eso era lo que más morbo me daba.
Porque era Valeria.
La ex de mi mejor amigo.
La mina que le arruinó años de su vida.
La que todos odiábamos.
Y aun así…
no podía dejar de mirarla.
La noche terminó dejando apenas cuatro personas: Valeria,dos de las chicas y yo. Las demas ya se habian ido antes con sus chongos.
Salimos del boliche.
Erika dijo:
—¿Vamos de after a casa?
Valeria negó con la cabeza.
—No, yo me tengo que ir. Mis hijos quedaron en lo de mi mamá.
En el barrio, justo cerca de mi casa.
—Yo también me voy —dije—. Mañana tengo asado temprano.
Tomamos un remis.
Primero se bajó Erika.
Después Noelia.
Y de golpe quedamos solos.
Valeria y yo.
Atrás.
Pegados por el espacio chico del auto.
—¿Dónde vamos? —preguntó el remisero.
Lo lógico era llevarla primero a ella.
Pero Valeria habló antes.
—Gorleri y Juan José Silva.
La esquina de mi casa.
La miré.
—¿Y tu mamá?
—Estoy a tres cuadras… camino de paso se me pasa un poco el pedo, solto mientras se reia.
No discutí.
Pero algo en su sonrisa me dejó claro que esa decisión no había sido casualidad.
Cuando llegamos, nos bajamos y nos quedamos hablando en la vereda.
Le recordé lo insoportable que era con nosotros.
Ella se rió.
—Y ustedes eran infumables, todo el dia juntos querian estar.
Seguimos hablando un rato más.
Cada vez más cerca.
El alcohol.
La madrugada.
El silencio de la calle vacía.
Hasta que dijo:
—Bueno… me voy.
Se acercó para despedirse con un beso en la cara.
Pero me quedé quieto.
Sin moverme.
Apuntándole directamente a la boca.
Y ella me siguió el beso automáticamente.
Como si hubiera estado esperando exactamente eso toda lanoche.
El beso fue intenso.
Con ganas.
Demasiado rápido para dos personas que supuestamente noestaban buscando nada.
Cuando nos separamos apenas, le pregunté:
—¿Querés pasar?
Valeria me miró fijo.
Sonrió apenas.
Y respondió:
—Sí. Quiero.
La tome de la mano, y entramos.
¿Qué hacia yo con la ex de una amigo, 10 años después? Es lagran pregunta.
Entramos, y fue todo descontrol.
Nos besamos apasionadamete, apretaba su culo y la pegaba contra mi, haciéndole sentir lo que se estaba por venir.
La tire en la cama, no le saque el vestido. Solamente lesaque la tanga.
Me arrodille al borde de la cama y le comencé a hacer sexooral.
Primero no me gusto tanto, una mezcla de sabores entre orina y sudor, pero luego se comenzó a mojar, y a mojar mucho. Me encanto su sabor, ese liquido espeso tan caracteristico, tenia una concha hermosa, rosadita, carnosa.
Ella gritaba de placer y me agarraba la cabeza.
Cuando me incorpore, ella dice… “guau, eso no lo esperaba”.
Procedi a sacarme el pantalón, me subi a la cama y sin dejarque se levante del todo le arriba la verga a la boca.
Ella entendio al instante el mensaje, trato de chuparla como podía, hasta donde entraba. Me miraba a los ojos, esos ojos celestes que alguna vez odie, ahora me estaban haciendo un buen pete.
Le empuje de nuevo a la cama, busque un forro de mi billetera, me lo puse, me acosté arriba de ella, y antes de penetrarla, me pregunta,:
Valeria: “¿Estas segura que esto no es por venganza o algo asi?”
Yo: “Venganza?”– le pregunto, mientras apoyaba mi verga y la iba introduciendo despacio.
Valeria: “Si, no se. Por ahí estas peleado con tu amigo yhaces esto para vengarte”
Yo: “nada que ver, tengo ganas de cogerte” – lec ontesto mientras le metia toda la verga
Se la meti hasta el fondo, la verdad estaba muy mojada, muy rica. Despues de no verla por 10 años, ahora me estaba cogiendo a la ex de mi amigo.
La Puse de 4 al borde de la cama y continue cogiéndola, ella gemia y se dejaba llevar, simplementa estaba entregada.
Yo: ¿te gusta? – le preguntaba de ratos
Valeria: Ay sii, me encanta tu verga gruesa, mecontestaba ella
Yo: siempre supe que alguna vez te iba a coger - le dije aunque fuera una mentira.
Me pidió ir arriba, y la verdad fue la gloria. Que manera de moverse, que lindo verla disfrutar. Agarrarse sus tetas pequeñas.
Cogimos un rato mas y le aviso que estoy por acabar.
Y me dice: “te puedo sacar el forro? Te quiero sentir “
Le digo: “estas loca? Jajaj”
“me hice las ligaduras, no hay riesgo. Dale por fa, total nunca mas nos vamos a ver, cógeme sin forro”
No pude evitar la tentación, le di el okey, se bajo y me saco el forro ella misma, y se sento rápido arriba de mi verga. Que lindo verla desesperada por volver a meterla, ayudandose con su mano.
Que placer estar dentro de ella.
Que placer sentirla asi, piel con piel, super caliente.
Siguio cabalgándome, a paso firme, desde la punta de la verga, hasta hacer tope con mis huevos. Subiendo de a poco el ritmo, con un proposito claro.
"Me vas a llenar de leche? " me preguntaba con voz de puta.
y paso lo inevitable, con mis dos manos en su culo, la sujete fuerte y acabe adentro, una de las mejores experiencias de mi vida.
Terminamos, se vistió y me dijo "me voy".
La acompaño afuera y me dice, “muy lindo lo tuyo e, aunque para serte sincera lo mio si fue por venganza” me dio un beso y se fue caminando por la vereda
Nunca mas la volvi a ver, pero sin duda me dejo un gran recuerdo.



Mi mejor amigo se llama Víctor. Lo conozco de toda la vida. A los 18, Víctor se puso de novio con una chica llamada Valeria. Una mujer dos años más grande, ojos celestes, flaquita, chiquita de contextura, muy linda… y muy manipuladora.
Siempre tuvo a mi amigo como quiso.
Lo manejó desde el día uno, alejándolo de nosotros. De sus amigos.
Cada vez costaba más verlo. Empezó a faltar a los fútbol, ai rse temprano de las juntadas. Y ella siempre estaba ahí, encima. Mirándonos con cara de asco, como si fuéramos una molestia.
El grupo entero terminó odiándola.
No nos saludaba. Apenas hablaba. Y lo peor era que Víctor ni siquiera se daba cuenta de cómo ella lo tenía atrapado.
Con el tiempo empezamos a enterarnos de cosas.
Que salía con tipos con plata. Que se veía con un flaco del gimnasio. Que desaparecía noches enteras.
En resumen: lo engañaba con medio mundo.
Intentamos hablar con Víctor varias veces, pero estaba completamente ciego. Obsesionado con ella. Valeria lo tenía totalmente enredado.
Finalmente dejamos de insistir.
Y tratamos simplemente de no perder a nuestro amigo.
Estuvieron juntos cinco años.
Tuvieron dos hijos.
Y cuando ya no pudo soportar más las infidelidades, Víctor se separó y se fue a vivir a Córdoba por trabajo. Supongo que también necesitaba escapar de ella.
Después de eso, nunca más volvimos a ver a Valeria.
Desapareció del barrio.
Y sinceramente, nadie la extrañó.
Pasaron casi diez años.
Yo tenía 33, seguía soltero y vivía bastante al límite. Salía todos los fines de semana, tomaba de más y me acostaba con cualquier mina que me diera la oportunidad.
Tenía un grupo de cinco amigas con las que coincidíamos siempre en el mismo boliche. Un grupo peligroso. De esas minas que arrancan bailando tranquilas y terminan manoseandose con cualquiera a las 10 de la mañana.
Con ellas siempre pasaba algo.
Besos.
Manoseos.
Afters improvisados.
Caos.
Ese sábado llegué al boliche, compré una birra y fui directo a nuestra ronda de siempre.
Las saludé una por una.
Y ahí la vi.
Una chica que no era de las habituales.
La saludé casi sin mirarla.
Pero algo me hizo ruido.
Una cara conocida.
Entonces caí.
Valeria (la ex de mi amigo)
Diez años después.
Tenía algunos kilos más. El cuerpo ya no era el de antes. La cola algo más caída, seguía flaquita, pero más flácida. Pero seguía teniendo esa cara de ángel. Super blanca, y sus ojos celestes. Esa sonrisa… de puta.
Esa sonrisa de mina que sabe perfectamente el efecto que genera.
Mi primera reacción fue ignorarla.
Hacer como que no sabía quién era.
La noche siguió normal.
Alcohol.
Música fuerte.
Luces.
Hasta que en un momento quedamos bailando bastante cerca.
Demasiado cerca.
—Hace mil años no te veo —le dije acercándome al oído.
Ella sonrió apenas.
—Pensé que no me habías reconocido… vos estás re cambiado.
—¿Para bien o para mal?
Me miró un segundo de más antes de responder.
—Más grande.
La forma en que lo dijo me dejó pensando.
La noche siguió.
Las latas vacías empezaron a acumularse.
Y mientras el grupo se iba achicando, nosotros empezamos aquedarnos cada vez más juntos.
Hablando pegados porque no se escuchaba nada.
Rozándonos constantemente.
Como si el cuerpo buscara excusas antes que la cabeza.
Nunca insinuamos nada directamente.
Pero la tensión estaba ahí.
Pesada.
Incómoda.
Sexual.
Y creo que justamente eso era lo que más morbo me daba.
Porque era Valeria.
La ex de mi mejor amigo.
La mina que le arruinó años de su vida.
La que todos odiábamos.
Y aun así…
no podía dejar de mirarla.
La noche terminó dejando apenas cuatro personas: Valeria,dos de las chicas y yo. Las demas ya se habian ido antes con sus chongos.
Salimos del boliche.
Erika dijo:
—¿Vamos de after a casa?
Valeria negó con la cabeza.
—No, yo me tengo que ir. Mis hijos quedaron en lo de mi mamá.
En el barrio, justo cerca de mi casa.
—Yo también me voy —dije—. Mañana tengo asado temprano.
Tomamos un remis.
Primero se bajó Erika.
Después Noelia.
Y de golpe quedamos solos.
Valeria y yo.
Atrás.
Pegados por el espacio chico del auto.
—¿Dónde vamos? —preguntó el remisero.
Lo lógico era llevarla primero a ella.
Pero Valeria habló antes.
—Gorleri y Juan José Silva.
La esquina de mi casa.
La miré.
—¿Y tu mamá?
—Estoy a tres cuadras… camino de paso se me pasa un poco el pedo, solto mientras se reia.
No discutí.
Pero algo en su sonrisa me dejó claro que esa decisión no había sido casualidad.
Cuando llegamos, nos bajamos y nos quedamos hablando en la vereda.
Le recordé lo insoportable que era con nosotros.
Ella se rió.
—Y ustedes eran infumables, todo el dia juntos querian estar.
Seguimos hablando un rato más.
Cada vez más cerca.
El alcohol.
La madrugada.
El silencio de la calle vacía.
Hasta que dijo:
—Bueno… me voy.
Se acercó para despedirse con un beso en la cara.
Pero me quedé quieto.
Sin moverme.
Apuntándole directamente a la boca.
Y ella me siguió el beso automáticamente.
Como si hubiera estado esperando exactamente eso toda lanoche.
El beso fue intenso.
Con ganas.
Demasiado rápido para dos personas que supuestamente noestaban buscando nada.
Cuando nos separamos apenas, le pregunté:
—¿Querés pasar?
Valeria me miró fijo.
Sonrió apenas.
Y respondió:
—Sí. Quiero.
La tome de la mano, y entramos.
¿Qué hacia yo con la ex de una amigo, 10 años después? Es lagran pregunta.
Entramos, y fue todo descontrol.
Nos besamos apasionadamete, apretaba su culo y la pegaba contra mi, haciéndole sentir lo que se estaba por venir.
La tire en la cama, no le saque el vestido. Solamente lesaque la tanga.
Me arrodille al borde de la cama y le comencé a hacer sexooral.
Primero no me gusto tanto, una mezcla de sabores entre orina y sudor, pero luego se comenzó a mojar, y a mojar mucho. Me encanto su sabor, ese liquido espeso tan caracteristico, tenia una concha hermosa, rosadita, carnosa.
Ella gritaba de placer y me agarraba la cabeza.
Cuando me incorpore, ella dice… “guau, eso no lo esperaba”.
Procedi a sacarme el pantalón, me subi a la cama y sin dejarque se levante del todo le arriba la verga a la boca.
Ella entendio al instante el mensaje, trato de chuparla como podía, hasta donde entraba. Me miraba a los ojos, esos ojos celestes que alguna vez odie, ahora me estaban haciendo un buen pete.
Le empuje de nuevo a la cama, busque un forro de mi billetera, me lo puse, me acosté arriba de ella, y antes de penetrarla, me pregunta,:
Valeria: “¿Estas segura que esto no es por venganza o algo asi?”
Yo: “Venganza?”– le pregunto, mientras apoyaba mi verga y la iba introduciendo despacio.
Valeria: “Si, no se. Por ahí estas peleado con tu amigo yhaces esto para vengarte”
Yo: “nada que ver, tengo ganas de cogerte” – lec ontesto mientras le metia toda la verga
Se la meti hasta el fondo, la verdad estaba muy mojada, muy rica. Despues de no verla por 10 años, ahora me estaba cogiendo a la ex de mi amigo.
La Puse de 4 al borde de la cama y continue cogiéndola, ella gemia y se dejaba llevar, simplementa estaba entregada.
Yo: ¿te gusta? – le preguntaba de ratos
Valeria: Ay sii, me encanta tu verga gruesa, mecontestaba ella
Yo: siempre supe que alguna vez te iba a coger - le dije aunque fuera una mentira.
Me pidió ir arriba, y la verdad fue la gloria. Que manera de moverse, que lindo verla disfrutar. Agarrarse sus tetas pequeñas.
Cogimos un rato mas y le aviso que estoy por acabar.
Y me dice: “te puedo sacar el forro? Te quiero sentir “
Le digo: “estas loca? Jajaj”
“me hice las ligaduras, no hay riesgo. Dale por fa, total nunca mas nos vamos a ver, cógeme sin forro”
No pude evitar la tentación, le di el okey, se bajo y me saco el forro ella misma, y se sento rápido arriba de mi verga. Que lindo verla desesperada por volver a meterla, ayudandose con su mano.
Que placer estar dentro de ella.
Que placer sentirla asi, piel con piel, super caliente.
Siguio cabalgándome, a paso firme, desde la punta de la verga, hasta hacer tope con mis huevos. Subiendo de a poco el ritmo, con un proposito claro.
"Me vas a llenar de leche? " me preguntaba con voz de puta.
y paso lo inevitable, con mis dos manos en su culo, la sujete fuerte y acabe adentro, una de las mejores experiencias de mi vida.
Terminamos, se vistió y me dijo "me voy".
La acompaño afuera y me dice, “muy lindo lo tuyo e, aunque para serte sincera lo mio si fue por venganza” me dio un beso y se fue caminando por la vereda
Nunca mas la volvi a ver, pero sin duda me dejo un gran recuerdo.



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