Norma seguía arrodillada frente a nosotros, con la respiración agitada y los ojos clavados en la verga gruesa de Andrés. Yo estaba detrás de ella, con mi pija dura rozando su culo.
—Andá… tocála —le dije bajito al oído—. Solo tocála.
Norma extendió la mano con algo de timidez al principio y envolvió con sus dedos la verga gruesa de Andrés. Soltó un gemidito de sorpresa al sentir su grosor.
—Dios… es tan gorda… —susurró, empezando a pajearla lentamente, casi con reverencia—. Me llena toda la mano…
Andrés gruñó de placer y se recostó un poco más en el sillón, dejando que Norma lo masturbara.
Yo le levanté más el vestido, le separé las nalgas y apoyé la cabeza de mi verga contra su concha empapada. Empujé despacio y entré en ella de una sola vez hasta el fondo.
—Ahhh… sí… —gimió Norma, apretando la verga de Andrés en su mano—. Me estás cogiendo… mientras le toco la pija a este tipo…
Empecé a moverme con embestidas lentas pero profundas, cogiéndola desde atrás mientras ella pajeaba lentamente a Andrés. Sus tetas enormes se balanceaban con cada golpe.
Le mojé el dedo pulgar con saliva y lo apoyé contra su culito apretado. Empecé a hacer círculos suaves y luego empujé despacio hasta meterle el dedo gordo en el culo.
—Ahhhh… —gritó Norma, temblando—. Me encanta … me estás cogiendo la concha y el culo al mismo tiempo…quiero tenerlo en la boca…¿me dejás chupársela amor?– me dijo girando la cabeza hacia atrás, mirándome a los ojos y sin esperar respuesta volvió su cabeza hacia adelante, abrió la boca y se llevó la verga gruesa de Andrés a los labios. Le costó al principio, tuvo que abrir mucho la boca para poder meterla. Empezó a chupársela con ganas, bajando la cabeza lo más que podía, babeando abundantemente.
—Glup… glup… mmmhh… —gemía ahogada, con la boca llena.
Yo aceleré un poco, cogiéndola con más ritmo mientras mantenía el dedo pulgar dentro de su culo, moviéndolo suavemente.
—Qué puta más rica sos… —le dije, dándole una palmada en el culo—. Chupando la pija de este tipo que recién conociste mientras te cojo por atrás…te gustó mostrarte, exhibirte, calentarlo y calentarme…¿es como imaginabas, tener dos pijas para vos?
Norma asentía a cada pregunta y gemía sin parar, moviendo la cabeza arriba y abajo en la verga de Andrés, babeando y haciendo ruidos húmedos.–Es mejor…Glug…Glug…de lo que imaginaba…ahhh– alcanzó a decir antes de acabar convulsionando salvajemente.
Después de unos minutos, le saqué la verga de la concha y le dije:
—Hagan un 69. Quiero verte chupándolo mientras te chupa la concha.
Andrés se acostó en el piso. Norma se subió encima de él, a horcajadas, con su concha depilada justo sobre la cara del tipo. Sus tetas enormes rozaban el pecho de él cuando se inclinó hacia adelante.
Le costó un poco meterse de nuevo la gruesa verga de Andrés en la boca, tuvo que abrir mucho los labios y bajar la cabeza lentamente hasta que logró tragársela casi toda.
—Glup… glup… mmmhhh… —gemía ahogada.
Andrés le agarró el culo con las dos manos, abrió sus nalgas y empezó a lamerle la concha con ganas, metiendo la lengua adentro y chupándole el clítoris.
Yo me arrodillé detrás de Norma, le apoyé la punta de mi verga contra su culito todavía mojado y empecé a empujar lentamente.
—Ahhh… —gimió Norma, sacando un segundo la pija de Andrés—. Me estás metiendo la pija en el culo… mientras él me come la concha…acabo de nuevo…ahhh.
Empujé despacio pero firme, sintiendo cómo su culo apretado me iba tragando centímetro a centímetro. Norma gemía con la boca llena de la verga de Andrés, temblando entera.
—Más… metémela toda en el culo…dale…por favor…me estás partiendo…—suplicó ahogada—. Quiero tener las dos pijas adentro mío otra vez…
Norma estaba temblando encima de Andrés, con su concha depilada y chorreante presionada contra su boca mientras él se la comía con hambre, metiendo la lengua bien profundo.
Empujé más, centímetro a centímetro, hasta que tuve más de la mitad adentro. Norma soltó un gemido largo y ahogado alrededor de la pija de Andrés.
—Está entrando… me estás llenando el culo mientras él me come la concha… —balbuceó, babeando la verga de Andrés—. Dos hombres adentro mío… me siento tan puta…
Andrés gruñó contra su concha y le chupó el clítoris con más fuerza.
—Qué rica estás… —dijo él, con la voz amortiguada—. Tu concha chorrea en mi boca mientras tu marido te coge el culo.
Yo terminé de enterrarme en ella completamente. Ahora tenía mi verga hasta el fondo en el culo de Norma. Empecé a moverme lento pero profundo, culeándola con embestidas largas. Andrés seguía lamiéndole la concha y chupándole el clítoris.
Norma gemía como loca, moviendo las caderas entre los dos placeres.
—Ahhh… sí… los dos… me están rompiendo… qué rico… —gritaba ahogada, con la boca llena.
Se corrió nuevamente en esa posición, temblando violentamente, apretando mi verga en su culo y soltando un chorro de jugos en la cara de Andrés.
—Ahhhhh… ¡me corrí! —gritó, sacando la pija de Andrés un segundo para respirar—. Me corrí con la pija de mi marido en el culo y tu lengua en mi concha…
No le dimos tiempo. La cambiamos de posición. La pusimos en cuatro sobre la alfombra. Andrés se arrodilló delante de ella y le metió la pija en la boca. Yo me puse atrás y le metí la mía en la concha, dándole con fuerza, sin piedad.
—Glup… glup… ahhh… —gemía Norma ahogada, chupando la pija de Andrés mientras yo la cogía por atrás.
—Esto querías, ¿cierto? … —le decía Andrés, cogiéndole la boca— me la pusiste tan dura en el bar, te hubiera cogido ahí mismo, esas tetas que tenés, ese culo…como me provocaste delante de tu marido...
Norma acabó otra vez, gritando alrededor de la verga de Andrés, apretando mi pija dentro de ella.
La levantamos,Andrés la levantó por las piernas y, sosteniéndola, le metió la verga en la concha de pie. Yo me puse detrás y le metí la mía en el culo otra vez. Doble penetración de parados, ella siendo el jamón del sándwich, su primera doble penetración.

—Dos pijas adentro… —gritó Norma, con la voz quebrada—. Me están rompiendo… me están llenando toda… ¡cójanme más fuerte!
La cogimos con fuerza, yo en el culo y Andrés en la concha, nuestros cuerpos chocando contra el de ella. Sus tetas rebotaban salvajemente entre nosotros.

—Ahhh… sí… rómpanme… quiero que me usen… soy la puta de los dos… —gemía sin parar temblando entre nosotros, apretando las dos vergas dentro de ella. –Perdí la cuenta de las veces que acabé…–alcanzó a decir con los ojos en blanco.
La llevamos al sillón. La pusimos boca arriba, con la cabeza colgando del borde. Andrés le metió la verga en la boca para que se la chupara. Yo le abrí las piernas y le metí la mía en la concha, cogiéndola bien profundo.
—Chupame la pija mientras tu marido te coge —le decía Andrés.
Norma gemía ahogada, babeando, con lágrimas de placer en los ojos apretando mi verga dentro de su concha.
Finalmente la pusimos en cuatro otra vez. Andrés se arrodilló delante y le metió la pija en la boca. Yo me puse atrás y le metí la mía en el culo. La cogimos así durante un buen rato.
Norma gemía como una verdadera puta:
—Sí…así…como no hicimos esto antes… rómpanme… quiero pija en la boca, en la concha, en el culo… soy su puta… la puta del edificio… ¡Ahhh… acabo de nuevo!
Al final la rodeamos los dos. Norma se arrodilló en el medio, con la boca abierta y las tetas juntas.
—Córranse… los dos… pintenme…cúbranme…quiero salir llena de leche…
Andrés fue el primero. Se la puso entre las tetas y se corrió con chorros espesos sobre sus pechos y su cara.

Yo lo seguí, descargándome sobre sus tetas y su lengua.
Norma quedó arrodillada, cubierta de semen, con la cara, las tetas y el cuerpo glaseado de nuestra leche. Se pasó las manos por las tetas, esparciendo el semen, y se lo llevó a la boca, tragándolo mientras nos miraba a los dos con una sonrisa rota de placer absoluto.

—Esto fue… la mejor cogida de mi vida… —susurró, todavía temblando—. Nunca me habían usado así…
Se incorporó un poco, miró a Andrés y luego a mí, con los labios hinchados y los ojos brillantes.
—Vos, límpiame las tetas–le dijo a Andrés que obedeció al instante lamiéndola toda –y vos bésame amor– me dijo, con sus ojos llenos de amor y dulzura, lo hice y nos fundimos en un beso intenso.
Al separar nuestros labios nos miró a los dos diciendo –¿Qué pedimos para comer? Yo tengo hambre…y tal vez invitamos a jugar al chico del delivery…– y nos guiñó un ojo.
—Andá… tocála —le dije bajito al oído—. Solo tocála.
Norma extendió la mano con algo de timidez al principio y envolvió con sus dedos la verga gruesa de Andrés. Soltó un gemidito de sorpresa al sentir su grosor.
—Dios… es tan gorda… —susurró, empezando a pajearla lentamente, casi con reverencia—. Me llena toda la mano…
Andrés gruñó de placer y se recostó un poco más en el sillón, dejando que Norma lo masturbara.
Yo le levanté más el vestido, le separé las nalgas y apoyé la cabeza de mi verga contra su concha empapada. Empujé despacio y entré en ella de una sola vez hasta el fondo.
—Ahhh… sí… —gimió Norma, apretando la verga de Andrés en su mano—. Me estás cogiendo… mientras le toco la pija a este tipo…
Empecé a moverme con embestidas lentas pero profundas, cogiéndola desde atrás mientras ella pajeaba lentamente a Andrés. Sus tetas enormes se balanceaban con cada golpe.
Le mojé el dedo pulgar con saliva y lo apoyé contra su culito apretado. Empecé a hacer círculos suaves y luego empujé despacio hasta meterle el dedo gordo en el culo.
—Ahhhh… —gritó Norma, temblando—. Me encanta … me estás cogiendo la concha y el culo al mismo tiempo…quiero tenerlo en la boca…¿me dejás chupársela amor?– me dijo girando la cabeza hacia atrás, mirándome a los ojos y sin esperar respuesta volvió su cabeza hacia adelante, abrió la boca y se llevó la verga gruesa de Andrés a los labios. Le costó al principio, tuvo que abrir mucho la boca para poder meterla. Empezó a chupársela con ganas, bajando la cabeza lo más que podía, babeando abundantemente.
—Glup… glup… mmmhh… —gemía ahogada, con la boca llena.
Yo aceleré un poco, cogiéndola con más ritmo mientras mantenía el dedo pulgar dentro de su culo, moviéndolo suavemente.
—Qué puta más rica sos… —le dije, dándole una palmada en el culo—. Chupando la pija de este tipo que recién conociste mientras te cojo por atrás…te gustó mostrarte, exhibirte, calentarlo y calentarme…¿es como imaginabas, tener dos pijas para vos?
Norma asentía a cada pregunta y gemía sin parar, moviendo la cabeza arriba y abajo en la verga de Andrés, babeando y haciendo ruidos húmedos.–Es mejor…Glug…Glug…de lo que imaginaba…ahhh– alcanzó a decir antes de acabar convulsionando salvajemente.
Después de unos minutos, le saqué la verga de la concha y le dije:
—Hagan un 69. Quiero verte chupándolo mientras te chupa la concha.
Andrés se acostó en el piso. Norma se subió encima de él, a horcajadas, con su concha depilada justo sobre la cara del tipo. Sus tetas enormes rozaban el pecho de él cuando se inclinó hacia adelante.
Le costó un poco meterse de nuevo la gruesa verga de Andrés en la boca, tuvo que abrir mucho los labios y bajar la cabeza lentamente hasta que logró tragársela casi toda.
—Glup… glup… mmmhhh… —gemía ahogada.
Andrés le agarró el culo con las dos manos, abrió sus nalgas y empezó a lamerle la concha con ganas, metiendo la lengua adentro y chupándole el clítoris.
Yo me arrodillé detrás de Norma, le apoyé la punta de mi verga contra su culito todavía mojado y empecé a empujar lentamente.
—Ahhh… —gimió Norma, sacando un segundo la pija de Andrés—. Me estás metiendo la pija en el culo… mientras él me come la concha…acabo de nuevo…ahhh.
Empujé despacio pero firme, sintiendo cómo su culo apretado me iba tragando centímetro a centímetro. Norma gemía con la boca llena de la verga de Andrés, temblando entera.
—Más… metémela toda en el culo…dale…por favor…me estás partiendo…—suplicó ahogada—. Quiero tener las dos pijas adentro mío otra vez…
Norma estaba temblando encima de Andrés, con su concha depilada y chorreante presionada contra su boca mientras él se la comía con hambre, metiendo la lengua bien profundo.
Empujé más, centímetro a centímetro, hasta que tuve más de la mitad adentro. Norma soltó un gemido largo y ahogado alrededor de la pija de Andrés.
—Está entrando… me estás llenando el culo mientras él me come la concha… —balbuceó, babeando la verga de Andrés—. Dos hombres adentro mío… me siento tan puta…
Andrés gruñó contra su concha y le chupó el clítoris con más fuerza.
—Qué rica estás… —dijo él, con la voz amortiguada—. Tu concha chorrea en mi boca mientras tu marido te coge el culo.
Yo terminé de enterrarme en ella completamente. Ahora tenía mi verga hasta el fondo en el culo de Norma. Empecé a moverme lento pero profundo, culeándola con embestidas largas. Andrés seguía lamiéndole la concha y chupándole el clítoris.
Norma gemía como loca, moviendo las caderas entre los dos placeres.
—Ahhh… sí… los dos… me están rompiendo… qué rico… —gritaba ahogada, con la boca llena.
Se corrió nuevamente en esa posición, temblando violentamente, apretando mi verga en su culo y soltando un chorro de jugos en la cara de Andrés.
—Ahhhhh… ¡me corrí! —gritó, sacando la pija de Andrés un segundo para respirar—. Me corrí con la pija de mi marido en el culo y tu lengua en mi concha…
No le dimos tiempo. La cambiamos de posición. La pusimos en cuatro sobre la alfombra. Andrés se arrodilló delante de ella y le metió la pija en la boca. Yo me puse atrás y le metí la mía en la concha, dándole con fuerza, sin piedad.
—Glup… glup… ahhh… —gemía Norma ahogada, chupando la pija de Andrés mientras yo la cogía por atrás.
—Esto querías, ¿cierto? … —le decía Andrés, cogiéndole la boca— me la pusiste tan dura en el bar, te hubiera cogido ahí mismo, esas tetas que tenés, ese culo…como me provocaste delante de tu marido...
Norma acabó otra vez, gritando alrededor de la verga de Andrés, apretando mi pija dentro de ella.
La levantamos,Andrés la levantó por las piernas y, sosteniéndola, le metió la verga en la concha de pie. Yo me puse detrás y le metí la mía en el culo otra vez. Doble penetración de parados, ella siendo el jamón del sándwich, su primera doble penetración.

—Dos pijas adentro… —gritó Norma, con la voz quebrada—. Me están rompiendo… me están llenando toda… ¡cójanme más fuerte!
La cogimos con fuerza, yo en el culo y Andrés en la concha, nuestros cuerpos chocando contra el de ella. Sus tetas rebotaban salvajemente entre nosotros.

—Ahhh… sí… rómpanme… quiero que me usen… soy la puta de los dos… —gemía sin parar temblando entre nosotros, apretando las dos vergas dentro de ella. –Perdí la cuenta de las veces que acabé…–alcanzó a decir con los ojos en blanco.
La llevamos al sillón. La pusimos boca arriba, con la cabeza colgando del borde. Andrés le metió la verga en la boca para que se la chupara. Yo le abrí las piernas y le metí la mía en la concha, cogiéndola bien profundo.
—Chupame la pija mientras tu marido te coge —le decía Andrés.
Norma gemía ahogada, babeando, con lágrimas de placer en los ojos apretando mi verga dentro de su concha.
Finalmente la pusimos en cuatro otra vez. Andrés se arrodilló delante y le metió la pija en la boca. Yo me puse atrás y le metí la mía en el culo. La cogimos así durante un buen rato.
Norma gemía como una verdadera puta:
—Sí…así…como no hicimos esto antes… rómpanme… quiero pija en la boca, en la concha, en el culo… soy su puta… la puta del edificio… ¡Ahhh… acabo de nuevo!
Al final la rodeamos los dos. Norma se arrodilló en el medio, con la boca abierta y las tetas juntas.
—Córranse… los dos… pintenme…cúbranme…quiero salir llena de leche…
Andrés fue el primero. Se la puso entre las tetas y se corrió con chorros espesos sobre sus pechos y su cara.

Yo lo seguí, descargándome sobre sus tetas y su lengua.
Norma quedó arrodillada, cubierta de semen, con la cara, las tetas y el cuerpo glaseado de nuestra leche. Se pasó las manos por las tetas, esparciendo el semen, y se lo llevó a la boca, tragándolo mientras nos miraba a los dos con una sonrisa rota de placer absoluto.

—Esto fue… la mejor cogida de mi vida… —susurró, todavía temblando—. Nunca me habían usado así…
Se incorporó un poco, miró a Andrés y luego a mí, con los labios hinchados y los ojos brillantes.
—Vos, límpiame las tetas–le dijo a Andrés que obedeció al instante lamiéndola toda –y vos bésame amor– me dijo, con sus ojos llenos de amor y dulzura, lo hice y nos fundimos en un beso intenso.
Al separar nuestros labios nos miró a los dos diciendo –¿Qué pedimos para comer? Yo tengo hambre…y tal vez invitamos a jugar al chico del delivery…– y nos guiñó un ojo.
1 comentarios - Nosotros y el señor del bar III