Hola a todos, me presento, Victor y tengo 19 años. Era un sábado como cualquiera, acompañando a mi madre en el trabajo (desganado para no perder la costumbre). Ella es Elena, de 42 años, le entregó toda su juventud a mi padre, con el que se divorció a penas hace 4 meses. Nunca había sentido curiosidad sexual con ella, mi padre es una persona muy celosa y nunca dejó que Elena vista con prendas sugerentes.
En los últimos 2 meses comencé a notar cambios en la vestimenta de mi madre, en ocasiones encontraba licras en el tendedero y calzones cada vez más pequeños, pero no le presté mucha atención. A ella la notaba mucho más desinhibida, más jovial y también me di cuenta que le coqueteaban clientes del negocio.
Regresando al día en que todo sucedió, me encontraba en el almacén cuando recibo un llamado de mi madre pidiéndome que vaya a comprar el desayuno (nos habíamos hecho tarde y no pudimos hacerlo en casa). Obedecí sus ordenes, al retorno yo venía chateando en el celular, cuando levanto la mirada…

Mi corazón quería salir de mi pecho, estaba mi mamá sentada al filo de un banco y se le notaba parte de una tanga de hilo…
Temblando de nervios y excitación, le tomé una foto sin que note mi presencia. Estuve viendo disimuladamente por unos minutos, hasta que no pude más y fui al baño a masturbarme.
No podía creer lo que tenía en mi teléfono, a mi madre con el culo entangado, a penas rocé mi pene la leche salió disparada. Permanecí por unos minutos tratando de tranquilizarme y poder tomarle más fotos. Incluso ir más allá y conseguir ese hilo para llenarlo de esperma.

Pase el resto de la mañana apreciando el nacimiento de una puta, o quizas siempre lo fue, muchas cosas pasaban por mi cabeza. No veía la hora de ir a casa, esperar a que mi madre se cambie e ir a buscar esa pequeña prenda.
Cuando por fin terminamos la jornada, nos dirigimos a casa. Mi madre tenía una reunión esa tarde, por lo que tendría la casa y su cesto de ropa solos para mi.
Pero había un inconveniente, ella acostumbra dejar la puerta de su cuarto con llave y yo no cuento con una copia.
Se me ocurrió, aprovechando que ella estaba en el patio, quitarle el seguro de la ventana de su habitación, esperando que ella no lo note y así poder meterme.
Llegaron las 4 pm, Elena se despide y me dice tengo la cena en el microondas, escuché la puerta cerrar.
Mis ansias hicieron que los minutos sean eternos, me acerqué a la ventana y bingo!
Con prisa entré, fui directo al cesto de ropa y ahí estaba el tesoro, sudado y con un olor que nunca olvidaré…

Que belleza de hilo y nada mejor que sea del culo de la zorra de mamá. Esa tarde estuvo llena de pajas interminables, espero seguir viviendo estas experiencias y compartirlas…
En los últimos 2 meses comencé a notar cambios en la vestimenta de mi madre, en ocasiones encontraba licras en el tendedero y calzones cada vez más pequeños, pero no le presté mucha atención. A ella la notaba mucho más desinhibida, más jovial y también me di cuenta que le coqueteaban clientes del negocio.
Regresando al día en que todo sucedió, me encontraba en el almacén cuando recibo un llamado de mi madre pidiéndome que vaya a comprar el desayuno (nos habíamos hecho tarde y no pudimos hacerlo en casa). Obedecí sus ordenes, al retorno yo venía chateando en el celular, cuando levanto la mirada…

Mi corazón quería salir de mi pecho, estaba mi mamá sentada al filo de un banco y se le notaba parte de una tanga de hilo…
Temblando de nervios y excitación, le tomé una foto sin que note mi presencia. Estuve viendo disimuladamente por unos minutos, hasta que no pude más y fui al baño a masturbarme.
No podía creer lo que tenía en mi teléfono, a mi madre con el culo entangado, a penas rocé mi pene la leche salió disparada. Permanecí por unos minutos tratando de tranquilizarme y poder tomarle más fotos. Incluso ir más allá y conseguir ese hilo para llenarlo de esperma.

Pase el resto de la mañana apreciando el nacimiento de una puta, o quizas siempre lo fue, muchas cosas pasaban por mi cabeza. No veía la hora de ir a casa, esperar a que mi madre se cambie e ir a buscar esa pequeña prenda.
Cuando por fin terminamos la jornada, nos dirigimos a casa. Mi madre tenía una reunión esa tarde, por lo que tendría la casa y su cesto de ropa solos para mi.
Pero había un inconveniente, ella acostumbra dejar la puerta de su cuarto con llave y yo no cuento con una copia.
Se me ocurrió, aprovechando que ella estaba en el patio, quitarle el seguro de la ventana de su habitación, esperando que ella no lo note y así poder meterme.
Llegaron las 4 pm, Elena se despide y me dice tengo la cena en el microondas, escuché la puerta cerrar.
Mis ansias hicieron que los minutos sean eternos, me acerqué a la ventana y bingo!
Con prisa entré, fui directo al cesto de ropa y ahí estaba el tesoro, sudado y con un olor que nunca olvidaré…

Que belleza de hilo y nada mejor que sea del culo de la zorra de mamá. Esa tarde estuvo llena de pajas interminables, espero seguir viviendo estas experiencias y compartirlas…
1 comentarios - Descuido de mi mamá en tanga