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Mi secreto en el supermercado

Buenas noches gente, les vengo a contar una de las mañanas más calientes de mi vida. Hoy madrugué para acompañar a mi mamá a hacer las compras del mes, desgraciadamente se terminó el finde largo y hay que volver a la rutina. Hoy me levanté con una calentura que no me aguantaba. Anoche estuve chateando en Poringa con un par de pajeros que me decían lo puta que era, y me quedé con ganas de acabar como loca. Así que, antes de salir, me metí en el baño, me saqué la tanguita y me puse el vibrador ese que compré online: un huevito rosita, inalámbrico, que se maneja con el celu. Le puse un poco de lubricante bien espeso, que olía a fresas, y me lo empujé adentro de la concha. Entró suave, resbaloso, abriéndose paso entre mis labios hinchados que ya estaban jugosos de pura excitación. Sentí cómo se acomodaba contra mi pared interna, presionando justo en el punto G desde adentro y lo encendí en modo bajo. Un zumbido bajito, como un motorcito travieso, que me hizo gemir bajito mientras me ponía la bombacha de algodón blanco y la calza ajustada negra. “Mmm, boluda, esto va a ser un quilombo”, pensé, pero la adrenalina me tenía la piel erizada.

Preparamos las listas, mi mamá tomó el mate cocido con leche y vainillas que tanto le gusta, y salimos en el auto de papá. Ella charlando de las ofertas del supermercado, yo manejando con las piernas apretadas para que el juguetito no se me saliera. Cada pozo en la calle era una descarga: el vibrador rebotaba adentro, rozándome el clítoris desde dentro, y yo sentía cómo mi concha se empapaba más, el lubricante mezclándose con mis jugos que empezaban a mojar la bombachita. “Hija, ¿por qué hacés esa cara?”, me preguntó mi mamá porque yo fruncía el ceño a cada rato, y yo le sonreí con la voz temblorosa: “Nada, mamá, es por el tránsito nomás”. Pero por dentro era un incendio.

Llegamos al supermercado a las 9:30, hora pico de amas de casa y jubilados. Estacionamos, agarramos el changuito y entramos. Cada paso que daba era una cogida lenta. El vibrador zumbaba constantemente, ahora en modo pulsado porque le subí un toque desde el celu en el bolsillo. Mis pezones se me pusieron duros como piedritas, clavándose en el corpiño push-up, y notaba cómo la calza se me pegaba un poco atrás por la humedad que me chorreaba.

Mientras elegíamos las verduras, veo que mi mamá saluda entusiasmada a sus amigas: la tía Rosa (que en realidad no es mí tía de verdad), una mujer de unos 55 años, tetona y siempre de buen humor, y la vecina Mirta, de 52, flaca pero con un culo que todavía se mantiene firme. “¡Mirá quiénes están!”, dice mi mamá, y nos acercamos. Nos damos besos de saludo, pero justo en ese momento el vibrador pega un pulso fuerte y siento un chorrito caliente saliendo de mi concha, mojando más la bombachita. “¡Qué lindo verlas!”, respondo, riéndome nerviosa. Mi voz sale un poco ronca y aprieto las piernas para no gemir.

Nos ponemos a charlar en el pasillo de las conservas. Ellas hablando del precio de la carne, de las facturas del mes y de la receta de la torta que hicieron el domingo. Yo asentía, pero mi cabeza estaba en mi cajeta: el huevito vibraba sin parar, masajeándome las paredes internas, que se contraían como si me estuvieran cogiendo. Sentía el calor subiendo por mi panza, mis tetas pesadas, los pezones rozando la tela con cada respiración agitada.

De repente la tía Rosa se agacha para agarrar una lata de tomates del estante bajo y yo aprovecho para apretar el celular: máximo. ¡Zaaap! El vibrador explota en vibraciones furiosas, retumbando en mi útero, frotándome todo adentro. Me muerdo el labio, finjo un estornudo. “¡Salud, hija!”, dice mi mamá, y las otras: “¡Salud, nena!”. Yo: “Gracias… uff, ya se siente el cambio de estación”. Pero mis caderas se mueven solitas, un meneíto imperceptible, buscando más presión. Siento el orgasmo armándose: la concha se aprieta alrededor del huevito, succionándolo, y un calor líquido me sube por la espalda.

Marta me toca el brazo mientras me pregunta: “¿Y vos, vas a ir al asado del sábado en lo de los Jinsen o no?”. Su mano cálida en mi piel me dispara. ¡Me vengo! Ahí, parada entre las tres en el medio del supermercado. Mi concha se convulsiona, chorritos de jugo empapando la bombachita hasta que siento que me baja por la pierna izquierda –espero que no se note–. Gimo bajito, disfrazado de tos, las piernas flojas como gelatina. “¡Sí, obvio, si no hay ningún percance!”, respondo con la voz quebrada, mientras olas de placer me sacuden, el clítoris explotando en espasmos. Siento el olor de mi orgasmo fuerte en el aire, pero debe ser más mi imaginación que otra cosa. Dura como diez segundos eternos, mi cara roja, sudor perlando la frente.

Mi mamá sigue empujando el changuito, las amigas se despiden con besos y promesas de llamarse. Yo camino lento al lado de ella, el vibrador todavía zumbando más bajito, mi concha sensible y palpitante. Cuando llegamos al auto, me siento en el asiento, abro un poco las piernas y me corro otra vez, más chiquita pero intensa, frotándome el clítoris por encima de la bombachita mientras mi mamá guarda las bolsas en el baúl.

Llegué a casa, me saqué el jueguito empapado –brillante de mis jugos–, y me lo metí en la boca para probarme: salado, dulce, mío. Me volví a empapar masturbándome en la cama, pensando en las caras de esas mujeres si supieran lo puta que estaba siendo yo en ese momento, rodeada de ellas en el supermercado.


Hola pajeritos cómo están?

Mí amiga está pasando un mal momento con una de sus hijas y para eso creamos un grupo de tel3gram para subir cositas tanto de ella como mías.

Para entrar hay que pagar solamente mil pesos argentinos nada más, la idea es cobrar súper barato y que entre mucha gente y así recaudar lo necesario para el tratamiento.

Se paga solamente UNA VEZ.

Les dejo mí enlace de instagram. Ahí voy a subir más info. Besos 💋

https://www.instagram.com/abbi__sanchez

7 comentarios - Mi secreto en el supermercado

Tatuado40 +1
Q putita divina y q ganas de estar en el super solo viéndote 🤤
Cristhian_XL +1
sos una bomba amor, lo tremendamente pajera que sos me enloquece
danblac +1
Tremenda experiencia... Ese morbo de ser la puta en secreto... Esa adrenalina... Uf, vuela cabezas
leopataonia
Como me.hiciste colentar hdp,.que.lindo esperarte a la.vuelta y chuparte.esa.conchita toda acabada
Buskdor37
que rico cruzarte en el super y meterte mano
leaam
Esta tanga debe valor oro en este momento, me imagino cruzarte en el super y terminar de taparte los agujeritos en el baño