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alumna fresita quiere 10 - Part1

bueno hoy les contare un relato que suena de fantasia pero es real yo soy un profesor de universidad tengo 37 soy gordo moreno tipico profe de mate dirian mis alumnos y pues todo los años conozco alumos y alumnas nuevos año tras año pero una en especial este año yuritzi de 20  es una chica flaca linda tez blanca unos labios rosas hermosos con un cuerpazo fresa y me sucedio algo muy curioso con ella a pesar de su apariencia era demasiada mala para la escuela una torpe una inutil niña de papa

alumna fresita quiere 10 - Part1

relato


 bueno y les contare como paso todo lo intentare contar con lujo de detalle Eran como las siete de la tarde. El edificio de la uni estaba en ese silencio ya que era tarde. Yuritzi estaba sentada frente a mi escritorio, con el examen final lleno de tachas rojas entre sus manos de piel pálida.—Es un cero, Yuritzi —le dije, recargando mi peso en la silla, viéndome exactamente como el profesor de matemáticas que ella tanto temía nunca tuvo un profe que se sobornara con dinero yo era muy justo.
Ella levantó la vista. Esos labios rosas temblaron un poco, pero no de miedo, sino de una frustración caprichosa. Se inclinó hacia adelante, apoyando los codos sobre mi escritorio de madera vieja mostrando un poco sus pechos frente ami . El aroma de su perfume, algo dulce y costoso, inundó de golpe mi espacio personal, rompiendo la barrera de "maestro y alumna".
—Mi papá me va a quitar todo si repruebo esta materia, profe —susurró, y su voz ya no sonaba como la de la niña inútil que se distrae en clase. Era una voz cargada de una intención mucho más oscura—. Usted sabe que soy mala para los números.
Me mantuve en silencio, observando cómo jugaba con un mechón de su cabello. La distancia entre nosotros se redujo a nada. Ella cerró la puerta de la oficina con el pie, sin quitarme la vista de encima, y el "click" de la cerradura resonó como un disparo en la habitación.
—Dígame qué tengo que hacer para que ese cero se convierta en un diez —continuó ella, bajando el tono, mientras deslizaba su examen sobre mi escritorio hasta tocar mis manos—. Cualquier cosa. Las reglas las pone usted esta noche.
Yo la miré fijamente. El contraste era total: mi apariencia ruda y madura frente a su fragilidad estética y rebelde. En ese momento, las matemáticas dejaron de importar. Ya no era una clase; era una negociación donde el control total estaba en mis manos, y ella estaba dispuesta a pagar cualquier precio con tal de no salir de esa oficina derrotada.

Me recliné en mi silla. La miré de arriba abajo, deteniéndome en sus manos finas que ahora apretaban el borde de mi escritorio de madera. Ella estaba acostumbrada a que todo se arreglara con una tarjeta de crédito o una llamada de su padre, pero aquí, en mi cubículo, esas reglas no existían.
—Un diez no se regala, Yuritzi —dije con voz grave, dejando que el silencio trabajara a mi favor—. Tu papá cree que vienes aquí a estudiar funciones y derivadas, pero claramente no tienes la capacidad intelectual para eso. Así que... si quieres ese diez, vas a tener que pagar un precio muy caro.
Ella tragó saliva. Sus labios rosas se entreabrieron y pude ver cómo su pecho subía y bajaba con rapidez. El miedo se mezclaba con algo más, una especie de excitación prohibida al verse sometida por un hombre que no le tenía paciencia.
—Lo que usted quiera, profe... —susurró, dando un paso más hacia mi silla, quedando tan cerca que podía sentir el calor que emanaba de su cuerpo—. Dígame qué tengo que hacer.
Me levanté lentamente. Mi figura morena y robusta la sombreó por completo, haciéndola ver aún más pequeña y frágil. Señalé el suelo, justo al lado de mis pesadas botas de trabajo, y luego volví a mirarla a los ojos con una frialdad que la hizo estremecer.

profe

—Empieza por demostrarme qué tan "inútil" eres realmente —le ordené, señalando con un gesto que se pusiera de rodillas—. Si quieres que cambie ese cero, vas a tener que aprender a usar esos labios para algo más que para quejarte de mis tareas no saben como estaba por dentro nunca avia echo algo asi pero yuritzi me hacia hacerlo no podia desaprovechar esa oportunidad la tenia en mis manos.
Yuritzi no dudó. El orgullo de niña rica se desmoronó en un segundo, reemplazado por una urgencia desesperada de complacerme. Vi cómo sus rodillas tocaban el piso alfombrado de la oficina, mientras su mirada, ahora suplicante, subía hacia la mía esperando la siguiente instrucción.
quiero ver si por lo menos no eres una inutil en algo demuestrame que si puedes convencerme de pasar la tomo de la mano lentamente mientras la miro a los ojos y le pongo su mano suave en mi pene por arriba de mi pantalon La tomé de la muñeca con firmeza. Sus dedos eran pequeños y fríos, contrastando con el calor que quemaba a través de mi pantalón. La obligué a mantener el contacto, presionando su palma contra mi verga mientras mis ojos se clavaban en los suyos, sin dejarla escapar.
—Siente eso, Yuritzi —le dije en un susurro que retumbó en las paredes de la pequeña oficina—. Eso es lo único que va a salvar tu semestre. No tus apuntes, no el dinero de tu papá... solo tu capacidad para convencerme de que mereces ese diez.
Ella soltó un pequeño jadeo, pero no apartó la mano. Al contrario, sus dedos empezaron a curvarse instintivamente sobre el bulto que se marcaba bajo mi pantalón de vestir. Sus ojos, antes altaneros, ahora estaban fijos en mi bragueta, brillando con una mezcla de pánico y sumisión.
—Es... es muy grande, profe —logró decir con la voz entrecortada, y esa confesión fue el golpe final a su poco orgullo de niña bien.
—Entonces no pierdas el tiempo —le ordené, soltándole la mano para que ella misma tomara la iniciativa—. Demuéstrame que no eres tan inútil como pareces en el pizarrón. Desabrocha el cinturón y haz tu trabajo. Si me convences, mañana tendrás tu nota. Si no... bueno, ya sabes lo que dirá tu padre cuando vea el reprobado.
Con los labios temblando, Yuritzi comenzó a forcejear con la hebilla de mi cinturón. Sus manos, expertas en arreglarse el cabello o retocarse el maquillaje, ahora temblaban mientras intentaban liberar la tensión acumulada. El sonido del metal del cinturón al soltarse y el de la cremallera bajando lentamente fue lo único que rompió el silencio cómplice de la universidad vacía.
alumna

ellla habre lentamente la bragueta y me saca la verga gorda y grande se queda viendola un segundo y sin pensarlo mucho abre su boca y lentamente con su lengua la pasa desde abajo hacia arriba y zas se la mete en la boca siento el calor de su boca en mi verga la tome fuertemente de la cabeza y la empuje. El calor de su boca fue como un choque eléctrico que recorrió toda mi columna. Era un contraste violento la humedad suave y cálida de Yuritzi envolviendo mi firmeza, mientras ella intentaba acomodar su pequeña boca a mi tamaño. Al sentir el roce de su lengua, mis manos actuaron por puro instinto de dominio.
La tomé por el cabello, hundiéndole los dedos entre sus mechones perfectamente peinados, y la obligué a profundizar. No hubo gentileza; en ese momento ella no era la alumna estrella ni la hija de nadie, era simplemente alguien pagando una deuda. Escuché un gemido ahogado contra mi piel, un sonido de asombro y sumisión que retumbó en el silencio de la facultad.
—Eso es, Yuritzi... —gruñí, viendo desde arriba cómo sus mejillas se hundían y sus ojos se ponían llorosos por el esfuerzo—. Así es como se gana un diez en mi clase. Sin excusas, solo resultados.
Ella me miró desde abajo, con el maquillaje ligeramente corrido y esa expresión de derrota total que tanto buscaba. Sus manos pequeñas se aferraron a mis muslos, tratando de mantener el equilibrio mientras yo marcaba el ritmo, empujando con una fuerza que le recordaba quién mandaba en esa oficina. El olor de su perfume costoso se mezclaba ahora con el aroma del sexo inminente y el sudor, creando una atmósfera densa que empañaba los cristales de los estantes de libros detrás de nosotros.
—No te detengas —le ordené, apretando más el agarre en su nuca—. Si quieres que mañana ese cero desaparezca del sistema, vas a tener que tragarte cada gota de tu orgullo... y todo lo que tengo para ti. 
Part 2 en mi perfil
https://www.poringa.net/posts/relatos/6315271/Mi-alumna-fresita-quiere-10---Part2.html

1 comentarios - alumna fresita quiere 10 - Part1

Vbcia
ufff riquisimo relato y la chica está hermosa nmms, pasa su ig o sube más fotos suyas