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Mi encuentro secreto en el Velódromo...

Siempre nos cruzábamos a la misma hora. Yo con mis calzas de spinning bien ajustadas y él con su paso firme, trotando por el Velódromo del barrio. Siempre me pareció lindo, con ese cuerpo de deportista que se nota a kilómetros, pero nunca pasábamos del saludo cordial... hasta que la noche nos puso a prueba.

Mi encuentro secreto en el Velódromo...



Coincidimos en un boliche el fin de semana. Entre la música y unos tragos, la tensión que venía acumulando en el parque explotó. Terminamos besándonos como si nos conociéramos de toda la vida y esa misma noche me llevó a casa, dejándome con ganas de mucho más.
La verdadera acción llegó la semana siguiente. Volvimos a coincidir en el parque, pero el aire ya se sentía diferente. Después de correr, nos fuimos a elongar a la parte de atrás del anfiteatro, donde las luces no llegan tanto.
Empezamos con unos besos suaves que rápidamente se volvieron caliente. Yo estaba encendida, sentía el sudor de la corrida mezclándose con las ganas que le tenía…
De repente, entre tanto chape él se puso detrás de mí y me apoyó. Sentí toda su dureza contra mis calzas y mis pulsaciones, que ya venían altas por el ejercicio, se fueron a mil. No aguanté más. Lo agarré de la mano y lo llevé a un rincón bien oscuro, lejos de las miradas de los otros deportistas. Me puse de rodillas frente a él, bajé su short y me encontré con esa maravilla... ya no daba más de la calentura

velodromo



Le hice una mamada tan profunda y dedicada que sentía cómo sus muslos de atleta empezaban a flaquear. Lo disfruté tanto que no paré hasta que sentí que sus piernas realmente le temblaban.
Esa leche tenía un sabor especial, yo estaba tan excitada que no me importó lo que podía pensar de mi, me la tome toda sin desperdiciar una gota.

correr



En su rostro pude ver que le encantó, creo que nunca se imagino que la petisa entangada que siempre corría a la misma hora que el y solo losaludaba de manera respetuosa, era capaz de semejante mamada en un lugar público.

Cuando logramos reponernos después de semejante mamada, me dijo que se tenía que ir, pero que ya estaba pensando en nuestro próximo encuentro…
Me pidió mi numero y me dijo que íbamos a combinar para la próxima, pero que la próxima vez lo que iba a correr era mi tanga…
Yo quede loca esperando ese momento, si bien disfrute de tener esa hermosa pija en la boca y tomarme toda su leche, necesitaba sentirlo dentro mío. Creo que mi calentura iba en aumento a cada minuto después de esa situación. Me apure a llegar a casa para sacarme sola la calentura que tenía con mi juguete favorito...

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A partir de ese día, dejó de ser un simple compañero de trote para convertirse en mi secreto favorito del velódromo.
¿quieren saber como sigue esta historia?

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