Total libertad para comentar lo que quieran
Espero sean de vuestro agrado
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BRISA
Para los que no conocen nuestra historia o para quienes no la vivieron, allá por el año dos mil, Argentina atravesaba una de las crisis más grandes de toda su historia, el estado había quebrado, los bancos se habían quedado con los ahorros de la gente y el pueblo estaba en la calle, a pie de guerra, vendría una sucesión de impresentables presidentes que durarían días en el cargo y todo estaba de cabezas, una disparada del dólar había desacomodado todos los precios relativos y la gente corría como loca por un 'sálvese quien pueda'
Marisa, mi joven esposa, en esos días corría con un embarazo de meses, de Julián, quien sería a la postre nuestro único hijo, nosotros fuimos precavidos y todos nuestros ahorros estaban a salvo bajo el colchón
En medio de ese caos donde todo el mundo estaba quebrado, en la ruina, sin un peso, nosotros vimos una oportunidad
Esos pesos nos alcanzarían para comprar una modesta casita en un modesto barrio, una vivienda interna, de pasillo, y la pagaríamos realmente regalada, puesto que el dueño estaba desesperado y necesitado de dinero
Nos mudamos a nuestro nidito de amor con todas las ganas de una pareja joven que esperaba un niño y dedicamos esos primeros meses a emprolijar a nuestro gusto las habitaciones, en especial la que quedaría para Julián, mientras puertas afuera todo era un caos
La pasamos como pudimos, yo tenía un reparto de lácteos que hacía con una traffic acondicionada, y Marisa tenía un emprendimiento de venta de lencería
Habíamos comprado esa casita como punto de partida, pensando en un futuro cercano, para cuando las cosas se acomodaran y juntáramos unos pesos, poder saltar a algo más confortable, con vista al frente y en un mejor lugar, pero eso nunca sucedería, tener un hijo implicaría nuevos gastos y nuevas obligaciones, y vivíamos casi con lo justo
El pasillo de dos metros de ancho separaba nuestra unidad de otra gemela, edificada en espejo, que hacía tiempo estaba a la venta, y cada tanto veíamos visitas de posibles compradores, posibles nuevos vecinos
Julián tenía unos meses cuando al fin sacaban el cartel de 'se vende' de la propiedad
Llegarían nuestros nuevos vecinos, la familia Fernandez, Marcos era un flaco espigado de casi dos metros, era jugador de básquet retirado, una rodilla lo había dejado tirado y había interrumpido su carrera, en ese momento se dedicaba a instructor y se ganaba la vida con ello, Lorena, su mujer, dividía sus tiempos entre ser madre, ama de casa y se ganaba unos pesos vendiendo una afamada línea de cosméticos, tenían dos pequeños, Laureano y Alejandro, dos ardillas molestas que andaban todo el día entre hermanos inseparables y peleas hasta el llanto
Lorena lucía una pancita en esos tiempos, era el tercer y último intento por una niña, que se llamaría Brisa
Ellos avanzarían rápido, decididos, en poco tiempo había albañiles y materiales de construcción, edificaron un segundo piso donde acomodarían los dormitorios y un nuevo baño y dejarían la planta baja como comedor, cocina y lugar de estar, situación previsible porque cinco no hubieran cabido en tan pequeña casita
Nos hicimos mejores vecinos y hasta una amistad que no habíamos calculado en esos tiempos, Marisa sería la mejor clienta en comprar cosméticos, y Lorena sería le mejor compradora de lencería, las chicas pasaban mucho tiempo juntas hablando de la vida, tener hijos varones no era una tarea sencilla y mi mujer vivía enamorada de la recién llegada Brisa, como le decían a la única princesa
Marcos y yo también habíamos pegado onda, éramos dos parejas humildes y muchas veces nos ayudábamos mutuamente en las cosas de mantenimiento hogareño, así que alguna que otra vez cenábamos en casa, otras en la suya y siempre para las fiestas de fin de año compartíamos algún brindis improvisado
Además, sus hijos y mi hijo formarían un escuadrón insoportablemente molesto, estaban todo el día juntos, y Julián tendría en ellos los hermanos improvisados que la vida no le daría
Luego se acoplaría Brisa, ella venía a casa chupando su chupete, arrastrando algún que otro muñeco, con sus mocos chorreando y sus pañales abultados.
Llegarían los días de estudios, siempre con dos colitas ajustando sus renegridos cabellos, y también llegarían los días de peleas con sus hermanos y mi hijo, los varones habían hecho camaradería y no aceptaban a una chica en el grupo, y ella siempre intentaba colarse a como diera lugar, incluso tratando de patear una pelota o jugar con algún coche si fuera necesario
Y el tiempo seguiría pasando, implacable, lentamente, sin prisa, sin pausa
Laureano, Alejandro y mi hijo Julián habían crecido, ya se miraban al espejo y la masculinidad afloraba en ellos, ahora hablaban de chicas a escondidas y se quedaban hasta altas horas tomando alguna que otra cerveza, sus salidas nocturnas eran pronunciadas y solíamos desvelarnos en su ausencia, hasta sentirlo llegar
Con Brisa también habían cambiado las cosas, ya no eran enemigos por sexo, por el contrario, los chicos miraban con ganas sus amiguitas, y las amiguitas se interesaban en esos chicos que le llevaban unos años y cuando nos dimos cuenta, ya estaba peinando mis primeras canas, mi amada Marisa estaba atravesando una anticipada menopausia y el espejo nos devolvía la imagen irrefutable del paso del tiempo
Y Brisa también estaba creciendo, se había estilizado, alta como su padre y flaca en exceso, con su larga cabellera renegrida que le llegaba a la cola y unos pícaros ojos negros, y alguna vez la empezaría a ver con otros ojos
Ese atardecer estaba regando unas plantas en el pasillo y en la casa de mi vecino se sentía un parloteo incesante de cotorras femeninas, ella estaba con unas amigas y se sentía la locura de adolescentes brotando a los cuatro vientos
De pronto ellas salieron, y por primera vez miré a esa joven como un hombre mira a una mujer, recuerdo que tenía un pantaloncito corto de cuero muy ceñido y sus largas piernas estaban desnudas, con una remerita cortita y sus cabellos libres al viento, y me sorprendería al ver su rostro con algunos toques de maquillaje
Ella reía, estaba contenta, jovial, incluso ignoró mi presencia, a pesar de que yo la miraba extasiado
Pero no dije nada, no era correcto y aparté esos pensamientos de mi mente
Pero eso sería solo el comienzo, poco después de casualidad fui a reparar la ventana que daba al pasillo, y mi vista de fue a la casa de mi vecino, aun recuerdo esa imagen que me quedará por siempre grabada en mi cabeza, al otro lado ella estaba desparramada sobre el sillón, adivine que estaba viendo alguna película o algo por tv, puesto que los cambios de colores de la pantalla hacían cambiar los tonos sobre su cuerpo, aunque también parecía muy concentrada en su celular, ajena al entorno
Tenía la parte superior de un pijama se breteles finitos, en un rosa con dibujos, donde apenas se marcaban sus pechos, sus largar piernas estaban reposando una sobre un respaldo y la otra al otro lado, en la posición menos femenina que pudieran imaginar, lucía de ropa interior una bombacha de esas que son como un short, blanca, y se marcaba con nitidez todo su pubis saltón, incluso la línea prohibida de su ingreso al pecado, donde el algodón se su prenda parecía perderse irremediablemente

Pero que podía recriminar, si estaba sola, en su cada y era dueña de estar como quisiera estar, y el problema no era ella, era yo, y cuando mi esposa me llamó desde la otra habitación, volví a la realidad a la que no quería volver
Me sentiría el peor de los tipos, me quemaba la conciencia y el imaginar algo más solo me hacía caer de rodillas, que diablos pasaba por mi cabeza? ella tenía quince, era menor, yo lo sabía, pero solo no podía
Me preguntaba como hacer para no sentir ese deseo que estaba sintiendo, vivimos en un mundo hipócrita donde todo se juzga, donde todo está patas para arriba y a nadie parce importarle, alguien dicta lo que está bien y lo que está mal, alguien traza una línea que divide el infierno del cielo, y son las reglas con las que nos toca jugar
Cuando hacía el amor con mi esposa, cada tanto ella se colaba en mis pensamientos, pero jamás sería mas que eso, jamás
Además, ella ni siquiera me registraba, ella tenía toda una vida por delante y yo empezaba a bajar la montaña, que hubiera dicho mi mujer, mi hijo, sus hermanos, sus padres, en especial Marcos, no me lo hubiera perdonado, y yo no me lo hubiera perdonado
Solo me aguante, la ignoré, lo intenté, pero cada vez que sentía su voz, cada vez que la veía, cada vez que hablábamos de ella, cada vez...
Cada vez se hacía más difícil...
Apenas un año después, las cosas se complicarían aún más, lo que me faltaba, algo que ya sospechaba, Julián y Brisa, Brisa y Julián, demasiadas miradas cómplices, demasiadas confidencias, demasiadas obviedades, y con tantas chicas en el mundo, mi hijo justo se pondría de novio con esta pendeja que me partía la cabeza, y si me era difícil evadirla, peor ahora que con cualquier excusa estaba en mi casa
La vida se me había vuelto demasiado retorcida, como que todo era cuesta arriba y cuando ellos se encerraban en el cuarto, pues a mi me hervía la sangre imaginando lo que podría estar sucediendo
A veces solo tenerla sentada a la mesa, con la desfachatez de su juventud, hablando de ideales, de política, temas de género, a veces sonaba tan adulta
Otras veces, las más odiadas por mí, nos cruzábamos en soledad, por un tema u otro, y solo era un lobo con piel de cordero, le preguntaba por su relación con mi hijo, como iban sus cosas, y solo en esos momentos, ella me miraba diferente, tal vez fueran mis locuras, pero sus ojos me intimidaban, todo estaba mal, porque volvía a recordar quien era, toda la telaraña de esa situación, cuanto la deseaba en secreto y lo más importante, aún era menor, tenía diecisiete
Una noche como cualquiera ya estaba en la cama, perdiendo el tiempo con mi celular, a mi lado, Marisa, mi mujer, estaba en la misma, con sus cosas, seria cuando entraría un mensaje de Brisa, era una foto suya, una selfie, muy estudiada, muy sexi, enmarcada en un corazón con un gran oso de fondo, era una foto erótica, no porno, con su celular se tapaba el rostro, pero estaba toda abierta de piernas, con medias de red, sentí una erección espontánea, pero ella, elimino el mensaje casi de inmediato y no me dio tiempo a nada, esa foto solo quedaría grabada en mis retinas
No dije nada, solo haría que mi esposa pagara los platos rotos, no había planes de coger esa noche, pero busque convencerla, y así, haría el amor con dos mujeres al mismo tiempo, porque Marisa estaba en mi cuerpo, y Brisa en mi mente
Me sentiría nuevamente con la culpa de un bastardo degenerado, había usado a mi esposa, pero deseaba a la chica de mi hijo, a la hija de nuestros vecinos de toda la vida, las cosas no podían estar peor
Busque el momento para hablar con ella, un poco a las apuradas, un poco a las escondidas, le pregunte que había sido eso, si le parecía bien, y si Julián se hubiera enterado, ella, muy suelta de cuerpo, con la madurez que pocas tienen me dijo sin rodeos
Sergio... los chicos de mi edad están en la pavada, en otra, no saben tratar a una chica, te cogen, se sacan las ganas y ya, son solo ellos, y te dejan con las ganas, no tienen un tema serio para charlar, y no se... siempre me gustaron los hombres mayores, tengo un fetiche con eso, y si ese hombre mayor, además genera un peligro, algo prohibido, un pecado...
Ella cerro los ojos se estiro en puntas e intento besarme, pero yo la aparte recriminándola con hipocresía, le dije si estaba loca, que le pasaba? y sentía que en mis mentiras un cuchillo se retorcía en mi corazón
Brisa se retiro unos pasos con el dolor del rechazo y me recrimino
En unos meses cumpliré dieciocho, seré mayor de edad y me iré a vivir a Capital Federal, tomare clases de modelo, y cuando sea famosa, me veras por los medios y te arrepentirás de haber dejado pasar la oportunidad de tu vida
Por los siguientes días, ella me podría por delante una ignorancia total, la tensión se palpaba en el ambiente, estaba dolida, era más que evidente, pero las cosas estaban como estaban
Llegaría el trece de marzo, era el día de su cumpleaños, lo sabia bien, mi esposa había comprado ya el regalo
Sábado por la tarde, Marisa estaba en la peluquería, Julián jugando al futbol con sus amigos, yo estaba solo en casa aprovechando el tiempo para hacer algunas reparaciones, por la noche, estábamos invitados el cumple, nuestros vecinos, nuestros consuegros
Sonó el timbre, abrí la puerta y para mi sorpresa Brisa estaba al otro lado, con un top muy cortito y una pollerita demasiado ajustada, con una camperita de jean sobre los hombros y unas zapatillas negras, muy como acostumbran a salir las chicas hoy en día
Venia por mi hijo, paso casi ignorándome, incluso no respondió a mi salutación por sus dieciocho, le dije que el no estaba, que los sábados jugaba al futbol, que ella lo sabia
Ella se molestó, me dijo que era un inmaduro, que no era un sábado más, este era su sábado y habían quedado en salir, abrió su cartera, saco un cigarro y lo encendió
¿Qué haces? - recrimine - estas loca?
¿Que? - respondió encogiéndose de hombros - entiendo que no quieras cogerme porque sos un viejo reprimido, pero me va a impedir fumar? ya soy mayor de edad, por si no lo notaste
Te voy a hacer mi regalo - le dije ya molesto con toda la situación -
Casi a la fuerza la hice recular hasta que su cuerpecito se apoyó en la pared de fondo, tome su pierna derecha y se la levante apoyándola en el lateral de un sillón que tenemos en el cuarto principal, se quedó haciendo equilibrio sobre su pierna izquierda y su diminuta pollerita se subió dejándome ver el frente de una tanga rosa
¿Que haces? - recrimino - te volviste loco
Querías saber lo que puede hacer un hombre de mi edad? - respondí seguro de mis pasos -
Metí mis manos y tire con fuerzas por su ropa interior, se sintió crujir la tela y ceder ante mi furia, mientras ella soltaba una bocanada de humo y largaba un gemido contenido
Ya tenía los restos de su ropa interior en un puño y su juvenil sexo estaba desnudo a mis ojos, totalmente depilada, prolija, fui de rodillas y le regalé el mejor sexo oral que pudiera regalarle, ella gemía, me dejaba saber que iba bien, era toda una locura, bebi su néctar y cuando llego se mordió los labios para no gritar
Me incorpore y me dio un beso enorme, muy caliente, muy de pecado, con sabor a tabaco, y empezó a sonreír, me dijo
Ey! tus besos saben a mi sexo, deberías lavarte esos dientes!
Ella se acomodó para que la penetrara, pero con todo el dolor de mi alma, le dije que no era el momento, le indique el reloj de pared, mi esposa, mi hijo, estaban al caer en cualquier momento, ella comprendió y me dijo
Seguiremos esto en otro momento, voy a casa a ponerme otra tanga
Llegaría esa fiesta de cumpleaños, donde ella jugaría conmigo, en miradas cómplices, esas miradas que no se lanzan, o lo besaba a mi hijo en la boca para tantear mi reacción y solo era demasiado para mi, porque cuando en todo el entorno era inocencia, entre nosotros había pecado
Volvimos a casa a las dos de la mañana, los chicos se fueron todos a bailar, ella, mi hijo, sus hermanos, como siempre lo hacían
Me levante a las siete de la mañana y fui a la cocina en silencio a preparar unos mates, Marisa aun dormía y Julián había llegado tiempito atrás
Tome mi celular para ver las novedades, otra vez tenía la foto de Brisa, la misma, solo que esta vez no la había borrado, me escribió que estaba en su casa, que no podía conciliar el sueño, que muchas cosas pasaban por su cabeza
Me senté a la mesa, con la pava con agua caliente y mi inseparable amigo, un rico mate, le pregunté como la había pasado, y le pregunte también porque me había regalado esa foto, porque mi hijo estaba al medio y lo que menos quería era lastimarlo, pero ella me respondió
Quiero que lo sepas, anoche terminamos, las cosas no venían bien entre nosotros, últimamente discutíamos más de lo que nos queríamos y ya mejor las cosas así
Pero es definitivo? - pregunte intrigado
Si - respondió - Julián sale con otra chica, no lo sabias?, pero no me importa, mi cabeza está en otro lado, mi viaje, mi nueva vida, no tengo tiempo para pavadas
Ella escribía más rápido de lo que yo podía leer, entonces dije
Mira, mejor descansa ahora, mañana si quieres, nos encontramos en algún bar y charlamos, que te parece?
No sabía porque diablos había escrito esa estupidez, acaso me había vuelto loco?, pero ella me regalo un emoticón de un corazoncito ya fue todo
Borre todo, todo el chat, incluso la foto, el remordimiento me carcomía la conciencia, ahora la edad ya no era un problema, pero era lo mismo, mi mujer, mi hijo, los vecinos, una maldita locura, ya nada seguiría adelante, punto final
Pero ese día pasaría, y llegaría el lunes, y cuando un nuevo WhatsApp de ella me indicaba el sitio y la hora para encontrarnos sentí temblar mis rodillas
Me acomodé lo mejor que pude, no podía pasar por casa simplemente a ponerme mis mejores ropas, ni afeitarme, ni perfumes, era un tipo casado y mi vida debía seguir normal como de costumbre
Fui al sitio que ella me había indicado, y aun no había llegado, lo hizo unos minutos después, lucía un pantalón engomado pegados a sus delgadas piernas, la contemple a la distancia, un top pequeño con la estampa de Mickey que apenas le insinuaba sus pechos planos y unas gafas oscuras que le tapaban casi todo el rostro, me saludo con un beso en la mejilla, me embriague con su perfume dulzón, pidió un vaso con hielo y gaseosa, con pajilla, para sorber por ella, dejándome notar en cada instante cuan joven era y cuan equivocado estaba, parecía una reunión de padre e hija
Sin embargo, hablamos de toto un poco, de la vida, porque yo la había hecho dormir en mis brazos cuando era una beba, y ahora tal alta, tan estilizada, empezaba a despedirse camino a su propio futuro
Todo fluía a pesar de todo, a pesar de la locura y entre palabras y palabra ella dijo
Bueno Sergio, paga y llevame a un telo...
Así, así como así, impropio para un adulto de mi edad que todo lo tenía que trabajar, pero no esperaría a que volviera a pedirlo, y casi en un parpadear estábamos en un hotel alojamiento, encerrados entre cuatro paredes, era mi oportunidad, esa que tanto había deseado
Solo me senté a un lado, quería observarla de cuerpo completo, directo, sin remordimientos, sin tener que esconder nada
Brisa comenzaría a menear su cuerpo sensualmente al compas de una candente música que envolvía el entorno, todo a media luz, en una atmosfera muy caliente, lado a lado sus caderas se meneaban, sus piernas largas seguían el compas, y los prominentes huesos de sus caderas resaltaban en la escena, se quitó la remerita con el ratón Mickey y luego el sostén calado en tonos de blancos y rosas, sus pequeños pechos quedaron desnudos a mis ojos, casi inexistentes, hubieran cabido de sobra entre mis manos, era tan joven, tan bella, tan jodidamente perfecta que no podía entender que diablos hacía con un tipo como yo, que es lo que me veía, que es lo que la atraía, y de repente, tomaría una decisión que aun hoy sigo cuestionando
A veces la vida nos enfrenta a dos caminos, dos alternativas, a veces uno quisiera tomar ambos caminos al mismo tiempo, pero solo no es posible, y uno tiene que optar, aunque en esa elección sepa que mucho se perderá por dejar algo de lado, y eso fue lo que me pasó, es ese momento volvería a verla pequeña, años transitados, toda una vida, me acordé de Marisa, mi mujer, quien siempre había sido incondicional conmigo, con su amor, con su entrega, con su pasión, es que su nombre me latía en la sangre mientras observaba los movimientos de Brisa, y Brisa... que tenía yo para ofrecerle? parecía mentira, al menos cinco años sufriendo en silencio, tapando el pecado que ella suponía, y ahora, ahora que tenía la oportunidad que siempre había querido tener pues solo no podía aprovecharla
Me incorporé y le dije que era suficiente, que no podía, que nada mas sucedería entre nosotros
Ella se molestó conmigo, como no hacerlo, si hasta parecía que para mi era un juego, volvió a colocarse el corpiño y la remerita, con esa mezcla de furia y decepción, por sentirse que en verdad ella no era de mi agrado, y por no se cuantas cosas mas que pasaron en ese momento por su cabeza
Salimos de ese lugar con sus ojos ahogados en lágrimas, y yo sin saber que palabra meter para no arruinar mas la situación, todo era una maldita mierda
Sabía lo que seguía, lo que sucedería, el desprecio eterno de esa jovencita, y mi eterno arrepentimiento por no haber tomado el otro camino, pero como dijera, solo no podía tomar ambas opciones
Hoy cada tanto se de ella por sus padres, por comentarios, pero también por las noticias en lo medios, en la tv, por internet, ella es una modelo que ha tocado la fama, una chica de pasarela, y cada vez que la veo, la mueca macabra del destino se cuela en mis huesos, tuve la oportunidad, y la deje escapar...
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Espero sean de vuestro agrado
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BRISA
Para los que no conocen nuestra historia o para quienes no la vivieron, allá por el año dos mil, Argentina atravesaba una de las crisis más grandes de toda su historia, el estado había quebrado, los bancos se habían quedado con los ahorros de la gente y el pueblo estaba en la calle, a pie de guerra, vendría una sucesión de impresentables presidentes que durarían días en el cargo y todo estaba de cabezas, una disparada del dólar había desacomodado todos los precios relativos y la gente corría como loca por un 'sálvese quien pueda'
Marisa, mi joven esposa, en esos días corría con un embarazo de meses, de Julián, quien sería a la postre nuestro único hijo, nosotros fuimos precavidos y todos nuestros ahorros estaban a salvo bajo el colchón
En medio de ese caos donde todo el mundo estaba quebrado, en la ruina, sin un peso, nosotros vimos una oportunidad
Esos pesos nos alcanzarían para comprar una modesta casita en un modesto barrio, una vivienda interna, de pasillo, y la pagaríamos realmente regalada, puesto que el dueño estaba desesperado y necesitado de dinero
Nos mudamos a nuestro nidito de amor con todas las ganas de una pareja joven que esperaba un niño y dedicamos esos primeros meses a emprolijar a nuestro gusto las habitaciones, en especial la que quedaría para Julián, mientras puertas afuera todo era un caos
La pasamos como pudimos, yo tenía un reparto de lácteos que hacía con una traffic acondicionada, y Marisa tenía un emprendimiento de venta de lencería
Habíamos comprado esa casita como punto de partida, pensando en un futuro cercano, para cuando las cosas se acomodaran y juntáramos unos pesos, poder saltar a algo más confortable, con vista al frente y en un mejor lugar, pero eso nunca sucedería, tener un hijo implicaría nuevos gastos y nuevas obligaciones, y vivíamos casi con lo justo
El pasillo de dos metros de ancho separaba nuestra unidad de otra gemela, edificada en espejo, que hacía tiempo estaba a la venta, y cada tanto veíamos visitas de posibles compradores, posibles nuevos vecinos
Julián tenía unos meses cuando al fin sacaban el cartel de 'se vende' de la propiedad
Llegarían nuestros nuevos vecinos, la familia Fernandez, Marcos era un flaco espigado de casi dos metros, era jugador de básquet retirado, una rodilla lo había dejado tirado y había interrumpido su carrera, en ese momento se dedicaba a instructor y se ganaba la vida con ello, Lorena, su mujer, dividía sus tiempos entre ser madre, ama de casa y se ganaba unos pesos vendiendo una afamada línea de cosméticos, tenían dos pequeños, Laureano y Alejandro, dos ardillas molestas que andaban todo el día entre hermanos inseparables y peleas hasta el llanto
Lorena lucía una pancita en esos tiempos, era el tercer y último intento por una niña, que se llamaría Brisa
Ellos avanzarían rápido, decididos, en poco tiempo había albañiles y materiales de construcción, edificaron un segundo piso donde acomodarían los dormitorios y un nuevo baño y dejarían la planta baja como comedor, cocina y lugar de estar, situación previsible porque cinco no hubieran cabido en tan pequeña casita
Nos hicimos mejores vecinos y hasta una amistad que no habíamos calculado en esos tiempos, Marisa sería la mejor clienta en comprar cosméticos, y Lorena sería le mejor compradora de lencería, las chicas pasaban mucho tiempo juntas hablando de la vida, tener hijos varones no era una tarea sencilla y mi mujer vivía enamorada de la recién llegada Brisa, como le decían a la única princesa
Marcos y yo también habíamos pegado onda, éramos dos parejas humildes y muchas veces nos ayudábamos mutuamente en las cosas de mantenimiento hogareño, así que alguna que otra vez cenábamos en casa, otras en la suya y siempre para las fiestas de fin de año compartíamos algún brindis improvisado
Además, sus hijos y mi hijo formarían un escuadrón insoportablemente molesto, estaban todo el día juntos, y Julián tendría en ellos los hermanos improvisados que la vida no le daría
Luego se acoplaría Brisa, ella venía a casa chupando su chupete, arrastrando algún que otro muñeco, con sus mocos chorreando y sus pañales abultados.
Llegarían los días de estudios, siempre con dos colitas ajustando sus renegridos cabellos, y también llegarían los días de peleas con sus hermanos y mi hijo, los varones habían hecho camaradería y no aceptaban a una chica en el grupo, y ella siempre intentaba colarse a como diera lugar, incluso tratando de patear una pelota o jugar con algún coche si fuera necesario
Y el tiempo seguiría pasando, implacable, lentamente, sin prisa, sin pausa
Laureano, Alejandro y mi hijo Julián habían crecido, ya se miraban al espejo y la masculinidad afloraba en ellos, ahora hablaban de chicas a escondidas y se quedaban hasta altas horas tomando alguna que otra cerveza, sus salidas nocturnas eran pronunciadas y solíamos desvelarnos en su ausencia, hasta sentirlo llegar
Con Brisa también habían cambiado las cosas, ya no eran enemigos por sexo, por el contrario, los chicos miraban con ganas sus amiguitas, y las amiguitas se interesaban en esos chicos que le llevaban unos años y cuando nos dimos cuenta, ya estaba peinando mis primeras canas, mi amada Marisa estaba atravesando una anticipada menopausia y el espejo nos devolvía la imagen irrefutable del paso del tiempo
Y Brisa también estaba creciendo, se había estilizado, alta como su padre y flaca en exceso, con su larga cabellera renegrida que le llegaba a la cola y unos pícaros ojos negros, y alguna vez la empezaría a ver con otros ojos
Ese atardecer estaba regando unas plantas en el pasillo y en la casa de mi vecino se sentía un parloteo incesante de cotorras femeninas, ella estaba con unas amigas y se sentía la locura de adolescentes brotando a los cuatro vientos
De pronto ellas salieron, y por primera vez miré a esa joven como un hombre mira a una mujer, recuerdo que tenía un pantaloncito corto de cuero muy ceñido y sus largas piernas estaban desnudas, con una remerita cortita y sus cabellos libres al viento, y me sorprendería al ver su rostro con algunos toques de maquillaje
Ella reía, estaba contenta, jovial, incluso ignoró mi presencia, a pesar de que yo la miraba extasiado
Pero no dije nada, no era correcto y aparté esos pensamientos de mi mente
Pero eso sería solo el comienzo, poco después de casualidad fui a reparar la ventana que daba al pasillo, y mi vista de fue a la casa de mi vecino, aun recuerdo esa imagen que me quedará por siempre grabada en mi cabeza, al otro lado ella estaba desparramada sobre el sillón, adivine que estaba viendo alguna película o algo por tv, puesto que los cambios de colores de la pantalla hacían cambiar los tonos sobre su cuerpo, aunque también parecía muy concentrada en su celular, ajena al entorno
Tenía la parte superior de un pijama se breteles finitos, en un rosa con dibujos, donde apenas se marcaban sus pechos, sus largar piernas estaban reposando una sobre un respaldo y la otra al otro lado, en la posición menos femenina que pudieran imaginar, lucía de ropa interior una bombacha de esas que son como un short, blanca, y se marcaba con nitidez todo su pubis saltón, incluso la línea prohibida de su ingreso al pecado, donde el algodón se su prenda parecía perderse irremediablemente

Pero que podía recriminar, si estaba sola, en su cada y era dueña de estar como quisiera estar, y el problema no era ella, era yo, y cuando mi esposa me llamó desde la otra habitación, volví a la realidad a la que no quería volver
Me sentiría el peor de los tipos, me quemaba la conciencia y el imaginar algo más solo me hacía caer de rodillas, que diablos pasaba por mi cabeza? ella tenía quince, era menor, yo lo sabía, pero solo no podía
Me preguntaba como hacer para no sentir ese deseo que estaba sintiendo, vivimos en un mundo hipócrita donde todo se juzga, donde todo está patas para arriba y a nadie parce importarle, alguien dicta lo que está bien y lo que está mal, alguien traza una línea que divide el infierno del cielo, y son las reglas con las que nos toca jugar
Cuando hacía el amor con mi esposa, cada tanto ella se colaba en mis pensamientos, pero jamás sería mas que eso, jamás
Además, ella ni siquiera me registraba, ella tenía toda una vida por delante y yo empezaba a bajar la montaña, que hubiera dicho mi mujer, mi hijo, sus hermanos, sus padres, en especial Marcos, no me lo hubiera perdonado, y yo no me lo hubiera perdonado
Solo me aguante, la ignoré, lo intenté, pero cada vez que sentía su voz, cada vez que la veía, cada vez que hablábamos de ella, cada vez...
Cada vez se hacía más difícil...
Apenas un año después, las cosas se complicarían aún más, lo que me faltaba, algo que ya sospechaba, Julián y Brisa, Brisa y Julián, demasiadas miradas cómplices, demasiadas confidencias, demasiadas obviedades, y con tantas chicas en el mundo, mi hijo justo se pondría de novio con esta pendeja que me partía la cabeza, y si me era difícil evadirla, peor ahora que con cualquier excusa estaba en mi casa
La vida se me había vuelto demasiado retorcida, como que todo era cuesta arriba y cuando ellos se encerraban en el cuarto, pues a mi me hervía la sangre imaginando lo que podría estar sucediendo
A veces solo tenerla sentada a la mesa, con la desfachatez de su juventud, hablando de ideales, de política, temas de género, a veces sonaba tan adulta
Otras veces, las más odiadas por mí, nos cruzábamos en soledad, por un tema u otro, y solo era un lobo con piel de cordero, le preguntaba por su relación con mi hijo, como iban sus cosas, y solo en esos momentos, ella me miraba diferente, tal vez fueran mis locuras, pero sus ojos me intimidaban, todo estaba mal, porque volvía a recordar quien era, toda la telaraña de esa situación, cuanto la deseaba en secreto y lo más importante, aún era menor, tenía diecisiete
Una noche como cualquiera ya estaba en la cama, perdiendo el tiempo con mi celular, a mi lado, Marisa, mi mujer, estaba en la misma, con sus cosas, seria cuando entraría un mensaje de Brisa, era una foto suya, una selfie, muy estudiada, muy sexi, enmarcada en un corazón con un gran oso de fondo, era una foto erótica, no porno, con su celular se tapaba el rostro, pero estaba toda abierta de piernas, con medias de red, sentí una erección espontánea, pero ella, elimino el mensaje casi de inmediato y no me dio tiempo a nada, esa foto solo quedaría grabada en mis retinas
No dije nada, solo haría que mi esposa pagara los platos rotos, no había planes de coger esa noche, pero busque convencerla, y así, haría el amor con dos mujeres al mismo tiempo, porque Marisa estaba en mi cuerpo, y Brisa en mi mente
Me sentiría nuevamente con la culpa de un bastardo degenerado, había usado a mi esposa, pero deseaba a la chica de mi hijo, a la hija de nuestros vecinos de toda la vida, las cosas no podían estar peor
Busque el momento para hablar con ella, un poco a las apuradas, un poco a las escondidas, le pregunte que había sido eso, si le parecía bien, y si Julián se hubiera enterado, ella, muy suelta de cuerpo, con la madurez que pocas tienen me dijo sin rodeos
Sergio... los chicos de mi edad están en la pavada, en otra, no saben tratar a una chica, te cogen, se sacan las ganas y ya, son solo ellos, y te dejan con las ganas, no tienen un tema serio para charlar, y no se... siempre me gustaron los hombres mayores, tengo un fetiche con eso, y si ese hombre mayor, además genera un peligro, algo prohibido, un pecado...
Ella cerro los ojos se estiro en puntas e intento besarme, pero yo la aparte recriminándola con hipocresía, le dije si estaba loca, que le pasaba? y sentía que en mis mentiras un cuchillo se retorcía en mi corazón
Brisa se retiro unos pasos con el dolor del rechazo y me recrimino
En unos meses cumpliré dieciocho, seré mayor de edad y me iré a vivir a Capital Federal, tomare clases de modelo, y cuando sea famosa, me veras por los medios y te arrepentirás de haber dejado pasar la oportunidad de tu vida
Por los siguientes días, ella me podría por delante una ignorancia total, la tensión se palpaba en el ambiente, estaba dolida, era más que evidente, pero las cosas estaban como estaban
Llegaría el trece de marzo, era el día de su cumpleaños, lo sabia bien, mi esposa había comprado ya el regalo
Sábado por la tarde, Marisa estaba en la peluquería, Julián jugando al futbol con sus amigos, yo estaba solo en casa aprovechando el tiempo para hacer algunas reparaciones, por la noche, estábamos invitados el cumple, nuestros vecinos, nuestros consuegros
Sonó el timbre, abrí la puerta y para mi sorpresa Brisa estaba al otro lado, con un top muy cortito y una pollerita demasiado ajustada, con una camperita de jean sobre los hombros y unas zapatillas negras, muy como acostumbran a salir las chicas hoy en día
Venia por mi hijo, paso casi ignorándome, incluso no respondió a mi salutación por sus dieciocho, le dije que el no estaba, que los sábados jugaba al futbol, que ella lo sabia
Ella se molestó, me dijo que era un inmaduro, que no era un sábado más, este era su sábado y habían quedado en salir, abrió su cartera, saco un cigarro y lo encendió
¿Qué haces? - recrimine - estas loca?
¿Que? - respondió encogiéndose de hombros - entiendo que no quieras cogerme porque sos un viejo reprimido, pero me va a impedir fumar? ya soy mayor de edad, por si no lo notaste
Te voy a hacer mi regalo - le dije ya molesto con toda la situación -
Casi a la fuerza la hice recular hasta que su cuerpecito se apoyó en la pared de fondo, tome su pierna derecha y se la levante apoyándola en el lateral de un sillón que tenemos en el cuarto principal, se quedó haciendo equilibrio sobre su pierna izquierda y su diminuta pollerita se subió dejándome ver el frente de una tanga rosa
¿Que haces? - recrimino - te volviste loco
Querías saber lo que puede hacer un hombre de mi edad? - respondí seguro de mis pasos -
Metí mis manos y tire con fuerzas por su ropa interior, se sintió crujir la tela y ceder ante mi furia, mientras ella soltaba una bocanada de humo y largaba un gemido contenido
Ya tenía los restos de su ropa interior en un puño y su juvenil sexo estaba desnudo a mis ojos, totalmente depilada, prolija, fui de rodillas y le regalé el mejor sexo oral que pudiera regalarle, ella gemía, me dejaba saber que iba bien, era toda una locura, bebi su néctar y cuando llego se mordió los labios para no gritar
Me incorpore y me dio un beso enorme, muy caliente, muy de pecado, con sabor a tabaco, y empezó a sonreír, me dijo
Ey! tus besos saben a mi sexo, deberías lavarte esos dientes!
Ella se acomodó para que la penetrara, pero con todo el dolor de mi alma, le dije que no era el momento, le indique el reloj de pared, mi esposa, mi hijo, estaban al caer en cualquier momento, ella comprendió y me dijo
Seguiremos esto en otro momento, voy a casa a ponerme otra tanga
Llegaría esa fiesta de cumpleaños, donde ella jugaría conmigo, en miradas cómplices, esas miradas que no se lanzan, o lo besaba a mi hijo en la boca para tantear mi reacción y solo era demasiado para mi, porque cuando en todo el entorno era inocencia, entre nosotros había pecado
Volvimos a casa a las dos de la mañana, los chicos se fueron todos a bailar, ella, mi hijo, sus hermanos, como siempre lo hacían
Me levante a las siete de la mañana y fui a la cocina en silencio a preparar unos mates, Marisa aun dormía y Julián había llegado tiempito atrás
Tome mi celular para ver las novedades, otra vez tenía la foto de Brisa, la misma, solo que esta vez no la había borrado, me escribió que estaba en su casa, que no podía conciliar el sueño, que muchas cosas pasaban por su cabeza
Me senté a la mesa, con la pava con agua caliente y mi inseparable amigo, un rico mate, le pregunté como la había pasado, y le pregunte también porque me había regalado esa foto, porque mi hijo estaba al medio y lo que menos quería era lastimarlo, pero ella me respondió
Quiero que lo sepas, anoche terminamos, las cosas no venían bien entre nosotros, últimamente discutíamos más de lo que nos queríamos y ya mejor las cosas así
Pero es definitivo? - pregunte intrigado
Si - respondió - Julián sale con otra chica, no lo sabias?, pero no me importa, mi cabeza está en otro lado, mi viaje, mi nueva vida, no tengo tiempo para pavadas
Ella escribía más rápido de lo que yo podía leer, entonces dije
Mira, mejor descansa ahora, mañana si quieres, nos encontramos en algún bar y charlamos, que te parece?
No sabía porque diablos había escrito esa estupidez, acaso me había vuelto loco?, pero ella me regalo un emoticón de un corazoncito ya fue todo
Borre todo, todo el chat, incluso la foto, el remordimiento me carcomía la conciencia, ahora la edad ya no era un problema, pero era lo mismo, mi mujer, mi hijo, los vecinos, una maldita locura, ya nada seguiría adelante, punto final
Pero ese día pasaría, y llegaría el lunes, y cuando un nuevo WhatsApp de ella me indicaba el sitio y la hora para encontrarnos sentí temblar mis rodillas
Me acomodé lo mejor que pude, no podía pasar por casa simplemente a ponerme mis mejores ropas, ni afeitarme, ni perfumes, era un tipo casado y mi vida debía seguir normal como de costumbre
Fui al sitio que ella me había indicado, y aun no había llegado, lo hizo unos minutos después, lucía un pantalón engomado pegados a sus delgadas piernas, la contemple a la distancia, un top pequeño con la estampa de Mickey que apenas le insinuaba sus pechos planos y unas gafas oscuras que le tapaban casi todo el rostro, me saludo con un beso en la mejilla, me embriague con su perfume dulzón, pidió un vaso con hielo y gaseosa, con pajilla, para sorber por ella, dejándome notar en cada instante cuan joven era y cuan equivocado estaba, parecía una reunión de padre e hija
Sin embargo, hablamos de toto un poco, de la vida, porque yo la había hecho dormir en mis brazos cuando era una beba, y ahora tal alta, tan estilizada, empezaba a despedirse camino a su propio futuro
Todo fluía a pesar de todo, a pesar de la locura y entre palabras y palabra ella dijo
Bueno Sergio, paga y llevame a un telo...
Así, así como así, impropio para un adulto de mi edad que todo lo tenía que trabajar, pero no esperaría a que volviera a pedirlo, y casi en un parpadear estábamos en un hotel alojamiento, encerrados entre cuatro paredes, era mi oportunidad, esa que tanto había deseado
Solo me senté a un lado, quería observarla de cuerpo completo, directo, sin remordimientos, sin tener que esconder nada
Brisa comenzaría a menear su cuerpo sensualmente al compas de una candente música que envolvía el entorno, todo a media luz, en una atmosfera muy caliente, lado a lado sus caderas se meneaban, sus piernas largas seguían el compas, y los prominentes huesos de sus caderas resaltaban en la escena, se quitó la remerita con el ratón Mickey y luego el sostén calado en tonos de blancos y rosas, sus pequeños pechos quedaron desnudos a mis ojos, casi inexistentes, hubieran cabido de sobra entre mis manos, era tan joven, tan bella, tan jodidamente perfecta que no podía entender que diablos hacía con un tipo como yo, que es lo que me veía, que es lo que la atraía, y de repente, tomaría una decisión que aun hoy sigo cuestionando
A veces la vida nos enfrenta a dos caminos, dos alternativas, a veces uno quisiera tomar ambos caminos al mismo tiempo, pero solo no es posible, y uno tiene que optar, aunque en esa elección sepa que mucho se perderá por dejar algo de lado, y eso fue lo que me pasó, es ese momento volvería a verla pequeña, años transitados, toda una vida, me acordé de Marisa, mi mujer, quien siempre había sido incondicional conmigo, con su amor, con su entrega, con su pasión, es que su nombre me latía en la sangre mientras observaba los movimientos de Brisa, y Brisa... que tenía yo para ofrecerle? parecía mentira, al menos cinco años sufriendo en silencio, tapando el pecado que ella suponía, y ahora, ahora que tenía la oportunidad que siempre había querido tener pues solo no podía aprovecharla
Me incorporé y le dije que era suficiente, que no podía, que nada mas sucedería entre nosotros
Ella se molestó conmigo, como no hacerlo, si hasta parecía que para mi era un juego, volvió a colocarse el corpiño y la remerita, con esa mezcla de furia y decepción, por sentirse que en verdad ella no era de mi agrado, y por no se cuantas cosas mas que pasaron en ese momento por su cabeza
Salimos de ese lugar con sus ojos ahogados en lágrimas, y yo sin saber que palabra meter para no arruinar mas la situación, todo era una maldita mierda
Sabía lo que seguía, lo que sucedería, el desprecio eterno de esa jovencita, y mi eterno arrepentimiento por no haber tomado el otro camino, pero como dijera, solo no podía tomar ambas opciones
Hoy cada tanto se de ella por sus padres, por comentarios, pero también por las noticias en lo medios, en la tv, por internet, ella es una modelo que ha tocado la fama, una chica de pasarela, y cada vez que la veo, la mueca macabra del destino se cuela en mis huesos, tuve la oportunidad, y la deje escapar...
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