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El jefe de mi novio 3

El paso por mi a mi casa a las 6 de la tarde, tal como habíamos quedado. Llevaba una falda bastante pequeña y ajustada que dejaba ver muy bien mis muslos y si me agachaba hasta mis pompis se podían ver. Tenía ropa interior, por si el quería jugar con ella o arrancármela. Tenía una tanguita negra de encaje y un brasier del mismo color. Llegamos al hotel en su camioneta, entramos y fuimos a buscar la llave de nuestra habitación. Él se encargaría de todos los gastos de todo. Yo sólo tenía que poner la vagina, la colita, la boca y las ganas de darle placer y hacerlo acabar jajaja.
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Entramos a la habitación. Se sentó en la cama, y yo me senté junto a él. Sacó de un bolso que traía el análisis, y me dijo como me encantaría que fueras mi mujer y que te quedarás conmigo me encantas y me gustaría preñar te y hacerte mi esposa. Le dije que eso era muy dulce y lindo que esperaba hacerlo muchas veces durante la noche y que ambos disfrutemos del otro y de que ambos sintamos rico. Le dije que la primera vez quería hacerlo más “tranquila”, para relajarme un poco más y tomar confianza porque estaba muy nerviosa nunca había estado en un motel y menos porque a mis papás les decía que iba con mi amiga. Luego iríamos aumentando el ritmo. Me dijo que no tenía problema, y que esperaba pasar una noche excelente conmigo disfrutando. Me preguntó si prefería arrancar la noche en la ducha o en la cama, a lo que respondí que sería más cómodo en la cama, pero que luego podríamos hacerlo en el baño y poco a poco íbamos a agarrar confianza de hacerlo en todos lados.
Comenzó quitándome la falda que llevaba puesta, y luego mi blusa. Yo hice lo mismo con él, pero seguí avanzando hasta dejarlo completamente desnudo. Cuando le bajé su bóxer, vi de nuevo su gran pene moreno que ya me había hecho venir. No estaba erecta aún, pero tenía un buen tamaño. No sólo era larga, sino también gorda y Venuda eso como me excita. Me la metí a la boca y comencé a chupársela lentamente. El tomó mi cabeza con sus manos y acompañaba mi movimiento. Su pene comenzó a aumentar en tamaño, hasta convertirse en la bestia enorme que ya me había hecho correrme.
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A los 5 minutos, me dijo que me levantara. Me quitó el brasier y la tanga. Me acostó en la cama, boca arriba, y comenzó a lamerme la concha. Era muy hábil. Yo comencé a moverme en la cama, y largaba algún gemido de vez en cuando. Metía su lengua y me rozaba las paredes interiores. Luego comenzó a meterme dedos, primero uno, después dos, luego 3. La estaba pasando de maravilla.
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Luego se detuvo para levantarme y darme vuelta. Me puse en 4 patas y él se colocó detrás de mí. Le pedí que me lo hiciera despacio la primera vez, y que me dejara llevar el ritmo a mí. Aceptó sin ningún problema. Tomé su miembro y lo coloqué en la entrada de mi vagina. Me eché un poco hacia atrás para comenzar a penetrarme. Era gigantesco. Logré meter la cabeza, y luego se la solté. Seguí yéndome hacia atrás, haciendo que cada vez fuera mayor la proporción que tenía en mi interior. Tenía que hacerlo lentamente, porque era demasiado grande para mí, ya lo había tenido antes hasta el fondo pero ahorita estaba muy nerviosa y mi vagina yo la sentía más cerrada jajaja y en efecto porque el me dijo estás muy apretada perrita que rico se siente y yo también sentía que a su pene le estaba costando entrar y me dolía, me imagino que mis músculos vaginales estaban muy tenso a lo que me soltó una gran nalgada que me hizo gemir. Una vez que sentí que tocó fondo, comencé a moverme de adelante hacia atrás, bien lento.
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Algunos gemidos empezaron a salir de mi boca. Él colocó sus manos en mi cintura, bien afirmadas, para acompañar el movimiento. Comencé a aumentar el ritmo a medida que el dolor disminuía y el placer aumentaba. No llegamos a hacerlo muy rápido, pero era un buen comienzo. Estuvimos así durante casi 10 minutos, hasta que me dijo que estaba por correrse y que quería hacerlo en mi boca. Me separé de él y volví a chupárselo. Luego lo tomó con su enorme mano y comenzó a masturbarse lo más rápido que pudo, hasta que disparó un enorme chorro de semen en mi boca. Era rica y calentita, pero era tanta que se escapaba por las comisuras y caía por mi cuerpo. Me dijo que me la trague, y yo le hice caso me la tomé toda.
Me preguntó cómo había estado la primera vez, a lo que respondí que me había encantado, pero que aún quedaba mucho más y que quería seguir cogiendo. Quedamos tendidos en la cama durante unos minutos el acostado boca arriba y yo recostada sobre su pecho el abrazándome y yo con mis piernas sobre las suyas mientras el me acariciaba con su otra mano mis tetas y me decía que estaba muy rica, que apretaba muy rico y quería follarme más, hasta que se levantó y me dijo que lo acompañara al baño.

Nuevamente me pidió que se la chupe, para volverla a su estado de erección. A los dos minutos ya la tenía grande de vuelta. Nos metimos en la ducha y abrimos la regadera. Como hacía mucho calor porque pudimos la calefacción, abrimos la fría únicamente, lo cual refrescaba nuestros cuerpos. Me tomó por atrás, me inclinó un poco hacia adelante y me pidió que arqueara un poco la cintura. Luego sentí su pene rozar mis labios vaginales, los cuales no tardaron en ser atravesados por ese enorme miembro. El placer volvió a mí, mientras las gotas frescas de agua me quitaban el calor y el sudor. Sus manos masajeaban mis tetas. El ritmo lo llevaba él, pero no era mucho más acelerado que el que veníamos teniendo hacía unos minutos en la cama.
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Luego sacó su pene de mi interior y me dio vuelta. Me levantó una pierna y me introdujo su pene. Me dijo que lo abrazara con mis piernas y brazos, que él me sostendría. Hice lo que me pidió, y a los pocos segundos estaba colgada de él como si fuera un mono en un árbol. Ahora el ritmo era un poco más acelerado yo me hacía de arriba a abajo y el me jalaba para cogerme más rápido. Lo miré y lo besé mientras su pene se abría paso en mi vagina. Si bien sentía un poco de dolor, el placer era superior. Yo me corrí estando colgada de él estaba gimiendo de tanto placer, pero él siguió un poco más hasta que se vino. Le dije que podía correrse dentro de mí, y así lo hizo mientras me decía que rico aprietas perra quiero preñarte.
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Sentí toda su leche caliente en mi interior. Cuando volví a apoyar mis piernas, éstas temblaban un poco y las sentía muy débiles me sentía como Bambi jajaja, y de mi vagina chorreaba una mezcla de semen y fluidos vaginales. Salimos de la ducha y nos secamos rápido. Volvimos a la cama para reponer energías.
No llegamos a reponernos mucho, porque a los 10 minutos ya estábamos haciendo un 69. Yo no podía chupárselo bien porque el placer que me proporcionaba era demasiado, y no podía concentrarme en mamárselo.
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Después de unos minutos, me recosté boca arriba y abrí las piernas, dejándole mi conchita a su disposición. Se colocó frente a mí y me insertó su verga descomunal. Ésta vez el bombeo era fuerte y duro. Se oían mis gemidos de placer, con el golpeteo de sus huevos chocando contra mí. Me dolía un poco, pero no quería que pare de hecho le decía entre gemidos así así amor dame más duro cogeme soy tuya y quiero tu leche adentro.
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Me tomaba de mis piernas para darme con más fuerza. Luego me puso de costado y se acostó detrás de mí. Volvió a meter su pene, y siguió cogiéndome duro. A los 5 minutos yo me corrí nuevamente, pero él siguió un largo rato hasta que le vinieron las ganas de expulsar leche. Volvió a hacerlo en mi interior. Me gustaba sentir su leche dentro de mí, pero estaba cansada y me dolía el cuerpo y la vagina un poco, ya la sentía súper rosada de tanta fricción pero quería seguir me encantaba su verga y como me lo hacía nada que ver con mi novio.

Me quedé dormida por un tiempo con su leche adentro de mi vagina, hasta que sentí algo que me rozaba por adentro y me despertó el placer que me provocaba. Cuando desperté, estaba acostada boca abajo, y el estaba encima de mí cogiéndome como un perro excitado. Me lo estaba haciendo muy duro.
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Yo gritaba, un poco de dolor y un poco de placer el juntó mis piernas y las cerró lo que hacía que mi vagina estuviera más estrecha y por ende apretaba más su pene lo que le daba más placer a el a mi también pero por lo gruesa de su verga también me dolía porque edtaba muy apretada y sentía como rosaba mis paredes pero mr gustaba me estaba haciendo gemir y gritar. Luego me tomó y se acostó boca arriba, sentándome encima de él. Me movía de arriba abajo como si fuera un muñeco de trapo. Yo estaba como loca dándome unos sentones hasta el fondo comiendo toda su verga de tan fuerte que me sentaba se escuchaba mis pompis chocar con su abdomen mientras yo gemia y le pedía que me partiera.
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Luego de un tiempo así, me acostó boca arriba y se arrodilló, dejando su pene a la altura de mi cabeza. Se masturbó bien duro hasta que expulsó su semen sobre mi cara. Tenía leche en mi boca, mis cachetes, mi cabello, mis ojos (que estaban entrecerrados porque aún no me había despertado completamente). Miré el reloj y eran las 2 de la mañana. Vi mu teléfono y tenía llamadas de mis papás, de mi novio y de mi hermano, mensaje de mi novio que me decía donde estas, mis papás preguntando que dónde estaba porque no contestaba y yo recién cogida llena de semen de mi jefe y bien feliz de la culeada que me acababan de dar con ganas de más.
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Descansó durante media hora, calculé yo, para luego meterme su pene en mi boca. Se lo chupé durante unos minutos (ya me había despabilado un poco) y luego me puso en 4. Me metió su pene de un saque, y comenzó a bombear muy duro. Le dije que me dolía queme estaba haciendo daño, pero no pareció importarle. Mientras bombeaba, me metía sus dedos en mi ano. Era rico, pero aún me dolía la vagina yo creo que de tanta fricción ya estaba muy sensible.
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Luego sacó su pene y lo puso en la entrada de mi ano. Le pedí que me lo hiciera despacio, pero se rió y me dijo perrita si ya te lo he metido antes por aquí. Escupió mi ano y volvió a meter su dedo. Lo sacó para reemplazarlo por su pene. Un grito de dolor salió de mí cuando sentí la punta de su verga perforar mi culo. Todo el hotel debió haberlo escuchado. Sentí como me quemaba el roce de su pene en mi culito. Me lo hacía muy duro, y me costaba aguantar los gemidos. Luego comenzó a sacarlo y meterlo en mi vagina, y luego lo sacaba y lo volvía a mi ano, y así durante un rato largo. Ya hacia el final comenzaba a doler menos y a disfrutar más. Sentía que mi ano se había agrandado mucho. Luego se corrió en mi ano. Me incorporé para dejar caer el semen. Sentía como su semen corría por mis piernas, mis muslos y caia a la sábana blanca Noté que también caían algunas gotas de sangre. Me había herido el culo, yo creo que por falta de lubricante porque las veces pasadas que me ponía lubricante no pasaba eso pero está vez a falta de lubricante sólo me había puesto saliva y había sentido mucho dolor! Mis piernas temblaban, me dolían ambos agujeros y me costaba moverme, me dolía el vientre bajo.
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Me quedé dormida hasta que volví a sentir como me cogía por mi vagina. Yo estaba tendida en la cama, boca arriba, con mis piernas abiertas, y sentía su respiración agitada sobre mi rostro. Me estaba dando duro, pero no tanto como antes. Me daba con tanta fuerza como para que yo sintiera placer, al borde de comenzar el dolor, pero sin llegar a éste. Me encantaba que me lo hiciera de esa manera. Luego me levanté y me puse en 4. Él se colocó detrás de mí y me la metió de un solo golpe. Ya tenía la vagina dilatada muy roja y muy adolorida, pero quería seguir siendo follada me encantaba tenerlo dentro. Me tomaba de la cintura, y cada tanto hacía un recorrido por mi cuerpo hasta llega a mis tetas. Yo gemía para él. Era puro placer. Luego me tomo firmemente y se echó de costado, tirándome a mí también. Quedamos los dos acostados de lado, él detrás de mí. Volvió a introducir su pene en mi vagina, mientras me metía sus dedos humedecidos por su saliva en mi ano. Luego sacó su pene, para metérmelo en mi culito. Ésta vez lo gocé más, tal vez porque estaba un poco más despierta que la vez anterior y porque mi vagina estaba chorreando y su pene lleno de mis jugos que ayudaba a resbalar, pero lo disfrutaba.
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Luego se recostó boca arriba, y yo me senté encima de él. Siguió dándome por mi ano, hasta que se corrió entro de mi culito. Yo se la saqué y me la metí en mi concha. Lo cabalgué durante unos cinco minutos hasta que sentí que me venía. Me separó de su cuerpo y me recostó boca arriba. Se colocó enfrente de mí y comenzó a frotar mi clítoris. Lo hacía con mucha rapidez. No aguanté más de dos minutos y me vine en su cara. Un gran chorro de fluidos se escapó de mi vagina, y le sucedieron algunos más, pero de menor potencia. Ambos estábamos llenos de nuestros fluidos, él en su rostro y yo en mi ano (y mi cara aún no estaba completamente limpia, había quedado un poco pegajosa de su corrida anterior). A esta altura ya eran como las cinco de la mañana. Ambos nos quedamos dormidos desnudos exhaustos y llenos de fluidos más yo jajaja y bueno yo con la cola y l vagina rotos.
Desperté cerca de las 9 del otro día. El estaba tendido en la cama, boca arriba, con sus brazos y piernas abiertos, y su pene flácido pero presente. Me fui al baño para lavarme la cara, y luego volví a la cama. Me dolía todo el cuerpo, principalmente mi vagina y mi ano, los sentía muy adoloridos y me ardía; estaba agotada. Me puse de costado, mirando hacia la ventana. A los 15 minutos sentí que algo rozaba mi culito. Di vuelta mi cabeza para verlo a él rozando su pene por mi cola. Me dijo que sería la última, y que luego nos iríamos. Le pedí que me hiciera un masaje primero, y que luego podríamos hacerlo. Me acosté boca abajo y él se arrodilló en la cama, con una rodilla a cada lado de mi cuerpo, a la altura de mi culito. Colocó sus manos sobre mis omóplatos y empezó a moverlas en círculos. Tenía manos fuertes, y yo sentía todos mis músculos adoloridos. Fue bajando por zonas. Luego masajeó mi cintura durante unos minutos, para luego volver a subir, pero a mi nuca. Me encantaban sus masajes. Luego quitó una mano, e inmediatamente sentí su pene en la entrada de mi vagina. Lo metió de manera suave. Me gustaba como me lo estaba haciendo, ya que no tenía energías para un sexo salvaje y desenfrenado. Además, estaba tendida en la cama, de modo que no tenía que hacer fuerza para mantenerme. Luego me dio media vuelta y me penetró por adelante. Yo gozaba de su bombeo lento. De vez en cuando, soltaba un gemido de placer. Él recorría mi cuerpo de manera sensual, como si fuéramos amantes. Luego me incorporé, para quedar sentada, con mis piernas rodeando su cuerpo, que se encontraba arrodillado en la cama. Lo masturbé suavemente, manoseándole sus huevos también. Él me besó, y yo le correspondí el beso. Después él tomó su pene y se masturbó rápidamente, hasta que se vino. Yo le entregue mi carita, que quedó tapada por su leche casi en su totalidad.

Luego de eso, se levantó y se vistió. Me agradeció por la maravillosa noche que habíamos tenido y luego se fue. Yo me quedé un rato más en el hotel. Me quedé dormida desnuda llena de semen exhausta, me levanté como a las 12 del mediodía. Cuando desperté, me vestí sin bañarme me dejé toda la leche seca adentro, tenía vostras de semen en mis piernas, en mi espalda, en mi abdomen. Lo único es que si fui a lavarme la cara y a peinsrme y me fui a mi casa de vuelta. Mis padres ya habían llegado del trabajo, y les dije que había salido con unas amigas esa tarde obviamente me dieron una regañada por no haber contestado el teléfono y por no haberles avisado y led dije que estaba con mi amiga y se me había acabado la pila lo que no les iba a decir es que me fui de puta con mi jefe vergudo y me había dado hasta para llevar. Me bañé para limpiar todo el semen que tenía en mi cuerpo. Caí en mi cama en un profundo sueño, estaba exhausta. Todavía me dolía mucho mi vagina y mi ano pero estaba contenta y feliz de tremenda cogida de mi macho y pensaba repetir ese hombre ys era mío y me iba a dejar coger las veces que el quisiera, ese día no le contesté a mi novio sólo pensaba en mi jefe y su gran verga.

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