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mi alumna fresita quiere 10 - Part2

bueno la parte 1 esta en mi perfil para que la busquen 
https://www.poringa.net/posts/relatos/6315269/Alumna-fresita-quiere-10---Part1.html
mi alumna fresita quiere 10 - Part2

La puse de pie con un movimiento brusco, obligándola a abandonar el suelo. Ella estaba jadeante, con los labios rosas más encendidos que nunca y la mirada perdida, pero no la dejé recuperarse. Me puse detrás de ella, envolviéndola con mi cuerpo. El contraste era brutal: mi pecho ancho y moreno contra su espalda pequeña y delicada. Deslicé mis manos por su cintura hasta llegar a sus nalgas. La tela de su falda de marca era fina, pero no lo suficiente como para ocultar la firmeza de su piel. La apreté con fuerza, sintiendo cómo se estremecía contra mí.
—¿Creíste que con eso bastaba, Yuritzi? —le susurré al oído, dejando que mi aliento caliente la pusiera aún más nerviosa—. Apenas estamos en la introducción del problema. Ahora viene la parte compleja, la que de verdad requiere esfuerzo.
Pegué mi cuerpo al suyo, dejando que sintiera mi erección golpeando contra su parte trasera a través de la falda. Ella soltó un gemido que intentó ahogar mordiéndose el labio, mientras sus manos buscaban apoyo en el borde del escritorio, el mismo donde estaban sus exámenes reprobados.
—Por favor, profe... —alcanzó a decir, pero su voz ya no tenía rastro de autoridad. Era pura sumisión.
—Shhh... —la interrumpí, mientras una de mis manos bajaba para buscar el borde de su falda—. Menos palabras y más resultados. Si quieres ese diez, vas a tener que aprender a recibir instrucciones por detrás. Inclínate sobre el escritorio, Yuritzi. Vamos a ver si eres tan "torpe" cuando te explico las cosas desde este ángulo.
Ella obedeció de inmediato, apoyando el pecho sobre la madera vieja y los libros de cálculo, dejando su retaguardia expuesta y lista para que yo dictara la sentencia final de su semestre.
levanto su falda lentamente dejando ver un calzon de encaje precioso mientras ella esta apollada en el escritorio por fin puedo tocar estas nalgas tan hermosas que solo me imaginaba tan suaves le doy una palmada haciendo que suelte un leve gemido mientras manoseo sus nalgas apreciandolas.
El sonido de la palmada resonó en las cuatro paredes, un golpe seco que dejó una marca rosada en su piel pálida. Yuritzi se arqueó sobre el escritorio, enterrando el rostro entre sus brazos mientras sus dedos se aferraban a la madera. Ya no era la niña presumida; era una alumna entregada por completo a la voluntad de su profesor.
—Mírate, Yuritzi... —le dije, bajando la voz mientras mis manos grandes amasaban su carne con fuerza, apreciando la suavidad que tanto había imaginado desde mi escritorio—. Tan preocupada por las notas y resulta que tu mejor talento no está en la cabeza.linda

Deslicé mi mano por el borde del encaje, sintiendo el calor que emanaba de ella. La tensión era insoportable. Sin previo aviso, aparté la telay y le introduci mis dedos en su vagina que estaba mojada la empeze a masturbar lento y me agache un poco para apreciar ese coño hermoso rosa desprendia un olor tan delicioso ese olor a sexo sus nalgas inclinadas hacia arriba pedian mi verga me levante y empeze a rosar mi verga en su coño ya humedo El roce de mi verga contra su humedad la hizo temblar. Yuritzi estaba completamente entregada, con los dedos aferrados al borde del escritorio tan fuerte que sus nudillos estaban blancos. El contraste era una locura: mi piel morena y ruda contra la delicadeza de su entrepierna, que brillaba bajo la luz blanca de la oficina. —Mírate, Yuritzi... —le susurré, mientras sentía cómo el calor de su coño me reclamaba—. Tan torpe para los números, pero tan lista para esto. ¿Es así como quieres ganar tu diez? ¿Rogando?
Ella no contestó con palabras, solo movió las nalgas hacia atrás, buscando desesperadamente que terminara con ese roce y la penetrara de una vez. No la hice esperar más. La tomé de la cintura con una fuerza que le dejó claro quién mandaba y, de un solo empuje, me hundí en ella hasta el fondo. ella solto un gemido hermoso saliendo de su bica sintiendo como mi verga la penetraba subi mis manos a sus tetas y la empeze a embestir cada embestida desataba los gemidos de los dos en la oficina.
El ritmo en la oficina se volvió frenético. Mis manos apretaban sus tetas con fuerza, sintiendo el latido acelerado de su corazón bajo mi palma, mientras cada una de mis embestidas la empujaba más contra el escritorio. Yuritzi ya no intentaba ser elegante; tenía la cabeza echada hacia atrás, los ojos en blanco y la boca abierta, dejando escapar cada gemido que mi verga le arrancaba desde lo más profundo.
—¡Eso es... dame ese diez, profe! —logró balbucear entre espasmos, perdiendo por completo los modales de niña fresa.
Al sentir que el final estaba cerca, la giré bruscamente para que me viera a los ojos. Su maquillaje estaba corrido y su cabello rubio era un desastre, pero nunca se había visto tan hermosa como en ese estado de rendición absoluta. La levanté un poco, dejando que sus piernas rodearan mi cintura, y con un último esfuerzo descargué toda la tensión acumulada del semestre dentro de ella.  chorro tras chorro de semen dentro de ella cada chorro la hacia temblar y gemir de placer fue impresionante le deje la verga dentro un poco los dos agitados se la saque lento dejando ver como escurria semen.
Me quedé un momento así, observando el rastro de mi victoria sobre su piel y cómo ella aún temblaba, tratando de asimilar la intensidad de lo que acababa de pasar. El silencio de la universidad parecía más pesado ahora, roto solo por nuestras respiraciones que poco a poco recuperaban el ritmo.
se agacho y limpio mi verga con su linda boca que aun escurria semen.
oficina

—Ya tienes lo que viniste a buscar, Yuritzi —le dije, mi voz volviendo a ese tono de autoridad que ella tanto temía al principio, aunque ahora con un matiz de satisfacción—. Límpiate. No querrás que nadie en el pasillo sospeche cómo conseguiste esa calificación tan perfecta.
Ella asintió, todavía un poco aturdida. Con movimientos lentos, usó unos pañuelos de su bolso para asearse, tratando de recomponer a la "niña bien" que había entrado por esa puerta una hora atrás. Se arregló la falda dejando ver ese rico culo, se sacudió el cabello y, aunque su ropa estaba impecable de nuevo, sus ojos brillaban con la chispa de quien sabe que ha cruzado una línea de la que no se vuelve.
Tomó el acta con el 10 marcado en rojo, lo guardó en su carpeta con cuidado y caminó hacia la salida. Antes de salir me dio un beso coqueto en la boca, se detuvo y me miró por encima del hombro.
—Sabe, profe... —dijo con una sonrisa traviesa que contrastaba con su apariencia delicada—, creo que las matemáticas me están empezando a gustar. Quizás necesite repasar luego espero no volver a reprobar.
Salió de la oficina con ese caminar seguro de las chicas de su clase social, dejando el eco de sus tacones en el pasillo vacío. Yo me quedé ahí, sentado en mi silla de cuero, guardando mi pluma roja y sabiendo que, a partir de hoy, las clases de matemáticas serían la parte más interesante de mi día les dejo unas fotos de la hermosa yuri.
alumna

maestro

1 comentarios - mi alumna fresita quiere 10 - Part2

KAUSYA
Tienes más relatos y fotos de ella???