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Mi novia ayuda a tres amigos míos

Contexto: yo empecé a andar con mi novia hace tiempo,  ella siempre me contaba como se besaba con chicos antes de andar conmigo, como no solo a mi me mandaba fotos sin ropa, entonces escuchar sus historias pasadas me excitaba mucho. Al hablar con ella, quedamos con que ella seguiría haciéndolo con consentimiento mío y con quien yo le dejara, ella nunca me puso peros, porque siempre le ha gustado ser una zorra. Aquí una de las cosas experimentadas:


Una noche después de que Sofía(por ponerle un nombre a mi novia) y yo termináramos de coger le comenté algo.


"Sofía” comencé suavemente. "Hoy, cuando estaba con mis amigos hablamos de ti."


Ella levantó la cabeza, sus ojos brillando con curiosidad "Ah sí? Y qué dijeron los chismosos?" preguntó con una sonrisa.


"Dijeron que les parecía increíble que existieras” respondí, acariciando su cabello. "Que no creían que una chica como tú fuera tan real." Sofía se rio


"Y por eso... se me ocurrió algo. Algo que quizás te parezca loco."


Ella se sentó un poco, su interés claramente despertado. "Sabes que me encantan las cosas locas. Cuéntame."


“Les propuse que vinieran este fin de semana a cenar. A conocerte de verdad."


"Claro que sí! Me encantaría finalmente conocer a los famosos amigos de los que tanto me hablas," dijo con entusiasmo. "Podemos hacer unas pastas, o pedimos pizza..."


"No, Sofía” la interrumpí. "No es solo una cena. Les  propuse algo más. Les dije que si venían, podrían experimentar contigo."


Sofía me miró sin parpadear, su expresión impactada.


"Experimentar cómo exactamente?" preguntó finalmente.


"Como como te gusta a ti” continué. "Les dije que tú mandarías. Que todo sería bajo tus términos. Que si estabas de acuerdo, podrías ayudarles a eyacular. Uno por uno. Como a veces me pides que haga contigo cuando te excitas viendo cosas”


Sus labios se curvaron lentamente en una sonrisa. No era una sonrisa de sorpresa o de enfado. Era una sonrisa de comprensión, de complicidad, de puro y desenfrenado deseo.


"Quieres que les demuestre lo putita que puedo ser?" susurró, sus ojos brillando con una luz que solo había visto en nuestros momentos más íntimos. "Quieres que tus amigos vean por qué estás tan loco por mí?"


Asentí, incapaz de hablar, aliviado y excitado a la vez.


"Y tú qué harás?" preguntó, acercando su cara a la mía, sus labios casi rozando los míos. "Te sentarás en una esquina a mirar?"


"Yo estaré ahí," respondí, mi voz ronca de emoción. "Cerca de ti. Para asegurarme de que estés bien. Para ver cómo te conviertes en la putita de mis amigos"


Sofía se rió. "Me gusta” dijo, y me besó. "Me gusta mucho de hecho” añadió, separándose un poco, su mano deslizándose hacia mi erección renacida, "la idea te está poniendo tan caliente que creo que necesitamos una ronda de práctica para el gran evento."


Esa noche había encendido en ella un fuego que solo se apagaría después de haber consumido a mis tres amigos por completo.


La noche había llegado iban a experimentar por fin con mi novia. Mis tres amigos más cercanos (vamos a llamarles Carlos, Miguel y Javier) estaban sentados en el sofá. Yo los había reunido para una presentación especial de mi novia Sofí, una joven de 18 años con una sexualidad abierta y loca era mi mayor orgullo.


"Chicos, les presento a Sofía” dije con una sonrisa mientras ella entraba desde el dormitorio.


Los ojos de mis amigos se abrieron. Sofía llevaba una minifalda negra que apenas y cubría su rico y blanco culo, tan corta que con cada paso que daba sobresalía la base de sus nalgas perfectas. Su blusa blanca, casi transparente, dejaba ver los pezones oscuros que se pegaban contra la tela. No llevaba sostén, y mucho menos panties. Su coño, completamente depilado y suave, asomaba con cada movimiento que hacía.


"Hola tal chicos” dijo Sofía mientras se acercaba al sofá. Se sentó en el centro, cruzando las piernas lentamente para darles un espectáculo completo. Sus muslos firmes se abrieron un instante, revelando su coño húmedo y dispuesto. "He oído mucho sobre ustedes."


Carlos se aclaró la garganta, su mirada fija en el coño de Sofía. "Todo bueno, espero."


Sofía rió. "Depende de qué hayan oído” dijo mientras sus dedos se deslizaban por su propio muslo. "Pero creo que esta noche vamos a entendernos muy bien."


La dinámica estaba clara desde el principio. Habíamos acordado que Sofía ayudaría a cada uno de mis amigos a eyacular, uno por uno. La emoción de ser observada parecía excitarla aún más, podía ver cómo sus pechos se elevaban con cada respiración agitada.


"Quién empieza?" preguntó Sofía, sus ojos brillando de malicia.


Carlos se acercó con una mirada reflejando a lo que iba. Se paró frente a Sofía y, sin decir una palabra, sacó su verga gorda y pulsante. Con una mano agarró a Sofía por el pelo.


"Vamos a marcarte la cara perrita" gruñó, y comenzó a pasársela por las mejillas, la frente, la boca. La piel de Sofía se ardía con cada roce. "Ahora abre la boca."


Sofía abrió los labios y Carlos metió sus testiculos, pero no para que la chupara. La usó para empujar sus bolas hacia adentro, metiéndoselas en la boca mientras ella las succionaba.


"Manténlas ahí putita" ordenó con la voz entrecortada por el placer.


Sofía los mantuvo dentro, su labial rojo brillante contrastando con la piel de su saco. Carlos gimió sintiendo la succión suave y la húmedad de su boca.


"Ahora sí, masturba,e" dijo retirándose un poco para darle espacio. "Hazlo rápido, quiero enlecharte."


Sofía lo agarró con fuerza, su mano dando arriba y abajo con una velocidad brutal. Los gemidos de Carlos eran primitivos.


"Asi! Más rápido! Joder qué buena mano!" gritó, y de repente la detuvo. "Espera."


Se agachó y le dio un cachetazo en la cara con su verga dura, dejando un sonido húmedo en el silencio de la sala.


"Eso fue por hacermelo tan bien” sonrió. "Ahora sigue."


Sofía reanudó el ataque, su mano moviéndose con una furia renovada. Con un rugido, Carlos se vino, su semen disparándose con fuerza sobre los muslos de Sofía, justo al borde de su coño. Ella no se movió, sintiendo el calor del charco que se formaba. Para finalizar, se inclinó y le dio una única y profunda chupada a su verga, limpiándola por completo. Luego, mirándolo a los ojos, se llevó la mano llena de su leche a la boca y se la chupó lentamente, tragándosela toda.


Miguel se acercó con una sonrisa arrogante, observando los muslos brillantes de Sofía.


"Quiero ver esas tetas" ordenó, señalando su camisa. "Quítatela ahora”


Sofía se quitó la camisa, revelando sus pechos pequeños y firmes. Miguel se inclinó frente a ella y pasó su verga larga y delgada por el canal formado entre ellos.


"Qué rico," susurró, moviendo sus caderas para que su miembro rozara sus pezones. "Míralos cómo se ponen duros para mí."


Sofía miró cómo sus pezones se erizaban con cada roce de la verga de Miguel. El contraste entre la piel suave de sus senos y la dureza de su erección era excitante.


"Ahora tócamela" ordenó Miguel, parándose de nuevo. "Pajeamela. Quiero ver mi leche corriendo por tus piernas."


Sofía lo agarró con una mano, comenzando un ritmo constante. Sus ojos estaban fijos en los de Miguel mientras su mano trabajaba.


"Te gusta? Te gusta pajearme?" preguntó Miguel.


"Me encanta hacerlos venir en mis tetas” respondió Sofía con una sonrisa. "Pero ahora quiero que te vengas en mis muslos."


Miguel gimió, sus palabras excitándolo aún más. El ritmo de la mano de Sofía se volvió más rápido.


"Sí! Sofía! Hazlo!" gritó Miguel. "Quiero verte llena de mi leche!"


Con un último gemido profundo, Miguel se vino, su semen disparándose sobre los muslos de Sofía, mezclándose con el de Carlos y haciendo el charco aún más grande. Como con Carlos, le dio una única y profunda chupada a su verga para limpiarla. Luego, se llevó la mano a la boca y se chupó los dedos, tragando la mezcla de semen que había quedado de ellos.


Javier fue el último. Se acercó con una calma, sus ojos oscuros fijos en el charco de leche en los muslos de Sofía.


"Qué desperdicio” dijo con voz suave. "Agarra esa leche con tu mano. Trágatela."


Sofía obedeció, pasando sus dedos por el charco cálido y llevándoselos a la boca, chupándolos limpios mientras Javier la observaba.


"Buenísima perrita” sonrió Javier. "Ahora sube a ese sillón. Y ponte de espaldas para mí."


Sofía subió al sillón, dándole la espalda a Javier. Se levantó la falda, revelando sus nalgas firmes. Javier se acercó y pasó su verga gorda y venosa por el canal de sus nalgas, frotándose contra ella sin penetrar.


"Sientes eso? Sientes mis huevos en tu coño?" susurró Javier, moviendo sus caderas para que sus testículos golpearan sus labios.


Sofía gimió, sintiendo el peso de sus bolas contra su clítoris.


"Voltéate” ordenó Javier. "Y pajeamela. Quiero añadirme a tu colección."


Sofía se giró y lo agarró con su mano. Su verga estaba increíblemente dura y caliente. Comenzó a masturbarlo.


"Sí! Así! Más rápido!" gritó Javier, sus ojos cerrados por el placer. "Quiero venirme en tus muslos!"


Sofía aceleró el ritmo. Con un rugido Javier se vino, su semen disparándose sobre los muslos de Sofía, añadiéndose a lo que quedaba del charco ya existente.


Como con los otros, le dio una única y profunda chupada a su verga para limpiarla por completo. Luego se llevó la mano a la boca y se la chupó lentamente, tragándose la última porción de lechita.


Sofía sonrió, sus muslos ahora cubiertos con el semen de tres hombres, específicamente amigos míos. “Gracias a todos” dijo con voz suave. "Ahora voy a bañarme." Se dirigió al baño, dejando a mis amigos boquiabiertos y satisfechos.


Mientras Sofía se dirigía al baño, sus caderas se mecían con una gracia hipnótica, dejando un rastro de su perfume mezclado con el olor a sexo que impregnaba la sala. Mis amigos se quedaron en silencio, sus miradas perdidas en el vacío mientras procesaban lo que acababan de vivir. Sus pantalones estaban aún bajados, sus vergas flácidas colgando como testimonio de su satisfacción.


"Joder amigo," dijo Carlos finalmente, su voz ronca y temblorosa. "No sé cómo lo hiciste, pero... eso fue de otro planeta."


Miguel asintió, sus ojos brillando. "No es solo que sea buena... es que... disfruta cada segundo. Sentía cómo le temblaba la mano cuando me chupaba las bolas. Era como si estuviera a punto de venirse también."


Javier, el más reservado de los tres, se limitó a sonreír. "Yo solo puedo decir que nunca había sentido algo así. Esa última chupada... limpia, seca, perfecta... como si quisiera saborear hasta el último rastro."


Nos reímos. Se vistieron lentamente, cada movimiento pesado por la fatiga y el éxtasis. Cuando Sofía salió del baño, envuelta en una toalla corta que apenas cubría sus pechos, sus muslos brillaban de limpios, pero su piel aún conservaba ese enrojecimiento excitado.


"Ya se van, chicos?" preguntó con una sonrisa inocente, como si no hubiera pasado nada.


"Tienen que, amor” le respondí, acercándome para darle un beso en la boca.


Carlos se acercó y le tomó la mano, llevándosela a los labios para darle un beso de caballero. "Gracias Sofía. De verdad. Eres... única."


Miguel y Javier la abrazaron, sus manos rozando su espalda desnuda con una timidez. "Si alguna vez necesitas... ayuda," dijo Miguel con una sonrisa pícara, "ya sabes dónde encontrarnos."


Sofía rio. "Quizás la próxima vez los invite a todos juntos," dijo con un guiño. "A ver qué pasa."


Cuando cerré la puerta detrás de ellos, me volteé hacia Sofía. La toalla había caído al suelo, dejando su cuerpo completamente desnudo. Sus pechos se erguían con unos pezones endurecidos, su coño brillaba húmedo, y sus muslos limpios, pero aún conservaban el recuerdo de la noche.


"Lo disfrutaste?" le pregunté, mi voz ronca por el deseo que renacía en mí.


"Más de lo que crees” respondió, acercándose y tomando mi mano para llevarla a su coño. Estaba caliente, húmedo, pulsante. "Verlos gemir, sentir cómo se venían en mis muslos... saber que estaba cumpliendo su fantasía... me hizo sentir poderosa. Y ahora," dijo, "quiero que me hagas tuya. Quiero sentirme como tú me haces sentir."


FIN
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1 comentarios - Mi novia ayuda a tres amigos míos

Zembox1
Me la quiero coger, también estoy vergon