La habitación seguía en silencio, el cual era roto nuevamente por la profunda voz del hombre del habitáculo de al lado.
Hombre: Hace... Buena noche, ¿No cree?
Se escucha al acabar una pequeña risita.
Me quedé en silencio por unos segundos mientras pensaba que hacer, ¿Le respondía? ¿Me quedaba en silencio? Fuera lo que fuera, seguramente nada acabaría bien.
Penélope: ¿S-si...?
Respondí con timidez y algo de miedo, los nervios se apoderaban de mi cuerpo tembloroso aún semidesnudo, continuaba inclinada con mi culo en pompa y al aire sobre el inodoro, con los pantalones y las bragas hasta las rodillas.
Se vuelve a hacer el silencio y al poco tiempo se oye nuevamente otra risita, seguida de una mano bastante grande, de piel negra por el agujero de la pared. El gran desconocido había pasado a mí habitáculo con su brazo y poniendo su puño apuntando hacia arriba, lo abre, mostrando un billete de 50 Euros.
Confundida me puse erguida rápidamente a la vez que me subía los pantalones y acomodaba mi ropa.
Penélope: ¿E-esto que es?
Hombre: Un regalo de Navidad... ¿Que va a ser guapa...? Para que me la chupes.
Al oír las palabras del hombre me quedé impactada y en shock, viendo el perfecto billete de 50 en su gran mano negra. Los nervios se apoderaron aún más de mi, era una situación nueva para mí, nunca me había pasado esto, ¿Que me ofrezcan dinero, a cambio de sexo? No sabía muy bien si sentirme halagada o insultada, ¿Me estaba llamando a la "cara" prostituta? Un extraño calor crecía en mi interior a la vez, inconscientemente mi entrepierna ardía únicamente por la situación.
Hombre: ¿Y bien...?
El hombre insistía al notar la falta de respuesta por mi parte. Sin saber muy bien que hacer, extendí mi mano por instinto hacia la del hombre y cogía el billete de su mano, guardándolo en el bolsillo de mis pantalones. Al momento, la mano del hombre desaparecida volviendo a entrar por el agujero.
Tras unos segundos y ruidos de cómo el hombre de desnudaba, mirabas al agujero de la pared atenta y expectante hasta que...
Una enorme polla negra flácida atravesaba el agujero. Media aproximadamente unos 18 cm y aún no estaba ni dura.
Penélope se quedó unos segundos en shock viendo aquel enorme trozo de carne ante ella, era la primera vez que veía un pene que no fuera el de Sergio, su marido, y más aún uno tan grande.
El hombre comenzó a balancear su pene de un lado a otro en el agujero, esperando a que hiciese algo y empezase a tocarle. Trague saliva mirándola mientras me decidía que hacer, ya había cogido el dinero, no tenía muchas más opciones... Aunque tras armarme de valor y de una mala idea, quite el pestillo de mi habitáculo y aproveché que el hombre tardaría en sacar su pene del agujero y vestirse antes de salir. Abrí la puerta y salí corriendo por aquel sucio baño. Salí a la calle y fui corriendo entre los camiones hacia donde el coche estaba aparcado.
Un gran calor, nervios y adrenalina controlaba mi cuerpo, solo me dejaba llevar por mis instintos mientras corría hasta el coche. Al llegar, subí con prisa y entre jadeos zarandeaba a Sergio para despertarle. Estaba roja, sudando bastante por el leve esfuerzo físico que acababa de hacer que para mí era bastante.
Sergio se despertaba confundido y algo alterado por las formas con las que lo despertaba, se acomodaba en su asiento y se giraba para verme.
Sergio: ¿Amor? ¿Que te pasa, que ocurre?
Penélope: ¡Cariño...! ¡Ahh... A-amor...!
Jadeaba mientras cogía aire y respiraba agitada, a la vez que pensaba en que le iba a decir.
Sergia: Tranquila Penélope, respira tranquila...
Penélope: Sergio...
Continuará...
Este es mi segundo relato, espero que les esté gustando la historia. De nuevo, si tienen ideas, sugerencias o algo que decir los leo en los comentarios o al priv, gracias por ver. 😀
En el próximo comienzo lo 🔥...
Acepto rol con gente experimentada ;3
Hombre: Hace... Buena noche, ¿No cree?
Se escucha al acabar una pequeña risita.
Me quedé en silencio por unos segundos mientras pensaba que hacer, ¿Le respondía? ¿Me quedaba en silencio? Fuera lo que fuera, seguramente nada acabaría bien.
Penélope: ¿S-si...?
Respondí con timidez y algo de miedo, los nervios se apoderaban de mi cuerpo tembloroso aún semidesnudo, continuaba inclinada con mi culo en pompa y al aire sobre el inodoro, con los pantalones y las bragas hasta las rodillas.
Se vuelve a hacer el silencio y al poco tiempo se oye nuevamente otra risita, seguida de una mano bastante grande, de piel negra por el agujero de la pared. El gran desconocido había pasado a mí habitáculo con su brazo y poniendo su puño apuntando hacia arriba, lo abre, mostrando un billete de 50 Euros.
Confundida me puse erguida rápidamente a la vez que me subía los pantalones y acomodaba mi ropa.
Penélope: ¿E-esto que es?
Hombre: Un regalo de Navidad... ¿Que va a ser guapa...? Para que me la chupes.
Al oír las palabras del hombre me quedé impactada y en shock, viendo el perfecto billete de 50 en su gran mano negra. Los nervios se apoderaron aún más de mi, era una situación nueva para mí, nunca me había pasado esto, ¿Que me ofrezcan dinero, a cambio de sexo? No sabía muy bien si sentirme halagada o insultada, ¿Me estaba llamando a la "cara" prostituta? Un extraño calor crecía en mi interior a la vez, inconscientemente mi entrepierna ardía únicamente por la situación.
Hombre: ¿Y bien...?
El hombre insistía al notar la falta de respuesta por mi parte. Sin saber muy bien que hacer, extendí mi mano por instinto hacia la del hombre y cogía el billete de su mano, guardándolo en el bolsillo de mis pantalones. Al momento, la mano del hombre desaparecida volviendo a entrar por el agujero.
Tras unos segundos y ruidos de cómo el hombre de desnudaba, mirabas al agujero de la pared atenta y expectante hasta que...
Una enorme polla negra flácida atravesaba el agujero. Media aproximadamente unos 18 cm y aún no estaba ni dura.
Penélope se quedó unos segundos en shock viendo aquel enorme trozo de carne ante ella, era la primera vez que veía un pene que no fuera el de Sergio, su marido, y más aún uno tan grande.
El hombre comenzó a balancear su pene de un lado a otro en el agujero, esperando a que hiciese algo y empezase a tocarle. Trague saliva mirándola mientras me decidía que hacer, ya había cogido el dinero, no tenía muchas más opciones... Aunque tras armarme de valor y de una mala idea, quite el pestillo de mi habitáculo y aproveché que el hombre tardaría en sacar su pene del agujero y vestirse antes de salir. Abrí la puerta y salí corriendo por aquel sucio baño. Salí a la calle y fui corriendo entre los camiones hacia donde el coche estaba aparcado.
Un gran calor, nervios y adrenalina controlaba mi cuerpo, solo me dejaba llevar por mis instintos mientras corría hasta el coche. Al llegar, subí con prisa y entre jadeos zarandeaba a Sergio para despertarle. Estaba roja, sudando bastante por el leve esfuerzo físico que acababa de hacer que para mí era bastante.
Sergio se despertaba confundido y algo alterado por las formas con las que lo despertaba, se acomodaba en su asiento y se giraba para verme.
Sergio: ¿Amor? ¿Que te pasa, que ocurre?
Penélope: ¡Cariño...! ¡Ahh... A-amor...!
Jadeaba mientras cogía aire y respiraba agitada, a la vez que pensaba en que le iba a decir.
Sergia: Tranquila Penélope, respira tranquila...
Penélope: Sergio...
Continuará...
Este es mi segundo relato, espero que les esté gustando la historia. De nuevo, si tienen ideas, sugerencias o algo que decir los leo en los comentarios o al priv, gracias por ver. 😀
En el próximo comienzo lo 🔥...
Acepto rol con gente experimentada ;3
0 comentarios - Una nueva vida. | Parte 2.