You are now viewing Poringa in Spanish.
Switch to English

Fantasías en La Rioja

Era nuestro primer día en La Rioja y el calor pegaba fuerte, de esos que te hacen sudar apenas salís a la calle. Laura, mi mujer de 37 años, decidió aprovechar la pileta del hotel. Se puso una bikini negra super provocadora que le quedaba de puta madre. La parte de arriba era un triángulo chiquito que apenas le cubría los pezones, dejando casi todas sus tetas firmes y redondas al aire, con un escote profundo que se le marcaba perfecto. La parte de abajo era un culotte brasileño bien ajustado, que se le hundía entre las nalgas grandes y redondas, dejando la mitad de su culo jugoso a la vista. El contraste con su piel morena y su pelo largo y oscuro cayéndole sobre los hombros la hacía verse como una diosa caliente.
Nos tiramos en las reposeras al lado de la pileta. Laura se untó crema solar despacio, pasando las manos por sus tetas, por su panza plana y bajando por sus piernas largas. Sabía que había varios tipos mirándola: algunos solos, otros con sus parejas. Ella no les hablaba, no les sonreía, solo se movía con intención. Se acomodaba el pelo, se estiraba arqueando la espalda para que se le marcaran las tetas, se daba vuelta boca abajo y levantaba un poco el culo, haciendo que la bikini se le metiera más entre las nalgas. Caminaba lento hasta el borde de la pileta, moviendo las caderas, y se tiraba al agua de forma sensual, saliendo después con el pelo mojado pegado a la espalda y las tetas brillando por el agua.
Los hombres no podían disimular: algunos la miraban fijo, otros se acomodaban el short porque se les paraba la pija. Laura se daba cuenta y eso la ponía más caliente. Me miraba a mí con ojos de puta y me sonreía de costado, sabiendo que estaba calentando a medio hotel sin decir una sola palabra.
Después de un rato me metí al agua con ella. Nos fuimos a la parte más profunda, donde el agua nos llegaba al pecho. La agarré por detrás, pegando mi pija dura contra su culo bajo el agua. Laura se mordió el labio y separó un poco las piernas.
—Lucho… estoy empapada y no es solo por la pileta —me susurró.
Metí la mano por debajo de su bikini y le deslicé dos dedos directo en la concha. Estaba hirviendo y resbaladiza. Empecé a moverlos despacio al principio, después más rápido, frotándole el clítoris con el pulgar mientras le metía los dedos hasta el fondo. Laura se agarró al borde de la pileta, tratando de no hacer ruido, pero su respiración se volvía cada vez más agitada.
—Seguí… meteme los dedos… me van a ver… —jadeaba bajito, excitada por el riesgo.
Le metí tres dedos, moviéndolos adentro y afuera bajo el agua. Con la otra mano le acariciaba el ano por encima de la bikini, presionando un poco. Laura empezó a temblar, apretando los muslos alrededor de mi mano.
—Ay Lucho… me voy a correr… no pares… meteme más…
Seguí follándola con los dedos cada vez más rápido. Sus tetas subían y bajaban con la respiración. De repente se puso rígida, mordiéndose el labio fuerte para no gritar, y se corrió fuerte bajo el agua. Sentí cómo su concha me apretaba los dedos y soltaba jugo caliente. Se quedó unos segundos temblando, con los ojos entrecerrados y la boca abierta.
Cuando se recuperó, me miró con cara de necesidad total y me dijo al oído: —Esta noche quiero que busquemos a alguien… quiero que me caguen a pija los dos. No aguanto más.
Salimos de la pileta. Laura tenía las piernas flojas y una sonrisa de puta satisfecha. El resto de la tarde se la pasó todavía más provocadora: cada vez que salía del agua se pasaba las manos por el cuerpo “para sacarse el agua”, pero en realidad era para que todos vieran lo mojada y caliente que estaba.

Denle mucho cariño y habrá más de nuestras aventuras 😉😊

1 comentarios - Fantasías en La Rioja

LunayMarcos +1
Mm muy buena historia huff quiero conocer a Lau .. que buen morbo vamos x más aventuras quiero saber como sigue esta historia jaja abrazo
lxmen8
Subí otro relato! Gracias por tu comentario. En el segundo hay fotos de ella