Eran pasada las ocho de la mañana y ya se sentía el ajetreo de vehicular enla calle principal, autos yendo y viniendo, personas cruzando la calle y ahíestaba el taller, con pocos vehículos, no había mucha clientela de momento,solo los carros de los trabajadores, ya se escucha en ese ambiente el radio desiempre con la misma emisora, mientras que en la recepción estaban lostrabajadores hablando entre todos, junto a ellos estaba una chica de unos 20tantos quizás, a la que llamaremos Priscila, un joven bajita de estaría, perode caderas anchas, unas buenas piernas y glúteos y unos brazos rellenitos, a loque diríamos una gordibuena, que estaba vestida con un pantalón jeans, unazapatillas negras, un suéter gris y estaba con sus guantes de limpiezaamarillos, con una de sus manos en la cadera.

escuchando a sus otros compañerosde trabajo, referente a como había estado su fin de semana y se escuchaban lascarcajadas.
¿Y tú Priscila, que hiciste el fin de semana? - pregunto uno de los muchachos
Lo usual, descansar y arreglar la casa – respondió ella manteniendo lasmanos en su cadera
Oye y ni para algo de acción – preguntó otro
Y ella ni corta ni perezosa, le contestó con un empujón mientras se reía ynegaba con la cabeza.
Al estar rodeada en un ambiente de hombres, con olor a aceite, traposllenos de grasa, el olor a gasolina, pintura y lámparas de batería;constantemente le tocó sortear ese tipo de preguntas o a veces escucharcomentarios en doble sentido como “Mami, ese motor necesita cambio de aceite noquieres que te ayude” Hay que cambiar ese flat” Las balineras me apretaríanbien para ajustar algo en mí, si sabes de lo que hablo”. Sabia ella hasta dondepodía aguantar y sus compañeros habían aprendido a las malas a no propasarsecon ellas, ya que una vez, uno hizo un comentario de más y lo que recibió fueuna buena paliza que ella le dio para que respetara, causando que sus demáscompañeros le tuvieran respeto al ser una dama, el hecho de que estuviera conellos no la irían a tratar como una cualquiera, sino ya sabrían lasconsecuencias.
Termina la charla entre ellos, se dispersaron en el taller, para ponersehacer algo, en tanto Priscila, volvió a sus quehaceres de limpieza, tomó eltrapeador y se dispuso a trapear el baño, en lo que hacia ello, uno de loscompañeros se le acerco para preguntarle algo, pero ella estaba de espaldas, loque otorga ver una perfecta vista de su ajustado jeans marcando su figura, elchico no podía apartar la mirada de ella, Priscila no era para nada fea, ellatenia sus atributos y facciones preciosas o llamativas a pesar de estargordibuena, eso esa un plus para ella, por que se percataba que sus compañerosle tenían ganas.
Cierra la boca o se te va a caer la baba de estar mirándome el culo - dijoella algo sonrojada y en tono firme
Disculpa… no fue mi intención quedar mirándote indebidamente. quería preguntarte si sabias donde tenemosjabón es para poder lavarme las manos – contesto el chico
En la tina, hay jabón, ve y lávate las manos y sécate la boca baboso – rioella con una sonrisa en su boca
Aunque no lo admitiera Priscila tenia rato que no tenia sexo con su parejao por lo menos la idea que él, le había dado de estar con alguien más no habíasalido la posibilidad… pero si era algo que pensaba y pues, en un trabajorodeada de hombres, pues no era lejana la posibilidad, pero tampoco queríahacerlo con cualquiera.
El chico nuevo, al que llamaremos Carlos… para Priscila, se le hacia guapo,era un chico callado y que iba a lo suyo, respetuoso, y había algo en la miradade él, que Priscila no sabia identificar de momento, era de ganas de estar conPriscila, pero a la vez respeto, ya que sabían que Priscila era casada y noquerían problemas de ningún tipo a sabiendas de que una infidelidad no es bienvista.
Carlos siguió las indicaciones de Priscila y se dirigió a la tina a lavarselas manos, justo enfrente él había un espejo, que estaba manchado con motasblancas, que le salían por él sucio, pero reflejaba la figura de Priscila, que seguíatrapeando con determinación, Carlos la veía y pensaba para si mismo: “Como megustaría poder cogérmela” y en ese apareció Don Vicente, otro mecánico que pudoleer las intenciones del chico:
“Jajajaja, ella está fuera de tu liga niño, aunque se te nota ladeterminación”. Eso es bueno – le dijo guiñando un ojo
Sr Vicente – dijo el nervioso, mientras terminaba de lavarse las manos yluego agarrar la toalla de microfibra para secarse. No sé de qué está hablando-Ella es solo una compañera.
“Chente” – cómo de apodo le decían a Vicente- se río ante la picardía delchico, pero entendía perfectamente, la situación, una mujer rodeaba porhombres, eso en el porno era lo máximo y una fantasía que alguno pudiera tener.Pero la realidad era otra el sr Vicente y Priscila, en algún momento, despuésque paso a trabajar ahí, hubo un casi algo, pero no se dio…pero la tentación derepetirlo, quedo en el aire…
Ella no te pegará ni te morderá, si le tratas feo, después de todo siguesiendo una mujer – indicó Vicente
Eso lo se sr Chente, pero es que ella tiene algo muy llamativo para mi –dijo Carlos en un suspiro, no pude evitar despegar mi vista de sus hermosascaderas y nalgas decía él
Cuando una palmada en su hombro le sobresaltó
Pero que poético estas hoy Carlitos, ¿tanto te llamo la atención, papito?- y luego una risa nerviosa se escuchó –era Priscila
Carlos se quedo en blanco y el sr Vicente se río
Priscila, quieres que al niño le dé un infarto, hahaha, no seas mala, dijoVicente y se corrió del lado de ellos, no sin antes, pasarle y agarrar confuerza una de las nalgas de Priscila, quien al tacto salto y le soltó unmanotazo a la mano del sr Vicente y una sonrisa pícara que le devolvió diciéndole:Cálmese viejo… aún sigo pensando si le doy otra oportunidad, mientras le sacarala lengua 😜 morisquetamente juguetona.
Chente se movió y se fue caminando silbando, mientras iba a revisar otro delos carros que tenían en el taller
Carlos aún no cabía En el asombro de la revelación que acababa de hacerPriscila con don Chente… y pregunto extrañado y temeroso
Priscila, pero usted es casada, ¿no?, no tiene miedo de que, bueno ya sabe…😅🙈😅…
Ella se río y asintió con su cabeza y le contesto a Carlos- Si, si soycasada, pero tengo ciertas facilidades acordadas con mi marido, dijo ella poniéndosea la par del chico y sonreía
¡¡¡¡Vaya!!!! Eso cambia las cosas, - dijo Carlos nervioso
Tranquilo Carlos- esta bien que te llame la atención, le dijo guiñando unojo…. Ya dije que mi esposo me ha dado ciertas libertades.
Ambos quedaron en silencio mientras el agua seguía corriendo y Priscila, seterminaba de lavar las manos
Si me permites decirte un cumplido, me ha gustado verte hoy con esa ropa.dijo Carlos cerrando los ojos
Priscila le contestó con un gracias, se secó las manos con la toalla demicrofibra y se puso sus guantes amarillos de nuevo y diciéndole a Carlos:Vamos papito, aun no termina el día, sigamos con el trabajo y ambos siguieronen sus respectivos puestos, mientras seguían sus labores.
Carlos se volvió con Don Chente hacia el vehículo que estaba trabajando,mientras empezaba a pasarle las llaves que el viejo le pedía
Tranquilo muchacho, no te preocupes, ya la tienes a tus pies – dijo Vicente
¡¡¡¡¡Sr Chente!!!!! ¿Y qué tal si lo escuchan los otros? – indicio Carlosmientras señalaba a otros compañeros
Nooo hijo, tranquilo, eso queda entre nosotros tres – le dijo Vicente conmucha calma.
Carlos se encogió de hombros nervioso, es como si las palabras del srVicente calaran profundo en el y lo que decía Priscila de tener libertades aque se refería con ello. Fueron cosas que le dieron vuelta a Carlos en lashoras de trabajo antes del almuerzo.
Priscila, que seguía en sus labores, no dejo de prestarle atención aCarlos, había algo en el chico que le llamaba la atención, quizás, después dehaberle dado el culo a puros urgidos o que no la sabían apreciar, quizás conalguien más joven y caballeroso, podría ser diferente. Sabia que Carlos le teníaganas y empezó a sentir como su concha, empezó a palpitar… eso significaba unacosa y ella bajito decía: ¿¿¿Hay Carlitos, que me has hecho papito??? Tantasganas me tienes, que me has dejado caliente.
Siguieron en su faena de labores, cada uno en su puesto de trabajo, Carlosque andaba con las manos grasientas iba caminando sin darse cuenta, tropezó conPriscila y sus manos pararon directamente sobre el pecho de está… y quedo lamano de Carlos sobre el suéter de Priscila… detrás de él escuchaba sus demáscompañeros vacilándolo:
¡¡¡¡Eso Carlos!!!! ¡¡¡No te dejes!!! Uyyy Carlitos se están propasando conPriscila!!!! ¡¡¡Vaya mami, le vas a dar al niño algo de tu lechita!!!
Obviamente ella se puso colorada y Carlos retiro su mano rápidamente y se retiró,mientras las carcajadas se escuchaban de fondo y uno decía: ¡¡¡Pero no seasmaricón!!! ¡¡¡¡Aprovecha pendejo!!!!
Don Chente negaba con la cabeza, sabia él que de todos incluyéndolo a él,Carlos tenia más oportunidad con Priscila que con cualquiera del resto decavernícolas de compañeros que la tenia
Carlos otra vez se fue a la tina de lavabo, paralimpiarse, Priscila lo siguió con la mirada, sabia que era un accidente, perole gusto ese toque indirecto que se dio, lo que si le incómodo fue lasreacciones de los demás y con ese mismo temperamento, les dijo su poco de cosasa los demás y se les río en su cara diciéndoles: que al menos, alguien tendríaoportunidad de mínimo tenerle su atención a comparación de otros monoscilindreros que tendría que lamer la grasa de motores, por que para que ellales diera chance tendrían que nacer de nuevo” – y el ambiente se tensó por loque paso, ella se retiro a los lavabos

escuchando a sus otros compañerosde trabajo, referente a como había estado su fin de semana y se escuchaban lascarcajadas.
¿Y tú Priscila, que hiciste el fin de semana? - pregunto uno de los muchachos
Lo usual, descansar y arreglar la casa – respondió ella manteniendo lasmanos en su cadera
Oye y ni para algo de acción – preguntó otro
Y ella ni corta ni perezosa, le contestó con un empujón mientras se reía ynegaba con la cabeza.
Al estar rodeada en un ambiente de hombres, con olor a aceite, traposllenos de grasa, el olor a gasolina, pintura y lámparas de batería;constantemente le tocó sortear ese tipo de preguntas o a veces escucharcomentarios en doble sentido como “Mami, ese motor necesita cambio de aceite noquieres que te ayude” Hay que cambiar ese flat” Las balineras me apretaríanbien para ajustar algo en mí, si sabes de lo que hablo”. Sabia ella hasta dondepodía aguantar y sus compañeros habían aprendido a las malas a no propasarsecon ellas, ya que una vez, uno hizo un comentario de más y lo que recibió fueuna buena paliza que ella le dio para que respetara, causando que sus demáscompañeros le tuvieran respeto al ser una dama, el hecho de que estuviera conellos no la irían a tratar como una cualquiera, sino ya sabrían lasconsecuencias.
Termina la charla entre ellos, se dispersaron en el taller, para ponersehacer algo, en tanto Priscila, volvió a sus quehaceres de limpieza, tomó eltrapeador y se dispuso a trapear el baño, en lo que hacia ello, uno de loscompañeros se le acerco para preguntarle algo, pero ella estaba de espaldas, loque otorga ver una perfecta vista de su ajustado jeans marcando su figura, elchico no podía apartar la mirada de ella, Priscila no era para nada fea, ellatenia sus atributos y facciones preciosas o llamativas a pesar de estargordibuena, eso esa un plus para ella, por que se percataba que sus compañerosle tenían ganas.
Cierra la boca o se te va a caer la baba de estar mirándome el culo - dijoella algo sonrojada y en tono firme
Disculpa… no fue mi intención quedar mirándote indebidamente. quería preguntarte si sabias donde tenemosjabón es para poder lavarme las manos – contesto el chico
En la tina, hay jabón, ve y lávate las manos y sécate la boca baboso – rioella con una sonrisa en su boca
Aunque no lo admitiera Priscila tenia rato que no tenia sexo con su parejao por lo menos la idea que él, le había dado de estar con alguien más no habíasalido la posibilidad… pero si era algo que pensaba y pues, en un trabajorodeada de hombres, pues no era lejana la posibilidad, pero tampoco queríahacerlo con cualquiera.
El chico nuevo, al que llamaremos Carlos… para Priscila, se le hacia guapo,era un chico callado y que iba a lo suyo, respetuoso, y había algo en la miradade él, que Priscila no sabia identificar de momento, era de ganas de estar conPriscila, pero a la vez respeto, ya que sabían que Priscila era casada y noquerían problemas de ningún tipo a sabiendas de que una infidelidad no es bienvista.
Carlos siguió las indicaciones de Priscila y se dirigió a la tina a lavarselas manos, justo enfrente él había un espejo, que estaba manchado con motasblancas, que le salían por él sucio, pero reflejaba la figura de Priscila, que seguíatrapeando con determinación, Carlos la veía y pensaba para si mismo: “Como megustaría poder cogérmela” y en ese apareció Don Vicente, otro mecánico que pudoleer las intenciones del chico:
“Jajajaja, ella está fuera de tu liga niño, aunque se te nota ladeterminación”. Eso es bueno – le dijo guiñando un ojo
Sr Vicente – dijo el nervioso, mientras terminaba de lavarse las manos yluego agarrar la toalla de microfibra para secarse. No sé de qué está hablando-Ella es solo una compañera.
“Chente” – cómo de apodo le decían a Vicente- se río ante la picardía delchico, pero entendía perfectamente, la situación, una mujer rodeaba porhombres, eso en el porno era lo máximo y una fantasía que alguno pudiera tener.Pero la realidad era otra el sr Vicente y Priscila, en algún momento, despuésque paso a trabajar ahí, hubo un casi algo, pero no se dio…pero la tentación derepetirlo, quedo en el aire…
Ella no te pegará ni te morderá, si le tratas feo, después de todo siguesiendo una mujer – indicó Vicente
Eso lo se sr Chente, pero es que ella tiene algo muy llamativo para mi –dijo Carlos en un suspiro, no pude evitar despegar mi vista de sus hermosascaderas y nalgas decía él
Cuando una palmada en su hombro le sobresaltó
Pero que poético estas hoy Carlitos, ¿tanto te llamo la atención, papito?- y luego una risa nerviosa se escuchó –era Priscila
Carlos se quedo en blanco y el sr Vicente se río
Priscila, quieres que al niño le dé un infarto, hahaha, no seas mala, dijoVicente y se corrió del lado de ellos, no sin antes, pasarle y agarrar confuerza una de las nalgas de Priscila, quien al tacto salto y le soltó unmanotazo a la mano del sr Vicente y una sonrisa pícara que le devolvió diciéndole:Cálmese viejo… aún sigo pensando si le doy otra oportunidad, mientras le sacarala lengua 😜 morisquetamente juguetona.
Chente se movió y se fue caminando silbando, mientras iba a revisar otro delos carros que tenían en el taller
Carlos aún no cabía En el asombro de la revelación que acababa de hacerPriscila con don Chente… y pregunto extrañado y temeroso
Priscila, pero usted es casada, ¿no?, no tiene miedo de que, bueno ya sabe…😅🙈😅…
Ella se río y asintió con su cabeza y le contesto a Carlos- Si, si soycasada, pero tengo ciertas facilidades acordadas con mi marido, dijo ella poniéndosea la par del chico y sonreía
¡¡¡¡Vaya!!!! Eso cambia las cosas, - dijo Carlos nervioso
Tranquilo Carlos- esta bien que te llame la atención, le dijo guiñando unojo…. Ya dije que mi esposo me ha dado ciertas libertades.
Ambos quedaron en silencio mientras el agua seguía corriendo y Priscila, seterminaba de lavar las manos
Si me permites decirte un cumplido, me ha gustado verte hoy con esa ropa.dijo Carlos cerrando los ojos
Priscila le contestó con un gracias, se secó las manos con la toalla demicrofibra y se puso sus guantes amarillos de nuevo y diciéndole a Carlos:Vamos papito, aun no termina el día, sigamos con el trabajo y ambos siguieronen sus respectivos puestos, mientras seguían sus labores.
Carlos se volvió con Don Chente hacia el vehículo que estaba trabajando,mientras empezaba a pasarle las llaves que el viejo le pedía
Tranquilo muchacho, no te preocupes, ya la tienes a tus pies – dijo Vicente
¡¡¡¡¡Sr Chente!!!!! ¿Y qué tal si lo escuchan los otros? – indicio Carlosmientras señalaba a otros compañeros
Nooo hijo, tranquilo, eso queda entre nosotros tres – le dijo Vicente conmucha calma.
Carlos se encogió de hombros nervioso, es como si las palabras del srVicente calaran profundo en el y lo que decía Priscila de tener libertades aque se refería con ello. Fueron cosas que le dieron vuelta a Carlos en lashoras de trabajo antes del almuerzo.
Priscila, que seguía en sus labores, no dejo de prestarle atención aCarlos, había algo en el chico que le llamaba la atención, quizás, después dehaberle dado el culo a puros urgidos o que no la sabían apreciar, quizás conalguien más joven y caballeroso, podría ser diferente. Sabia que Carlos le teníaganas y empezó a sentir como su concha, empezó a palpitar… eso significaba unacosa y ella bajito decía: ¿¿¿Hay Carlitos, que me has hecho papito??? Tantasganas me tienes, que me has dejado caliente.
Siguieron en su faena de labores, cada uno en su puesto de trabajo, Carlosque andaba con las manos grasientas iba caminando sin darse cuenta, tropezó conPriscila y sus manos pararon directamente sobre el pecho de está… y quedo lamano de Carlos sobre el suéter de Priscila… detrás de él escuchaba sus demáscompañeros vacilándolo:
¡¡¡¡Eso Carlos!!!! ¡¡¡No te dejes!!! Uyyy Carlitos se están propasando conPriscila!!!! ¡¡¡Vaya mami, le vas a dar al niño algo de tu lechita!!!
Obviamente ella se puso colorada y Carlos retiro su mano rápidamente y se retiró,mientras las carcajadas se escuchaban de fondo y uno decía: ¡¡¡Pero no seasmaricón!!! ¡¡¡¡Aprovecha pendejo!!!!
Don Chente negaba con la cabeza, sabia él que de todos incluyéndolo a él,Carlos tenia más oportunidad con Priscila que con cualquiera del resto decavernícolas de compañeros que la tenia
Carlos otra vez se fue a la tina de lavabo, paralimpiarse, Priscila lo siguió con la mirada, sabia que era un accidente, perole gusto ese toque indirecto que se dio, lo que si le incómodo fue lasreacciones de los demás y con ese mismo temperamento, les dijo su poco de cosasa los demás y se les río en su cara diciéndoles: que al menos, alguien tendríaoportunidad de mínimo tenerle su atención a comparación de otros monoscilindreros que tendría que lamer la grasa de motores, por que para que ellales diera chance tendrían que nacer de nuevo” – y el ambiente se tensó por loque paso, ella se retiro a los lavabos
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