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Mi primer pete con mi amigo

Habían pasado unos días, no volvimos a hablar ni insinuar del tema. Sentí por un momento que nuestra amistad se había echado a perder ante la lujuria de aquel día, ya no venía a casa, tampoco insinuaba a qué venga, en el instituto hablábamos y nos reíamos como si nada.
Fue en el último recreo de un jueves cuando fui al baño, no había casi nadie, en los mingitorios había solo un par y los baños que eran cómo cinco, estaban desocupados, así que aproveché a orinar en uno, no me concentraba ir a los mingitorios. Dejé la puerta entreabierta, ya que iba a ser rápido, estaba por terminar y como si fuese un soplido de viento alguien abrió la puerta y apenas volté era Sergio.
No me dió respiro a decir una palabra y me apoyó contra la puerta cerrandola consigo.
Me suspiró en la nuca hasta llegar al oido y solo me dijo: hoy tenemos gimnasia, no va a haber nadie en mi casa.
Mientras franelaba en mi cola, casi erecta notandose en el pantalón.
La campana del recreo sonó.
Me volteó frente a él y ya su pija estaba afuera: 
Tocala y chupala un poquito - susurró.
Yo sin dudarlo, se la agarré primero con una y después con la otra mano y me incliné para saborear semejante pedazo de carne, era la primera vez que sentía una pija en mi boca.
Justo cuando mi lengua y mi boca se empezaba empalagar, me la sacó de golpe y me dijo: esto es solo un adelanto.
Abrió la puerta mirando a todos lados, ya no había nadie en el baño, y se fue.
Yo no podía creer que se la había saboreado por primera vez y su invitación a la casa a la salida del instituto.
Volvimos a clases, tratando de tapar mi erección, y el seguramente que también él, lo  cierto es que lo ví sentarse, hace tiempo que nos sentamos separados con otros grupos  y no podía imaginar lo que me esperaba.
Faltaban casi dos horas de Historia, no podía concentrarme ni siquiera, incluso cuando el parcial se aproximaba.
En mi mente se me venía lo que podríamos hacer con Sergio en su casa, antes de ir a gimnasia, si es que no faltábamos otra vez.
Estaba muy caliente, no solo porque volvía a recordar con detalle cuando me desvirgó la cola aquella vez en mi casa, sino por lo que había pasado en el baño y la propuesta de lo que sería para mí la continuidad de otra experiencia con mi amigo.
Si volteaba para ver a Sergio, sería muy obvio, ya de tanto hacerme la idea, empezaba a notar cómo mis fluidos preseminales me estaban mojando el boxer.
Me miraba de reojo si no traspasaba el uniforme, color azul fuerte, por suerte no. No podía aguantar más y todavía faltaba medio hora.
Nunca en mi vida sentí tantas ganas de irme y ya estar con él en la intimidad, sentir esa verga por unos segundos en mi boca era como un dulce que necesitaba probar inmediatamente de nuevo. Creo que me estaba convirtiendo en adicto a chupársela sin mesura. 
La calentura era inexplicable, ya faltaban cinco minutos para que la profesora deje de hablar o lo que fuese que estaba haciendo, minusiosamente empecé a guardar las cosas, cuando vibró mi teléfono. Lo saqué del bolsillo con mucho cuidado, ya que nos prohibían usarlo en clases, y solo al ver el mensaje que provenía de Sergio, por un momento se me paró el corazón, no sabía si era un aviso para suspender que iba a su casa, pensando lo peor, pero al abrirlo decía:
“No seas tan ansioso que se te nota. Se te nota en la cara que te estás mojando. Apenas lleguemos a casa te espera una sorpresa”
Fue en ese instante donde sentí que volví a mojarme, está vez en exceso, por un momento pensé que había acabado, pero por suerte no fue así. Solo traspasó un poco de fluido transparente, pero sabía que cuando se secara iba a ser vergonzoso.
Sonó la campana, mi corazón se volvió a exaltar, tomé mi mochila y dejé un cuaderno que me lo puse delante apenas me levanté para tapar no solo por ahora el insinuante lamparón sino también mi incipiente erección.
Salí del aula, Sergio iba detrás con otros compañeros, lo esperé en la salida a la calle, me adelanté lejos de la manada y solo pensaba en que ya no era un machito, era su hembra en celo.
Sergio se liberó de unos compañeros y yo también lo hice a la distancia, me señalo que vaya hacia la parada del colectivo, el cual se estaba aproximando a la cuadra. 
Había mucha gente en la parada, a lo que me puse en la fila, y casi llegando al final, yo dejando pasar a todos viene Sergio corriendo.
Éramos los últimos en subir, ni bien subí el segundo escalón, sentí como su cara se incrustró contra mi cola desde abajo. Fue muy rápido, otra vez volví a mojarme. Seguimos subiendo y adentrándonos en el tumulto, el me apoyaba discretamente entre el movimiento y la falta de espacio. En un momento sentí como su mano me tocó la cola y el pito. Yo hice lo mismo, pero no queríamos que nos descubrisen y la gente comenzaba a bajar.
Así que nos tuvimos que separar un poco ya casi en la puerta detrás.
Faltaban unas cuadras para llegar a su casa, casi ni hablamos, nos reíamos un poco de refilón.
Ya sabiendo que faltaba poco mi mente hizo que nuevamente me salte un poco más de fluido, nunca en mi vida había experimentado tantas veces mojarme solo haciéndome ideas.
Sergio tocó el timbre, nos bajamos y solo restaba una cuadra caminar, que prácticamente la corrimos.
Apenas llegamos a la puerta, primero miró que efectivamente el auto de sus padres no esté y cuando ni bien entramos cerró la puerta con las dos llaves, una la dejó dentro de la cerradura y la otra la llevó consigo, puso las dos trabas y me dijo que deje las cosas en el living,  que espere ahí, que iba a corroborar si había alguien en la casa…Por un momento pensé que era su prisionero, pero entendí que nadie podía entrar ni salir.
Salió corriendo hacia arriba, no pasó ni un minuto y me gritó: ¡subí!
Escuchaba como el sonido de la ducha me invitaba a que mi humedad sería nada ante el correr del agua entre los dos cuerpos.
Y así fue, Sergio estaba desnudo esperándome en el baño, se estaba enjabonando la verga.
Me saqué toda la ropa, tirándola y arrastrandola en el piso torpemente junto a las zapatillas que no me las podía aflojar, era tan tentador todo que quería entrar ya mismo en la ducha con él.
Sergio sonreía mientras se tocaba, yo me fui metiendo en la ducha, estaba tibia, casi fría, entre la calentura y el calor de verano aproximándose.
Nos pusimos frente a frente, frotando nuestros cuerpos y vergas, así estuvimos unos segundos hasta que no dudé en besarlo, fue un beso largo mientras nos enjabonábamos frotandonos.
Entre el agua que caía frente a nuestras caras y las salivas sentí como con sus dos manos invitaba a bajar hacia su pecho, con mi lengua fui recorriendo hacia abajo, sus tetillas y seguí hasta su ombligo hasta llegar a su frondoso bello público, entre jabón y agua corriendo, su inconfundible olor a macho, me abría el terreno al tronco de su pija.
Estaba tan parada que al recorrerla sentía cómo sus venas se hinchaban y mi lengua se detuvo en su glande, ya extremadamente descubierto, tan carnoso y grande.
Me lo metí en la boca, se sentía tan rico entre el jabón, el agua, mi saliva y su dulce nectar preseminal que empezaba a liberar.
Me arrodillé, y con ambas manos movía esa piel troncosa y venosa de adelante para atrás, repitiendo, sin dejar de saborear con mi lengua su cabezona verga.
Nunca había hecho un pete, menos en una ducha.
Seguimos en ese ritmo, mientras él sostenía con sus dos manos mi cabeza y yo peteaba como una sopapa su miembro.
Estaba tan hinchada, jugosa y dura que no podía desprenderme de él, hasta que me dijo que me pare.
Tomó jabón líquido y me empezó a enjabonar la cola y la pija mientras se tocaba.
Yo estaba a mil, también liberando más fluido pre.
Y con un dedo empezó a jugar con mi colita.
Eso me puso a mil, mi pija estaba muy parada, y no imaginé que su boca se aproximaba a ella. 
Solo me la chupó un par de veces junto a mis bolas hasta que su lengua lentamente fue hacia mi ano, acto seguido me volteó y dejando correr el agua en mi culito, comenzó aquel juego lujurioso como aquella vez en el sofá de casa, solo que está vez él estaba de rodillas y yo parado frente a los grifos de la ducha.

No paraba de chuparme el culo, yo gozaba con el agua cayendo en mi cara, imaginando como si fuese su leche. Fue en ese momento donde le dije si se la podía chupar, que si quería hacerme la cola fuese fuera de la ducha. Pero él se incorporó y tomó su verga que junto con el gel de ducha no me dió tiempo a respirar y exclamé un grito de dolor y de satisfacción al mismo momento, había ingresado en mi culo esa verga tan dura como un palo.
Me culeó por un par de minutos, yo me inclinaba un poco más y ya sentía en mis entrañas semejante pija que quería explotar en cualquier momento…fue en ese entonces cuando me separé de él, me volvía arrodillar le tomé su pija con ambas manos y le pedí que me acabará en la boca.
Sergio sorprendido, pero a modo autoritario me respondió: me tenés que pedir por favor y ¡te la tenés que tragar!
¿Por favor, me podés terminar en la boca? - rogué
¡Toda te la tenés que tragar, mirandome! - recalcó.
Yo asentí con la cabeza, y en mi boca empecé a sentir cómo se hinchaba enormemente su glande, con mis ojos entreabiertos miraba su expresión de satisfacción como también sus venas dándome el aviso que se venía mi premio.
No bastó un par de succiones más y una presión caliente inundó mi boca, fue tanta la cantidad que por un momento sentía que me iba a ahogar, un poco rebalsaba de mi boca, su verga latía tanto que ya cambia entre tanta leche. 
La sacó, lo miré y me dijo: todavía no te la tragues.
Fue en ese entonces que me empezó a pajear frenéticamente hasta hacerme acabar y cuando lo estaba haciendo me dijo:
Ahora sí, ¡tragatela!

El placer se había apoderado de mí, no solo porque casi acabamos juntos sino por el salado nectar espeso que bajaba por mi garganta ante su orden.
Aún su sabor quedaba en mi boca y lengua, saboreaba la victoria.
Volvimos a abrir el grifo, no se en que momento lo habíamos cerrado, y nos terminamos de duchar para no dejar rastros y sacar nuestro sudor.
Salió el primero, me dió un toallón y me dijo que me esperaba abajo para comer algo, que no tenía ganas de ir a gimnasia, que podíamos y teníamos tiempo de sobra para quedarnos en su casa, en su cuarto, quizás jugando a algo..
Pero eso sigue en otro capítulo…

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