Hola de San Juan De Los Lagos, Jalisco, México, tengo 33 años, moreno, de complexión normal y etc. Jeje
Mejor dejo una foto para que se de una idea..

Todo empezó un día de descanso en el que andaba bien caliente y hacía tiempo que tenia deseos de saber lo que era tocar y chupar una verga.
Supe de una app llamada Grindr, asi que la descargue y después de un rato encontré a un señor mayor de 43 años, Le escribí y después de platicar un rato quedamos en que nos viéramos y que solo le iba a mamar la verga. antes le confesé que me gustaba ponerme ropa de mi mujer, al cabrón le encantó y hasta él mismo me pidió y escogió cuáles quería que llevara puestas: eran unas tanguitas negras de encaje transparentes. Así que me las puse debajo del pantalón antes de salir.
Llegué a su casa con los nervios de la chingada. Apenas entré, me pareció conocido. Y rapido caí en cuenta que era uno de los amigos de mi suegro, ambos eran maestros de escuela primaria… Eso me puso todavía más nervioso, me temblaban las piernas, pero por suerte no me reconoció, Además, olía a alcohol, estaba tomado al parecer, lo que le daba un aire más dominante y mas cachondo.
Él no perdió tiempo. Se bajó la bragueta y sacó su verga gruesa y medio dura. Me encantó conocer ese pedazo de verga gruesa y larga, creo que de unos 18 cm. Casi al momento de que se la dejo caer y colgando al aire me hinqué para chupársela, pero apenas pude pasar mi lengua por su cabecita cuando me levantó y me dijo:
—¿No te han cogido?…
Le respondí temblando mi voz que no...
Y me contesto:
—yo no quiero que nomás me la mames. Quiero metértela y cogerte bien rico como si fueras mi hembra. ¿Entendiste?
No se porque pero acepté, con el corazón a mil.
Enseguida me llevó a su cuarto. Me hizo hincarme y empecé a chuparle la verga desde los huevos, lamiéndolos bien rico, chupando cada uno mientras sentía cómo se ponían duros, pesados y calientes en mi boca. Subí por toda la verga, metiéndomela hasta la garganta y babeándola. Después me ordenó que me bajara los pantalones. Cuando vio mi culo con las tanguitas negras de encaje, soltó a decir:
—Joder, qué putas nalgas tan ricas y apretadas se te ven con esa tanguita de tu esposa… mira nada más cómo se te marca el culito. Me vas a volver loco… esa tanga te a de quedar mejor que a tu vieja.
Me puse en cuatro sobre la cama y le dije
—Recuerda que es mi primera vez.
Me movió la tanga apenas a un lado y abrió un condón, se lo puso y me la restrego a las nalgas, Uff sentí su verga gruesa, caliente y envuelta presionando contra mi ano. Cuando empezó a empujar, me dolió un chingo. Sentí cómo su cabecita me abría el culo poco a poco, estirándomelo, como si me lo estuviera rompiendo en dos. Era un dolor ardiente y punzante que me hacía apretar los dientes, pero al mismo tiempo me calentaba que seria mi primera vez recibiendo verga. Me quejé y apreté las sábanas, pero él me agarró fuerte de las caderas y siguió metiendo centímetro a centímetro hasta que me la clavó toda.
Empezó a cogerme bien rico: metidas lentas y profundas al principio, sacándola casi completa para volver a empujar con fuerza, haciendo que sus huevos chocaran contra mis nalgas con un sonido húmedo. Me calentaba un chingo, puse mi cabeza en m las sabanas y alcé las nalgas, pude verle esos huevos colgando y golpeándome bien llenos de leche. Mientras me cogía me decía:
—Qué culo tan apretado y caliente tienes, bien que querías esto o no?… te estoy abriendo el culito... cuando reaccióne ya comenzaba a gemir y jadear como si fuera una verdadera hembra —¿Te duele, verdad? Pero te gusta, ¿no?
Yo solo sentía y seguia gimiendo... —Dime que eres mia, que esta nalgas ya son mias, lo decia mientras me las estiraba el hilo hacia arriba presionando asi mi Verga y huevos dentro de la tanga, —es mío decía, — ¿quieres que te coja más duro?…
Yo solo jadeaba asta que.... — ¡Dilo, cabrón! Me comenzó a gritar
—¡Dime que te encanta ser mi hembra!
Yo jadeando entre quejidos y placer:
—Sí, papi… soy tuya… este culito es tuyo… cógeme más duro, por favor papasitoooo, hay siii que rico, uff siii que ricooo …
Después se me la saco y se acostó en la cama y me dijo que lo montara, asi que yo me subí arriba. Me senté despacito en su verga, sintiendo otra vez cómo su cabeza gruesa me abría el culo, Empecé a subír y bajar asta que sin darme cuenta ya rebotaba como puta en celo, subiendo y bajando, dejando que su verga me entrara hasta el fondo y saliera casi toda. Sus huevos calientes me golpeaban las nalgas y la tanga con cada rebote fuerte. Me cogío así un buen rato, agarrándome las caderas y empujando hacia arriba mientras me decía ya muy cachondo:
—Rebota más rico en mi verga, ya eres mia… mírate cómo te sientas sobre mi verga. Este culito ya me pertenece, ¿verdad? Dime que eres mi putita, que quieres que te llene ese culo de mecos… ¡Dilo fuerte, cabrón! ¡Dime que te gusta que te use como mi puta!
Yo, todo sudado, con la verga entrando y saliendo me puse mas caliente y me abrace a su cuello para comenzara besarlo y sentia como su lengua era mas grande y me ganaba a la mía, me la metia toda en mi boca y alli fue que le respondí:
—Sí, papi… soy tu putita… mi culito es tuyo… quiero que me llenes de leche… ¡soy tu hembra, tu mujer!
Entonces me abrazo y se giro quedando yo boca arriba, y en posición de misionero. Me abrió bien las piernas, me levantó las rodillas hasta casi tocarme el pecho y me la metió otra vez, ahora más fuerte y profundo. Las metidas eran brutales: sacaba casi toda la verga y la volvía a clavar hasta el fondo con golpes secos, haciendo que mis nalgas rebotaran y que la tanga se me hundiera entre las nalgas. Sus huevos me golpeaban el culo con cada empujón fuerte y húmedo. Estaba en la dicha y el me cogía con ganas salvajes, mirándome a los ojos me decía:
—Te estoy cogiendo rico mija...¿verdad que si mi putita? Mira cómo la tengo de gruesa y dura, asi te esta entrando toda mi verga… tu agujerito ya es mío, y de nadie mas, te lo voy a dejar abierto y chorreando.
—Dime que eres mi puta, que quieres que te coja todos los días como la perrita que eres… ¡Dilo, cabrón! ¡Dime que te encanta que te use y te llene como mi hembra!
Yo gemía como loca, casi llorando de placer:
—Sí, papi… soy tu puta… mi culito es solo tuyo… cógeme todos los días… ¡soy tu hembra, soy tu mujer! ¡Lléname de leche, por favor!
Y se empezó a venir, pude sentir como se le endureció aun mas y soltó todo llenando el condón
Gracias por leer, en la siguiente parte cuento como me dio sin condon y me llenó de su rica leche.
Mejor dejo una foto para que se de una idea..

Todo empezó un día de descanso en el que andaba bien caliente y hacía tiempo que tenia deseos de saber lo que era tocar y chupar una verga.
Supe de una app llamada Grindr, asi que la descargue y después de un rato encontré a un señor mayor de 43 años, Le escribí y después de platicar un rato quedamos en que nos viéramos y que solo le iba a mamar la verga. antes le confesé que me gustaba ponerme ropa de mi mujer, al cabrón le encantó y hasta él mismo me pidió y escogió cuáles quería que llevara puestas: eran unas tanguitas negras de encaje transparentes. Así que me las puse debajo del pantalón antes de salir.
Llegué a su casa con los nervios de la chingada. Apenas entré, me pareció conocido. Y rapido caí en cuenta que era uno de los amigos de mi suegro, ambos eran maestros de escuela primaria… Eso me puso todavía más nervioso, me temblaban las piernas, pero por suerte no me reconoció, Además, olía a alcohol, estaba tomado al parecer, lo que le daba un aire más dominante y mas cachondo.
Él no perdió tiempo. Se bajó la bragueta y sacó su verga gruesa y medio dura. Me encantó conocer ese pedazo de verga gruesa y larga, creo que de unos 18 cm. Casi al momento de que se la dejo caer y colgando al aire me hinqué para chupársela, pero apenas pude pasar mi lengua por su cabecita cuando me levantó y me dijo:
—¿No te han cogido?…
Le respondí temblando mi voz que no...
Y me contesto:
—yo no quiero que nomás me la mames. Quiero metértela y cogerte bien rico como si fueras mi hembra. ¿Entendiste?
No se porque pero acepté, con el corazón a mil.
Enseguida me llevó a su cuarto. Me hizo hincarme y empecé a chuparle la verga desde los huevos, lamiéndolos bien rico, chupando cada uno mientras sentía cómo se ponían duros, pesados y calientes en mi boca. Subí por toda la verga, metiéndomela hasta la garganta y babeándola. Después me ordenó que me bajara los pantalones. Cuando vio mi culo con las tanguitas negras de encaje, soltó a decir:
—Joder, qué putas nalgas tan ricas y apretadas se te ven con esa tanguita de tu esposa… mira nada más cómo se te marca el culito. Me vas a volver loco… esa tanga te a de quedar mejor que a tu vieja.
Me puse en cuatro sobre la cama y le dije
—Recuerda que es mi primera vez.
Me movió la tanga apenas a un lado y abrió un condón, se lo puso y me la restrego a las nalgas, Uff sentí su verga gruesa, caliente y envuelta presionando contra mi ano. Cuando empezó a empujar, me dolió un chingo. Sentí cómo su cabecita me abría el culo poco a poco, estirándomelo, como si me lo estuviera rompiendo en dos. Era un dolor ardiente y punzante que me hacía apretar los dientes, pero al mismo tiempo me calentaba que seria mi primera vez recibiendo verga. Me quejé y apreté las sábanas, pero él me agarró fuerte de las caderas y siguió metiendo centímetro a centímetro hasta que me la clavó toda.
Empezó a cogerme bien rico: metidas lentas y profundas al principio, sacándola casi completa para volver a empujar con fuerza, haciendo que sus huevos chocaran contra mis nalgas con un sonido húmedo. Me calentaba un chingo, puse mi cabeza en m las sabanas y alcé las nalgas, pude verle esos huevos colgando y golpeándome bien llenos de leche. Mientras me cogía me decía:
—Qué culo tan apretado y caliente tienes, bien que querías esto o no?… te estoy abriendo el culito... cuando reaccióne ya comenzaba a gemir y jadear como si fuera una verdadera hembra —¿Te duele, verdad? Pero te gusta, ¿no?
Yo solo sentía y seguia gimiendo... —Dime que eres mia, que esta nalgas ya son mias, lo decia mientras me las estiraba el hilo hacia arriba presionando asi mi Verga y huevos dentro de la tanga, —es mío decía, — ¿quieres que te coja más duro?…
Yo solo jadeaba asta que.... — ¡Dilo, cabrón! Me comenzó a gritar
—¡Dime que te encanta ser mi hembra!
Yo jadeando entre quejidos y placer:
—Sí, papi… soy tuya… este culito es tuyo… cógeme más duro, por favor papasitoooo, hay siii que rico, uff siii que ricooo …
Después se me la saco y se acostó en la cama y me dijo que lo montara, asi que yo me subí arriba. Me senté despacito en su verga, sintiendo otra vez cómo su cabeza gruesa me abría el culo, Empecé a subír y bajar asta que sin darme cuenta ya rebotaba como puta en celo, subiendo y bajando, dejando que su verga me entrara hasta el fondo y saliera casi toda. Sus huevos calientes me golpeaban las nalgas y la tanga con cada rebote fuerte. Me cogío así un buen rato, agarrándome las caderas y empujando hacia arriba mientras me decía ya muy cachondo:
—Rebota más rico en mi verga, ya eres mia… mírate cómo te sientas sobre mi verga. Este culito ya me pertenece, ¿verdad? Dime que eres mi putita, que quieres que te llene ese culo de mecos… ¡Dilo fuerte, cabrón! ¡Dime que te gusta que te use como mi puta!
Yo, todo sudado, con la verga entrando y saliendo me puse mas caliente y me abrace a su cuello para comenzara besarlo y sentia como su lengua era mas grande y me ganaba a la mía, me la metia toda en mi boca y alli fue que le respondí:
—Sí, papi… soy tu putita… mi culito es tuyo… quiero que me llenes de leche… ¡soy tu hembra, tu mujer!
Entonces me abrazo y se giro quedando yo boca arriba, y en posición de misionero. Me abrió bien las piernas, me levantó las rodillas hasta casi tocarme el pecho y me la metió otra vez, ahora más fuerte y profundo. Las metidas eran brutales: sacaba casi toda la verga y la volvía a clavar hasta el fondo con golpes secos, haciendo que mis nalgas rebotaran y que la tanga se me hundiera entre las nalgas. Sus huevos me golpeaban el culo con cada empujón fuerte y húmedo. Estaba en la dicha y el me cogía con ganas salvajes, mirándome a los ojos me decía:
—Te estoy cogiendo rico mija...¿verdad que si mi putita? Mira cómo la tengo de gruesa y dura, asi te esta entrando toda mi verga… tu agujerito ya es mío, y de nadie mas, te lo voy a dejar abierto y chorreando.
—Dime que eres mi puta, que quieres que te coja todos los días como la perrita que eres… ¡Dilo, cabrón! ¡Dime que te encanta que te use y te llene como mi hembra!
Yo gemía como loca, casi llorando de placer:
—Sí, papi… soy tu puta… mi culito es solo tuyo… cógeme todos los días… ¡soy tu hembra, soy tu mujer! ¡Lléname de leche, por favor!
Y se empezó a venir, pude sentir como se le endureció aun mas y soltó todo llenando el condón
Gracias por leer, en la siguiente parte cuento como me dio sin condon y me llenó de su rica leche.
0 comentarios - Putito por primera vez y mi esposa también alcanzo.