Mi nombre es Penélope, soy una mujer cristiana de 35 años normal y corriente "felizmente" casada, si por felizmente entiendes, aburrida y atrapada en una rutina continua e interminable.
Penélope vivía con Sergio, su marido desde que tenía 21 años. Ellos viven juntos desde que se casaron, cerca de cuando empezaron su relación. Siguieron los consejos de sus padres, unos cristianos y bastante estrictos. Con 14 años de relación, llevan cambiando de hogar cada poco tiempo por culpa del trabajo de Sergio, el cual es el único que lleva dinero a casa y no permite que Penélope trabaje, su ego no se lo permite, aunque tampoco llegan bien a fin de mes con la pobre paga que recibe de su trabajo, y el hecho de tener que mudarse cada cierto tiempo tampoco ayuda a ahorrar algo de dinero o avanzar económicamente.
Penélope es una mujer atractiva de 35 años, mide 1,72 cm, y pesa 82 kg, estando algo rellenita, lo compensan sus hermosas curvas, acompañadas de uno enormes pechos y unas grandes y bonitas nalgas. Siempre ha sido una mujer amable, cristiana e inocente, la esposa perfecta, una buena persona, o quizás una ingenua y tonta. Toda una MILF, de pelo largo y castaño, con unos grandes ojos verdes y labios gordos y carnosos, es muy guapa, podría haber llegado a ser modelo, o prostituta, dependiendo de cómo la mires y hubiera sido su vida.
Sergio es un hombre normal y corriente de 37 años, algo delgado, midd 1'76 cm y pesa 71 kg, debilucho y simple, buen marido, trabajador y dedicado a su mujer aunque no porte algo más que unos 13 cm totalmente dura, algo complicado para satisfacer a su mujer.
Su relación comienza cuando son presentados por sus padres, con el tiempo empezaron una relación y tras meses de hacerlo, se casaron y fueron a vivir juntos. Sergio busco un trabajo pronto mientras Penélope se quedaba en casa limpiando, cocinando y demás. Por desgracia, lo único que consiguió Sergio fue un empleo mal pagado donde acabaría teniendo que viajar y cambiar de ciudad cada cierto tiempo.
Así han estado viviendo estos 14 años que llegan juntos, mudándose de casa al poco tiempo, siendo así solo ellos, sin darles tiempo de asentarse o conocer gente en cualquier lugar al que van, aunque todo está a punto de cambiar con el nuevo destino al que se dirigen.
• Viernes, 1:43 AM.
Sergio y Penélope estaban en el coche de Sergio, uno viejo y no muy actualizado (no tenían dinero para algo mucho mejor). El vehículo estaba cargado de cajas y maletas llena de sus cosas, estaban de mudanza y llevaban las cosas más esenciales en el coche. Su viaje de carretera ya llevaba unas cuantas horas desde que comenzó, y no habían parado en ningún momento para descansar.
Sergio conducía atento a la carretera a la vez que cansado, su vista se iba cerrando poco a poco a estas horas de la noche y la oscuridad de la carretera.
Penélope, en el asiento del copiloto, miraba su teléfono móvil las redes sociales del nuevo lugar al que iban, informándose un poco de él sin encontrar nada interesante. Al darse cuenta del suelo de su marido, le avisa.
Penélope: Amor, deberíamos parar a que descanses un poco, no puedes seguir conduciendo con el sueño que tienes...
Sergio: Tienes razón cariño... Aghh no sé ni por qué lo intento... Deberíamos parar en la próxima área de servicio que encontremos... Que por cierto...
Mientras lo decía, ambos ven unos carteles en la carretera, al fijarse en ellos ven las señales típicas de carretera aunque estás estaban pintarrajeadas con grafitis varios sin sentido, pudiendo distinguirse levemente el dibujo de una gasolinera en el.
Penélope: Vamos a tener suerte, por qué estoy haciéndome pis desde hace rato y no aguantaba más... *Suspira aliviada* Bien, tú descansa y échate a dormir un rato, mientras yo iré a por algo de cenar, y al baño...
Tras anunciar el plan, Sergio asiente con una leve sonrisa acompañada por un largo bostezo.
Al llegar a la gasolinera, ven un gran parking para camiones, algo lleno de estos grandes camiones con trailers de mercancía. Además de la gasolinera, no había muchos lugares más iluminados en la zona más que su fachada antigua, sucia y dejada.
Después de que Sergio aparcase, acomodo su asiento hacia atrás para estar más cómodo y descansar mejor, no sin antes dar un rápido y suave beso en los labios de su mujer. "Despiértame en un rato amor" tras ello, Sergio dio la espalda a Penélope y se echó a dormir.
Penélope observaba a su marido dormirse, suspirando tranquila y con una pequeña sonrisa de "amor", supongo. Salió del coche y miro a su alrededor, nada, todo oscuridad más allá de los camiones poco ilumados por la luna y la gasolinera rodeada de luces blancas led intenso que permitía verla desde bien lejos.
La mujer iba vestida con unos pantalones vaqueros de color azul, eran algo ajustados, aunque le quedaban a la perfección en su cintura y sus grandes nalgas. Debajo llevaba unas bragas de color beige, eran aburridas y sin emocion, como su vida sexual. Arriba llevaba una blusa de color blanco que cubría todo su torso y brazos hasta sus muñecas, hasta su gran escote aunque el tamaño de sus pechos se notasen en la blusa de todas formas por lo grandes que eran, que acompañaba debajo con un sujetador blanco. No iba maquillada, no se había preparado para nada más que el viaje el coche y ya está, así que llevaba unas deportivas negras normales y corrientes de estar por casa.
Comencé a caminar entre los camiones hacia la gasolinera, no había nadie, ni una persona. No habían ruidos, luces, nada, parecía estar desierto. Poco a poco me acercaba a la gasolinera, nerviosa por la situación y la oscuridad, era raro que estuviera todo tan vacío y silencioso, no estaba asustada, aunque si inquieta.
Llegué a la gasolinera y la rodeé hasta llegar a la parte de atrás, allí entre basura, habían dos puertas que debían ser los baños públicos del establecimiento. Una puerta tenía el dibujo de la silueta de un hombre y la otra, la de una mujer, aunque para mí mala suerte, había una gran pintada en la puerta del baño de las mujeres que ponía "averiado". Era raro, parecía ser poco... "Oficial" pero no iba a cuestionarlo tampoco, así que dirigí mi cuerpo hacia la puerta del baño de hombres y la abrí, asomando la cabeza a su interior acompañado de un "¿hola...?" Al cual nadie respondió.
Me quedé analizando el baño desde la entrada, aún asomando la cabeza por la puerta, era un lugar espantoso, repugnante, estaba sucio y olía a orina, tabaco, vomito... Era una mezcla de tantas cosas que era difícil acostumbrarse al mal olor. Además de las pintadas por las paredes y los inodoros, los espejos rotos y los charcos de orina por el suelo además de haber algunos papeles sucios tirados por ahí, la papelera a rebosar de ellos y algunos condones sucios, usados, llenos y otros rotos tirados casi que por todas partes.
Trague saliva al poco tiempo de ver la asquerosa habitación detenidamente, hasta que oí un extraño sonido provenir desde los camiones, fue extraño, como una risa lejana, aunque al girarme no vi nada extraño, quise creer que había sido el viento, cada vez estaba más confusa y nerviosa. Para no pensar en ello y sentirme más protegida, decidí entrar al baño.
Cuando entre, me dio una fuerte arcada por el maloliente y sucio lugar, mientras la puerta del mismo se cerraba sola a mí espalda sonando un "plaf" bastante fuerte al cerrarse.
Suspiré para relajarme a la vez que caminaba lentamente hacia el fondo, con cuidado evitando pisar charcos de orina, papeles sucios y condones usados. Entre a uno de los cubículos de aquel lugar, en el último para ser exactos, pensaba que sería el menos usado, y por tanto el más limpio. Tonta de mi, al entrar cerré la puerta y puse el pestillo de inmediato, me paré a examinar el estrecho lugar y lo único que vi fueron más pintadas, más suciedad, y un extraño agujero redondo en la pared del mismo separador a la altura de la cintura con algunos dibujos más concretos como flechas apuntando hacia el agujero y algunas exclamaciones.

Ingenua de mi, ignore el agujero, sin saber su función en aquella pared. Procedí y miré el inodoro con asco, levantando la tapa del váter como pude y limpiando mis dedos en mi blusa, me baje los pantalones acompañados de mis bragas e incliné mi cuerpo hacia el inodoro, sin llegar a tocarlo con mis muslos o mis nalgas. Al poco tiempo de empezar a orinar, empiezo a notar cada vez más unos pequeños sonidos lejanos aunque pesados cada vez más cercanos entre el chorro de mi pis hacia el váter. Con una cara confusa, de repente se oye la puerta de la entrada al baño de hombres abrirse repentinamente, tras ello, unos últimos pasos entran al sitio y cierran la puerta. Nerviosa y asustada al estar en el baño de hombre siendo una chica, me tapo la boca por los nervios esperando que no me descubriera quien fuera que estuviera fuera, tonta de mi, ya que aún seguía haciendo pis y el chorro de escuchaba notablemente, tapándose el sonido con una risa desde la puerta, siendo está de un hombre, el mismo que había entrado al baño, y el mismo que me había estado observando desde los camiones de fuera desde que llegué.
Entre esa risa, se oye una respiración fuerte, como de una persona a punto de hablar y que se guarda sus palabras hasta el último momento arrepentido. Al poco deja de oirse la risa y se oyen unas pisadas acercándose hacia mi, a la vez que el chorro de mi pis cada vez es más flojo al ir terminando. Los pasos del hombre suenan fuertes, notándose que es una persona bastante grande y corpulenta, cuando los pasos están cerca de mi, veo por las rendijas de abajo de la puerta y las paredes unas botas bastante grandes, sorprendentes, entrando al baño paralelo al mío, justo al que daba el agujero que había en la pared y conectaba las dos habitáculos.
De pronto se oye un "hola" grave y profundo al otro lado de la pared, confundida, terminas de orinar y la habitación vuelve a quedar en silencio, con el hola del desconocido pendiente al otro lado de la pared.
Continuará...
Este es mi primer relato, espero que os guste. Si tenéis consejos, criticas, sugerencias o cualquier cosa que añadir son todas bienvenidas y aceptadas en los comentarios y el privado. Pronto seguiré con más, decidme qué os gustaría ver o que ocurriese! Un saludo!
Penélope vivía con Sergio, su marido desde que tenía 21 años. Ellos viven juntos desde que se casaron, cerca de cuando empezaron su relación. Siguieron los consejos de sus padres, unos cristianos y bastante estrictos. Con 14 años de relación, llevan cambiando de hogar cada poco tiempo por culpa del trabajo de Sergio, el cual es el único que lleva dinero a casa y no permite que Penélope trabaje, su ego no se lo permite, aunque tampoco llegan bien a fin de mes con la pobre paga que recibe de su trabajo, y el hecho de tener que mudarse cada cierto tiempo tampoco ayuda a ahorrar algo de dinero o avanzar económicamente.
Penélope es una mujer atractiva de 35 años, mide 1,72 cm, y pesa 82 kg, estando algo rellenita, lo compensan sus hermosas curvas, acompañadas de uno enormes pechos y unas grandes y bonitas nalgas. Siempre ha sido una mujer amable, cristiana e inocente, la esposa perfecta, una buena persona, o quizás una ingenua y tonta. Toda una MILF, de pelo largo y castaño, con unos grandes ojos verdes y labios gordos y carnosos, es muy guapa, podría haber llegado a ser modelo, o prostituta, dependiendo de cómo la mires y hubiera sido su vida.
Sergio es un hombre normal y corriente de 37 años, algo delgado, midd 1'76 cm y pesa 71 kg, debilucho y simple, buen marido, trabajador y dedicado a su mujer aunque no porte algo más que unos 13 cm totalmente dura, algo complicado para satisfacer a su mujer.
Su relación comienza cuando son presentados por sus padres, con el tiempo empezaron una relación y tras meses de hacerlo, se casaron y fueron a vivir juntos. Sergio busco un trabajo pronto mientras Penélope se quedaba en casa limpiando, cocinando y demás. Por desgracia, lo único que consiguió Sergio fue un empleo mal pagado donde acabaría teniendo que viajar y cambiar de ciudad cada cierto tiempo.
Así han estado viviendo estos 14 años que llegan juntos, mudándose de casa al poco tiempo, siendo así solo ellos, sin darles tiempo de asentarse o conocer gente en cualquier lugar al que van, aunque todo está a punto de cambiar con el nuevo destino al que se dirigen.
• Viernes, 1:43 AM.
Sergio y Penélope estaban en el coche de Sergio, uno viejo y no muy actualizado (no tenían dinero para algo mucho mejor). El vehículo estaba cargado de cajas y maletas llena de sus cosas, estaban de mudanza y llevaban las cosas más esenciales en el coche. Su viaje de carretera ya llevaba unas cuantas horas desde que comenzó, y no habían parado en ningún momento para descansar.
Sergio conducía atento a la carretera a la vez que cansado, su vista se iba cerrando poco a poco a estas horas de la noche y la oscuridad de la carretera.
Penélope, en el asiento del copiloto, miraba su teléfono móvil las redes sociales del nuevo lugar al que iban, informándose un poco de él sin encontrar nada interesante. Al darse cuenta del suelo de su marido, le avisa.
Penélope: Amor, deberíamos parar a que descanses un poco, no puedes seguir conduciendo con el sueño que tienes...
Sergio: Tienes razón cariño... Aghh no sé ni por qué lo intento... Deberíamos parar en la próxima área de servicio que encontremos... Que por cierto...
Mientras lo decía, ambos ven unos carteles en la carretera, al fijarse en ellos ven las señales típicas de carretera aunque estás estaban pintarrajeadas con grafitis varios sin sentido, pudiendo distinguirse levemente el dibujo de una gasolinera en el.
Penélope: Vamos a tener suerte, por qué estoy haciéndome pis desde hace rato y no aguantaba más... *Suspira aliviada* Bien, tú descansa y échate a dormir un rato, mientras yo iré a por algo de cenar, y al baño...
Tras anunciar el plan, Sergio asiente con una leve sonrisa acompañada por un largo bostezo.
Al llegar a la gasolinera, ven un gran parking para camiones, algo lleno de estos grandes camiones con trailers de mercancía. Además de la gasolinera, no había muchos lugares más iluminados en la zona más que su fachada antigua, sucia y dejada.
Después de que Sergio aparcase, acomodo su asiento hacia atrás para estar más cómodo y descansar mejor, no sin antes dar un rápido y suave beso en los labios de su mujer. "Despiértame en un rato amor" tras ello, Sergio dio la espalda a Penélope y se echó a dormir.
Penélope observaba a su marido dormirse, suspirando tranquila y con una pequeña sonrisa de "amor", supongo. Salió del coche y miro a su alrededor, nada, todo oscuridad más allá de los camiones poco ilumados por la luna y la gasolinera rodeada de luces blancas led intenso que permitía verla desde bien lejos.
La mujer iba vestida con unos pantalones vaqueros de color azul, eran algo ajustados, aunque le quedaban a la perfección en su cintura y sus grandes nalgas. Debajo llevaba unas bragas de color beige, eran aburridas y sin emocion, como su vida sexual. Arriba llevaba una blusa de color blanco que cubría todo su torso y brazos hasta sus muñecas, hasta su gran escote aunque el tamaño de sus pechos se notasen en la blusa de todas formas por lo grandes que eran, que acompañaba debajo con un sujetador blanco. No iba maquillada, no se había preparado para nada más que el viaje el coche y ya está, así que llevaba unas deportivas negras normales y corrientes de estar por casa.
Comencé a caminar entre los camiones hacia la gasolinera, no había nadie, ni una persona. No habían ruidos, luces, nada, parecía estar desierto. Poco a poco me acercaba a la gasolinera, nerviosa por la situación y la oscuridad, era raro que estuviera todo tan vacío y silencioso, no estaba asustada, aunque si inquieta.
Llegué a la gasolinera y la rodeé hasta llegar a la parte de atrás, allí entre basura, habían dos puertas que debían ser los baños públicos del establecimiento. Una puerta tenía el dibujo de la silueta de un hombre y la otra, la de una mujer, aunque para mí mala suerte, había una gran pintada en la puerta del baño de las mujeres que ponía "averiado". Era raro, parecía ser poco... "Oficial" pero no iba a cuestionarlo tampoco, así que dirigí mi cuerpo hacia la puerta del baño de hombres y la abrí, asomando la cabeza a su interior acompañado de un "¿hola...?" Al cual nadie respondió.
Me quedé analizando el baño desde la entrada, aún asomando la cabeza por la puerta, era un lugar espantoso, repugnante, estaba sucio y olía a orina, tabaco, vomito... Era una mezcla de tantas cosas que era difícil acostumbrarse al mal olor. Además de las pintadas por las paredes y los inodoros, los espejos rotos y los charcos de orina por el suelo además de haber algunos papeles sucios tirados por ahí, la papelera a rebosar de ellos y algunos condones sucios, usados, llenos y otros rotos tirados casi que por todas partes.
Trague saliva al poco tiempo de ver la asquerosa habitación detenidamente, hasta que oí un extraño sonido provenir desde los camiones, fue extraño, como una risa lejana, aunque al girarme no vi nada extraño, quise creer que había sido el viento, cada vez estaba más confusa y nerviosa. Para no pensar en ello y sentirme más protegida, decidí entrar al baño.
Cuando entre, me dio una fuerte arcada por el maloliente y sucio lugar, mientras la puerta del mismo se cerraba sola a mí espalda sonando un "plaf" bastante fuerte al cerrarse.
Suspiré para relajarme a la vez que caminaba lentamente hacia el fondo, con cuidado evitando pisar charcos de orina, papeles sucios y condones usados. Entre a uno de los cubículos de aquel lugar, en el último para ser exactos, pensaba que sería el menos usado, y por tanto el más limpio. Tonta de mi, al entrar cerré la puerta y puse el pestillo de inmediato, me paré a examinar el estrecho lugar y lo único que vi fueron más pintadas, más suciedad, y un extraño agujero redondo en la pared del mismo separador a la altura de la cintura con algunos dibujos más concretos como flechas apuntando hacia el agujero y algunas exclamaciones.

Ingenua de mi, ignore el agujero, sin saber su función en aquella pared. Procedí y miré el inodoro con asco, levantando la tapa del váter como pude y limpiando mis dedos en mi blusa, me baje los pantalones acompañados de mis bragas e incliné mi cuerpo hacia el inodoro, sin llegar a tocarlo con mis muslos o mis nalgas. Al poco tiempo de empezar a orinar, empiezo a notar cada vez más unos pequeños sonidos lejanos aunque pesados cada vez más cercanos entre el chorro de mi pis hacia el váter. Con una cara confusa, de repente se oye la puerta de la entrada al baño de hombres abrirse repentinamente, tras ello, unos últimos pasos entran al sitio y cierran la puerta. Nerviosa y asustada al estar en el baño de hombre siendo una chica, me tapo la boca por los nervios esperando que no me descubriera quien fuera que estuviera fuera, tonta de mi, ya que aún seguía haciendo pis y el chorro de escuchaba notablemente, tapándose el sonido con una risa desde la puerta, siendo está de un hombre, el mismo que había entrado al baño, y el mismo que me había estado observando desde los camiones de fuera desde que llegué.
Entre esa risa, se oye una respiración fuerte, como de una persona a punto de hablar y que se guarda sus palabras hasta el último momento arrepentido. Al poco deja de oirse la risa y se oyen unas pisadas acercándose hacia mi, a la vez que el chorro de mi pis cada vez es más flojo al ir terminando. Los pasos del hombre suenan fuertes, notándose que es una persona bastante grande y corpulenta, cuando los pasos están cerca de mi, veo por las rendijas de abajo de la puerta y las paredes unas botas bastante grandes, sorprendentes, entrando al baño paralelo al mío, justo al que daba el agujero que había en la pared y conectaba las dos habitáculos.
De pronto se oye un "hola" grave y profundo al otro lado de la pared, confundida, terminas de orinar y la habitación vuelve a quedar en silencio, con el hola del desconocido pendiente al otro lado de la pared.
Continuará...
Este es mi primer relato, espero que os guste. Si tenéis consejos, criticas, sugerencias o cualquier cosa que añadir son todas bienvenidas y aceptadas en los comentarios y el privado. Pronto seguiré con más, decidme qué os gustaría ver o que ocurriese! Un saludo!
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