Entramos en la pagina con mi marido para chusmear pero quedesorprendida con el fetiche que hay por nosotras las turras; posteos relatos, fotosde todo. Nos miramos con mi marido y dijimos y si contamos un poco nuestrahistoria ja. Aquí vamos
Yo me llamo Nadia pero todos me conocen como Nanu, actualmentetengo 35 bellos y bien mantenidos años, soy mama de cuatro hijos, 2 varones y 2nenas, y vivo felizmente juntada con mi esposo Benjamin que tiene 30 años y esel padre de mis 2 bendiciones mas pequeñas. A su vez el tiene una hija con lasucia de la ex. Somos de Claypole, zona sur de la provincia de Buenos Aires. Yonaci aca en la villa y por su puesto en la villa voy a morir. Tambera hasta laconcha. Mi familia nos crio acá, somo ocho hermanos en total, yo soy la segunday como mi hermano mayor siempre bastante sarpado y atrevido yo segui desde muychiquita sus pasos. Mi viejo estaba preso y mi mama hacia lo que podía paraalimentarnos. Nosotro nos criamos con muchas horas en la calle, haciendoalgunas maldades y también travesuras.
Todavia siendo una wachita mi cuerpito se empezó a desarrollar y creo que todolo que dios no me quiso dar en plata me lo dio en cuerpo. Se me armo unatremenda cola. Pero tremenda tremenda eh, mis compañeras en el colegio jodiendopasaban y me pegaban una palmada en la cola. Pero se ve que también gusto micarita. Muchos me dijeron que tenia cara de “flor de petera”. Y bueno hay quehacerle caso a la fama obvio. Ni yo me di cuenta pero cuando las pelotudas delcolegio cheto del centro todavía jugaban con muñecas yo andaba haciendo petespor ahí. Con pocos años fui el terror de una señora esposa con anillo y todo. Pobremucho anillo pero el marido, un uruguayo bien macho, se volvia loco con lospetes de la nena. A veces pienso que si esa época hubiera sido hoy me hubierallenado de plata con el only y todo eso. En fin la cuestión es que yo andaba dejoda en joda. Simplemente me desaparecía un viernes y aparecía con olor a sexo,leche y alcohol un domingo a la noche. Dondeandaba? Puff en todos lados, donde pintara. Una noche termine enfiestada en undepartamento de las torres de Don Orione por los dos pibes mas facheros delboliche. Dos turritos hermosos. Como dije mi mama estaba ocupada en darnos decomer y sobre todo en la enfermedad de mi hermanito mas chico, asique si yo me desaparecíatodo el finde era también una boca menos que alimentar. Léase vía libre parahacer lo que quisiera. Algunos de los vecinos me veian pasar y se daban vueltaa mirarme el orto. Y claro no era para menos, yo andaba pateando las calles detierra con una calsa recontra apretada al orto, un talle menos siempre,entangadisima. Mi hermano mayor me regalaba plata para que yo me comprara ropao comida y siempre me iba con mi mejor amiga a la feria de Don Orione losdomingos y nos traíamos cuatro o cinco tanguitas cada una. Las mas putaselegiamos de colores sarpados tipo rojo, fuccia, blancas. Yo llamaba muchísimo laatención, a dos casas de nuestro pequeño rancherío lleno de mugre habia unafamilia. El tipo volvia del laburo en uno de esos camioncitos soderos pero delaño del pedo todo roto y echando humo. Yo de pendeja hija de puta siemprepasaba por delante de el cuando llegaba, o me iba a comprar al kiosquito de laesquina solo para menearle un poco el orto. La mujer me odiaba me miraba comouna pendeja alsada busca kilombo. Y si en parte tenia razón pero bueno malasuerte señora cornuda.
Una de esas tardes caminata al kiosco mediante, pasemeneando el orto a mas no poder por delante del camioncito que estacionabasobre la calle de tierra. Fernando me miro pobre se le salían los ojos. Claro veíaesa nena que habia visto crecer desde bebe y ahora era una tremenda trola conun orto espectacular. Pero ojo que Raul no estaba mal, a mi siempre mecalentaron los chicos de barrio curtidos aca en la villa y que fueran chicosmalos. Y si bien Fernando era actualmente un repartidor de soda casado y con trespibes todavía se mantenía bien. Jugaba al futbol martes y jueves y llevabaconsigo el haber sido un don juan de su época. O sea un buen pete estaba parahacerle. Además era joven todavía lo que pasa es que al igual que yo después tuvimoslos hijos de pendeja. Pero todavía estaba en sus buenos treinta. La mujer erabonita pero se notaba que no se arreglaba no se producia y estaba mas ocupadacomo ama de casa que como amante del marido. Voy a pasar y levantarme el hilitode la tanga me dije, si me dice algo yo me lo cojo ya fue.
Volvia caminando del kiosco con un alfajor en la mano y alpasar por delante de Fernando con la otra mano me levante el hilito rojo de latanga para que lo viera bien visto. El lobo pierde el pelo pero no las mañas: “aynena me vas a infartar asi” me dijo Fernando mientras con una manguera limpiabaun poco su camión. Yo me di vuelta y le sonreí. Le puse toda mi carita de nenaputita y todavía agarrándome el hilito rojo de la tanguita le dije: “te gusta? Esnuevo”. Fernando estaba rojo, además la cornuda de su mujer estaba adentro dela casa. “me encanta” me dice y agrega “pero… me van a matar si te miro mucho”.Yo me rei y camine unos pasos hasta donde él estaba. “ay fer los ojos tán paver, crecio la nena no?”. Fernando debería tener mil pensamientos en un solosegundo, violarme debería ser uno de ellos jaja. “me van a matar pero enserioque te pusiste un camión con acoplado pendeja”. Fernando hablaba sin sacarmelos ojos de encima. Yo solte el hilito de la tanga que hizo un ruidito secocontra mi suave piel. “y weno nose si tanto te gusto aktiva corta”. Fernando miropara adentro y volvió a mirarme a mi. No sabia que hacer pero como dije el lobopierde el pelo pero no las mañas. “que haces mañana a la mañana” me preguntoalgo desafiante. Pero yo, pendeja caprichosa, sabia que lo podía presionar aunmas, “ay k se yo fer capas me voi a una joda hoy y duerma todo el dia…” agarrey me di media vuelta mostrándole mi colita divina y dándole a entender que seescapaba su posibilidad. Antes de empezar a caminar pero sin mirarlo le dije: “ahoratoi re al pedo”. Fernando debería tener la sangre hirviendo, “subite entoncesvamo a dar una vuelta”. Lo mejor de todo es que el muy zorro le dijo a lamujer: “amor voy a llevar a nanu, la hija de la bety, a la plaza al centro ahí vuelvosi”. Y la pelotuda creyo en mi inocencia jaja. “no tenemos mucho tiempo” medijo mientras arrancaba el camión y me miraba de reojo. “vamo a dar una vueltapor las torres” le dije con voz de nena “y para atrás del campito”. Fernando estabaque se prendia fuego solo. Fuimos charlando boludeses de música, me acuerdo queme conto de algunos conciertos que iba y de boliches de hacia diez o doce años.Cuando quedamos estacionados en el campito me le fui a upa. Fernando estabaloco, le sentía la pija en mi cola. Me reia le hacia mimitos, lo tenia en lapalma de mi mano. Le comi la boca varias veces. “apa con el viejito” pensé enese momento. Besaba como los dioses, nada que ver con algunos pendejospelotudos que se creen mil. Se notaba que el chabón la habia re vivido en susaños de gloria. Mas lo besaba y el estaba durísimo, yo me divertía. Me baje deencima de el y mirándolo le dije: “aver si la cornuda de tu mujer te ase esto”.Le saque la verga, la tenia bien normal, durísima obviamente. Se la empece achupar. Fernando estaba loco, su puto dia de suerte. Mientras se la chupaba elapenas si podía decirme algo. Que bien le chupe esa verga, me la comi toda. Me atragantecon su pija. Se la salivaba toda, bien babosa. Un señor pete le hice. En cadachupada yo levantaba un poquito los ojos para mirarlo. El no daba mas. Cuando estabapor acabar me Sali y se la agarre con mi mano. Apenas si lo pajie dos veces queacabo pero un re chorro de leche. Yo me entre a reir. Fernando habia quedadocon las piernas temblando, la cara transpirada y todo agitado. Yo riéndome ledije: “weno Fer parece que la nena sabe petear che”.
Cuando volvimos al barrio nuestro el freno en la puerta de nuestra casilla. Yo mebaje dándole un beso en el cachete y al oído le dije: “besito a la cornuda”.
Yo me llamo Nadia pero todos me conocen como Nanu, actualmentetengo 35 bellos y bien mantenidos años, soy mama de cuatro hijos, 2 varones y 2nenas, y vivo felizmente juntada con mi esposo Benjamin que tiene 30 años y esel padre de mis 2 bendiciones mas pequeñas. A su vez el tiene una hija con lasucia de la ex. Somos de Claypole, zona sur de la provincia de Buenos Aires. Yonaci aca en la villa y por su puesto en la villa voy a morir. Tambera hasta laconcha. Mi familia nos crio acá, somo ocho hermanos en total, yo soy la segunday como mi hermano mayor siempre bastante sarpado y atrevido yo segui desde muychiquita sus pasos. Mi viejo estaba preso y mi mama hacia lo que podía paraalimentarnos. Nosotro nos criamos con muchas horas en la calle, haciendoalgunas maldades y también travesuras.
Todavia siendo una wachita mi cuerpito se empezó a desarrollar y creo que todolo que dios no me quiso dar en plata me lo dio en cuerpo. Se me armo unatremenda cola. Pero tremenda tremenda eh, mis compañeras en el colegio jodiendopasaban y me pegaban una palmada en la cola. Pero se ve que también gusto micarita. Muchos me dijeron que tenia cara de “flor de petera”. Y bueno hay quehacerle caso a la fama obvio. Ni yo me di cuenta pero cuando las pelotudas delcolegio cheto del centro todavía jugaban con muñecas yo andaba haciendo petespor ahí. Con pocos años fui el terror de una señora esposa con anillo y todo. Pobremucho anillo pero el marido, un uruguayo bien macho, se volvia loco con lospetes de la nena. A veces pienso que si esa época hubiera sido hoy me hubierallenado de plata con el only y todo eso. En fin la cuestión es que yo andaba dejoda en joda. Simplemente me desaparecía un viernes y aparecía con olor a sexo,leche y alcohol un domingo a la noche. Dondeandaba? Puff en todos lados, donde pintara. Una noche termine enfiestada en undepartamento de las torres de Don Orione por los dos pibes mas facheros delboliche. Dos turritos hermosos. Como dije mi mama estaba ocupada en darnos decomer y sobre todo en la enfermedad de mi hermanito mas chico, asique si yo me desaparecíatodo el finde era también una boca menos que alimentar. Léase vía libre parahacer lo que quisiera. Algunos de los vecinos me veian pasar y se daban vueltaa mirarme el orto. Y claro no era para menos, yo andaba pateando las calles detierra con una calsa recontra apretada al orto, un talle menos siempre,entangadisima. Mi hermano mayor me regalaba plata para que yo me comprara ropao comida y siempre me iba con mi mejor amiga a la feria de Don Orione losdomingos y nos traíamos cuatro o cinco tanguitas cada una. Las mas putaselegiamos de colores sarpados tipo rojo, fuccia, blancas. Yo llamaba muchísimo laatención, a dos casas de nuestro pequeño rancherío lleno de mugre habia unafamilia. El tipo volvia del laburo en uno de esos camioncitos soderos pero delaño del pedo todo roto y echando humo. Yo de pendeja hija de puta siemprepasaba por delante de el cuando llegaba, o me iba a comprar al kiosquito de laesquina solo para menearle un poco el orto. La mujer me odiaba me miraba comouna pendeja alsada busca kilombo. Y si en parte tenia razón pero bueno malasuerte señora cornuda.
Una de esas tardes caminata al kiosco mediante, pasemeneando el orto a mas no poder por delante del camioncito que estacionabasobre la calle de tierra. Fernando me miro pobre se le salían los ojos. Claro veíaesa nena que habia visto crecer desde bebe y ahora era una tremenda trola conun orto espectacular. Pero ojo que Raul no estaba mal, a mi siempre mecalentaron los chicos de barrio curtidos aca en la villa y que fueran chicosmalos. Y si bien Fernando era actualmente un repartidor de soda casado y con trespibes todavía se mantenía bien. Jugaba al futbol martes y jueves y llevabaconsigo el haber sido un don juan de su época. O sea un buen pete estaba parahacerle. Además era joven todavía lo que pasa es que al igual que yo después tuvimoslos hijos de pendeja. Pero todavía estaba en sus buenos treinta. La mujer erabonita pero se notaba que no se arreglaba no se producia y estaba mas ocupadacomo ama de casa que como amante del marido. Voy a pasar y levantarme el hilitode la tanga me dije, si me dice algo yo me lo cojo ya fue.
Volvia caminando del kiosco con un alfajor en la mano y alpasar por delante de Fernando con la otra mano me levante el hilito rojo de latanga para que lo viera bien visto. El lobo pierde el pelo pero no las mañas: “aynena me vas a infartar asi” me dijo Fernando mientras con una manguera limpiabaun poco su camión. Yo me di vuelta y le sonreí. Le puse toda mi carita de nenaputita y todavía agarrándome el hilito rojo de la tanguita le dije: “te gusta? Esnuevo”. Fernando estaba rojo, además la cornuda de su mujer estaba adentro dela casa. “me encanta” me dice y agrega “pero… me van a matar si te miro mucho”.Yo me rei y camine unos pasos hasta donde él estaba. “ay fer los ojos tán paver, crecio la nena no?”. Fernando debería tener mil pensamientos en un solosegundo, violarme debería ser uno de ellos jaja. “me van a matar pero enserioque te pusiste un camión con acoplado pendeja”. Fernando hablaba sin sacarmelos ojos de encima. Yo solte el hilito de la tanga que hizo un ruidito secocontra mi suave piel. “y weno nose si tanto te gusto aktiva corta”. Fernando miropara adentro y volvió a mirarme a mi. No sabia que hacer pero como dije el lobopierde el pelo pero no las mañas. “que haces mañana a la mañana” me preguntoalgo desafiante. Pero yo, pendeja caprichosa, sabia que lo podía presionar aunmas, “ay k se yo fer capas me voi a una joda hoy y duerma todo el dia…” agarrey me di media vuelta mostrándole mi colita divina y dándole a entender que seescapaba su posibilidad. Antes de empezar a caminar pero sin mirarlo le dije: “ahoratoi re al pedo”. Fernando debería tener la sangre hirviendo, “subite entoncesvamo a dar una vuelta”. Lo mejor de todo es que el muy zorro le dijo a lamujer: “amor voy a llevar a nanu, la hija de la bety, a la plaza al centro ahí vuelvosi”. Y la pelotuda creyo en mi inocencia jaja. “no tenemos mucho tiempo” medijo mientras arrancaba el camión y me miraba de reojo. “vamo a dar una vueltapor las torres” le dije con voz de nena “y para atrás del campito”. Fernando estabaque se prendia fuego solo. Fuimos charlando boludeses de música, me acuerdo queme conto de algunos conciertos que iba y de boliches de hacia diez o doce años.Cuando quedamos estacionados en el campito me le fui a upa. Fernando estabaloco, le sentía la pija en mi cola. Me reia le hacia mimitos, lo tenia en lapalma de mi mano. Le comi la boca varias veces. “apa con el viejito” pensé enese momento. Besaba como los dioses, nada que ver con algunos pendejospelotudos que se creen mil. Se notaba que el chabón la habia re vivido en susaños de gloria. Mas lo besaba y el estaba durísimo, yo me divertía. Me baje deencima de el y mirándolo le dije: “aver si la cornuda de tu mujer te ase esto”.Le saque la verga, la tenia bien normal, durísima obviamente. Se la empece achupar. Fernando estaba loco, su puto dia de suerte. Mientras se la chupaba elapenas si podía decirme algo. Que bien le chupe esa verga, me la comi toda. Me atragantecon su pija. Se la salivaba toda, bien babosa. Un señor pete le hice. En cadachupada yo levantaba un poquito los ojos para mirarlo. El no daba mas. Cuando estabapor acabar me Sali y se la agarre con mi mano. Apenas si lo pajie dos veces queacabo pero un re chorro de leche. Yo me entre a reir. Fernando habia quedadocon las piernas temblando, la cara transpirada y todo agitado. Yo riéndome ledije: “weno Fer parece que la nena sabe petear che”.
Cuando volvimos al barrio nuestro el freno en la puerta de nuestra casilla. Yo mebaje dándole un beso en el cachete y al oído le dije: “besito a la cornuda”.
4 comentarios - la turrita putita petera