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Mariela la despedida: cogida en el baño del trabajo

Pare comprender plenamente este relato debes leer la primera parte , te invito a hacerlo en este link: https://www.poringa.net/posts/relatos/6143003/Mariela-logro-su-objetivo-se-trago-toda-la-verga.html
 
 



Con Mariela seguimos cogiendo en el estudio de radio y en la pensión en que vivía. Mucho sexo, pero no había una relación más allá de eso. Pasaron los meses y ella me anunció algo inesperado: se iba. Como miles de personas del interior de la Argentina partía en busca de un destino económico mejor en Buenos Aires, había hecho los contactos para trabajar en una radio capitalina y comenzaría a estudiar en el ISER. Me alegré por ella, era una bella niña, una hermosa voz, si se esmeraba tendría futuro en “la gran ciudad”.
 
Me dijo que partía el viernes por la noche y que vendría a despedirse de los compañeros de la radio por la tarde, era el turno en que yo trabajaba ese día. Como a las 17hs llegó, el momento de mayor ebullición en la radio: productores, locutores, periodistas, operadores, todos de allá para acá, trabajando; ese día en particular no se por que se reuní el directorio de la empresa. Así que también había secretarias y contadores dando vueltas.
 
Mariela saludó a todos, se despidió de todos y luego vino hacia mi a saludarme. Me reservó para lo último.  “No voy a dejar de saludarte a vos” me dijo con vos pícara, sonreí y la miré acercarse. Se movían sus caderas, sus pechos se adelantaban a ella; bajita como era, alto como soy, podía ver sus tetas desde arriba mostrándose por el escote. Se paró como a un metro mío, abrió la cartera, sacó el lápiz labial se lo pasó, dejando su boca en un rojo intenso, humedeció los labios, me miró con una media sonrisa y vino a darme dos besos en la mejilla. Sentí como en cada uno de mis cachetes dejaba su marca. Parecía que quería decir a toda la radio que era suyo o por lo menos lo había sido hasta ese momento. Me miré en el reflejo del vidrio de estudio, tenía un chupón encada mejilla.
 
Sonreí, la arrinconé detrás de la puerta, para tener cierta privacidad y automáticamente le partí la boca de un beso. Mi pija se puso dura y se la hice sentir en su vientre, mientras le amasaba las tetas sobre la ropa y sentía el gusto de sus labios recién pintados, ella se dejó hacer, su cuerpo quería ser poseído; pero la radio era un hervidero de gente y no parecía posible que tengamos nuestra despedida.
 
La excitación nos pone a todos y a todas, osados y creativos; nos animamos a hacer cosas que si las razonamos no las haríamos. Nos separamos, mi pija estaba dura y quedé pensando que hacer. Ella se fue del estudio a saludar gente. Llamé a un compañero, le pedí que tomara el puesto por unos minutos. Salí hacia la zona de producción y la miré, hice una seña de queme siguiera. No sabía a donde, pero mis pasos me llevaron hacia la zona de gerencia, allí había menos movimiento solo un par de empleados administrativos, pasé de largo y terminé en la zona del directorio en donde tras una gran puerta había una reunión. Me di vuelta ella venía un par de metros atrás, miré el baño del directorio e ingresé, dejando la puerta semi abierta y la luz apagada, instantes después entro ella.

Mariela la despedida: cogida en el baño del trabajo

 
El sanitario era un lugar amplio y lujoso: “el baño de los jefes”, ese lugar inaccesible para el resto de los trabajadores y trabajadoras de la empresa. Techos altos, sanitarios enfrentados, una ducha vidriada, y una ventana alta; más que un baño tenia el tamaño de un dormitorio. Tranqué la puerta, no prendí la luz y la tomé del brazo la besé con calentura. Sin dudarlo nos empezamos a manosear, ella agarraba mi verga dura sobre el pantalón, yo le apretaba el culo y las tetas. CALENTURA TOTAL!!! y desenfrenada. De pronto gimió de placer, como un eco retumbo su voz. Nos quedamos quietos, nos dimos cuenta que nos podrían escuchar. Pasado el momento la tomé de los hombros, la hice agachar para que me chupara la pija como ella sabía hacerlo, quería sentir sus carnosos labios recorriendo mi miembro y dándome placer por última vez. Como una puta, lentamente y mirándome a los ojos desprendió mi cinto, el botón, bajó la cremallera, mi pantalón cayó y Mariela comenzó a chupar mi verga sobre el calzoncillo. Me daba mordisquitos, pasaba la lengua, apoyaba sus labios, todo mientras me miraba con cara de puta. Luego con ambas manos metió la mano bajo mi remera, recorrió el costado de mi torso produciéndome cosquillas, llego al elástico del calzoncillo y lo bajó.
 
 
Como un resorte saltó mi pija y le pegó en la cara, ella sonrió.  Mi pija lucia dura y con la cabeza gomosa por el líquido preseminal. Mariela sacó la lengua y la con punta la pasó por la boquita y saboreo. Eso me produjo un escalofrió que recorrió todo mi cuerpo y despertó mi lado salvaje. No pude contenerme, la tomé de la cabeza con ambas manos y metí la verga de una sola vez hasta el fondo de su boca llegando hasta la garganta. Sorprendida me clavó las uñas en las piernas, pero no me detuve, sentía su respiración en mi vientre, sus arcadas, su falta de aire y su garganta en la cabeza de mí verga. Saqué mi pija toda chorreando de su baba, mientras ella tosía y recuperaba el aire; la miré sus ojos parecían pedir clemencia, pero no la tuve se la volví a meter pero ahora cogiéndole la boca. Quería que sienta, que se lleve de recuerdo mi pija y su gusto en la boca, ella que jugaba a tragársela toda, ahora era mi puta entregada a la que quería penetrar por la boca.

trabajo

 
Luego de un rato de cogerle la boca, di un paso atrás y me regocijé con la vista. Allí estaba Mariela de rodillas con las tetas afuera, hilos de baba colgaban de su boca y mojaban sus pezones, el lápiz labial todo corrido por la cara, dos gotas negras de rímel caían de sus ojos llorosos, daba bocanadas para recuperar el aire mientras tosía. Era una hembra en celo jadeando.
 
La ayudé a pararse, la di vuelta con firmeza, se apoyó en el lavabo y bajé su calza y bombacha a la vez. Su hermoso y redondo culo quedó expuesto para mí, ella abrió las piernas entregándose, metí la mano, su concha era un charco, totalmente mojada hilos de sus líquidos colgaban hacia sus piernas, miré hacia abajo y observé su bombacha totalmente mojada.
 
Yo: Ya tuviste un orgasmo?. -Susurré en su oído.
Mariela: si, dosss…
Yo: y eso que todavía no te cogí. -dije con soberbia de macho.   
Mariela: dale, métemela. -Rogó entre suspiros.

corrientes

 
Desde atrás comencé una lenta paja con mi mano apretando el clítoris, volviendo con los dedos en “V” por sus labios vaginales y rozando el asterisco de su culo. Ida y vuelta. El espejo devolvía una imagen caliente de ambos. En un ambiente donde solo iluminaba una pequeña ventana que permitía una leve claridad,  ella estaba  con las tetas bamboleándose al aire, con su rostro desencajado de placer, el rímel corrido y el labial agrandando su boca, despeinada: una mujer entregada. Yo, detrás como una fiera a punto de devorar su presa, con el pantalón en los tobillos, la pija al aire dura como un palo de quebracho apuntando al cielo, la camisa subida, resoplando de placer, mientras le metía la mano por detrás.
 
Me acomodé, la tomé de la nuca, le hice bajar la cabeza, separé sus nalgas, flexioné mis piernas un poco y comencé a pasar la cabeza de mi verga por la concha buscando el agujero del placer. Quise meterlo lentamente, pero ella se tiró hacia atrás y entró de una al fondo. “Ahhhggg…” se quejó de placer Mariela y su voz resonó con eco en todo el baño; levantó la vista, me miró por el espejo, entendimos que si hacíamos ruido nos descubrirían y habría problemas, le tapé la boca y comencé a cogerla bombeándola duro por la concha.

chaco

 
Esa situación de sumisión de ella y dominación de mi parte: tapándole la boca; cogiéndola de atrás; su rostro reflejado en el espejo, con rímel y labial corrido; luego de recibir una cogída de boca; parada conta el lavabo del baño; semi vestida; era caliente. Someterla me excitaba mucho y a ella también.
Ella mordía la palma de mi mano, y se apoyaba contra el espejo, mientras me miraba a los ojos con cara de puta. No duramos mucho, sentí su concha caliente contraerse, me mordió más fuerte la mano, yo metí mi verga afondo, me quedé quieto mientras sentía como me quemaba y descargué toda mi leche adentro de ella, mientras la tomaba del cuello.  Fue un instante, ambos quedamos paralizados, ella se ablandó, la sostuve, sin sacar mi pija de su concha mientras largaba toda mi leche en su interior.
 

dominacion

Me apoyé sobre su espalda, giró su cabeza y la besé en los labios, mientras salía de adentro de ella. Chorros de leche caían de su concha y manchaban su pantalón y sus piernas. Ella tomó papel higiénico se limpió superficialmente, yo parado con la pija semi flácida la miraba. Mientras se subía la calza me dijo: “me voy a llevar tu leche adentro de la concha”, seguramente observó mi cara de sorpresa y preocupación: “no te preocupes tómo pastillas…jajaja”.
 
Nos vestimos, en la oscuridad, ella se limpió la cara manchada por el rímel corrido, se pintó los labios, se peinó, y se dispúso a salir primera del baño. La tomé del brazo, la giré, puse mi mano en su nuca y le partí la boca de un beso largo y apasionado. Me miró a los ojos, me limpió los labios cariñosamente, me guiño un ojo y me dijo: “no te voy a olvidar”. Fue la última vez que nos vimos en la vida, cuando salí del baño ella ya se había ido de la radio, solo me quedó el recuerdo del gusto de sus labios, que se fue perdiendo con el tiempo.

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2 comentarios - Mariela la despedida: cogida en el baño del trabajo