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Experiencia fuera de lo común 2

Después de la última vez que estuvo en mi casa y me hizo mamársela, no estaba tan segura de continuar con eso, pero tampoco sabía cómo librarme o cambiar el rumbo de las cosas siendo que yo me lo había buscado por puta.

Al día siguiente de eso se volvió a presentar pero no estábamos solos, y su trabajo se dio normal, con algunas miradas de su parte y aunque no lo pudiera evitar igual me hacía sentir húmeda el pensar en todo lo que se podría hacer ahora de no ser porque no estábamos solos.
Edo sí lo que yo hacía para calentarlo más era dejar mi ropa interior como mis tanguitas limpias sobre mi cama para que viera que es lo que usaba y en mi baño dejé mis tanguitas usadas sobre la tapa del cesto de la ropa sucia, precisamente para que las viera y aún más para calentarlo, quería que el viera el tipo de puta que soy dejé mi vibrador y un dildo en la regadera, a plena vista jajaja. Me imagino que eso también lo debió de haber calentado, la verdad no noté si había movido mis tangas o algo pero me excitaba la idea de saber que las pudo haber olido, chupado o hasta correrse en ellas.
Fue hasta 3 días después que nuevamente me encontraba sola. Él llegó como de costumbre, con una actitud normal, ya que nunca sabía si había alguien conmigo o no, pasó directamente a mi cuarto, mirando alrededor en el camino y me preguntó si no había nadie nuevamente. Me quedé callada un momento porque sabía lo que se vendría si decía que no, pero de igual forma confirmé que estaba sola.

Apenas se lo dije, dejó la mochila que llevaba en el piso y se desabrochó el pantalón bajándolo lo suficiente para sacarse la verga y los huevos, no estaba realmente erecta pero empezaba a estarlo, y el tamaño ya me parecía considerable

Me ordenó acercarme a él y sin decirme nada más me tomó de la cabeza haciendo presión hacia abajo para que me hincara a mamársela. Lo hice más instintivo que nada, tenía la mente en blanco por todo lo que estaba pasando nuevamente y de manera tan rápida. Abrí apenas un poco la boca para chupar leventemente la cabeza, pero él no tardó nada en empujarla todo lo que pudo tomándome de la cabeza para que no me moviera.
Experiencia fuera de lo común 2




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Traté de resistir por la impresión ya que me había tomado por sorpresa, y tuve que contener las ganas de vomitar

- Aaaaah qué rico puta, tuve que esperar mucho para esto de nuevo, así aaaaaah sigue

La verdad solo tenía que concentrarme en las arcadas que me daban porque el hacía todo el trabajo moviéndome la cabeza. Unas dos veces por la incomodidad que me estaba dando hice un poco de fuerza para separarme y descansar mi garganta, y para que no me volviera a poner a mamar inmediatamente me disponía a lamer sus huevos. Con eso podía aliviar mi garganta un poco, aunque no lo suficiente hasta que me tomaba nuevamente la cabeza para penetrarme la boca. Aunque lo hacía más por el alivió en la garganta obviamente me sentía muy sucia haciéndolo y para él era simplemente una muestra de que lo hacía porque era una puta y era lo que me gustaba hacer, muestra de eso eran sus comentarios.
albanil



leche



- Ayyy qué rico la mamas, ¿te gustan mis huevos eh?, tienes una carita preciosa de chamaca pero cómo se ve que te encanta la verga madura

Estuvimos así aproximadamente unos 10 minutos, con él gimiendo y diciéndome lo rico que se la estaba chupando. Después de ese tiempo me sacó la verga de la boca, me levantó y empujó a mi cama, que estaba justo a un lado de donde estábamos. Caí boca arriba y con las piernas ligeramente separadas.

- Ahora sí reina, te voy a abrir esa concha

Con movimientos rápidos no tardó nada en bajarme el pants que llevaba ese día y dejándome solo con la blusa puesta (ya que nuevamente yo no llevaba ropa interior.
puta




Me separó por completo las piernas y casi de inmediato me penetró con un empujón firme, que no le costó nada de trabajo porque para entonces yo ya estaba bastante mojada, pero aún así lo sentí abrirse paso por la anchura de su verga y no pude evitar soltar un gemido bastante fuerte.
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- Aaaaah
- Sí puta, así gime, apenas empezamos, vas a ver lo que es una buena cogida

Empezó con una cogida super acelerada, y agradecí mucho haberme preparado para cualquier posibilidad y dejar mi ventana y cortinas cerradas, porque por mi venta se podía ver perfectamente mi cama, y obviamente no quería que ningún vecino viera nada de lo que podía pasar de como me estaban metiendo la verga. Que bueno me excitaba la idea de que alguien me viera coger
vergudo





Yo evitaba gemir, tapándome la boca con las manos porque hasta cierto punto me sentía avergonzada de lo que estaba pasando, pero él seguía cogiéndome como si nada, agarrándome por las piernas para mantenerlas abiertas; él de pie junto a la cama y yo al bordé de la cama acostada. Estuvo unos minutos en esa posición para después voltearme completamente subida a la cama, y poniéndome en posición de perrito.

- Voltéate, quiero verte bien abierta como perra, que buen culo tienes se ve que lo entrenas mucho y que rico se ve que lo entrenas para que apriete más y que te veas más rica.

Apenas me acomodé me volvió a penetrar de una estocada, y solté un nuevo gemido, está vez gemí más inconscientemente porque ya no podía cubrirme la boca con las manos, y el mismo movimiento brusco con cada penetración me hacía soltar alguno que otro ruido.
culona hermosa


Sus manos estaban agarradas a mi cadera con fuerza, y aunque él ni siquiera se había molestado en desvestirse sí sentía el choqué de barriga con mis pompis, y sus huevos con mi conchita, lo que aunque no quisiera me estaba excitando mucho por el roce.

Para este punto estaba un poco más despreocupada, poque aunque no lo pareciera me estresaba saber que podían llegar a mi casa y estaba atenta a cualquier sonido, sin embargo, con la cogida constante empezó a darme igual poner atención a mi entorno. Sabía que tenía bastantes horas libres y esta vez todo el asunto comenzó desde que llegó a mi casa, no como la vez anterior que se dio después de varias horas y por eso lo habían interrumpido, pero no quitaba que estuviera pensando “y si llegan porque olvidaron algo…” o una situación similar y yo ahí de perrito con la verga de un desconocido hasta el fondo.
Llego el punto en el que solo me concentraba en la sesión que me estaba dando sentir al albañil en pegado a mi conchita con su mete y saca, y en los comentarios al aire que llegaba a decir sobre lo rico que estaba siendo y lo rico que le apretaba su verga. De mi lado las únicas respuestas eran los gemidos que trataba de contener con menos éxito que al principio.

Durante la cogida llegaba a ponerme tensa cuando escuchaba alguna puerta, ya que tardaba un momento en darme cuenta si era la de mi casa o algún vecino. Yo creo él también lo notaba ya que bajaba el ritmo ligeramente, pero como yo no decía nada rápidamente lo aceleraba de nuevo.

Calculo que estuvimos así una media hora o 40 minutos hasta que empecé a sentir una presión extraña y supuse que no tardaba mucho en correrme

- Por favor, no te corras dentro

- Jajaja, no deberías apretarme tan rico entonces, putita, la tienes bastante rica calientita y apretadita

- No, por favor córrete donde sea menos adentro, por favor ahhhh que rico por favor mmmm. No podía aguantar gemir.
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Siguió con su mete saca al mismo ritmo y sin decir nada más, pero sentí que me apretó más de las caderas con sus manos y solo le repetía que no lo hiciera por favor. Estaba consiente de que ya era algo importante que no lo estuviera haciendo con condón, pero que se corriera dentro de mi era todavía peor.
Experiencia fuera de lo común 2



- Aaaaaah, aaaaah. – Soltó un gemido poco más elevado que los otros y sabía que se estaba corriendo dentro de mí. Dio unos últimos empujones en mi vagina, que supuse eran los últimos disparos de semen que tenía, me apretó con mucha fuerza la cintura y se inclinó hacia enfrente intentando atravesarne con su verga, me imagino que quería que su semen llegara hasta lo más profundo de mi, sentí sus chorros calientes dentro de mi para después soltarme las caderas y separarse de mi.
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Di lo que pareció un quejido y un grito de placer antes de que me soltara porque me había corrido yo también. Caí completamente acostada en mi cama con una sensación de vacío cuando su verga salió de mí, y sus huevos dejaron de hacer presión contra mi vagina. Sentía como el semen que me había dejado escurria fuera de mi vagina, por lo que supuse sería una cantidad considerable, pero no tenía nada de energía para moverme. Solo podía escuchar el cierre de su pantalón subiendo y me imaginé que se estaba arreglando la ropa.
- ¿Te gusta eh, perrita? Mmm mira nada más… me sacaste toda la leche. Así me gustan las nenas como tú, que nada más gimen y se dejan montar que ricas nalgotas y que rica se ve tu vagina después de correrme adentro y que también te hayas corrido.

Sentí como me dio una nalgada con bastante fuerza que me hizo gemir, y escuché el movimiento de herramientas, supuse que se había puesto a trabajar nuevamente en lo que debía. Yo sabía que debía vestirme y arreglarme porque seguramente lucía horrible, pero me quedé recostada así boca abajo con las piernas abiertas y mi vagina a plena vista completamente mojada con su semen escurriendo y saliendo de ella así me quedé acostada unos momentos más, el podía verme totalmente vulnerable y si quería me la podía volver a meter.

Cuando me levanté me puse el leggin de nuevo, tratando de que quedara despegado un poco para no mancharlo pero tan pronto como me levanté más semen salió de mi e inevitablemente se manchó. Mi cama igual eran un desastre, las cobijas estaban desordenadas y había rastros del semen en ellas y de mis juguitos de princesa.

Fui a limpiarme como pude y arreglarme el cabello, para después limpiar mis cobijas. Aún quedaba tiempo antes de que mis papás pudieran regresar a la casa. No sabía si debería quedarme en mi cuarto después de lo que había pasado así que solo fui a sentarme a la sala por un tiempo. Cuando regresé a mi cuarto calculaba que no faltaba mucho para que mis papás regresaran y no era normal que yo estuviera sentada en la sala, sabrían que algo andaba mal.
José seguía trabajando normal, pero me oyó regresar y se detuvo para preguntarme a que hora regresaban a mi casa, a lo que le comenté que no sabía pero que no debían de tardar.

- Ven, agáchate entonces, quiero otra de tus mamadas antes de que lleguen. - Casi mecánicamente me acerqué tal como me dijo, se sacó la verga y me puse a mamar. Ya no tenía que moverme la cabeza en realidad, me había cogido todo lo que había querido y en ese punto negarme a algo así ya no tenía sentido.

- Qué obediente princesa, se ve que sí te gustó, tú pórtate bien y vas a ver cómo la vamos a pasar rico los dos.

Yo solo seguí mamando a mi ritmo por unos minutos más hasta que me dijo que se correría, me tomó la cabeza para apretarla bien al fondo de mi garganta y se corrió de lleno en mi boca. Me separé a limpiarme la saliva que sentía alrededor de la boca y él inmediatamente se arregló de nuevo la ropa.

Al poco rato llegaron a mi casa, y no mucho después él se retiró por ese día, cuando se despidió de mis padres pude escuchar parte de la conversación y él les decía que había empezado a embarrar el cemento en donde se necesitaba. No sé si eran ideas mías, pero supuse lo estaba diciendo con doble sentido, aunque en mi casa no lo iban a tomar así obviamente.

En cuanto pude fui a la farmacia a comprarme la pastillas del día siguiente por todo lo que había pasado, sin embargo, no tardé en darme cuenta que probablemente no tendría sentido.
Los días siguientes que José fue a mi casa no podría decir que fueron normales, inclusive cuando no me encontraba sola, él aprovechaba cualquier momento que tenía para para tocarme los pechos, o apretarme las pompis o incluso meterme algún dedo en la cocha.

Esto ocurría normalmente cuando yo tenía que pararme por algo o cuando él encontraba una excusa para hacerlo y pasar cerca de mi cama, que es donde usualmente me encontraba. Afortunadamente nadie en mi casa lo notaba y sabía que era cuestión de tiempo antes de que se repitiera alguna sesión de sexo.

Me sentía entregada a la situación y a ese punto solo pensaba “si ya pasó una vez ya qué diferencia hace si me coge de nuevo” y así fue.

Cuando nos volvimos a quedar solo yo llevaba un short holgado que usaba para dormir y una blusa sin mangas, como saben, sin nada de bajo. Tan pronto como supo que estaríamos solos de nuevos, me tomó del brazo hasta el comedor y me puso contra la mesa, mi vientre quedaba pegando en la mesa y me sujetaba con los brazos a la mesa.
Él se puso detrás de mí, y sentí como hacia mi short a un lado en la parte de la concha para rápidamente penetrarme, nuevamente sin nada de esfuerzo, porque a este punto ya lo había visto venir desde que supe que estaría sola de nuevo. Fueron movimientos rápidos y firmes, sentía sus huevos chocar contra mi y la mesa mover y crujir un poco por la presión de mi cuerpo encima. En cierto punto en esa misma posición me levantó la blusa desde atrás para poner ambas manos en mi pechos y estrujarlos mientras se sostenía de ellos para seguir con su penetración.
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leche



Luego de unos minutos sentí que sacó su verga por completo, seguido de una presión en mi ano

- No, espera, por ahí no

- Shhh shhh, tranquilita, relaja la cola, vas a ver que te va a gustar

Empezó a hacer presión en mí y yo solo apretaba los labios porque empezaba a sentir un dolor punzante, escupió en su pene y en su mano y empezó a lubricar con saliva; solo lo había hecho una vez hacía ya bastante tiempo y no fue nada placentero me había dolido mucho y no terminé de intentar. No sé si fue por la previa penetración vaginal que me dio, pero parecía que facilitó que resbalara dentro de mi culo, aunque no por eso menos doloroso, me seguía doliendo mucho de hecho empecé a gemir pero de dolor.
Lo sentía arder, y a mi parecer ya estaba todo adentro pero después de unos minutos de empujar más me di cuenta que para ese punto solo posiblemente la cabeza lo estaba. Cuando finalmente lo sentí topar contra mi, él se quedó quieto unos momentos que me parecieron demasiado insuficientes para acostumbrarme o aliviar un poco el dolor, así que como vió que yo estaba gimiendo de dolor, tomó aceite de oliva de la cocina y empezó a untar su pene y mi culito, y empezó un mete saca con menor ritmo pero el suficiente para que fuera aún doloroso para mi, empecé a gemir mas fuerte por el dolor me dolía mucho.
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Fueron varios minutos así por lo que incluso llegué a acostumbrarme un poco y se hacía más llevadero, pero en el proceso tuve que contener las lagrimas y las ganas de gritar por el dolor de la penetración, hasta que lo escuché soltar un gemido a la par que se corría en mí. La verdad es que fue un alivio sentir el semen, ya que sentía que calmaba el ardor.

Después de eso no me dejó irme a limpiar, quería que me quedara con el semen tal cual él lo había dejado y no tuve de otra que hacerlo, aunque lo sentía escurrir ligeramente por entre las piernas, y solo esperaba que no fuera nada que se pudiera notar. Durante el resto del día evité moverme apenas llegaron mis papás porque sabía que cualquier movimiento me producía incomodidad en mi culo por el dolor que me había quedado de la penetración y el ardor de terminar rosada y notarían que me movía de una manera extraña.
Los días pasaron de la misma manera cada vez que nos quedábamos solos, la verdad es que ya se me había hecho una costumbre y prácticamente ya había sido penetrada en cada espacio de mi casa y por todos mis huequitos.

Evidentemente llegó el día en que por mucho que él lo pudiera extender, el trabajo debía quedar terminado y por ende los encuentros. Cuando esto ocurrió, los últimos días no estábamos solos, por lo que todo se dio normal.

- Bueno putita ya me tengo que ir, pero fue un placer estarte cogiendo, y que aparte me pagaran por eso jajajaja. Te voy a dar rapidito tu regalo de despedida

Para esto estábamos en mi cuarto y mis papás en el suyo, pero obviamente seguía siendo un riesgo. Él se sacó la verga del pantalón como de costumbre y me indicó que se la chupara rápido antes de avisarle a mis papás que ya se retiraba. Lo hice con algo de medio obviamente, pero pensé que sería peor que se tardara en correrse y nos cacharan, por lo que se la mamé lo mejor que pude y rápido.

Él daba gemidos ahogados que a mis oídos parecieron super ruidosos por mi mismo miedo de que nos descubrieran. No tardó mucho en correrse pero antes de hacerlo me levantó, me puso de espaldas para bajarme el pantalón y correrse justo afuera de mi concha. Sentí dos disparos fuera, pero antes de dar los demás me penetró despacio, dejando primero apenas la cabeza dentro y luego deslizando el resto de su pene en mi interior

Esto pasó en cuestión de minutos que me parecieron eternos; cuando terminó se acomodó el pantalón y yo mi ropa para después tomar sus herramientas, darme una nalgada al pasar e ir con mis papás a decirles que el trabajo estaba completo. La verdad me había gustado estar cogiendo con el y que se corriera dentro.

Le regalé unas tanguitas usadas para que me recordara.

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