You are now viewing Poringa in Spanish.
Switch to English

Mi esposa un amigo y yo. Confesión real

Hace un tiempo fuimos mi esposa y yo a visitar a un amigo mío, el vive a una tres horas de la ciudad de donde residimos.

Lo cierto es que ese día llegamos, nos encontramos con mi amigo y nos fuimos a caminar, a conocer el paisaje y él nos mostró algunas cosas de la ciudad, monumentos, playas, etc., nos tomamos unas cervezas artesanales de la zona y decidimos irnos a descansar un poco a su casa.

Lo cierto es que estábamos un poco ebrios, algo “prendidos” como se dice, nos fuimos a la sala y nos sentamos en el sofá a conversar, por azar él quedó al medio de nosotros dos, yo a su derecha y mi esposa a la izquierda. Dentro de la conversación me di cuenta como mi esposa lo miraba, como con deseo, esa cara y mirada de caliente que ponen las mujeres, ella se le iba acercando poco a poco. Cabe destacar que mi pana no es muy guapo ni mucho menos pero hay algo que él tiene con mi esposa, algo que es muy valioso y atractivo para las mujeres, y es: la confianza, nos conocemos desde hace años y además él es un tipo sencillo, medio bohemio (quiere ser cantante o algo así), es un buen tipo la verdad. 

Lo cierto es que la situación de la mirada de mi esposa me calentó muchísimo, por un instante supuse que mi esposa quería trío y me la imaginé mamándoselo a él mientras yo la penetraba. Observé la situación por un tiempo a ver qué más hacía ella, hasta donde llegaría. Ella lo miraba, se tocó el pelo para ponerselo de lado y dejar su cara descubierta hacia mi amigo , cruzó las piernas inclinándose “disimuladamente “ hacia él, mi mente volaba en deseo y satisfacción por las imágenes que me venían a la mente. 

Lo cierto es que él se puso rojo, nervioso, se incomodó, luego se levantó y nos llamó a otra habitación para mostrarnos su equipo de grabación. Y es que es un tipo más bien moderado y no creo que se haya prestado para eso si se lo proponíamos, estoy casi seguro que hubiera dicho que no. 

Pero lo cierto es que quedó todo allí, y yo sinceramente no sé porque siempre he tenido la fantasía de ver a mi esposa tirando con otro, ver cómo la cogen, como goza.

Varias veces le propuse hacer tríos con otros hombres pero se negaba. capaz y esa vez si hubiéramos pasado la noche en casa de mi amigo y le hubieramos dado tiempo a la situación se hubiera dado algo, estoy casi seguro. 

Lo cierto es que con el pasar de los años mi esposa empezó a ir a la iglesia, se volvió más religiosa y bueno perdí las esperanzas de satisfacer mi fantasía de verla coger con otros.

2 comentarios - Mi esposa un amigo y yo. Confesión real