Tarde gris, llovía muy despacio, aburridos con mi novia mirando la tele. En eso, ella dice “quiero contarte algo”. De la nada, creo que siempre quiso hacerlo y no se animaba. Le contesté que adelante, la escuchaba. Primero quiero saber que no vas a enojarte y segundo que me vas a dejar terminar de hablar. Lo pensé un segundo y dije bueno, sin estar muy convencido de lo que hacía.
Obviamente que de acá no sale nada, júramelo, dijo ella. Yo juré y empezó a hablar.
Yo tenía 19 años cuando me enteré que mi vieja le metía los cuernos a mi viejo. Me enteré porque la vi, la vi con un chico en nuestra casa. El chico habrá tenido mi edad, no creo que haya sido más grande. Yo me escondí y esperé a que terminaran. Pasó un tiempo y mi vieja me preguntó si yo estaba bien, claro que no podía decirle lo que vi. En algún punto me alegraba que mi vieja la pasara bien. A los dos días, la volví a ver pero ahora con otro, mayor al primero y mi vieja la seguía pasando bien, eso se veía. Volvió a preguntarme y creo que empezó a sospechar pero no se dio cuenta que yo la espiaba.
Al mes la veo de nuevo pero algo sucedió, cuando vi con quien estaba, era un hombre que me gustó, parecía de su edad, tenía el cuerpo trabajado, mucho gimnasio, bigote, alto y la verdad una muy buena pija, gruesa no tan grande pero muy gruesa. Tal es así que a mi vieja le costó. Ante esos quejidos yo me excite, me imaginaba esa verga dentro mío y me calenté.
Mi vieja siempre hacía lo mismo, acababan y ella les decía que se fueran, no baja a abrirles. Entonces dije, este es mi momento. Cuando él estuvo abajo, lo encaré. “Te vi con mi mamá” le dije. La cara del hombre daba risa por lo nervioso que se puso. “Si me coges no le cuento a mi viejo” le dije. El hombre sonrió, abrió la puerta y me dijo “vamos”, lo seguí. Ya en el auto, el hombre aceleró y dijo “telo o casa?” Donde quieras le contesté. Me miró y siguió manejando. Terminamos en el centro en un departamento. Subimos por el ascensor y nos besamos, todavía sentía el olor a mi madre. Lo toqué y estaba húmeda, no había dudas que no se bañó. Entramos y lo primero que hice fue llevarlo al sillón, sacarle el pantalón y empezar a chupársela. Sin dudas, sentía el olor a concha de mi madre. Se la chupe como pude, no entraba de lo gruesa, me costaba. Se levantó, se lo notaba excitado, empezó a cogerme la boca y yo con arcadas tratando de frenarlo, pero no había posibilidad de hacerlo. Me levantó, me desnudó y me llevó contra la pared. “Son todas putas en esa familia” cuando lo escuché abrí un poco las piernas y metió su verga en mi concha. Empece a gemir como mi mamá y la recordaba, eso me excitaba. Me cogió sin parar, el también estaba muy excitado y se notaba. La sacó, se sentó en el sillón “a tu mamá también le gusta así, a ver a vos” me senté arriba y empezó a cogerme. “Mmm igual de puta” aceleré el ritmo y veo que su cara se transforma. “Donde la queres? Tu mamá la traga” yo que no paraba de gemir le contesto “yo también la trago”. Salí, se paró y me llenó de leche, espero a que me la trague y se fue al baño. Cuando volvió me dio plata para el taxi.
Obviamente que de acá no sale nada, júramelo, dijo ella. Yo juré y empezó a hablar.
Yo tenía 19 años cuando me enteré que mi vieja le metía los cuernos a mi viejo. Me enteré porque la vi, la vi con un chico en nuestra casa. El chico habrá tenido mi edad, no creo que haya sido más grande. Yo me escondí y esperé a que terminaran. Pasó un tiempo y mi vieja me preguntó si yo estaba bien, claro que no podía decirle lo que vi. En algún punto me alegraba que mi vieja la pasara bien. A los dos días, la volví a ver pero ahora con otro, mayor al primero y mi vieja la seguía pasando bien, eso se veía. Volvió a preguntarme y creo que empezó a sospechar pero no se dio cuenta que yo la espiaba.
Al mes la veo de nuevo pero algo sucedió, cuando vi con quien estaba, era un hombre que me gustó, parecía de su edad, tenía el cuerpo trabajado, mucho gimnasio, bigote, alto y la verdad una muy buena pija, gruesa no tan grande pero muy gruesa. Tal es así que a mi vieja le costó. Ante esos quejidos yo me excite, me imaginaba esa verga dentro mío y me calenté.
Mi vieja siempre hacía lo mismo, acababan y ella les decía que se fueran, no baja a abrirles. Entonces dije, este es mi momento. Cuando él estuvo abajo, lo encaré. “Te vi con mi mamá” le dije. La cara del hombre daba risa por lo nervioso que se puso. “Si me coges no le cuento a mi viejo” le dije. El hombre sonrió, abrió la puerta y me dijo “vamos”, lo seguí. Ya en el auto, el hombre aceleró y dijo “telo o casa?” Donde quieras le contesté. Me miró y siguió manejando. Terminamos en el centro en un departamento. Subimos por el ascensor y nos besamos, todavía sentía el olor a mi madre. Lo toqué y estaba húmeda, no había dudas que no se bañó. Entramos y lo primero que hice fue llevarlo al sillón, sacarle el pantalón y empezar a chupársela. Sin dudas, sentía el olor a concha de mi madre. Se la chupe como pude, no entraba de lo gruesa, me costaba. Se levantó, se lo notaba excitado, empezó a cogerme la boca y yo con arcadas tratando de frenarlo, pero no había posibilidad de hacerlo. Me levantó, me desnudó y me llevó contra la pared. “Son todas putas en esa familia” cuando lo escuché abrí un poco las piernas y metió su verga en mi concha. Empece a gemir como mi mamá y la recordaba, eso me excitaba. Me cogió sin parar, el también estaba muy excitado y se notaba. La sacó, se sentó en el sillón “a tu mamá también le gusta así, a ver a vos” me senté arriba y empezó a cogerme. “Mmm igual de puta” aceleré el ritmo y veo que su cara se transforma. “Donde la queres? Tu mamá la traga” yo que no paraba de gemir le contesto “yo también la trago”. Salí, se paró y me llenó de leche, espero a que me la trague y se fue al baño. Cuando volvió me dio plata para el taxi.
1 comentarios - Confesión
Por supuesto, estoy para ser la putita culona y sumisa de un machito que care