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Una nueva vida. | Parte 3.

Penélope: Sergio...

Al instante, el calor y la emoción se apoderó del cuerpo de Penélope, la cual se lanzó contra su marido y empezó a besarlo con muchas ganas, unas que nunca había tenido antes. Sentía una emoción que no había probado nunca, estaba eufórica mientras la imagen de la enorme polla negra que acababa de ver no desaparecía de su cabeza.

Sergio quedo extrañado por un momento aunque tampoco se apartó, se dejó llevar y más pronto que tarde su pene ya estaba duro, aunque no sé notaba especialmente en sus pantalones de chándal negros.

Penélope seguía dejándose llevar, besando con ganas a Sergio mientras metía su lengua en su boca, la pasaba por todas partes y disfrutaba de la suciedad de su boca. Mientras, bajaba la mano a su entrepierna y empezó a acariciar su erección sobre la ropa.

Su esposo comenzó a jadear casi al instante de tocar su pene, Penélope se apartaba de sus labios entre pequeñas risas y jadeos, mientras seguía acariciándole sobre la ropa.

Penélope: ¡Joder cariño estoy a tope!

Se mordía el labio inferior mientras sonreía y miraba a su marido con gran deseo.

Sergio: Y-ya-ya veo amor-ahahh-ahgg...

Aún confuso seguía dejando que su mujer llevase el control, disfrutando aún medio dormido y confundido por la excitación de su esposa.

Penélope se inclinó en el asiento sobre Sergio y comenzó a bajar su pantalón hasta dejar su pequeña erección al aire. Al verla, la mujer se la llevó a la boca y la engulló al instante. Ya en su boca, comenzó a usar su lengua, lamiendo y rechupeteando su pequeño pene, la chica lo succionaba con gran emoción y ganas.

Sergio se agarraba al asiento mientras jadeaba perdiendo casi la consciencia por como Penélope succionaba su pene. Tanto, que a los menos de 3 minutos, el chico comenzó a correrse sin avisar.

Penélope siguió chupando su pene al no darse cuenta de que Sergio ya había terminado, la ridícula y minuscula eyaculación del chico pasaron desapercibidas durante la fuerte mamada de su esposa.

Sergio: ¡Ca-cariño pa-para! Y-ya he terminado amor... Ahh

Penélope siguió chupando su pene hasta que este comenzó a ponerse blando en su boca. Se apartaba poco a poco de ella, como si aún quisiera más, no, necesitaba más.

Con una sonrisa falsa y nerviosa se acomodo en el asiento mientras se limpiaba con su brazo la barbilla y mandíbula de su propia saliva tras la mamada, habiendo dejado también el pene de su marido reluciente y pringoso de sus babas.

Penélope: ¡Que bien cariño...! Que bien...

Sergio: S-si cielo... Ha sido genial... Ahh... Agg...

Sergio jadeaba entre pequeñas risas hasta quedarse dormido de nuevo, el cansancio y la fuerza con la que Penélope le acababa de chupar la polla habían acabado con el.

Mientras, su mujer, se quedaba sorprendida por su marido, el como se volvía a dormir y la dejaba con las ganas, ignorada, caliente, cachonda perdida.
Ella bajo su mano a su entrepierna, solo tocó su pantalón y ya estaba totalmente empapado de flujo, sorprendida, metió la mano bajo la ropa y tocó su coño peludito, nunca había estado tan mojada y caliente, no tenía muy claro que le pasaba, pero no podía parar de pensar en aquella polla negra y en sexo, más sexo.

Sacó su mano de entre su ropa y se limpió en su blusa para luego salir del coche sin hacer mucho ruido de despertar a Sergio, aunque era difícil hacerlo ya de por si. Al bajar del coche miré hacia la gasolinera, y empecé a caminar decidida hacia el baño público del que antes había salido corriendo asustada, ahora decidida de buscar aquella polla de nuevo.

Continuará...

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