
Siempre mi mujer comenta que su cuerpo le desagrada, que no es lo suficiente atractiva para despertar deseos en otros hombres, y que si bien le agrada la vea yo con deseo, o le sugiera usar lencería pequeña, no deja de incomodarle porque sigue pensando, no es favorable a su figura, y que esta muy lejos el despertar lujuria en hombres de la misma edad o bien mas jóvenes, lo que resultó en usar ropa que cubrían esas piernas y ese culo gordo, que aún oculto es visible a distancia. A pesar de su negativa cada vez que salimos veo como otros hombres voltean a ver su trasero grande firme, como se mece mientras camina, al principio me molestaba un poco, alguna vez que la miraban con mucho deleite si llegué a comentarle a ella ya solos en casa, ella hacia menos lo que le decía sugiriendo eran ideas mías y que solo estaba buscando sexo con ella, por lo que fui dejando de mencionarle cuando veía como volteaban a ver con lujuria y morbo sus piernas, sus caderas su culo gordo y firme. Ha pasado el tiempo y ahora veo como otros hombres siguen comiéndose con la mirada esas nalgas de mi mujer, incluso hasta mas jóvenes que nosotros, ella sigue en su idea que no despierta deseos. Considere era insegura, pero hará unos meses que comenzó a cambiar su ropa interior, solo panties sin costura, o tangas, ella dice que por la ropa formal que debe llevar a su trabajo. Ella es una madura de 41 años gordibuena, generalmente salimos poco juntos, pero hará unos tres meses la acompañe a su plaza favorita la que visita con otros amigos y yo por mi trabajo no puedo ir, en esa visita vi como un joven de pantalón de lino y camisa polo, no le quitaba la mirada a mi mujer, yo viendo todo desde el aparador de la zapatería donde estaba ella pidiendo un modelo de sandalias, ella no me vió, pero vi que notó la mirada del joven de escasos 22 años, y se sonrió con él, siguió probándose zapatillas mostrando sus piernas. Para esto el joven desde el sillón de enfrente no dejaba de voltear a verle las rodillas, tratando de encontrar el momento exacto en qué abría las piernas, buscando su sexo. Ha decir verdad no sé si pudo ver su vagina abultada o algo de vello, pero si vi como a aquel hombre menor se le abultaba la entrepierna, hasta dejar un visible erección bien marcada sobre el lino, fue cuando vi como mi mujer con la mirada baja volteaba a ver la bragueta de aquel joven, mientras se mordía el labio, entre y ella solo se sonrojó, regresamos a casa, no mencioné ni me mencionó nada, oficialmente para ella no es deseable, y solo al llegar a casa fue a ducharse para dormir, entonces mientras estaba bañándose encontré su ropa sobre la cama, y vi como sus pantaletas estaban aún húmedas y rellenas del aroma de su sexo. Así fue como me di cuenta que su confianza en ella misma está creciendo, y que le excita aunque le cause contradicción a lo que piensa, que otros hombres la deseen, fue la primera vez que me di cuenta que se mojó viendo y saboreando el miembro abultado de aquel joven, un miembro que no era el de su esposo. Esta fue mi primera experiencia de conocer lo ardiente que es mi mujer disfrazada de recatada.
0 comentarios - Una esposa madura recatada, una confesión real