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El albañil (una aventura de mi juventud)

El albañil (una aventura de mi juventud)

CON ESTE RELATO QUIERO COMENZAR UNA SERIE DE AVENTURAS DE JUVENTUD, ESPERO LES AGRADE LA IDEA Y ME LO HAGAN SABER, LEER SUS COMENTARIOS ME MOTIVA A ESCRIBIR MÁS.

Besitos 😘 😘 😘 💋

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Había cumplido los 19 años de edad, mis hormonas eran terribles subidas y bajadas, salía con chicos y aunque en ocasiones terminábamos en la cama casi nadie me complacía de verdad, me quedaba en la mayoría de las veces más cachonda, lo que voy a relatar pasó alguna ocasión cuando un chico me había invitado al cine, la casa en la que vivía con mis padres no estaba lejos de la plaza, caminando como a unos quince minutos.

Era sábado, el chico con el que iba a salir era muy guapo realmente me gustaba era amigo del hermano de una amiga, ya habíamos platicado algunas ocasiones, nos habíamos dado un beso pero nada más.

Decidí llevar un lindo vestido corto, me puse un cachetero chiquito, me arregle el cabello con un maquillaje básico y sencillo, no necesitaba más, a esa edad tenía una piel perfecta, complete con un perfume de durazno que me había regalado mi mamá en mi cumpleaños.

Kevin me estaba esperando ya en la plaza, fuimos por un postre y después a pasear por un parque que estaba junto, ahí me pidió que fuera su novia, le dije que si, después nos fuimos al cine, nos la pasamos en la película beso y beso y como Kevin era algo mano larga se la pasaba manoseando mis piernas, subía a mis tetas y me las rozaba, me estaba poniendo muy cachonda, pero fue casi insoportable cuando llevo su mano a mi entrepierna y acariciaba mi vagina ya húmeda, quería que me tomara ahí mismo, pero era imposible, la calentura ya la tenía en mi cabeza y en todo el cuerpo.

Salimos de la sala, a Kevin le llamo su mamá que fuera a casa rápido que tenían que hacer alguna cosa que no recuerdo, le dije que no se preocupara, que yo regresaba sola, no estaba tan lejos, le llamaría a mi papá para que fuera por mi.

Me quedé un poco molesta, Kevin había encendido la mecha y no sabía cómo apagarla, salí de la plaza, estaba nublado, comenzaba a llover, ya se estaba oscureciendo, pero yo estaba muy caliente, supuse que el viento y el agua fría me calmarian, así que decidí caminar a casa.

Casi llegando a mi casa comenzó la lluvia aún más fuerte estaba yo ya muy mojada, me refugie en una tienda, el vestido que por si sola ya era entallado húmedo se moldeo más a mi cuerpo además como no llevaba sostén se me transparentan los pezones.

"Que rica esta nena" sonó una sucia voz detrás de mi, me asusto un poco cuando me di la vuelta, miré un señor con aspecto descuidado, se veía que era albañil, sus ropas sucias llenas de cemento y tierra, de unos cuarenta años calculaba yo, no se porque y aunque no le respondí nada solo le devolví el sucio cumplido con una sonrisa pícara.

"¿Eres de por aquí cerca muñeca?" Me preguntaba tratando de hacerme conversación, le respondí que si, que vivía a unas dos cuadras de ahí, me dijo que si me podía acompañar, me compartía su sombrilla, no se ni porque acepte pero lo hice, salimos de la tienda muy juntos para podernos cubrir.

"Hueles delicioso muñeca, pocas chicas hermosas se ven por aquí" seguía con sus comentarios, no se que esperaba con decirme eso, pero de alguna manera me gustaban sus cumplidos.

Una cuadra antes de mi casa había una construcción en proceso, me dijo que él trabajaba ahí y que aparte también estaba como velador, ya casi llegando me dijo que si quería me dejaba su sombrilla y mañana se lo devolvía, le dije que si y le di las gracias cuando me lo dio, note que se quedó mirando mis tetas "Uy nena se te ven los pezoncitos está bien ricos como para chuparlos" se dio cuenta que sus comentarios no me molestaban, supongo que por eso se atrevió a decirme tal cosas, su comentario provocó algo en mi, me puso más cachonda de lo que ya estaba no pensaba ya, lo único que dije fue que me gustaría que lo hiciera, el señor se quedó sorprendido "¿De verdad nena me dejarías?" Le dije que si que aprovechará antes de que me arrepintiera, entramos a la construcción subimos al segundo donde el dormía había un catre y un sillón sucio un foco improvisado y una radio.

Me quedé en pie cerca de una barda, fue conmigo, me acaricio la cara, y me tomo de las tetas, le ayude a descubrirlas mis pezones rosaditos estaban erectos y listos para ser chupados, su le gua recorrían mis jóvenes pechos, me hacía gemir, me decía que mi sabor era como de durazno, obvio no había tenido una muñeca como yo nunca entre sus manos y lo notaba me disfrutaba con tanto gusto.

Sus manos fueron directo a mi entre pierna se abrieron paso por mi ropa interior hasta tocar mi vagina ya húmeda con sus dedos ásperos, cada movimiento que él hacía me humedecía más; se detuvo un momento para quitarme por completo el vestido y la ropa interior, me tenía completamente desnuda, para su completo placer.

Se desabrochó el pantalón y saco una verga no tan grande pero si gruesa, era tan y como me imaginaba que la tenían los señores, ya estaba durísima con la punta brillante, me dijo que la tomara y lo masturbara, mi blanca mano contestaba mucho con su miembro, me dijo que me pusiera de rodillas y se la chupara, lo hice y mientras me masturbaba le hacía sexo oral lo mejor que podía, el señor gemía de placer "Eres toda una putita mi muñequita, que rico te comes mi verga" cuando me decía eso, yo succionaba cada vez más fuerte.

"¿Ya quieres que te la meta?" Me preguntó con voz jadeante, le dije que si, me puse en cuatro en su sucio catre, sentí como la punta de su verga acariciaba la entrada a mi coñito hambriento, me tomo de las caderas y me penetro toda, me dolía un poco pero estaba en el cielo, que difenrte se siente la verga de un señor maduro a la de un joven inexperto, sus movimientos aunque lentos eran continuos y fuertes, me hacían sentir toda una hembra, era lo que yo necesitaba, gemía de placer quizá me escuchaba hasta la calle pero ya no me importaba, estaba disfrutando mucho.

Después el señor salió de mi, fue directo al sillón y me dijo que me subiera a él, así fue me acomode para que me pudiera seguir cogiendo delicioso, se movía con maestría, tomando de la cintura y moviéndome a su antojo, me dijo que le diera un poco de mi saliva directo a su boca, no me atrevía a besarlo pero eso sí lo podía hacer, me dijo que mi saliva era dulce, que era todo un bombón, que jamás había tenido una mujer como yo.

Sus movimientos se hicieron cada vez más y más rápidos, me miró a los ojos y me dijo que estaba a punto de terminar, que donde me gustaría le dije que en mis tetas, nos incorporamos me puse de rodillas, el se tomó la verga y comenzó a masturbarse un poco hasta que chorros de semen fueron directo a mis tetas.

Descansamos un poco, me puse el vestido, me arregle un poco le dije que me tenía que ir, me acompaño a la entrada y me prestó su sombrilla, aún llovía fuerte, corri a casa, mis padres estaban en la sala viendo una película, les dije que iría a mi habitación a darme un baño, ya ahí termine por masturbarme, olía los restos de semen del albañil y me encendía más, hasta que tuve un orgasmo delicioso.

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