Pasaron pocas semanas hasta que le conté a mí mejor amiga Luciana, que estaba saliendo con Lauti, ella me miraba extrañada y hasta creyendo que la cargaba, mientras yo no podía dejar de sonreír al hablar de el. Su reacción no me agrado para nada, se rió burlándose de mí y de mí novio.
Luciana: Cómo vas a salir con Lautaro, estás loca?
Yo: ¿Por qué me decís eso ? Soy mí mejor amiga, deberías estar feliz por mí.
Luciana: Es que no puedo estarlo, ¿vos lo viste bien ? Podes tener al pibe que vos quieras.
Yo: Por eso, y yo lo quiero a él.
Luciana: Estás loca nena, pensalo bien.
Yo: No tengo nada que pensar, ya me di cuenta que no sos la persona que creía que eras.
Me levanté enfurecida y me fui a sentarme sola al fondo, ese día Lauti faltó porque estaba enfermo y unas lágrimas cayeron por mí mejilla, como no me di cuenta antes la persona que era mí “mejor amiga”?.
Fui a verlo a la casa al salir del colegio, la mamá de él ya sabía, nos bastó poco tiempo para querernos mutuamente, era una persona muy buena, de las que te dan u ofrecen hasta lo que no tienen.
Con un cariño maternal me preguntó que me pasaba, no estaba alegre como siempre y se notaba, solo le dije que me pelee con mí mejor amiga y que no era la persona que creía. “En la vida te vas a llevar muchas decepciones nena, tómalo con calma” fueron sus palabras mientras me abrazo y me beso en la mejilla, me hacían sentir como en casa.Tuve la misma charla con Lauti, él me contuvo abrazándome de una forma que era imposible no sentirme cuidada.
El problema fue cuando a los pocos días Lauti volvió al colegio y en una hora libre que teníamos, Luciana empezó a querer cargarnos por nuestra relación, todos los chicos del curso se nos reían y hasta uno tuvo el coraje de levantarse para acercarse a decirme “Déjalo, no ves lo que es? Vení conmigo, no seas boluda” y al responderle “salí de acá” cometió el grave error de tocarme el pelo, como un tirón. Mí novio se acercó y le dijo tranquilamente “Te espero afuera” mí compañero se rió nervioso pero queriendo aparentar que no, yo no quería que se pelee pero no iba a tener forma de detenerlo.
Al salir la pelea empezó, Lauti ganó por amplia diferencia, pero lo expulsaron del colegio al otro día. Fuimos a mí casa, mis padres estaban y les contamos la situación, ellos sabían que andábamos de novios y nunca dijeron nada. Pero al contarle que a Lauti lo habían expulsado prácticamente mí papá quiso echarlo, él se levantó en silencio y no dijo nada más que “Gracias por todo”. No se podía ir así, y le expliqué a mis papás que era lo que había pasado, fue corriendo para alcanzarlo, lo miro y lo abrazó diciéndole “Gracias”. Como tenía que esperar que termine el año para que otra escuela lo acepte empezó a trabajar con mí papá para ayudar a su familia e iba más seguido a casa, nuestra relación a partir de este momento, cambio para mejor, hasta que llegó un día que pedí permiso a mis padres para que pueda quedarse a dormir, y aceptaron.
Estaba muy nerviosa y ansiosa al mismo tiempo, en otras oportunidades después de hacer el amor había dormido alguna mini siesta en sus fornidos brazos, pero era la primera vez que iba a poder hacerlo toda la noche. Comimos y llegó la hora de irnos todos a acostar, todo era nuevo para ambos, me puse un lindo pijama que se, que aunque el fin no es verme sexy, me hacía lucir muy bien. Él me abrazó y yo me acomode en su pecho viendo una película.
No podía concentrarme en la película, deseaba tener mí mano en su verga, tocarla, sentirla. Acaricié su pecho y panza un rato, después descansé mí mano en su muslo cerca de la entrepierna, el se acomodo un poco hacia adelante y separó un poco las piernas, nos íbamos entendiendo sin hablar ni mirarnos. Ojeaba su entrepierna y notaba un cierto bulto que minutos atrás no estaba, mí cuerpo empezó a prepararse, la vagina se me humedece de a poco y mí boca generaba más saliva de lo normal. No aguantaba más, pero yo tampoco me animaba a romper el hielo en cambio el, si.
L: Agarrala.
Dijo levantando el elástico del short y bóxer juntos, para que pueda meter mí mano. Solo lo mire y metí mí mano derecha, todavía seguía teniendo pelos pero no como antes, eso me calentaba, no entiendo cómo a las chicas le pueden gustar los hombres depilados, el hombre macho tiene que ser así. Le agarre la verga aún medio dormida, un calor recorrió mí cuerpo y sentí tanto placer al hacerlo que gemía bajo cerrando los ojos, la agarre desde la base y aún así como estaba me faltaban al menos 2 dedos para lograr tocar la cabeza. Que pijón tiene mí gordo, por dios.
Lo masturbe despacio, lento y con amor por un buen rato hasta que intente sacarla, él me tuvo que ayudar. Al salir sus dos huevos cayeron encima de su short, pesados, negros y con algo de pelos. Baje suave la cabeza y me propuse darle placer, sin apuro y por todo el tiempo que sea necesario. No soy experta, me tuve que informar mirando algunos videos porno en línea y lo que me faltaba trataba de dejar fluir mí imaginación, su verga tenía un olor fuerte pero no a suciedad, sino de hombre.
Agarre sus testículos los chupe, pase lengua, los olía y los frotaba por mí bello rostro mientras él tenía su mano apoyada en mí cola. “Ponete en 4 de frente a mí, quiero ver tu cara princesa” me derrito cuando me habla diciéndome “princesa, beba o cosas asi”. Obvio que lo hice, pero antes me quedé solo en ropa interior, me puse en 4 y pare bien el culo, lo máximo posible para que mí hombre disfrute la vista.
Me acariciaba, me miraba y disfrutaba, mientras yo feliz lo peteaba y le comía los huevos, tenía mucha saliva en la cara y boca. Agarro mí pera e hizo que me acerque a su boca para besarme, quise limpiarme la saliva pero no me dejó “No te limpies, besame” metió su lengua hasta lo más profundo de mí boca era un beso espectacular, quería volver a chuparle la pija pero puso una mano en mí nalga. Con algo de fuerza me llevó arriba suyo, me prepare para montarlo mientras nos besábamos, su verga estaba en mí entradita, sus dos manos agarraron mis piernas y nalgas para separarlas, me levanto como si fuera una pluma y me dejó caer como si fuera un yunque contra su cuerpo metiéndole la verga hasta el fondo de un solo movimiento, me dolió, si hubiéramos estado solos hubiera gritado como una puta pero no podía, mis padres dormían al lado.
No quería moverme hasta que me pueda acostumbrar por unos segundos pero el me necesitaba y tuve que aguantar que el moviera mí cuerpo por mí. Sosteniéndome del culo me levantaba y bajaba, me atraía a su pecho y después hacia sus pies, hacía que mí cadera de círculos sobre la de el. Toco mí ano, lo rozo, metió una falange “Ay” dije despacito cerca de su boca, metió otra. No me podía terminar de acostumbrar a su verga en mí conchita que ya tenía medio dedo en la cola y encima con unas terribles ganas de acabar, que pocos segundos después, fue realidad. Le acabé la verga de una forma increíble, me arrodille al costado de la cama para chuparle la pija hasta que acabó y lleno mí boca de leche, espesa, caliente, la trague.
Subí a la cama, me acosté en su pecho, yo quería más de hecho había pensado en una sorpresa pero era imposible, mí cuerpo debía descansar.
Yo: Tenía una sorpresa para vos, pero va a ser mejor que te la de mañana, creo que mis papás se van temprano y nos quedamos solos.
L: Quédate tranquila, vamos a descansar. Mañana vemos que pasa.
A la mañana siguiente…
Luciana: Cómo vas a salir con Lautaro, estás loca?
Yo: ¿Por qué me decís eso ? Soy mí mejor amiga, deberías estar feliz por mí.
Luciana: Es que no puedo estarlo, ¿vos lo viste bien ? Podes tener al pibe que vos quieras.
Yo: Por eso, y yo lo quiero a él.
Luciana: Estás loca nena, pensalo bien.
Yo: No tengo nada que pensar, ya me di cuenta que no sos la persona que creía que eras.
Me levanté enfurecida y me fui a sentarme sola al fondo, ese día Lauti faltó porque estaba enfermo y unas lágrimas cayeron por mí mejilla, como no me di cuenta antes la persona que era mí “mejor amiga”?.
Fui a verlo a la casa al salir del colegio, la mamá de él ya sabía, nos bastó poco tiempo para querernos mutuamente, era una persona muy buena, de las que te dan u ofrecen hasta lo que no tienen.
Con un cariño maternal me preguntó que me pasaba, no estaba alegre como siempre y se notaba, solo le dije que me pelee con mí mejor amiga y que no era la persona que creía. “En la vida te vas a llevar muchas decepciones nena, tómalo con calma” fueron sus palabras mientras me abrazo y me beso en la mejilla, me hacían sentir como en casa.Tuve la misma charla con Lauti, él me contuvo abrazándome de una forma que era imposible no sentirme cuidada.
El problema fue cuando a los pocos días Lauti volvió al colegio y en una hora libre que teníamos, Luciana empezó a querer cargarnos por nuestra relación, todos los chicos del curso se nos reían y hasta uno tuvo el coraje de levantarse para acercarse a decirme “Déjalo, no ves lo que es? Vení conmigo, no seas boluda” y al responderle “salí de acá” cometió el grave error de tocarme el pelo, como un tirón. Mí novio se acercó y le dijo tranquilamente “Te espero afuera” mí compañero se rió nervioso pero queriendo aparentar que no, yo no quería que se pelee pero no iba a tener forma de detenerlo.
Al salir la pelea empezó, Lauti ganó por amplia diferencia, pero lo expulsaron del colegio al otro día. Fuimos a mí casa, mis padres estaban y les contamos la situación, ellos sabían que andábamos de novios y nunca dijeron nada. Pero al contarle que a Lauti lo habían expulsado prácticamente mí papá quiso echarlo, él se levantó en silencio y no dijo nada más que “Gracias por todo”. No se podía ir así, y le expliqué a mis papás que era lo que había pasado, fue corriendo para alcanzarlo, lo miro y lo abrazó diciéndole “Gracias”. Como tenía que esperar que termine el año para que otra escuela lo acepte empezó a trabajar con mí papá para ayudar a su familia e iba más seguido a casa, nuestra relación a partir de este momento, cambio para mejor, hasta que llegó un día que pedí permiso a mis padres para que pueda quedarse a dormir, y aceptaron.
Estaba muy nerviosa y ansiosa al mismo tiempo, en otras oportunidades después de hacer el amor había dormido alguna mini siesta en sus fornidos brazos, pero era la primera vez que iba a poder hacerlo toda la noche. Comimos y llegó la hora de irnos todos a acostar, todo era nuevo para ambos, me puse un lindo pijama que se, que aunque el fin no es verme sexy, me hacía lucir muy bien. Él me abrazó y yo me acomode en su pecho viendo una película.
No podía concentrarme en la película, deseaba tener mí mano en su verga, tocarla, sentirla. Acaricié su pecho y panza un rato, después descansé mí mano en su muslo cerca de la entrepierna, el se acomodo un poco hacia adelante y separó un poco las piernas, nos íbamos entendiendo sin hablar ni mirarnos. Ojeaba su entrepierna y notaba un cierto bulto que minutos atrás no estaba, mí cuerpo empezó a prepararse, la vagina se me humedece de a poco y mí boca generaba más saliva de lo normal. No aguantaba más, pero yo tampoco me animaba a romper el hielo en cambio el, si.
L: Agarrala.
Dijo levantando el elástico del short y bóxer juntos, para que pueda meter mí mano. Solo lo mire y metí mí mano derecha, todavía seguía teniendo pelos pero no como antes, eso me calentaba, no entiendo cómo a las chicas le pueden gustar los hombres depilados, el hombre macho tiene que ser así. Le agarre la verga aún medio dormida, un calor recorrió mí cuerpo y sentí tanto placer al hacerlo que gemía bajo cerrando los ojos, la agarre desde la base y aún así como estaba me faltaban al menos 2 dedos para lograr tocar la cabeza. Que pijón tiene mí gordo, por dios.
Lo masturbe despacio, lento y con amor por un buen rato hasta que intente sacarla, él me tuvo que ayudar. Al salir sus dos huevos cayeron encima de su short, pesados, negros y con algo de pelos. Baje suave la cabeza y me propuse darle placer, sin apuro y por todo el tiempo que sea necesario. No soy experta, me tuve que informar mirando algunos videos porno en línea y lo que me faltaba trataba de dejar fluir mí imaginación, su verga tenía un olor fuerte pero no a suciedad, sino de hombre.
Agarre sus testículos los chupe, pase lengua, los olía y los frotaba por mí bello rostro mientras él tenía su mano apoyada en mí cola. “Ponete en 4 de frente a mí, quiero ver tu cara princesa” me derrito cuando me habla diciéndome “princesa, beba o cosas asi”. Obvio que lo hice, pero antes me quedé solo en ropa interior, me puse en 4 y pare bien el culo, lo máximo posible para que mí hombre disfrute la vista.
Me acariciaba, me miraba y disfrutaba, mientras yo feliz lo peteaba y le comía los huevos, tenía mucha saliva en la cara y boca. Agarro mí pera e hizo que me acerque a su boca para besarme, quise limpiarme la saliva pero no me dejó “No te limpies, besame” metió su lengua hasta lo más profundo de mí boca era un beso espectacular, quería volver a chuparle la pija pero puso una mano en mí nalga. Con algo de fuerza me llevó arriba suyo, me prepare para montarlo mientras nos besábamos, su verga estaba en mí entradita, sus dos manos agarraron mis piernas y nalgas para separarlas, me levanto como si fuera una pluma y me dejó caer como si fuera un yunque contra su cuerpo metiéndole la verga hasta el fondo de un solo movimiento, me dolió, si hubiéramos estado solos hubiera gritado como una puta pero no podía, mis padres dormían al lado.
No quería moverme hasta que me pueda acostumbrar por unos segundos pero el me necesitaba y tuve que aguantar que el moviera mí cuerpo por mí. Sosteniéndome del culo me levantaba y bajaba, me atraía a su pecho y después hacia sus pies, hacía que mí cadera de círculos sobre la de el. Toco mí ano, lo rozo, metió una falange “Ay” dije despacito cerca de su boca, metió otra. No me podía terminar de acostumbrar a su verga en mí conchita que ya tenía medio dedo en la cola y encima con unas terribles ganas de acabar, que pocos segundos después, fue realidad. Le acabé la verga de una forma increíble, me arrodille al costado de la cama para chuparle la pija hasta que acabó y lleno mí boca de leche, espesa, caliente, la trague.
Subí a la cama, me acosté en su pecho, yo quería más de hecho había pensado en una sorpresa pero era imposible, mí cuerpo debía descansar.
Yo: Tenía una sorpresa para vos, pero va a ser mejor que te la de mañana, creo que mis papás se van temprano y nos quedamos solos.
L: Quédate tranquila, vamos a descansar. Mañana vemos que pasa.
A la mañana siguiente…
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