abrazarnos apretando fuertemente nuestros cuerpos.

"El abrazo fue suficiente para que ella comenzara a poner sus manos debajo de mi vestidito, estallando suavemente entre los pliegues de mis bragas. Sus dedos se metieron debajo de la tela y buscaron con avidez el agujero resonante en mi entrepierna. Cuando su inquieta falange encontró refugio en mi hendidura, se hundió delicadamente en mi breve hueco húmedo. Ante la sutileza de su experto manoseo, no pude evitar emitir un gemido de deseo que despertó en mi tía la lascivia más ambiciosa, al comenzar a invadir mi virginal, denunciándome con exquisito sabor, sin que ninguno de los dos dejara de mirar la pantalla. Las escenas calientes de la película continuaron su curso mientras nos abandonábamos cada vez más al juego íntimo que ella había comenzado conmigo. Habiendo llegado al extremo del deseo, mi tía me sugirió:
—Elsi... ¿Por qué no apagamos eso y vamos a mi habitación?. .. ¿Quieres, Linda?
-Sí tía, sería mejor...

Ella apagó el dispositivo y tomó mi mano. Prácticamente subimos corriendo las escaleras hasta llegar a su dormitorio. Ella cerró la puerta desde dentro y me acostó en la cama, presa de la lujuria. Noté que su visión estaba nublada por el deseo y sus movimientos eran casi torpes, porque cuando empezó a quitarse la ropa sus manos temblaban como gelatina. Por supuesto, no pude escapar de la tremenda influencia de las imágenes vistas en la televisión, pues sentí mi respiración tan agitada como si hubiera corrido sin parar por varias calles. Con gestos evidentes que aludían al bramido que sentía, la tía Rebe se quitó toda la ropa hasta que la vi desnuda frente a mí. Arrastrada por el deseo, me llevó en sus brazos mientras me besaba locamente por todo mi cuerpo y me depositaba en la cama. Ella saltó sobre el colchón,abrió mis pequeñas piernas y enterró su hermoso rostro en las intimidades de mi tesoro. Las lenguas que me prodigó esta vez en mi tierna cuquita me sentí mucho más apasionada que todas las anteriores, y aun cuando me di cuenta que les daba mayor fuerza, no me gustaron menos, porque comencé a moverme al ritmo de la cadencia de su rostro frotando contra mi abertura rosada. No había duda de que el contenido de la película la había enojado, porque mi ardiente tía estaba furiosa. Ante tan cálida muestra de pasión pronto experimenté las urgencias del placer; Fue por eso que le dije:No me gustaron menos, porque comencé a moverme al ritmo de la cadencia de su rostro frotando contra mi abertura rosada. No había duda de que el contenido de la película la había enojado, porque mi ardiente tía estaba furiosa. Ante tan cálida muestra de pasión pronto experimenté las urgencias del placer; Fue por eso que le dije:No me gustaron menos, porque comencé a moverme al ritmo de la cadencia de su rostro frotando contra mi abertura rosada. No había duda de que el contenido de la película la había enojado, porque mi ardiente tía estaba furiosa. Ante tan cálida muestra de pasión pronto experimenté las urgencias del placer; Fue por eso que le dije:
"Tía... No puedo soportarlo más... Voy a orinarte en la boca...
Perdida entre mis piernas, ni siquiera me respondió, pero intensificó sus ataques con la lengua dentro de mi mojado. Casi instantáneamente exploté en una tremenda orina que ella bebió con gran gusto sin separar sus labios calientes por un segundo del suculento sándwich que estaba comiendo. Cuando terminó de drenar mis líquidos internos, se levantó y fue a su armario, de donde sacó un tubo de plástico. Cuando regresó a la cama pude ver que era su propio desodorante. Ávida de deseo, me preguntó:
"Linda... Necesito que chupes mi cosita primero... pero cuando te lo digo, separas y pones lentamente esta cosita dentro de mi hendidura... ¿Quieres?
"Sí, claro, tía..." digas lo que digas...

-Bueno, vamos... ya empieza, tengo mucho calor...
Inmediatamente se desplomó en la cama con las piernas bien abiertas, dejando al descubierto su lujoso pubis de exquisita negrura debido a la suave vellosidad que exhibían. Me arrojé sobre él, emulando conmigo sus propias acciones, y comencé a chupar con la boca su hendidura rojiza, que ahora estaba completamente inundada de flujos transparentes. Pronto mi lengua se convirtió en una especie de serpiente ondulada que intentaba entrar e incluso perderse en el pasillo oculto e inundado de las intimidades de mi tía. Así que mantuve mi cabeza metida entre sus piernas bebiendo los jugos vaginales que salían de su ardiente, hasta que me dijo:
— Ahora, bonita, ahora pon esa cosita dentro de mi hendidura... vamos, orino...
Listo para jugar a este juego nuevo y desconocido, tomé el tubo desodorante y lo dirigí hacia la entrada de su vulva abierta. Coloqué la punta redondeada del objeto largo sobre la puerta abierta y comencé a empujar suavemente hacia adentro. Más pronto de lo que pensaba, el tubo entró en el hermoso túnel de mi tía hasta que sólo quedó un pequeño trozo. Cuando la tía Rebe se sintió llena, preguntó ansiosamente:
"Así, bonita... así... Ahora, muévelo hacia los lados lentamente... Ya casi soy yo mismo...muévete... Muévelo con tus manitas.
Agarré la parte posterior del desodorante de plástico con los dedos y comencé a moverlo y revolverlo como ella me había dicho, mientras mis ojos observaban atentamente la forma en que se abría su vulva bajo la presión del tubo. Observé con atención y placer el interior de su cueva que ahora parecía medio rojizo por el efecto del extraño objeto escondido en el fondo de su exquisita hendidura. Durante varios minutos mantuve el regordete dispositivo en movimiento hasta que ella comenzó a gritar fuerte:
— oh... Elsi... Me orino encima... Lo orino encima.... muévelo más rápido.... muévelo más rápido...

Obedecí sus súplicas urgentes y comencé a mover el grueso tubo de un lado a otro mientras ella se descargaba con un fuelle nunca antes visto. Me di cuenta de que el pequeño dispositivo deleitaba a mi tía, lo que me llevó a pensar que no era la primera vez que lo usaba para darse placer. También descubrí que ella disfrutaba mucho más intensamente con esa cosa adentro que cuando la tocaba o chupaba a su conejito. No había duda de que estaba aprendiendo muchas cosas nuevas con los jugos que me enseñó mi tía.
"-Cuando terminé de disfrutar de la fenomenal venida, mi tía regresó a este mundo, diciéndome que le sacara el tubo de plástico poco a poco. Tiré suavemente del objeto hasta sacarlo. Una vez allí no pude evitar llevármelo a la nariz para oler las delicias de la savia que había derramado mi tía, mientras ella me observaba atentamente y una sonrisa de satisfacción emergía en su boca. Ella me dijo:
"¿Te gusta cómo huele, bonito?...
"Oh sí, tía... huele bien... huele como tú... a tu cosita...
— Mmmm.... es delicioso, ¿no?
-Sí... está muy rico... ¿puedo chuparlo tía?
— Oh claro, niña... ve a chuparlo, quiero verte...

Me metí el tubo en la boca y comencé a frotar la lengua alrededor de él. De hecho, el objeto desprendía un olor y un sabor a cuquita; un rico sabor a cosita de mi tía. Lamí y lamí el dispositivo de plástico por todos lados hasta que quedó todo salado. Fue entonces cuando me comentó:
—Elsi... Creo que es hora de que nos pongamos la ropa y bajemos las escaleras.
"Oh tía... ¿Por qué?...
"Porque sí, bonita..." No quiero sorprenderme así.
— Oh no....
"Además, bonita..." Aún no he devuelto la película...
—¿Lo vas a devolver ahora?... ¿No terminaremos de verlo?
— No... no por ahora... en otro momento será.... si lo dejamos aquí, tus padres podrán averiguarlo.... y no quiero eso...
"Está bien... de ninguna manera..."
Nos pusimos la ropa, hicimos la cama y luego bajamos al salón. Una vez allí sacó la película del vídeo y la puso en la funda de cartón. Entonces me dijo:
"Ven...ven conmigo, Elsi.... Te dejaré en la heladería mientras voy a entregar esta cosa.
"Oh, tía... ¿Me comprarías un helado?
"Por supuesto, bonita... ahí me esperarás hasta que regrese... ¿Quieres?
— Sí....."

— Oh mami.... qué cosas tan bonitas hiciste con tu tía... Incluso me gustaría hacerlos también...
-Sí, mi amor... todo estaba delicioso con ella...
"Sí..." Me hubiera gustado conocerla, mami...
— Mmmm... bueno, ella ya está casada y tiene hijos... ya es una persona muy mayor, Cielo Riveros.
"Sí..." Entiendo... ¿Y seguiste jugando con sus otras cosas, mami?
"Claro, bonita... Jugábamos muchas cosas siempre que podíamos.
— Oh mami... Quiero que me muestres todo...
-Sí, Rubicita... Ya te dije que lo haré... pero será entonces cuando termine de contarte la historia... ¿Quieres que sea así?
-Sí, mami...como dices.

La polla casi se me sale del cuerpo por tanto manejo. No había duda de que las confesiones que mi esposa le hizo a Cielo Riveros me hicieron gravitar hacia la tumba. Pero en esos momentos no tenía ni una gota de leche disponible para derramar. Entonces, haciendo la señal acordada a Mirian Caballero, le dije que terminara la sesión de esa noche. Ella, entendiendo perfectamente mis deseos, le dijo al pequeño Cielo Riveros:
"Bueno, bonita... Es hora de irnos a dormir... Tu papá no debería tardar mucho en venir.
"Oh mamita... Quería que siguieras diciéndome...
"Sí, amor, pero será mañana..." por ahora ya ha sido suficiente.
—Está bien mami... ¿Me llevarás a mi cama?
"Sí, bonita..." Vamos, vamos.
Me alejé inmediatamente de allí y bajé las escaleras. Minutos después llegó Mirian Caballero y me abrazó apasionadamente, diciendo:
"Oh Aldo, me siento tan caliente...
— Mmmm... sí, debe ser, amor... pero ya no me queda leche para darte... volverá a ser.
"Lo sé..." No te preocupes... Sé que todo es parte de nuestro acuerdo... pero mañana, mientras estés en la oficina, me desahogaré con el bebé... No tengo elección...
"Sí, bonita..." hazlo... No hay problema... y entonces tendrás que manejarlo por varios días porque quiero que sigas contándole tu historia... uffff, amor... no sabes cómo me hace escuchar todo lo que le cuentas a Cielo Riveros.

"Me lo puedo imaginar...y la verdad es que te envidio tanto que quiero que llegue mi turno... Pero te lo haré saber, cariño, porque quiero que hagas lo mismo después también... Bine?
—Sí, mi vida está de acuerdo en eso, ¿verdad?
"Sí, en eso estaremos de acuerdo, y ahora vámonos a la cama, si no, no querréis levantaros mañana"
-Sí, vamos a dormir, amor.
Llegué a la oficina más tarde de lo habitual. ¡Maldito cabrón! Qué calor anoche. Nos fuimos a la cama al amanecer. De ninguna manera. Me siento completamente desnatado, y no es de extrañar. Las venidas han sido geniales. Me he masturbado como nunca antes lo había hecho. Ni siquiera cuando era adolescente recuerdo haberme masturbado tan intensamente. ¡guau! Todo esto es increíble. Nunca pensé que la historia de la infancia de mi propia esposa me excitaría de esa manera. ¡Cuánta leche he derramado escuchando todo eso! ¡Con qué placer escucho lo que le cuenta a Cielo Riveros! El mismo de Mirian Caballero es genial. Y nunca pensé que escondiera secretos tan indescriptibles.
Son tan calientes y me excitan mucho. No sé cómo no le pregunté antes. Pero me gusta saberlo todo más mientras le cuento a Cielo Riveros en detalle. Le pediré que siga revelándole todo a la chica hasta que termine de sacar sus cosas más ocultas. Necesito saber todo lo que hay en su mente caliente. Todo esto se ve bastante bien. Lo único que no se ve bien es el clima. calor infernal. Pero es verano. El día transcurre como siempre. Papeles y más papeles. ¡Qué mierda! De ninguna manera. Y el calor que no cesa. Las lluvias están tardando demasiado. El calor es insoportable. Es verano. Un verano demasiado caluroso.

Cuando termina el día, salgo de la oficina y me voy a casa. Como me ha pasado en los últimos días, estoy pensando en Cielo Riveros. Su figura infantil me emociona. Recuerdo su imberbe; cuando era niño. Qué linda es mi pequeña niña. Y hace mucho calor. Mi esposa se ha encargado de despertar en ella esos deseos que todas las niñas guardan en sus mentes como si estuvieran dormidas, como elfos agachados. Y siempre están esperando que alguien encienda la mecha para que se desborde y explote como la pólvora. Todo esto que estoy experimentando es tan hermoso y tan diferente. Lo disfruto como ninguna otra cosa. Veo el apartamento a lo lejos. Llego al estacionamiento y estaciono mi auto. Entro a la casa. Todo está mal, como ha sucedido en los últimos días. Mmmm. Seguramente Mirian Caballero me ha preparado otra sorpresa. Pero ya no quiero sorpresas.Lo que quiero es seguir escuchando la historia de mi esposa mientras ella se la cuenta a la niña. Y sobre todo, ver las reacciones de Cielo Riveros. Subo las escaleras con cuidado. La puerta, como siempre, está entreabierta. Sólo lo suficiente. Miro en silencio.
Miro a Mirian Caballero y Cielo Riveros. Mi esposa ya está tocando a la niña. ¡Qué sexy es Mirian Caballero! No hay duda al respecto. Veo que pone un dedo entre su grieta y Cielo Riveros gime. Mi esposa está tan dedicada a lo suyo que la veo perdida en el contacto íntimo. Él ni siquiera me ve. Y lo que quiero es seguir escuchando su historia. Pero tengo que esperar a que ella se dé cuenta de que estoy allí. No quiero que Cielo Riveros sepa que escucho todo lo que le dice Mirian Caballero. Si lo sabe no será lo mismo. Ella tiene que creer que están solos. Observo la carita de la niña que parece contraída por el apretamiento de sus mandíbulas. Parece que pronto estará orinando. Él echa su cabecita hacia atrás. Sí, no hay duda. El momento supremo aún está por llegar.Me doy cuenta que Mirian Caballero mantiene la boca completamente pegada a ella. De repente, desde el centro de la cuquita de mi hija, empiezan a brotar chorros de lluvia dorada. Mirian Caballero bebe los líquidos amarillentos, casi diáfanos. Cuando termina, mi esposa mira a la puerta y finalmente me ve. Inmediatamente cambia de táctica y le dice a la niña:

— Oh hermoso... qué orina tan deliciosa... Me lo bebí todo... ¿Crees?...
—Sí, mami... Lo sé...y no me quedaba nada dentro...
"Muy bien... Muy bien, bonita...y ahora ¿qué más te gustaría hacer, Rubicita?
"No sé mami... lo que quieras enseñarme...
—Perfecto...dime algo.... ¿Quieres que siga contándote mis pequeñas cosas?
— Sí... sí... Me gusta mucho eso mami...
"¿De verdad lo disfrutas, pequeño?"
-Sí, mami... ¿Y te digo algo?... Creo que me gusta escuchar todo lo que me cuentas cuando eras un niño como yo, que hacer cualquier otra cosa...
"¿Tanto, pequeño?...
"Sí..." Por eso quería decirte cuando estemos solos, primero dímelo y luego chupa mi cosita para orinar en tu boca...
— Oh hermoso... A mí también me gustaría...pero debes saber que será un poco difícil...
"¿Difícil?.... ¿Por qué, mami?
"Porque tu papá puede venir..." y sólo quiero decirte esas pequeñas cosas... sólo tú...
"Y no debe saberlo, ¿verdad?"
"No, y nunca se lo digas, ¿de acuerdo?"
—Sí, mami... No te lo diré... Hola mami, ¿y cuándo veremos una película como la que viste con tu tía Rebe?
"¿Uno como el de Blancanieves?....

— Sí... así.... Quiero verlo...
"Sí, amor..." Lo sé... pero tendremos que resolverlo muy bien para que un día cuando tu papá no esté en casa podamos verlo solos... ¿vale?
-Sí...qué bueno... Ojalá sea pronto...
"Sí, bonita..." será pronto... Te lo prometo...
— Pero mami... ¿Por qué no me lo sigues diciendo?.. No puedo esperar a escucharte...
"Sí, bonita..." escúchame atentamente...
"Tanto la tía Rebe como yo nos habíamos convertido voluntariamente en cómplices de nuestros secretos ocultos, que guardábamos de común acuerdo sólo para nosotros dos. A veces mi mamá me preguntaba cosas sobre ella, como si quisiera saber algo. No sé si sospecharía de lo que estábamos haciendo en secreto o si sólo quería asegurarse de ello, pero la verdad es que más a menudo de lo habitual me preguntaba:
"Elsita... ¿y cómo te llevas con tu tía Rebe?
-Bueno mami... ella es muy amable conmigo... por eso la amo tanto.
"La amas mucho, ¿no eres bonita?"
—Sí mami...mucho.

-Pero dime, Elsita... Aparte de llevarte al cine, salir contigo y comprarte dulces y esas cosas... ¿Te hace algo más?
-No lo entiendo, mami...
"Sí, bonita..." Lo que quiero decir es que si él no juega contigo como tú y yo... o de alguna otra manera... ¿Me entiendes?...
— Oh, sí mami... Te entiendo... pero ella no... él nunca me ha hecho nada de eso...
— Mmmm... ¿Me estás diciendo la verdad, Elsi?
-Claro mami... si no te lo diría...
—Bueno, está bien... pero recuerda dos cosas... nunca le digas nada de lo que tú y yo hacemos cuando nos bañamos... y si ella te hiciera algo, dímelo... ¿Está bien?
-Sí, mami...
A partir de ese tipo de preguntas me di cuenta claramente de que mi madre podría sospechar algo y, si no, quería hacerme hablar con sus preguntas curiosas. Pero no quería revelarle nada sobre nosotros por ningún motivo, porque recordaba muy bien lo que mi tía me había dicho que pasaría si mis padres se enteraban. Por otro lado, el fuerte vínculo de complicidad que me unía con la tía Rebe era mucho más fuerte que la relación íntima que tenía con mi mamá y mi papá, porque en el fondo me di cuenta de que me gustaba más hacerlo con la hermana pequeña de mamá que con mis propios padres, aunque a decir verdad siempre lo disfruté todo."

"Por eso quería estar a solas con mi tía todos los días porque sabía que cada vez que teníamos esa oportunidad ella me enseñaba un juego nuevo que me hacía temblar de fiebre. Y a esa edad y siendo una niña tan curiosa, cualquier novedad en la que me iniciaran era fuente de profunda alegría para mí, tanto que cuando pasaban varios días sin poder estar sola con ella me sentía triste y desanimada. Pero la tía Rebe era una joven muy inteligente, y cuando vio que las cosas no se prestaban a enseñarme sus pequeños juegos, buscó crear la ocasión adecuada para mantener mi estado de emoción en el grado que deseaba y, en el proceso, aumentar el stock de nuestro placer mutuo. Una tarde, cuando mis padres entraron a su habitación a tomar una siesta, mi tía me dijo:
—Elsie... Tengo una pequeña sorpresa para ti...
"Oh, tía... Bueno dime qué es. Respondí desesperadamente, sintiendo que estaba tramando algo bueno
— No... No te lo puedo decir aquí... puede ser peligroso...
"¿Y entonces?...
"Ven..." Vamos a la tienda donde te compraré dulces... Te lo diré en el camino...
-Bueno, vamos...
Salimos a la calle y mientras caminábamos me dijo:
—Mira Elsi... Quiero que me acompañes mañana a la casa de un compañero de clase... ¿Te gustaría ir?
"Bueno, sí, claro..." pero tía... no podremos. ..
"¿Sabías que pensarías eso, bonito..." pero no es así... será una sorpresa... Quiero que sea una sorpresa para ti... ¿Te gustaría?
"Sí... sí, tía Rebe... Si es una pequeña sorpresa, llévame contigo...
"Está bien..." Mañana por la tarde le pediré permiso a tu mamá para acompañarme.

La tía Rebe no tuvo ninguna dificultad en obtener permiso de mis padres, así que por la tarde del día siguiente tomamos un taxi y nos dirigimos a un barrio que aparentemente no estaba muy animado. Llegamos a una pequeña casa, donde ya nos esperaba el amigo y compañero de colegio de mi tía. Era una niña de aproximadamente la misma edad que ella, de piel oscura, pero bastante atractiva, aunque no tan atractiva como mi bonita tía. Aunque si tengo que ser sincera lo que más destacaba de su cuerpo era el bonito trasero que mostraba bajo su falda corta. Me di cuenta de que ni siquiera mi tía podía competir con ella en eso.
Al parecer no había nadie en casa y estaba casi segura de que todo estaba muy bien planeado entre los dos. Así que inmediatamente entramos en una pequeña habitación donde solo había una cama individual con sábanas de tela comunes y una pequeña mesa de madera donde la amiga ponía su ropa. Mi tía me la presentó y la niña me acarició la cabeza en señal de saludo, mientras decía:
"Hola... debes ser Elsita... y eres muy bonita... ¿Cómo estás, pequeño?
"Muy bien...
—Eso es bueno... Espero que lo pases bien aquí....
Los dos se sentaron en la cama y la tía Rebe me dijo que primero harían su tarea y luego jugaríamos juntos un rato. Entonces, guiñándome un ojo, dijo:
— Si quieres, Elsie, sal a jugar un rato para que no te aburras y te llamaré cuando terminemos la tarea....
-Sí, tía... Voy a dar un paseo hasta allí...
"Está bien, bonita..." Pero no te alejes demasiado, ¿eh?
"Sí", respondí
Salí de la habitación y comencé a husmear por la casa hasta que encontré la puerta trasera. Lo abrí y de repente me encontré en un patio de tierra que no tenía división, por lo que podía ver la parte trasera de las casas circundantes. Busqué un lugar para sentarme y comencé a observar los árboles y el cielo. El sol todavía brillaba y hacía un poco de calor, porque eran aproximadamente las 6 de la tarde. Distraído como estaba, permanecí en esa forma hasta que algo me llamó la atención en uno de los patios contiguos. Me giré y miré a un hombre que estaba como escondido detrás de un árbol, moviendo las manos. Eso no me habría llamado la atención si no hubiera visto que el hombre mantenía los pantalones a la altura de las rodillas y las manos no dejaban de moverse.

Al principio pensé que tal vez estaba orinando, pero cuando miré más de cerca descubrí que en realidad tenía el pene en las manos y lo estaba masajeando. La visión, por supuesto, despertó mi instinto innato de curiosidad y me propuse observar lo que estaba haciendo. Me pareció, sin embargo, que cuando se dio cuenta de que lo estaba mirando, el hombre se posicionó de tal manera que se puso de lado, tal vez para que yo pudiera ver desde donde estaba sentado todo lo que estaba haciendo. Y así fue realmente.
Vi claramente que tenía el pene muy fijo y que lo tiraba con fuerza hacia arriba y hacia abajo mientras sus piernas estaban medio dobladas. Sin perderme ningún detalle, ni siquiera le quité la vista de encima, lo que al parecer debió complacerle, pues caminando hacia el borde de la tierra sin soltar en absoluto su polla, me ofreció un panorama completo y claro de sus acciones. Noté que el hombre continuaba manipulando a su miembro endurecido, pero sin dejar de mirarme, lo que aparentemente le agradaba y sin duda lo inflamaba.
Como no estaba dispuesto a perderme esa nueva enseñanza, seguí observando todo lo que hacía, hasta que me di cuenta de que cerraba los ojos y comenzaba a gemir muy lentamente, mientras inmensos chorros de un líquido blanco y viscoso comenzaban a salir de su polla de pie que se habían perdido en el suelo. aunque parte de su mano estaba toda embarrada. Cuando terminó de venir, sacudió su pene semiflácido y lo guardó, levantándose los pantalones y los pantalones. Luego salió de allí y entró en la casa de al lado."
"Oh, ¿mamá estaba orinando o qué?...
-Sí, Cielo Riveros... orinó... pero lo hizo igual que tu papá orinó la otra noche... ¿Te acuerdas?
—Oh sí, mamita... y también cuando me despertó esa noche y viniste a mi habitación, ¿verdad?

— Exactamente.... como viste, es un poco como blanco blanco...
-Sí, mami... y hace más calor y parece leche, ¿no?...
"Sí, bonita..." así se dice....
—Oh, mamita... ¿y luego se fue y eso?... ¿no lo volviste a ver?
— No... fue sólo en ese momento cuando estaba solo en el patio....
— Mmm... si... ¿y qué más?
Ya tenía mi pájaro desde afuera y lo apreté con mis manos por la exquisita experiencia que mi esposa le contó a Cielo Riveros. Pero ciertamente no quería llegar tan rápido, así que cuando sentía el anhelo de clímax, lo soltaba y permanecía unos momentos sin tocarlo hasta que la sensación desaparecía, y luego lo sacudía nuevamente con mis manos en una práctica sumamente emocionante y encantadora. Levanté los oídos para seguir escuchando a Mirian Caballero.
"Seguí sentada en el mismo lugar, pero sintiendo una sensación un poco extraña debajo de la falda, especialmente entre mis pequeñas piernas. Después de un rato escuché la voz de la amiga de mi tía que me dijo:
"Ven aquí, Elsie..." hemos terminado...
Me levanté y entré a la casa. Vi que la amiga de mi tía cerró la puerta desde dentro. Caminamos hasta la habitación, donde la tía Rebbe todavía estaba sentada en el borde de la cama, y luego me dijo:

—Elsie... Anita y yo ya hemos terminado el trabajo... Ahora queremos jugar un pequeño juego entre nosotros tres que sé que te gustará, antes de que regrese su mamá...
-Sí, tía Rebe...
"Bueno... te mostraremos un nuevo juego llamado "El Doctor"... Lo que haremos es lo siguiente: Uno de nosotros será el médico y el otro el paciente. El médico examinará a la paciente para saber qué enfermedad tiene... luego cambiaremos los personajes para que los tres lo disfrutemos. ¿Qué dices?
— Oh sí.... Me encantaría, tía Rebe...
"Muy bien, bonita... Sabía que te gustaría... así que, para empezar, Anita será la doctora y tú serás la paciente. Y yo seré la enfermera y ayudaré a Anita con las exploraciones... Bine?..
-Sí, tía... pero dime cómo... porque no sé...
— Sí, lindo.. así será... No te preocupes... Simplemente dejas que todo se haga, ¿no?
-Sí...está bien...
Como ya estaba emocionado por lo que había visto anteriormente en el patio vecino, no me resultó difícil acceder y especialmente cooperar en este nuevo juego que estaba a punto de aprender con ellos. Entonces la tía Rebe me acostó en la cama y su amiga, acercándose a mí, me dijo:
— Dime dónde te duele.... señala el lugar donde sientes la incomodidad, ¿sí linda?
Sin saber en ese momento qué responderle, solo pensé en apuntar mi mano hacia la parte inferior de mi entrepierna, donde más que sentir algún tipo de dolor experimenté un ardor exquisito que hizo que mi pequeña ora amenazara con salir de mí. Anita me abrió las piernas y me dijo inmediatamente:
— Veamos... veamos qué le pasa...
Puso su mano debajo de la tela de mi falda y comenzó a explorar esa región perdida con sus dedos cálidos, lo que provocó un hormigueo intenso y sabroso en mi pelvis sin pelo. Inmediatamente tomó la suave tela de mis pantalones y comenzó a frotar sus dedos sobre mi pubis muy corto. Me permití hacer todo eso ante la ardiente mirada de mi tía, que siguió de cerca y sin perderme ningún detalle las manipulaciones de su amiga sobre mí. Escuché a Anita decirle:
— Enfermera... ayúdame a desnudar al paciente...
—Sí, doctor...
La tía Rebe se acercó a la cama y comenzó a desvestirme hasta que me dejó completamente vestida de cuero. En ese momento ya sentí la necesidad de orinar, pero hice todo lo posible para aguantar para que el juego no terminara tan rápido. Anita, al verme desnuda, no dejó de mirarme con admiración, viendo que yo estaba completamente sin pelo y que unos breves botones de carne empezaban a aparecer en mí. Al parecer ella amaba a las niñas de mi edad, pues descubrí en lo más profundo de sus pupilas un resplandor tan intenso que me emocionó aún más de lo que ya estaba. Pero ver la forma en que actuaba me dio cierta confianza, ya que lo hacía tan lentamente y de una manera tan dulce, que cerrando mis ojitos me abandoné a las tiernas caricias que me prodigaba. Oye cuando la tía Rebe le dijo:
-¿Qué tiene usted, doctor?...
— Mmmm... Creo que tiene algún pequeño problema con su cosita... Tendré que abrirlo para que vea bien...
"¿Quieres que te ayude?"
"Sí..." Por favor, abre sus piernas más para verla más de cerca...
Mi tía asumió la encantadora tarea de abrirme las piernas en forma de V, mientras Anita se subía a la cama y ponía su cara frente a mi mojado. Apartando los pequeños labios de mi vulvita con sus manos, me miró y pasó varios minutos observando la canalita rosada ante sus ojos. Después de la larga auscultación ocular, la amiga de mi tía comentó con voz temblorosa de deseo:
"Oh... pero qué hermosa eres tu cosita, Elsita... Tendré que meter la lengua para saber qué te pasa...
Diciendo y haciendo, inmediatamente se dedicó a la exquisita succión metiendo la punta de su lengua en el intrincado pasillo de mi conejito virgen. Conociendo los secretos que producía la succión del moño por parte de una mujer y que mi propia tía había sido la encargada de mostrármelo, relajé mis extremidades lista para disfrutar al máximo de la cálida caricia, mientras levantaba los brazos al máximo para estar más cómoda. La lengua de Anita entró y salió lentamente de mi hendidura mientras uno de sus dedos tocaba el centro arrugado del mu culo. Esa nueva sensación que tanto amaba me hizo levantar las nalgas para favorecer su toque en el agujero de mi trasero. No queriendo de ninguna manera permanecer al margen de las delicias del momento, la tía Rebbe se subió a la cama y comenzó a frotarme las manoslo que me dio una descarga electrizante y violenta que hizo temblar todo mi cuerpo. La tía Rebe, seguramente atraída por la forma en que aparecían mis axilas sin pelo, se posicionó de tal manera que comenzó a besarme las axilas, pasando de un brazo al otro sin detenerse ni un momento. Esa nueva y rica sensación me provocó un deseo tan intenso que no pude soportarlo más, le dije a Anita:
— Anita... Voy a orinar... Voy a orinarte en la boca....
"Sí, bonita..." orínate... vamos... Vierte toda tu pequeña orina en mi pequeña boca...
Sin dejar de chupar mi temblor, sentí como su dedo meñique entraba al interior de mi culo, explotando en mi primera venida tan abundantemente, que la amiga de mi tía no podía contener los chorros de líquido que mi moño expulsaba dentro de su boca. Mientras tanto, la tía Rebe seguía aferrándose a mis axilas exhalando el olor que desprendían y chupando los jugos sudorosos de esa región especial. Cuando finalmente terminé de orinar, Anita comentó:
"Oh, Elsita... Ten en cuenta que no encontré nada malo contigo... tu enfermedad no es cuidadosa... así que puedes levantarte de la cama...
Obedecí al escuchar a mi tía decirle a su amiga:
-Bueno, Anita... ahora seré la doctora... Elsie será la enfermera y tú serás el paciente...
— Sí. -respondió su amiga con el rostro inflamado de lujuria-
Sin esperar más, Anita se acostó en la cama todavía con la ropa puesta. Fue entonces cuando mi tía le dijo:
— Veamos... dime dónde te duele... dónde sientes esa picazón...
"Aquí abajo, doctor... me pica demasiado..." Me gustaría que me revisaras para ver qué me está pasando...
— Bien.. bueno... pero tendré que quitarle la ropa....
-Sí doctor... hágalo... pero hágalo rápido por favor...
Mi tía, volviéndose para mirarme, me ordenó:
— Enfermera... quítese toda la ropa del paciente...
Me gustó demasiado ese nuevo juego. Fue muy diferente. Nunca lo había hecho antes, y mucho menos con dos mujeres, lo que me causó un placer tan especial que volví a sentir sin saber por qué el delicioso flujo de líquidos bajo mi tierna pelvis. Empecé a quitarle la ropa a Anita hasta que no le quedó nada encima. Luego, a instancias de mi tía, se acostó de nuevo mientras mi tía me señalaba:
— Enfermera... Ahora abra las piernas del paciente.
Me subí a la cama e hice lo que ella me pidió, mientras todavía observaba el triángulo frontal peludo de Anita, que sobresalía enfáticamente entre su entrepierna morena. Pero lo que más atrajo mi mirada fue el culo levantado y la suavidad de sus hermosas nalgas apretadas, donde florecía esa mancha negruzca de su ano, en cuyos contornos oscuros aprecié el nacimiento de una suave y brillante pelusa. La tía Rebe observó durante mucho tiempo la región secreta de su amiga con una mirada llena de una extraña alegría. Cuando mi tía terminó su minucioso trabajo contemplativo, se acercó a la región secreta de Anita y bajando la cara hasta el centro de su hendidura comenzó a lamer este sabroso manjar sin ninguna consideración, mientras yo observaba la gran caricia tocar el interior de mis muslos. Pronto Anita comenzó a emitir una serie de gemidos que demostraban la eficacia del otroEs una mierda tremenda y violenta, hasta que no tuvo más remedio que decirle con gritos ansiosos:
— Yaaa.... Rebeca... Voy a venir.... Voy a entrar en tu boca...
— Sí... tírame tu leche... tíramelo todo... putita... vamos...
Anita se estiró con fuerza, aferrándose a la cara de mi tía, quien metió y sacó la lengua de la oscura y viscosa gruta, mientras comenzaba a gritar y a gritar presa de los spas más brutales. No sabía qué hacer, y recordando lo que mi tía me había hecho antes, levanté la vista para mirar las axilas de su amiga, quien con los brazos levantados exhibía axilas completamente afeitadas, pero no menos hermosas por la oscuridad de su piel. Alentada por la visión que me ofrecía la parte inferior de sus brazos, acerqué mi rostro a ellos, apreciando por primera vez que las axilas de una mujer de piel oscura son mucho más atractivas a la vista que las de piel blanca, ya que muestran ciertos pliegues en esa parte oculta que parecen caminos sutiles trazados con un pincel entrenado. Mientras Anita rebosaba de orgasmos furiosos,Enterré mi nariz en esa deliciosa zona oliendo el aroma especial de sus axilas. Luego comencé a lamer la piel marrón sedosa pasando la lengua por los caminos ya descritos, para luego pasar a la otra axila ennegrecida, hasta que me cansé de oler esa parte especial que ahora descubrí. Anita, cuando terminó de disfrutar del venir y todavía con una mirada perdida, le comentó a mi tía:
"Oh, Rebecca..." qué delicioso... todo esto es tan genial....
"¿Te gustó, amigo mío?"
— Oh sí.... Me encantó...pero sigamos porque no nos queda mucho tiempo....
"Sí", dijo mi tía, "entonces ahora es el turno de Elsie de ser la doctora, y tú serás la enfermera"
"Sí", dije, con la voz temblorosa
La tía Rebe se acostó rápidamente en la cama. Yo, imitando la forma en que habían actuado, le dije a mi tía:
-Muy bien... dime dónde te duele... dime qué sientes...
-Oh, no sé, doctor... Fíjate que siento algo muy caliente ahí abajo...
"¿Entre tus piernas?"
"Sí... ahí mismo...
-Muy bien...tendremos que revisarlo...
Me metí en la cama por enésima vez. No había duda de que este pequeño juego era encantador. Tan bonito y caliente que mis bragas ya estaban experimentando más humedad de la que ya tenían. Fue cuando le dije a Anita:
— Enfermera... quítese toda la ropa del paciente...
La amiga de mi tía comenzó a desvestirla con extrema alegría, mientras una sonrisa de placer y satisfacción bordaba sus labios marrones. Cuando la puso completamente apretada le dije otra vez:
"Ahora... abre las piernas para verlo mejor...
Anita se subió a la cama y apartó ambas piernas, revelando el conocido tesoro de cabello rubio de mi tía. Cuando observé de cerca la magnífica vista que tenía la tía Rebe del triángulo púbico, me hundí sin decir palabra más en los pliegues de su hendidura, abriendo mis labios con mis dedos mientras mi pequeña lengua se abría paso hacia la gruta rosada y fragante. Sabiendo que disfrutaba al máximo de la caricia anal, puse mi dedo en la puerta arrugada de su culo y comencé a hacer movimientos circulares, mientras lo hundía en el hermoso esfínter rosa de su trasero. Mi tía no tardó mucho en empezar a jadear desde el vientre, lo que me impulsó a chuparle el moño con mucha mayor fuerza e intensidad, mientras mi dedo desaparecía por completo perdiéndose dentro de su canal anal. Anita, deseando repetir las escenas de las axilas,levantó los brazos y fue a aferrarse a las axilas de mi tía, quien, al ser de piel blanca, no mostró la curiosa y emocionante vista de sus axilas, pero aún así estaban tan deliciosas al tacto de la lengua. Pronto vi que Anita estaba perdida bajo la piel oculta de las axilas de la tía Rebe, mientras yo seguía chupando con mi habitual dulzura el majestuoso conducto de pelos rubios. Durante largos minutos estuvimos de pie sobre su hermoso cuerpo; yo chupándole la parte inferior con el dedo perdido en el pasillo de su apretado culo, y Anita chupando y bebiendo con gusto el sudor de las axilas blancas de la tía Rebe, hasta que nos anunció con sus propios gritos la irremediable explosión orgásmica que se avecinaba.Pronto vi que Anita estaba perdida bajo la piel oculta de las axilas de la tía Rebe, mientras yo seguía chupando con mi habitual dulzura el majestuoso conducto de pelos rubios. Durante largos minutos estuvimos de pie sobre su hermoso cuerpo; yo chupándole la parte inferior con el dedo perdido en el pasillo de su apretado culo, y Anita chupando y bebiendo con gusto el sudor de las axilas blancas de la tía Rebe, hasta que nos anunció con sus propios gritos la irremediable explosión orgásmica que se avecinaba.Pronto vi que Anita estaba perdida bajo la piel oculta de las axilas de la tía Rebe, mientras yo seguía chupando con mi habitual dulzura el majestuoso conducto de pelos rubios. Durante largos minutos estuvimos de pie sobre su hermoso cuerpo; yo chupándole la parte inferior con el dedo perdido en el pasillo de su apretado culo, y Anita chupando y bebiendo con gusto el sudor de las axilas blancas de la tía Rebe, hasta que nos anunció con sus propios gritos la irremediable explosión orgásmica que se avecinaba.hasta que nos anunció con sus propios gritos la irremediable explosión orgásmica que se avecinaba.hasta que nos anunció con sus propios gritos la irremediable explosión orgásmica que se avecinaba.
— Yaaa.... Elsie.... Voy a orinarte en la boca... Voy a orinar....
Intensifiqué mis movimientos de succión sobre su vulva caliente mientras sentía que su cuerpo temblaba debajo de mi cara. Anita, por su parte, no dejó de besarle las axilas, lo que sin duda aumentó los placeres espasmódicos de su venida, hasta que por fin fue vertido en abundantes efluvios que bebí con la presteza y dedicación con que me lo habían enseñado
“Habiendo terminado la sesión del día y quizás temiendo el regreso de su madre, Anita le dijo a mi tía:
"Oh, Rebecca... Me gustaría hacer lo máximo... pero no podemos continuar, mi mamá no volverá...
"Sí..." Lo sé, amigo mío... Creo que es suficiente por hoy...
-Sí... pero dime Elsita... ¿te gustó el juego de "La Doctora"?...
"Oh sí, Anita... Me gustó mucho...
"Está bien... luego otro día podremos volver a jugar..." ¿Qué opinas?
"Si mi tía me invita, sí..." Respondí, girándome para mirarla
— Oh pero claro, preciosa... ya verás que volveremos a hacerlo con Anita... Ella es muy linda, ¿no?
"Sí... ella es muy linda...
—Gracias, cariño.. Ella respondió: "Pero ahora nos vamos a vestir, porque si mamá viene y nos encuentra así..." ufff.... gritará en el cielo... jejejejejeje...
Inmediatamente los tres procedimos a vestirnos, mientras Anita arreglaba las sábanas de la cama para no dejar huellas del gran juego que habíamos jugado. Recogiendo sus libros de la mesa, la tía Rebbe le comentó a su amiguita:

-Bueno, Annie... es hora de que nos vayamos... "Chau", dijo, besándola en la mejilla
"Chau, mi amigo...
"Adiós, Anita", dije en señal de despedida.
"Oh, ven aquí, linda pequeña... eres adorable..." Cuídate...-comentó, dándome también un beso-
Salimos de allí y pronto subimos al autobús que nos devolvió a casa."
— Oh mami... qué juego tan delicioso el de "La Doctora", ¿no?
"Sí, hermosa... Es un juego realmente delicioso....
"Oh, mamita... Me gustaría que jugáramos eso también...
"Claro, bonita... por supuesto... ten la seguridad de que...
"Pero—" Necesitamos un amigo, ¿no? Cielo Riveros preguntó emocionado
—Sí, por supuesto...pero yo me encargaré de eso... No te apresures...
—Sí, mami....
-Muy bien, pequeño... pero ahora es hora de dormir, porque tu papá no volverá pronto...
— Oh mami... Me gustaría que siguieras diciéndome...

"A mí también me gustaría, Rubicita—" pero por ahora no me conviene... será mañana... Bine?
—Sí, mami...
"Muy bien... Ahora ven aquí y te vestiré para llevarte a tu cama.
Cuando terminé de escuchar esa frase bajé volando las escaleras. Llevaba una polla roja y flácida después de las tremendas venidas que había hecho al escuchar esa parte de la historia de la infancia de mi esposa. Fui al baño y me lavé la polla para deshacerme de la gran cantidad de leche que rezumaba. Había sido otra noche inolvidable. Una noche calurosa. Sí. Tan caluroso como el verano.
Poco después, cuando mi esposa me alcanzó en la sala de estar, casi me quedé dormido por agotamiento. Ella me dijo:
—Oh Aldo... Tengo tanto calor....
"Oh amor... Gracias... Muchas gracias por darme estos momentos...
— Hummm.... Veo que te gustan demasiado ¿no?

-Sí... no tienes idea de cuánto me calientan...
"Oh sí..." Ya veo... Lo malo de todo esto es que no puedo desahogarme...
"No termines, amor... Sé bien que te desahogas con Cielo Riveros....
— Oh, claro... ¿qué estabas esperando?... pero sabes que no es lo mismo.... y también me calienta mucho recordar mi pasado...
— Hmmm... realmente tienes una historia fenomenalmente candente, amor...
— ¿Te gusta?
—Por supuesto que me gusta... Por eso quiero que termines de contarle todo... No quiero perderme nada...
"¿Quieres que siga contándole todo eso a la chica?"
-Sí, cariño... por favor, por favor, complétame... si lo haces, te juro que también haré todo lo que me pidas...
"¿Todo lo que te pido?"
"Sí...todo....
— Hmmm... muy buen Aldo... pero para que conste, este es un pacto entre los dos...
-Lo sé, mujer... Lo sé... Y sabes que lo haré
-Está bien, cariño... pero nos vamos a dormir ahora, es tarde...
Al día siguiente y estando en la oficina, mis pensamientos sólo estaban dedicados a los intensos momentos nocturnos en los que me masturbaba como un loco escuchando la historia de mi esposa a Cielo Riveros. Reconocí que el hecho de esconderme para escuchar la historia de Mirian Caballero producía una especie de fiebre que no conocía. El bramido que sus experiencias provocaron en mí fue tan intenso que realmente no sabía la razón de todo lo que sentía. ¿Fue la forma sutil en que mi esposa solía recrear las aventuras de su infancia? ¿O fue el hecho de que ella me había ocultado sus experiencias cuando era niña lo que ahora descubrí escondido detrás de la puerta? ¿Será que la presencia de Cielo Riveros al escuchar todo esto me inflamó? No lo sabía con seguridad. Pero de lo que estaba seguro era de que no quería que ella terminara de contarle todo eso a la chica por nada del mundoporque me estaba acostumbrando a ser el interlocutor oculto de sus tremendas experiencias eróticas. Cuando llegué a la casa la encontré con las luces apagadas. Subí con cuidado las escaleras hasta llegar al poste de la puerta de la sala principal. Vi que mi esposa y mi hija estaban sentadas en la cama hablando. Esta vez Mirian Caballero me vio de inmediato e inteligentemente procedió a cambiar el curso de la conversación diciéndole a Cielo Riveros:Esta vez Mirian Caballero me vio de inmediato e inteligentemente procedió a cambiar el curso de la conversación diciéndole a Cielo Riveros:Esta vez Mirian Caballero me vio de inmediato e inteligentemente procedió a cambiar el curso de la conversación diciéndole a Cielo Riveros:

"¿Sabes, bonita?... Algún día cuando estemos solos jugaremos algunos de los pequeños juegos que os conté que solía jugar con mi tía...
-Sí, mami... Ya te dije que me gustaría mucho eso...
"Lo sé..." Lo sé...pero lo será cuando lo considere conveniente... ¿Está bien?
"Sí, mami..." pero no me has contado qué pasó después de que tu tía te encontró con tu mami haciendo eso... dime... ¿Cumpliste la promesa que le hiciste a tu madre?
"Oh no... por supuesto que no..."
"¿Por qué no, mami?"
"Bueno, porque si lo hubiera hecho, podría arriesgarme a que mi tía se enojara por querer engañarla..."
-Oh, sí... qué inteligente eras, mami...
"Claro, bonito... tenía que ser...
"Sí, es verdad... además..." Dices que ella se dio cuenta de todo, ¿no?
"Oh, por supuesto, Rubicita... él lo vio todo... así que no pude salirme con la mía mintiendo...
"Sí... si... pero... ¿Y qué pasó después, mami?
"¿Quieres saberlo, pequeño?"
"Sí, mami..." por favor sigue diciéndome...
— Bine.... ascultă:

“Durante dos días tuve que quedarme encerrado en mi habitación por la gripe, y mi madre aprovechó esa circunstancia para ir de noche a ponerme los supositorios. Pero ahora me di cuenta de que antes de empezar el juego se aseguró de que la puerta de mi dormitorio estuviera correctamente cerrada. Estaba claro que no quería otra interrupción tan inesperada como la anterior. Yo, por mi parte, cooperé con gusto en sus manipulaciones anales, disfrutando con amplia y alegría de los placeres de su hurgar dentro de mi pequeño culo, que ahora se había convertido en un doble manoseo cuando otro dedo entró en paralelo en mi canal frontal. La orina que hice fue tremenda; Tanto es así que sentí un terrible deseo de permanecer "enfermo" para que esta fiesta manipuladora no terminara. Pero una noticia no deseada llegó para interrumpir los planes de mi mamá,porque un hermano suyo le informó que mi abuela estaba hospitalizada en un sanatorio por un problema renal. El incidente obligó a mi madre a ausentarse de casa al tercer día, ya que todos los familiares se turnaban entre sí para cuidar a la abuela por la noche. Por eso me comentó:
"Linda... Veo que estás mucho mejor... Por eso tendré que dejarte al cuidado de tu papá.
"¿Por qué, mami?"
"Porque tendré que ir al sanatorio a quedarme con tu abuela..." Ya te dije que está muy enferma...
"Sí..." Lo sé... pero no te apresures, mami... Ya me siento bien...
"Ya veo, Elsi... por eso suspenderé tu medicina... pero de cualquier manera, papá estará pendiente de ti en caso de que te ofrezcan algo...
—Sí, mamá....
"Muy bien... Y ahora te dejo, porque tengo que irme...
"Cuídate, mami..."
"Como no había podido ver a mi tía durante varios días, en el fondo me sentía ansioso por abrazarla y besarla, así que comencé a idear un plan para ir a su habitación por la noche y sorprenderla. Me estaba preparando mentalmente para acercarme a mi tía en su habitación cuando todos estaban dormidos, cuando de repente mi papá entró en mi habitación:

— Hola pequeño.... ¿cómo te sientes hoy?
-Bueno, papá... Me siento mucho mejor...
"Eso es bueno... qué bueno... eso me hace feliz, Elsi..."
"Gracias, papi..."
-Bueno, bonita... sabes que tu mamá estará fuera esta noche... Así que vine a ver qué había en oferta...
— No... nada, papi... Estoy muy bien..
"¿Ya has cenado?"
-Sí... la señora me trajo algo de comer antes de irme...
"Muy bien... De todas formas estaré aquí para cualquier cosa... Pero quiero recomendarte algo, Linda...
— Sí, papi..

"Quédate en tu habitación y no salgas..." No quiero que tengas una recaída... ¿me entiendes?... Será mejor que vaya a verte para saber si todo está bien... dime... ¿Lo harás?
"Sí, papi..."
— Bueno... entonces me voy... y me voy a dormir, me voy...
"Está bien..."
Papá salió de mi habitación y yo me quedé pensando que la mejor manera de que él no se diera cuenta de que me iba a ir a la habitación de mi tía era esperarme hasta que se durmiera. Así que me quedé impaciente hasta que pensé que era hora de salir. Estaba a punto de levantarme de la cama cuando oí pasos en el pasillo, así que tuve que meterme rápidamente bajo las sábanas. Escuché la puerta abrirse y pude ver la cara de papá asomándose, sin entrar a la habitación. Cuando se dio cuenta de que estaba acostado, cerró la puerta y se fue. El acontecimiento inesperado me puso en guardia, por lo que me vi obligado a quedarme en mi habitación por un tiempo. Habiendo considerado que era hora de irme, caminé sigilosamente hacia la puerta, la abrí y miré hacia afuera, viendo que todo estaba en oscuridad. Cerré la puerta con cuidado y fui al dormitorio de mi tía.Estaba a punto de girar el pomo de la puerta para entrar a su habitación cuando ciertos susurros que escuché me hicieron detenerme. Me pareció extraño oír voces dentro, porque sabía que sólo estábamos los tres en casa. ¿Con quién estaba hablando mi tía? Pegué mi oreja a la hoja de madera y comencé a procesar el diálogo, escuchando la suave voz de la tía Rebbe comentar:

-No, Oscar... puede ser peligroso...
-Vamos, Rebecca... tu hermana no vendrá, te lo aseguro...
"¿Y cómo lo sabes?... no puedes estar seguro de ello...
-Bueno, no... pero no creo que venga esta noche... estará de servicio en el sanatorio.
"¿Y si los planes cambian?... No lo sabemos. -comentó mi tía-
—Pero realmente quiero...hace tantos días que no lo hacemos...
"Sí..." Yo también soy como tú... y luego está la chica...
-Sí...pero está bien dormida... Sólo fui a su habitación para asegurarme...
— Bueno, sí... pero él puede despertarse e ir a tu habitación... puede que necesites algo...
"Él no... Le dije que se durmiera y que no se levantara..." insistió mi padre
-Sí, Oscar... pero no estoy tan seguro... Esa chica es muy inteligente y se da cuenta... ¿Te imaginas el problema si lo supiera?
"Lo sé, lo sé... vamos Rebeca... sólo pasará un rato..." Te lo juro...

— Mmm.... está bien... pero tiene que ser rápido...
"Sí...si..."
"-A pesar de mi edad, ya no tenía dudas de lo que pasaba dentro, porque era más que evidente lo que mi tía le hacía a mi papá en secreto a mamá. Fue por esta razón que cuando cesó la conversación pegué uno de mis ojos al ojo de la cerradura, desde donde se podía ver claramente el interior de la habitación. Vi a mi padre y a mi tía abrazarse apasionadamente mientras se desnudaban con una velocidad increíble. Las prendas cayeron al suelo una encima de la otra, mientras sus manos se acariciaban con un deseo irreprimible que atestiguaba la lujuria secreta de sus encuentros ocultos. Pronto se hizo evidente la desnudez de ambos y también la desesperación de acostarse, al ver que mi padre llevaba en sus brazos el delicado y blanco cuerpo de la tía Rebe, quien con los ojos cerrados se dejó llevar por él a su propia cama. Una vez allí,Papá abrió las piernas y las levantó hacia arriba, metiendo ambos pies detrás de las aberturas de la cabecera. De esta manera el cuerpo de mi tía quedó doblado con el culo abierto y de cara al cuerpo sudoroso de mi padre, que ya blandía su tremendo cañón de pie con una de sus manos. Se acomodó apresuradamente entre las extremidades divididas en tijera y colocó la cabeza de su pene enrojecido a la entrada de su majestuosa hendidura que yo conocía tan bien. El lujoso y rubio tesoro de la tía Rebe se abrió con avidez ante la perspectiva de una penetración inminente, que llegó con fuerza ante el ataque de la polla de papá, quien se dejó caer con fuerza sobre ella y hundió su bastón vertical en las profundidades humedecidas de mi tía cachonda. Con ardientes movimientos los dos comenzaron el clásico tambaleo mientras el pene de papá entraba y salía a toda velocidad de esa gruta rosada,que recibió con alegría y placer el trozo de carne caliente hundido hasta la empuñadura en su. Por supuesto que nunca salí del ojo de la cerradura, conteniendo esas escenas inolvidables por primera vez en mi vida; Bueno, debo decir que aunque jugué muchas cosas con mi tía, con mi mamá y con mi propio padre, nunca había visto vivir a un hombre y a una mujer. Era obvio lo que las visiones calientes causaban en los pliegues de mi conejito, quien, temblando de deseo, contrajo lujuria al sentir pasar la clásica baba dentro de mi hendidura. Al no tener otra opción a mano, comencé a tocar el interior de mis muslos insertando un dedo meñique en mi canal secreto, sin dejar de observar el tremendo acoplamiento que ambos me ofrecían. Unos minutos después escuché los ansiosos gemidos de mi tía,quien no pudo silenciar sus sentimientos ante la proximidad del orgasmo y le gritó como loca a mi padre lo que estaba a punto de experimentar:

— Más rápido... más rápido de lo que voy... más rápido... Más
Deseando complacerla y al mismo tiempo aumentar el delirio de sus espasmos, mi padre intensificó sus embestidas hundiendo su polla hinchada con más fuerza y velocidad en el intrincado pasaje abierto, hasta que por fin mi tía explotó en un delicioso sonajero que la hizo desatar las piernas de la cabecera y envolverlas alrededor de la nuca de papá. También sintió los efectos del bramido al descargar furiosamente en el delicioso panecillo de la tía Rebe, quien alegremente recibió la abundante lluvia lechosa apretando el bastón hacia adentro con sus músculos vaginales. Vi que momentos después los dos se quedaron quietos, besándose en la boca con gusto, como si se agradecieran mutuamente por el tremendo momento de calor que se habían prodigado. Como siempre, fue mi tía quien, con su habitual moderación, le dijo a papá:
—Ya Oscar... debes irte ahora... No quiero que tengamos una sorpresa...
"Sí..." respondió, sacándole la polla
Me di cuenta de que era hora de retirarme a mi habitación, así que abandoné mi puesto de observación y entré en mi dormitorio. Al estar arropado en mi cama no podía olvidar esas escenas lujuriosas de sus cuerpos cohabitando con tanta alegría, así que no tuve más remedio que hundir mis dedos nuevamente en los míos con la intención de saciarlos. Creo que oriné varias veces esa noche y luego me quedé dormido por agotamiento."
"Oh mamita... ¿entonces tu papá y tu tía Rebe tuvieron sexo?
"Sí, bonito..." pero no lo supe hasta esa noche cuando sin querer los descubrí...
"Sí..." Debe haber sido muy agradable ver todo eso, ¿verdad?
"Por supuesto, Rubicita... fue más que eso...
— ¿De verdad te gustó observar todo lo que hicieron esa noche, mami?
"Sí..." Fue algo que realmente me encantó, pequeña... no tienes idea de lo sabroso que puede ser...
— Oh mami... Me gustaría verte haciendo eso con mi papá...
"¿De verdad te gustaría?"
"Sí... por supuesto que lo es..."
"Entonces algún día cumpliré tu deseo..." pero tenemos que hacerlo de tal manera que él no lo sepa... así será mejor...
-Sí...como dices mami...pero ¿qué más pasó?
— Déjame seguir diciéndote..

"Sí..."
“Al día siguiente ya me sentía perfectamente bien, así que dejé la cama y me integré a mi vida normal. Fue por eso que cuando conocí a mi tía en la sala, ambos nos abrazamos muy felices de volver a vernos. Ella me dijo:
—Elsie... Necesito que hablemos...
"Sí, tía—¿quieres que hablemos aquí?"
— No... no... será mejor que vengas conmigo... Iremos a la tienda y te compraré unos dulces...
-Sí...vamos...
Salimos a la calle y mientras caminábamos por el camino ella me preguntó:
"Dime, querida mía... ¿Qué dijo tu mamá cuando los pillé haciendo esa noche?
"Oh nada, tía... Él no dijo nada...
"¿En serio?... qué extraño... Pensé que estaba preocupado por eso...
"Bueno, si al principio estabas preocupado..." pero luego recuperó la compostura... Quizás pensó que no te habías dado cuenta...
— ¿Ah, pero claro?... si eran simplemente buenos cuando entré...
"Sí..." Lo sé, tía... pero probablemente no lo crea...
"Está bien..." No hay problema con eso... pero dime algo, Elsie...
-Sí, tía...

— ¿Te gusta que tu mamá te haga eso?
— Oh sí, tía... por supuesto que me gusta... Me siento muy bien cuando me pone el supositorio, pero me siento más hermosa cuando me pone el dedo para que no salga...
"No me mientas, sé muy bien que no sólo te mete el dedo en el culo, sino que también te lo mete en el...
—Oh sí, claro... —aprovecha para ponerme otro delante... y me siento deliciosa, tía...
-Sí, ya veo... y tienes razón, bonita... eso es muy delicioso...
-Sí, tía... Me encanta que me haga eso... Pero dime ¿te molesta que me toque?
— No... no... ¿cómo crees... que ella es tu madre y yo sólo soy tu tía...
-Sí, lo sé... pero ¿quieres que te diga algo?
"Dime...
—Me gusta hacerlo contigo más que con ella...
"Oh... ¿En serio?.... ¿es cierto lo que dices, mi pequeño?

-Sí, tía... No te estoy mintiendo...
-¿Por qué dices eso, Elsie?
"Porque me gusta mucho más estar contigo que con ella..." No niego que disfruto lo que ella me hace... pero los pequeños juegos que me has enseñado son más calientes... más ricos... No sé cómo explicártelo...
"No tengas prisa, querida mía... Te entiendo perfectamente...y me alegro mucho de que me digas que...
"Eso es genial, tía..."
"Pero bueno, Elsie.... Te invité a salir porque quería decirte algo..." Tengo una pequeña sorpresa para ti que sé que te gustará...
"Oh... ¿y qué es?
— Fíjate que mi amiga Anita y yo estamos preparando otra sesión para mañana por la tarde, y quería pedirte que me acompañes... ¿Quieres?
— Oh claro, tía... sí quiero... llevarme...
"Sí, lo haré..." Le pediré permiso a mi hermana.
"Está bien..." Dime tú, ¿no?
"Sí..." Te lo diré...
Debido a las circunstancias no hubo problema para que mi madre me diera permiso para salir con mi tía al día siguiente. Así que tomamos un taxi y nos dirigimos al barrio donde vivía la amiga y amante de la tía Rebe. Tengo la impresión de que prepararon todo con antelación, aprovechando seguramente las largas ausencias de la madre de Anita, porque cuando llegamos a su casa estaba sola. Anita nos recibió con cariño, poniendo especial énfasis en mí, abrazándome tiernamente y sonriéndome constantemente, siendo evidente la alegría y gozo que mi presencia producía en ella. También me di cuenta de que tanto mi tía como su amiga y compañera de escuela tenían una predilección particular por la práctica de la pedofilia, utilizándome

"El abrazo fue suficiente para que ella comenzara a poner sus manos debajo de mi vestidito, estallando suavemente entre los pliegues de mis bragas. Sus dedos se metieron debajo de la tela y buscaron con avidez el agujero resonante en mi entrepierna. Cuando su inquieta falange encontró refugio en mi hendidura, se hundió delicadamente en mi breve hueco húmedo. Ante la sutileza de su experto manoseo, no pude evitar emitir un gemido de deseo que despertó en mi tía la lascivia más ambiciosa, al comenzar a invadir mi virginal, denunciándome con exquisito sabor, sin que ninguno de los dos dejara de mirar la pantalla. Las escenas calientes de la película continuaron su curso mientras nos abandonábamos cada vez más al juego íntimo que ella había comenzado conmigo. Habiendo llegado al extremo del deseo, mi tía me sugirió:
—Elsi... ¿Por qué no apagamos eso y vamos a mi habitación?. .. ¿Quieres, Linda?
-Sí tía, sería mejor...

Ella apagó el dispositivo y tomó mi mano. Prácticamente subimos corriendo las escaleras hasta llegar a su dormitorio. Ella cerró la puerta desde dentro y me acostó en la cama, presa de la lujuria. Noté que su visión estaba nublada por el deseo y sus movimientos eran casi torpes, porque cuando empezó a quitarse la ropa sus manos temblaban como gelatina. Por supuesto, no pude escapar de la tremenda influencia de las imágenes vistas en la televisión, pues sentí mi respiración tan agitada como si hubiera corrido sin parar por varias calles. Con gestos evidentes que aludían al bramido que sentía, la tía Rebe se quitó toda la ropa hasta que la vi desnuda frente a mí. Arrastrada por el deseo, me llevó en sus brazos mientras me besaba locamente por todo mi cuerpo y me depositaba en la cama. Ella saltó sobre el colchón,abrió mis pequeñas piernas y enterró su hermoso rostro en las intimidades de mi tesoro. Las lenguas que me prodigó esta vez en mi tierna cuquita me sentí mucho más apasionada que todas las anteriores, y aun cuando me di cuenta que les daba mayor fuerza, no me gustaron menos, porque comencé a moverme al ritmo de la cadencia de su rostro frotando contra mi abertura rosada. No había duda de que el contenido de la película la había enojado, porque mi ardiente tía estaba furiosa. Ante tan cálida muestra de pasión pronto experimenté las urgencias del placer; Fue por eso que le dije:No me gustaron menos, porque comencé a moverme al ritmo de la cadencia de su rostro frotando contra mi abertura rosada. No había duda de que el contenido de la película la había enojado, porque mi ardiente tía estaba furiosa. Ante tan cálida muestra de pasión pronto experimenté las urgencias del placer; Fue por eso que le dije:No me gustaron menos, porque comencé a moverme al ritmo de la cadencia de su rostro frotando contra mi abertura rosada. No había duda de que el contenido de la película la había enojado, porque mi ardiente tía estaba furiosa. Ante tan cálida muestra de pasión pronto experimenté las urgencias del placer; Fue por eso que le dije:
"Tía... No puedo soportarlo más... Voy a orinarte en la boca...
Perdida entre mis piernas, ni siquiera me respondió, pero intensificó sus ataques con la lengua dentro de mi mojado. Casi instantáneamente exploté en una tremenda orina que ella bebió con gran gusto sin separar sus labios calientes por un segundo del suculento sándwich que estaba comiendo. Cuando terminó de drenar mis líquidos internos, se levantó y fue a su armario, de donde sacó un tubo de plástico. Cuando regresó a la cama pude ver que era su propio desodorante. Ávida de deseo, me preguntó:
"Linda... Necesito que chupes mi cosita primero... pero cuando te lo digo, separas y pones lentamente esta cosita dentro de mi hendidura... ¿Quieres?
"Sí, claro, tía..." digas lo que digas...

-Bueno, vamos... ya empieza, tengo mucho calor...
Inmediatamente se desplomó en la cama con las piernas bien abiertas, dejando al descubierto su lujoso pubis de exquisita negrura debido a la suave vellosidad que exhibían. Me arrojé sobre él, emulando conmigo sus propias acciones, y comencé a chupar con la boca su hendidura rojiza, que ahora estaba completamente inundada de flujos transparentes. Pronto mi lengua se convirtió en una especie de serpiente ondulada que intentaba entrar e incluso perderse en el pasillo oculto e inundado de las intimidades de mi tía. Así que mantuve mi cabeza metida entre sus piernas bebiendo los jugos vaginales que salían de su ardiente, hasta que me dijo:
— Ahora, bonita, ahora pon esa cosita dentro de mi hendidura... vamos, orino...
Listo para jugar a este juego nuevo y desconocido, tomé el tubo desodorante y lo dirigí hacia la entrada de su vulva abierta. Coloqué la punta redondeada del objeto largo sobre la puerta abierta y comencé a empujar suavemente hacia adentro. Más pronto de lo que pensaba, el tubo entró en el hermoso túnel de mi tía hasta que sólo quedó un pequeño trozo. Cuando la tía Rebe se sintió llena, preguntó ansiosamente:
"Así, bonita... así... Ahora, muévelo hacia los lados lentamente... Ya casi soy yo mismo...muévete... Muévelo con tus manitas.
Agarré la parte posterior del desodorante de plástico con los dedos y comencé a moverlo y revolverlo como ella me había dicho, mientras mis ojos observaban atentamente la forma en que se abría su vulva bajo la presión del tubo. Observé con atención y placer el interior de su cueva que ahora parecía medio rojizo por el efecto del extraño objeto escondido en el fondo de su exquisita hendidura. Durante varios minutos mantuve el regordete dispositivo en movimiento hasta que ella comenzó a gritar fuerte:
— oh... Elsi... Me orino encima... Lo orino encima.... muévelo más rápido.... muévelo más rápido...

Obedecí sus súplicas urgentes y comencé a mover el grueso tubo de un lado a otro mientras ella se descargaba con un fuelle nunca antes visto. Me di cuenta de que el pequeño dispositivo deleitaba a mi tía, lo que me llevó a pensar que no era la primera vez que lo usaba para darse placer. También descubrí que ella disfrutaba mucho más intensamente con esa cosa adentro que cuando la tocaba o chupaba a su conejito. No había duda de que estaba aprendiendo muchas cosas nuevas con los jugos que me enseñó mi tía.
"-Cuando terminé de disfrutar de la fenomenal venida, mi tía regresó a este mundo, diciéndome que le sacara el tubo de plástico poco a poco. Tiré suavemente del objeto hasta sacarlo. Una vez allí no pude evitar llevármelo a la nariz para oler las delicias de la savia que había derramado mi tía, mientras ella me observaba atentamente y una sonrisa de satisfacción emergía en su boca. Ella me dijo:
"¿Te gusta cómo huele, bonito?...
"Oh sí, tía... huele bien... huele como tú... a tu cosita...
— Mmmm.... es delicioso, ¿no?
-Sí... está muy rico... ¿puedo chuparlo tía?
— Oh claro, niña... ve a chuparlo, quiero verte...

Me metí el tubo en la boca y comencé a frotar la lengua alrededor de él. De hecho, el objeto desprendía un olor y un sabor a cuquita; un rico sabor a cosita de mi tía. Lamí y lamí el dispositivo de plástico por todos lados hasta que quedó todo salado. Fue entonces cuando me comentó:
—Elsi... Creo que es hora de que nos pongamos la ropa y bajemos las escaleras.
"Oh tía... ¿Por qué?...
"Porque sí, bonita..." No quiero sorprenderme así.
— Oh no....
"Además, bonita..." Aún no he devuelto la película...
—¿Lo vas a devolver ahora?... ¿No terminaremos de verlo?
— No... no por ahora... en otro momento será.... si lo dejamos aquí, tus padres podrán averiguarlo.... y no quiero eso...
"Está bien... de ninguna manera..."
Nos pusimos la ropa, hicimos la cama y luego bajamos al salón. Una vez allí sacó la película del vídeo y la puso en la funda de cartón. Entonces me dijo:
"Ven...ven conmigo, Elsi.... Te dejaré en la heladería mientras voy a entregar esta cosa.
"Oh, tía... ¿Me comprarías un helado?
"Por supuesto, bonita... ahí me esperarás hasta que regrese... ¿Quieres?
— Sí....."

— Oh mami.... qué cosas tan bonitas hiciste con tu tía... Incluso me gustaría hacerlos también...
-Sí, mi amor... todo estaba delicioso con ella...
"Sí..." Me hubiera gustado conocerla, mami...
— Mmmm... bueno, ella ya está casada y tiene hijos... ya es una persona muy mayor, Cielo Riveros.
"Sí..." Entiendo... ¿Y seguiste jugando con sus otras cosas, mami?
"Claro, bonita... Jugábamos muchas cosas siempre que podíamos.
— Oh mami... Quiero que me muestres todo...
-Sí, Rubicita... Ya te dije que lo haré... pero será entonces cuando termine de contarte la historia... ¿Quieres que sea así?
-Sí, mami...como dices.

La polla casi se me sale del cuerpo por tanto manejo. No había duda de que las confesiones que mi esposa le hizo a Cielo Riveros me hicieron gravitar hacia la tumba. Pero en esos momentos no tenía ni una gota de leche disponible para derramar. Entonces, haciendo la señal acordada a Mirian Caballero, le dije que terminara la sesión de esa noche. Ella, entendiendo perfectamente mis deseos, le dijo al pequeño Cielo Riveros:
"Bueno, bonita... Es hora de irnos a dormir... Tu papá no debería tardar mucho en venir.
"Oh mamita... Quería que siguieras diciéndome...
"Sí, amor, pero será mañana..." por ahora ya ha sido suficiente.
—Está bien mami... ¿Me llevarás a mi cama?
"Sí, bonita..." Vamos, vamos.
Me alejé inmediatamente de allí y bajé las escaleras. Minutos después llegó Mirian Caballero y me abrazó apasionadamente, diciendo:
"Oh Aldo, me siento tan caliente...
— Mmmm... sí, debe ser, amor... pero ya no me queda leche para darte... volverá a ser.
"Lo sé..." No te preocupes... Sé que todo es parte de nuestro acuerdo... pero mañana, mientras estés en la oficina, me desahogaré con el bebé... No tengo elección...
"Sí, bonita..." hazlo... No hay problema... y entonces tendrás que manejarlo por varios días porque quiero que sigas contándole tu historia... uffff, amor... no sabes cómo me hace escuchar todo lo que le cuentas a Cielo Riveros.

"Me lo puedo imaginar...y la verdad es que te envidio tanto que quiero que llegue mi turno... Pero te lo haré saber, cariño, porque quiero que hagas lo mismo después también... Bine?
—Sí, mi vida está de acuerdo en eso, ¿verdad?
"Sí, en eso estaremos de acuerdo, y ahora vámonos a la cama, si no, no querréis levantaros mañana"
-Sí, vamos a dormir, amor.
Llegué a la oficina más tarde de lo habitual. ¡Maldito cabrón! Qué calor anoche. Nos fuimos a la cama al amanecer. De ninguna manera. Me siento completamente desnatado, y no es de extrañar. Las venidas han sido geniales. Me he masturbado como nunca antes lo había hecho. Ni siquiera cuando era adolescente recuerdo haberme masturbado tan intensamente. ¡guau! Todo esto es increíble. Nunca pensé que la historia de la infancia de mi propia esposa me excitaría de esa manera. ¡Cuánta leche he derramado escuchando todo eso! ¡Con qué placer escucho lo que le cuenta a Cielo Riveros! El mismo de Mirian Caballero es genial. Y nunca pensé que escondiera secretos tan indescriptibles.
Son tan calientes y me excitan mucho. No sé cómo no le pregunté antes. Pero me gusta saberlo todo más mientras le cuento a Cielo Riveros en detalle. Le pediré que siga revelándole todo a la chica hasta que termine de sacar sus cosas más ocultas. Necesito saber todo lo que hay en su mente caliente. Todo esto se ve bastante bien. Lo único que no se ve bien es el clima. calor infernal. Pero es verano. El día transcurre como siempre. Papeles y más papeles. ¡Qué mierda! De ninguna manera. Y el calor que no cesa. Las lluvias están tardando demasiado. El calor es insoportable. Es verano. Un verano demasiado caluroso.

Cuando termina el día, salgo de la oficina y me voy a casa. Como me ha pasado en los últimos días, estoy pensando en Cielo Riveros. Su figura infantil me emociona. Recuerdo su imberbe; cuando era niño. Qué linda es mi pequeña niña. Y hace mucho calor. Mi esposa se ha encargado de despertar en ella esos deseos que todas las niñas guardan en sus mentes como si estuvieran dormidas, como elfos agachados. Y siempre están esperando que alguien encienda la mecha para que se desborde y explote como la pólvora. Todo esto que estoy experimentando es tan hermoso y tan diferente. Lo disfruto como ninguna otra cosa. Veo el apartamento a lo lejos. Llego al estacionamiento y estaciono mi auto. Entro a la casa. Todo está mal, como ha sucedido en los últimos días. Mmmm. Seguramente Mirian Caballero me ha preparado otra sorpresa. Pero ya no quiero sorpresas.Lo que quiero es seguir escuchando la historia de mi esposa mientras ella se la cuenta a la niña. Y sobre todo, ver las reacciones de Cielo Riveros. Subo las escaleras con cuidado. La puerta, como siempre, está entreabierta. Sólo lo suficiente. Miro en silencio.
Miro a Mirian Caballero y Cielo Riveros. Mi esposa ya está tocando a la niña. ¡Qué sexy es Mirian Caballero! No hay duda al respecto. Veo que pone un dedo entre su grieta y Cielo Riveros gime. Mi esposa está tan dedicada a lo suyo que la veo perdida en el contacto íntimo. Él ni siquiera me ve. Y lo que quiero es seguir escuchando su historia. Pero tengo que esperar a que ella se dé cuenta de que estoy allí. No quiero que Cielo Riveros sepa que escucho todo lo que le dice Mirian Caballero. Si lo sabe no será lo mismo. Ella tiene que creer que están solos. Observo la carita de la niña que parece contraída por el apretamiento de sus mandíbulas. Parece que pronto estará orinando. Él echa su cabecita hacia atrás. Sí, no hay duda. El momento supremo aún está por llegar.Me doy cuenta que Mirian Caballero mantiene la boca completamente pegada a ella. De repente, desde el centro de la cuquita de mi hija, empiezan a brotar chorros de lluvia dorada. Mirian Caballero bebe los líquidos amarillentos, casi diáfanos. Cuando termina, mi esposa mira a la puerta y finalmente me ve. Inmediatamente cambia de táctica y le dice a la niña:

— Oh hermoso... qué orina tan deliciosa... Me lo bebí todo... ¿Crees?...
—Sí, mami... Lo sé...y no me quedaba nada dentro...
"Muy bien... Muy bien, bonita...y ahora ¿qué más te gustaría hacer, Rubicita?
"No sé mami... lo que quieras enseñarme...
—Perfecto...dime algo.... ¿Quieres que siga contándote mis pequeñas cosas?
— Sí... sí... Me gusta mucho eso mami...
"¿De verdad lo disfrutas, pequeño?"
-Sí, mami... ¿Y te digo algo?... Creo que me gusta escuchar todo lo que me cuentas cuando eras un niño como yo, que hacer cualquier otra cosa...
"¿Tanto, pequeño?...
"Sí..." Por eso quería decirte cuando estemos solos, primero dímelo y luego chupa mi cosita para orinar en tu boca...
— Oh hermoso... A mí también me gustaría...pero debes saber que será un poco difícil...
"¿Difícil?.... ¿Por qué, mami?
"Porque tu papá puede venir..." y sólo quiero decirte esas pequeñas cosas... sólo tú...
"Y no debe saberlo, ¿verdad?"
"No, y nunca se lo digas, ¿de acuerdo?"
—Sí, mami... No te lo diré... Hola mami, ¿y cuándo veremos una película como la que viste con tu tía Rebe?
"¿Uno como el de Blancanieves?....

— Sí... así.... Quiero verlo...
"Sí, amor..." Lo sé... pero tendremos que resolverlo muy bien para que un día cuando tu papá no esté en casa podamos verlo solos... ¿vale?
-Sí...qué bueno... Ojalá sea pronto...
"Sí, bonita..." será pronto... Te lo prometo...
— Pero mami... ¿Por qué no me lo sigues diciendo?.. No puedo esperar a escucharte...
"Sí, bonita..." escúchame atentamente...
"Tanto la tía Rebe como yo nos habíamos convertido voluntariamente en cómplices de nuestros secretos ocultos, que guardábamos de común acuerdo sólo para nosotros dos. A veces mi mamá me preguntaba cosas sobre ella, como si quisiera saber algo. No sé si sospecharía de lo que estábamos haciendo en secreto o si sólo quería asegurarse de ello, pero la verdad es que más a menudo de lo habitual me preguntaba:
"Elsita... ¿y cómo te llevas con tu tía Rebe?
-Bueno mami... ella es muy amable conmigo... por eso la amo tanto.
"La amas mucho, ¿no eres bonita?"
—Sí mami...mucho.

-Pero dime, Elsita... Aparte de llevarte al cine, salir contigo y comprarte dulces y esas cosas... ¿Te hace algo más?
-No lo entiendo, mami...
"Sí, bonita..." Lo que quiero decir es que si él no juega contigo como tú y yo... o de alguna otra manera... ¿Me entiendes?...
— Oh, sí mami... Te entiendo... pero ella no... él nunca me ha hecho nada de eso...
— Mmmm... ¿Me estás diciendo la verdad, Elsi?
-Claro mami... si no te lo diría...
—Bueno, está bien... pero recuerda dos cosas... nunca le digas nada de lo que tú y yo hacemos cuando nos bañamos... y si ella te hiciera algo, dímelo... ¿Está bien?
-Sí, mami...
A partir de ese tipo de preguntas me di cuenta claramente de que mi madre podría sospechar algo y, si no, quería hacerme hablar con sus preguntas curiosas. Pero no quería revelarle nada sobre nosotros por ningún motivo, porque recordaba muy bien lo que mi tía me había dicho que pasaría si mis padres se enteraban. Por otro lado, el fuerte vínculo de complicidad que me unía con la tía Rebe era mucho más fuerte que la relación íntima que tenía con mi mamá y mi papá, porque en el fondo me di cuenta de que me gustaba más hacerlo con la hermana pequeña de mamá que con mis propios padres, aunque a decir verdad siempre lo disfruté todo."

"Por eso quería estar a solas con mi tía todos los días porque sabía que cada vez que teníamos esa oportunidad ella me enseñaba un juego nuevo que me hacía temblar de fiebre. Y a esa edad y siendo una niña tan curiosa, cualquier novedad en la que me iniciaran era fuente de profunda alegría para mí, tanto que cuando pasaban varios días sin poder estar sola con ella me sentía triste y desanimada. Pero la tía Rebe era una joven muy inteligente, y cuando vio que las cosas no se prestaban a enseñarme sus pequeños juegos, buscó crear la ocasión adecuada para mantener mi estado de emoción en el grado que deseaba y, en el proceso, aumentar el stock de nuestro placer mutuo. Una tarde, cuando mis padres entraron a su habitación a tomar una siesta, mi tía me dijo:
—Elsie... Tengo una pequeña sorpresa para ti...
"Oh, tía... Bueno dime qué es. Respondí desesperadamente, sintiendo que estaba tramando algo bueno
— No... No te lo puedo decir aquí... puede ser peligroso...
"¿Y entonces?...
"Ven..." Vamos a la tienda donde te compraré dulces... Te lo diré en el camino...
-Bueno, vamos...
Salimos a la calle y mientras caminábamos me dijo:
—Mira Elsi... Quiero que me acompañes mañana a la casa de un compañero de clase... ¿Te gustaría ir?
"Bueno, sí, claro..." pero tía... no podremos. ..
"¿Sabías que pensarías eso, bonito..." pero no es así... será una sorpresa... Quiero que sea una sorpresa para ti... ¿Te gustaría?
"Sí... sí, tía Rebe... Si es una pequeña sorpresa, llévame contigo...
"Está bien..." Mañana por la tarde le pediré permiso a tu mamá para acompañarme.

La tía Rebe no tuvo ninguna dificultad en obtener permiso de mis padres, así que por la tarde del día siguiente tomamos un taxi y nos dirigimos a un barrio que aparentemente no estaba muy animado. Llegamos a una pequeña casa, donde ya nos esperaba el amigo y compañero de colegio de mi tía. Era una niña de aproximadamente la misma edad que ella, de piel oscura, pero bastante atractiva, aunque no tan atractiva como mi bonita tía. Aunque si tengo que ser sincera lo que más destacaba de su cuerpo era el bonito trasero que mostraba bajo su falda corta. Me di cuenta de que ni siquiera mi tía podía competir con ella en eso.
Al parecer no había nadie en casa y estaba casi segura de que todo estaba muy bien planeado entre los dos. Así que inmediatamente entramos en una pequeña habitación donde solo había una cama individual con sábanas de tela comunes y una pequeña mesa de madera donde la amiga ponía su ropa. Mi tía me la presentó y la niña me acarició la cabeza en señal de saludo, mientras decía:
"Hola... debes ser Elsita... y eres muy bonita... ¿Cómo estás, pequeño?
"Muy bien...
—Eso es bueno... Espero que lo pases bien aquí....
Los dos se sentaron en la cama y la tía Rebe me dijo que primero harían su tarea y luego jugaríamos juntos un rato. Entonces, guiñándome un ojo, dijo:
— Si quieres, Elsie, sal a jugar un rato para que no te aburras y te llamaré cuando terminemos la tarea....
-Sí, tía... Voy a dar un paseo hasta allí...
"Está bien, bonita..." Pero no te alejes demasiado, ¿eh?
"Sí", respondí
Salí de la habitación y comencé a husmear por la casa hasta que encontré la puerta trasera. Lo abrí y de repente me encontré en un patio de tierra que no tenía división, por lo que podía ver la parte trasera de las casas circundantes. Busqué un lugar para sentarme y comencé a observar los árboles y el cielo. El sol todavía brillaba y hacía un poco de calor, porque eran aproximadamente las 6 de la tarde. Distraído como estaba, permanecí en esa forma hasta que algo me llamó la atención en uno de los patios contiguos. Me giré y miré a un hombre que estaba como escondido detrás de un árbol, moviendo las manos. Eso no me habría llamado la atención si no hubiera visto que el hombre mantenía los pantalones a la altura de las rodillas y las manos no dejaban de moverse.

Al principio pensé que tal vez estaba orinando, pero cuando miré más de cerca descubrí que en realidad tenía el pene en las manos y lo estaba masajeando. La visión, por supuesto, despertó mi instinto innato de curiosidad y me propuse observar lo que estaba haciendo. Me pareció, sin embargo, que cuando se dio cuenta de que lo estaba mirando, el hombre se posicionó de tal manera que se puso de lado, tal vez para que yo pudiera ver desde donde estaba sentado todo lo que estaba haciendo. Y así fue realmente.
Vi claramente que tenía el pene muy fijo y que lo tiraba con fuerza hacia arriba y hacia abajo mientras sus piernas estaban medio dobladas. Sin perderme ningún detalle, ni siquiera le quité la vista de encima, lo que al parecer debió complacerle, pues caminando hacia el borde de la tierra sin soltar en absoluto su polla, me ofreció un panorama completo y claro de sus acciones. Noté que el hombre continuaba manipulando a su miembro endurecido, pero sin dejar de mirarme, lo que aparentemente le agradaba y sin duda lo inflamaba.
Como no estaba dispuesto a perderme esa nueva enseñanza, seguí observando todo lo que hacía, hasta que me di cuenta de que cerraba los ojos y comenzaba a gemir muy lentamente, mientras inmensos chorros de un líquido blanco y viscoso comenzaban a salir de su polla de pie que se habían perdido en el suelo. aunque parte de su mano estaba toda embarrada. Cuando terminó de venir, sacudió su pene semiflácido y lo guardó, levantándose los pantalones y los pantalones. Luego salió de allí y entró en la casa de al lado."
"Oh, ¿mamá estaba orinando o qué?...
-Sí, Cielo Riveros... orinó... pero lo hizo igual que tu papá orinó la otra noche... ¿Te acuerdas?
—Oh sí, mamita... y también cuando me despertó esa noche y viniste a mi habitación, ¿verdad?

— Exactamente.... como viste, es un poco como blanco blanco...
-Sí, mami... y hace más calor y parece leche, ¿no?...
"Sí, bonita..." así se dice....
—Oh, mamita... ¿y luego se fue y eso?... ¿no lo volviste a ver?
— No... fue sólo en ese momento cuando estaba solo en el patio....
— Mmm... si... ¿y qué más?
Ya tenía mi pájaro desde afuera y lo apreté con mis manos por la exquisita experiencia que mi esposa le contó a Cielo Riveros. Pero ciertamente no quería llegar tan rápido, así que cuando sentía el anhelo de clímax, lo soltaba y permanecía unos momentos sin tocarlo hasta que la sensación desaparecía, y luego lo sacudía nuevamente con mis manos en una práctica sumamente emocionante y encantadora. Levanté los oídos para seguir escuchando a Mirian Caballero.
"Seguí sentada en el mismo lugar, pero sintiendo una sensación un poco extraña debajo de la falda, especialmente entre mis pequeñas piernas. Después de un rato escuché la voz de la amiga de mi tía que me dijo:
"Ven aquí, Elsie..." hemos terminado...
Me levanté y entré a la casa. Vi que la amiga de mi tía cerró la puerta desde dentro. Caminamos hasta la habitación, donde la tía Rebbe todavía estaba sentada en el borde de la cama, y luego me dijo:

—Elsie... Anita y yo ya hemos terminado el trabajo... Ahora queremos jugar un pequeño juego entre nosotros tres que sé que te gustará, antes de que regrese su mamá...
-Sí, tía Rebe...
"Bueno... te mostraremos un nuevo juego llamado "El Doctor"... Lo que haremos es lo siguiente: Uno de nosotros será el médico y el otro el paciente. El médico examinará a la paciente para saber qué enfermedad tiene... luego cambiaremos los personajes para que los tres lo disfrutemos. ¿Qué dices?
— Oh sí.... Me encantaría, tía Rebe...
"Muy bien, bonita... Sabía que te gustaría... así que, para empezar, Anita será la doctora y tú serás la paciente. Y yo seré la enfermera y ayudaré a Anita con las exploraciones... Bine?..
-Sí, tía... pero dime cómo... porque no sé...
— Sí, lindo.. así será... No te preocupes... Simplemente dejas que todo se haga, ¿no?
-Sí...está bien...
Como ya estaba emocionado por lo que había visto anteriormente en el patio vecino, no me resultó difícil acceder y especialmente cooperar en este nuevo juego que estaba a punto de aprender con ellos. Entonces la tía Rebe me acostó en la cama y su amiga, acercándose a mí, me dijo:
— Dime dónde te duele.... señala el lugar donde sientes la incomodidad, ¿sí linda?
Sin saber en ese momento qué responderle, solo pensé en apuntar mi mano hacia la parte inferior de mi entrepierna, donde más que sentir algún tipo de dolor experimenté un ardor exquisito que hizo que mi pequeña ora amenazara con salir de mí. Anita me abrió las piernas y me dijo inmediatamente:
— Veamos... veamos qué le pasa...
Puso su mano debajo de la tela de mi falda y comenzó a explorar esa región perdida con sus dedos cálidos, lo que provocó un hormigueo intenso y sabroso en mi pelvis sin pelo. Inmediatamente tomó la suave tela de mis pantalones y comenzó a frotar sus dedos sobre mi pubis muy corto. Me permití hacer todo eso ante la ardiente mirada de mi tía, que siguió de cerca y sin perderme ningún detalle las manipulaciones de su amiga sobre mí. Escuché a Anita decirle:
— Enfermera... ayúdame a desnudar al paciente...
—Sí, doctor...
La tía Rebe se acercó a la cama y comenzó a desvestirme hasta que me dejó completamente vestida de cuero. En ese momento ya sentí la necesidad de orinar, pero hice todo lo posible para aguantar para que el juego no terminara tan rápido. Anita, al verme desnuda, no dejó de mirarme con admiración, viendo que yo estaba completamente sin pelo y que unos breves botones de carne empezaban a aparecer en mí. Al parecer ella amaba a las niñas de mi edad, pues descubrí en lo más profundo de sus pupilas un resplandor tan intenso que me emocionó aún más de lo que ya estaba. Pero ver la forma en que actuaba me dio cierta confianza, ya que lo hacía tan lentamente y de una manera tan dulce, que cerrando mis ojitos me abandoné a las tiernas caricias que me prodigaba. Oye cuando la tía Rebe le dijo:
-¿Qué tiene usted, doctor?...
— Mmmm... Creo que tiene algún pequeño problema con su cosita... Tendré que abrirlo para que vea bien...
"¿Quieres que te ayude?"
"Sí..." Por favor, abre sus piernas más para verla más de cerca...
Mi tía asumió la encantadora tarea de abrirme las piernas en forma de V, mientras Anita se subía a la cama y ponía su cara frente a mi mojado. Apartando los pequeños labios de mi vulvita con sus manos, me miró y pasó varios minutos observando la canalita rosada ante sus ojos. Después de la larga auscultación ocular, la amiga de mi tía comentó con voz temblorosa de deseo:
"Oh... pero qué hermosa eres tu cosita, Elsita... Tendré que meter la lengua para saber qué te pasa...
Diciendo y haciendo, inmediatamente se dedicó a la exquisita succión metiendo la punta de su lengua en el intrincado pasillo de mi conejito virgen. Conociendo los secretos que producía la succión del moño por parte de una mujer y que mi propia tía había sido la encargada de mostrármelo, relajé mis extremidades lista para disfrutar al máximo de la cálida caricia, mientras levantaba los brazos al máximo para estar más cómoda. La lengua de Anita entró y salió lentamente de mi hendidura mientras uno de sus dedos tocaba el centro arrugado del mu culo. Esa nueva sensación que tanto amaba me hizo levantar las nalgas para favorecer su toque en el agujero de mi trasero. No queriendo de ninguna manera permanecer al margen de las delicias del momento, la tía Rebbe se subió a la cama y comenzó a frotarme las manoslo que me dio una descarga electrizante y violenta que hizo temblar todo mi cuerpo. La tía Rebe, seguramente atraída por la forma en que aparecían mis axilas sin pelo, se posicionó de tal manera que comenzó a besarme las axilas, pasando de un brazo al otro sin detenerse ni un momento. Esa nueva y rica sensación me provocó un deseo tan intenso que no pude soportarlo más, le dije a Anita:
— Anita... Voy a orinar... Voy a orinarte en la boca....
"Sí, bonita..." orínate... vamos... Vierte toda tu pequeña orina en mi pequeña boca...
Sin dejar de chupar mi temblor, sentí como su dedo meñique entraba al interior de mi culo, explotando en mi primera venida tan abundantemente, que la amiga de mi tía no podía contener los chorros de líquido que mi moño expulsaba dentro de su boca. Mientras tanto, la tía Rebe seguía aferrándose a mis axilas exhalando el olor que desprendían y chupando los jugos sudorosos de esa región especial. Cuando finalmente terminé de orinar, Anita comentó:
"Oh, Elsita... Ten en cuenta que no encontré nada malo contigo... tu enfermedad no es cuidadosa... así que puedes levantarte de la cama...
Obedecí al escuchar a mi tía decirle a su amiga:
-Bueno, Anita... ahora seré la doctora... Elsie será la enfermera y tú serás el paciente...
— Sí. -respondió su amiga con el rostro inflamado de lujuria-
Sin esperar más, Anita se acostó en la cama todavía con la ropa puesta. Fue entonces cuando mi tía le dijo:
— Veamos... dime dónde te duele... dónde sientes esa picazón...
"Aquí abajo, doctor... me pica demasiado..." Me gustaría que me revisaras para ver qué me está pasando...
— Bien.. bueno... pero tendré que quitarle la ropa....
-Sí doctor... hágalo... pero hágalo rápido por favor...
Mi tía, volviéndose para mirarme, me ordenó:
— Enfermera... quítese toda la ropa del paciente...
Me gustó demasiado ese nuevo juego. Fue muy diferente. Nunca lo había hecho antes, y mucho menos con dos mujeres, lo que me causó un placer tan especial que volví a sentir sin saber por qué el delicioso flujo de líquidos bajo mi tierna pelvis. Empecé a quitarle la ropa a Anita hasta que no le quedó nada encima. Luego, a instancias de mi tía, se acostó de nuevo mientras mi tía me señalaba:
— Enfermera... Ahora abra las piernas del paciente.
Me subí a la cama e hice lo que ella me pidió, mientras todavía observaba el triángulo frontal peludo de Anita, que sobresalía enfáticamente entre su entrepierna morena. Pero lo que más atrajo mi mirada fue el culo levantado y la suavidad de sus hermosas nalgas apretadas, donde florecía esa mancha negruzca de su ano, en cuyos contornos oscuros aprecié el nacimiento de una suave y brillante pelusa. La tía Rebe observó durante mucho tiempo la región secreta de su amiga con una mirada llena de una extraña alegría. Cuando mi tía terminó su minucioso trabajo contemplativo, se acercó a la región secreta de Anita y bajando la cara hasta el centro de su hendidura comenzó a lamer este sabroso manjar sin ninguna consideración, mientras yo observaba la gran caricia tocar el interior de mis muslos. Pronto Anita comenzó a emitir una serie de gemidos que demostraban la eficacia del otroEs una mierda tremenda y violenta, hasta que no tuvo más remedio que decirle con gritos ansiosos:
— Yaaa.... Rebeca... Voy a venir.... Voy a entrar en tu boca...
— Sí... tírame tu leche... tíramelo todo... putita... vamos...
Anita se estiró con fuerza, aferrándose a la cara de mi tía, quien metió y sacó la lengua de la oscura y viscosa gruta, mientras comenzaba a gritar y a gritar presa de los spas más brutales. No sabía qué hacer, y recordando lo que mi tía me había hecho antes, levanté la vista para mirar las axilas de su amiga, quien con los brazos levantados exhibía axilas completamente afeitadas, pero no menos hermosas por la oscuridad de su piel. Alentada por la visión que me ofrecía la parte inferior de sus brazos, acerqué mi rostro a ellos, apreciando por primera vez que las axilas de una mujer de piel oscura son mucho más atractivas a la vista que las de piel blanca, ya que muestran ciertos pliegues en esa parte oculta que parecen caminos sutiles trazados con un pincel entrenado. Mientras Anita rebosaba de orgasmos furiosos,Enterré mi nariz en esa deliciosa zona oliendo el aroma especial de sus axilas. Luego comencé a lamer la piel marrón sedosa pasando la lengua por los caminos ya descritos, para luego pasar a la otra axila ennegrecida, hasta que me cansé de oler esa parte especial que ahora descubrí. Anita, cuando terminó de disfrutar del venir y todavía con una mirada perdida, le comentó a mi tía:
"Oh, Rebecca..." qué delicioso... todo esto es tan genial....
"¿Te gustó, amigo mío?"
— Oh sí.... Me encantó...pero sigamos porque no nos queda mucho tiempo....
"Sí", dijo mi tía, "entonces ahora es el turno de Elsie de ser la doctora, y tú serás la enfermera"
"Sí", dije, con la voz temblorosa
La tía Rebe se acostó rápidamente en la cama. Yo, imitando la forma en que habían actuado, le dije a mi tía:
-Muy bien... dime dónde te duele... dime qué sientes...
-Oh, no sé, doctor... Fíjate que siento algo muy caliente ahí abajo...
"¿Entre tus piernas?"
"Sí... ahí mismo...
-Muy bien...tendremos que revisarlo...
Me metí en la cama por enésima vez. No había duda de que este pequeño juego era encantador. Tan bonito y caliente que mis bragas ya estaban experimentando más humedad de la que ya tenían. Fue cuando le dije a Anita:
— Enfermera... quítese toda la ropa del paciente...
La amiga de mi tía comenzó a desvestirla con extrema alegría, mientras una sonrisa de placer y satisfacción bordaba sus labios marrones. Cuando la puso completamente apretada le dije otra vez:
"Ahora... abre las piernas para verlo mejor...
Anita se subió a la cama y apartó ambas piernas, revelando el conocido tesoro de cabello rubio de mi tía. Cuando observé de cerca la magnífica vista que tenía la tía Rebe del triángulo púbico, me hundí sin decir palabra más en los pliegues de su hendidura, abriendo mis labios con mis dedos mientras mi pequeña lengua se abría paso hacia la gruta rosada y fragante. Sabiendo que disfrutaba al máximo de la caricia anal, puse mi dedo en la puerta arrugada de su culo y comencé a hacer movimientos circulares, mientras lo hundía en el hermoso esfínter rosa de su trasero. Mi tía no tardó mucho en empezar a jadear desde el vientre, lo que me impulsó a chuparle el moño con mucha mayor fuerza e intensidad, mientras mi dedo desaparecía por completo perdiéndose dentro de su canal anal. Anita, deseando repetir las escenas de las axilas,levantó los brazos y fue a aferrarse a las axilas de mi tía, quien, al ser de piel blanca, no mostró la curiosa y emocionante vista de sus axilas, pero aún así estaban tan deliciosas al tacto de la lengua. Pronto vi que Anita estaba perdida bajo la piel oculta de las axilas de la tía Rebe, mientras yo seguía chupando con mi habitual dulzura el majestuoso conducto de pelos rubios. Durante largos minutos estuvimos de pie sobre su hermoso cuerpo; yo chupándole la parte inferior con el dedo perdido en el pasillo de su apretado culo, y Anita chupando y bebiendo con gusto el sudor de las axilas blancas de la tía Rebe, hasta que nos anunció con sus propios gritos la irremediable explosión orgásmica que se avecinaba.Pronto vi que Anita estaba perdida bajo la piel oculta de las axilas de la tía Rebe, mientras yo seguía chupando con mi habitual dulzura el majestuoso conducto de pelos rubios. Durante largos minutos estuvimos de pie sobre su hermoso cuerpo; yo chupándole la parte inferior con el dedo perdido en el pasillo de su apretado culo, y Anita chupando y bebiendo con gusto el sudor de las axilas blancas de la tía Rebe, hasta que nos anunció con sus propios gritos la irremediable explosión orgásmica que se avecinaba.Pronto vi que Anita estaba perdida bajo la piel oculta de las axilas de la tía Rebe, mientras yo seguía chupando con mi habitual dulzura el majestuoso conducto de pelos rubios. Durante largos minutos estuvimos de pie sobre su hermoso cuerpo; yo chupándole la parte inferior con el dedo perdido en el pasillo de su apretado culo, y Anita chupando y bebiendo con gusto el sudor de las axilas blancas de la tía Rebe, hasta que nos anunció con sus propios gritos la irremediable explosión orgásmica que se avecinaba.hasta que nos anunció con sus propios gritos la irremediable explosión orgásmica que se avecinaba.hasta que nos anunció con sus propios gritos la irremediable explosión orgásmica que se avecinaba.
— Yaaa.... Elsie.... Voy a orinarte en la boca... Voy a orinar....
Intensifiqué mis movimientos de succión sobre su vulva caliente mientras sentía que su cuerpo temblaba debajo de mi cara. Anita, por su parte, no dejó de besarle las axilas, lo que sin duda aumentó los placeres espasmódicos de su venida, hasta que por fin fue vertido en abundantes efluvios que bebí con la presteza y dedicación con que me lo habían enseñado
“Habiendo terminado la sesión del día y quizás temiendo el regreso de su madre, Anita le dijo a mi tía:
"Oh, Rebecca... Me gustaría hacer lo máximo... pero no podemos continuar, mi mamá no volverá...
"Sí..." Lo sé, amigo mío... Creo que es suficiente por hoy...
-Sí... pero dime Elsita... ¿te gustó el juego de "La Doctora"?...
"Oh sí, Anita... Me gustó mucho...
"Está bien... luego otro día podremos volver a jugar..." ¿Qué opinas?
"Si mi tía me invita, sí..." Respondí, girándome para mirarla
— Oh pero claro, preciosa... ya verás que volveremos a hacerlo con Anita... Ella es muy linda, ¿no?
"Sí... ella es muy linda...
—Gracias, cariño.. Ella respondió: "Pero ahora nos vamos a vestir, porque si mamá viene y nos encuentra así..." ufff.... gritará en el cielo... jejejejejeje...
Inmediatamente los tres procedimos a vestirnos, mientras Anita arreglaba las sábanas de la cama para no dejar huellas del gran juego que habíamos jugado. Recogiendo sus libros de la mesa, la tía Rebbe le comentó a su amiguita:

-Bueno, Annie... es hora de que nos vayamos... "Chau", dijo, besándola en la mejilla
"Chau, mi amigo...
"Adiós, Anita", dije en señal de despedida.
"Oh, ven aquí, linda pequeña... eres adorable..." Cuídate...-comentó, dándome también un beso-
Salimos de allí y pronto subimos al autobús que nos devolvió a casa."
— Oh mami... qué juego tan delicioso el de "La Doctora", ¿no?
"Sí, hermosa... Es un juego realmente delicioso....
"Oh, mamita... Me gustaría que jugáramos eso también...
"Claro, bonita... por supuesto... ten la seguridad de que...
"Pero—" Necesitamos un amigo, ¿no? Cielo Riveros preguntó emocionado
—Sí, por supuesto...pero yo me encargaré de eso... No te apresures...
—Sí, mami....
-Muy bien, pequeño... pero ahora es hora de dormir, porque tu papá no volverá pronto...
— Oh mami... Me gustaría que siguieras diciéndome...

"A mí también me gustaría, Rubicita—" pero por ahora no me conviene... será mañana... Bine?
—Sí, mami...
"Muy bien... Ahora ven aquí y te vestiré para llevarte a tu cama.
Cuando terminé de escuchar esa frase bajé volando las escaleras. Llevaba una polla roja y flácida después de las tremendas venidas que había hecho al escuchar esa parte de la historia de la infancia de mi esposa. Fui al baño y me lavé la polla para deshacerme de la gran cantidad de leche que rezumaba. Había sido otra noche inolvidable. Una noche calurosa. Sí. Tan caluroso como el verano.
Poco después, cuando mi esposa me alcanzó en la sala de estar, casi me quedé dormido por agotamiento. Ella me dijo:
—Oh Aldo... Tengo tanto calor....
"Oh amor... Gracias... Muchas gracias por darme estos momentos...
— Hummm.... Veo que te gustan demasiado ¿no?

-Sí... no tienes idea de cuánto me calientan...
"Oh sí..." Ya veo... Lo malo de todo esto es que no puedo desahogarme...
"No termines, amor... Sé bien que te desahogas con Cielo Riveros....
— Oh, claro... ¿qué estabas esperando?... pero sabes que no es lo mismo.... y también me calienta mucho recordar mi pasado...
— Hmmm... realmente tienes una historia fenomenalmente candente, amor...
— ¿Te gusta?
—Por supuesto que me gusta... Por eso quiero que termines de contarle todo... No quiero perderme nada...
"¿Quieres que siga contándole todo eso a la chica?"
-Sí, cariño... por favor, por favor, complétame... si lo haces, te juro que también haré todo lo que me pidas...
"¿Todo lo que te pido?"
"Sí...todo....
— Hmmm... muy buen Aldo... pero para que conste, este es un pacto entre los dos...
-Lo sé, mujer... Lo sé... Y sabes que lo haré
-Está bien, cariño... pero nos vamos a dormir ahora, es tarde...
Al día siguiente y estando en la oficina, mis pensamientos sólo estaban dedicados a los intensos momentos nocturnos en los que me masturbaba como un loco escuchando la historia de mi esposa a Cielo Riveros. Reconocí que el hecho de esconderme para escuchar la historia de Mirian Caballero producía una especie de fiebre que no conocía. El bramido que sus experiencias provocaron en mí fue tan intenso que realmente no sabía la razón de todo lo que sentía. ¿Fue la forma sutil en que mi esposa solía recrear las aventuras de su infancia? ¿O fue el hecho de que ella me había ocultado sus experiencias cuando era niña lo que ahora descubrí escondido detrás de la puerta? ¿Será que la presencia de Cielo Riveros al escuchar todo esto me inflamó? No lo sabía con seguridad. Pero de lo que estaba seguro era de que no quería que ella terminara de contarle todo eso a la chica por nada del mundoporque me estaba acostumbrando a ser el interlocutor oculto de sus tremendas experiencias eróticas. Cuando llegué a la casa la encontré con las luces apagadas. Subí con cuidado las escaleras hasta llegar al poste de la puerta de la sala principal. Vi que mi esposa y mi hija estaban sentadas en la cama hablando. Esta vez Mirian Caballero me vio de inmediato e inteligentemente procedió a cambiar el curso de la conversación diciéndole a Cielo Riveros:Esta vez Mirian Caballero me vio de inmediato e inteligentemente procedió a cambiar el curso de la conversación diciéndole a Cielo Riveros:Esta vez Mirian Caballero me vio de inmediato e inteligentemente procedió a cambiar el curso de la conversación diciéndole a Cielo Riveros:

"¿Sabes, bonita?... Algún día cuando estemos solos jugaremos algunos de los pequeños juegos que os conté que solía jugar con mi tía...
-Sí, mami... Ya te dije que me gustaría mucho eso...
"Lo sé..." Lo sé...pero lo será cuando lo considere conveniente... ¿Está bien?
"Sí, mami..." pero no me has contado qué pasó después de que tu tía te encontró con tu mami haciendo eso... dime... ¿Cumpliste la promesa que le hiciste a tu madre?
"Oh no... por supuesto que no..."
"¿Por qué no, mami?"
"Bueno, porque si lo hubiera hecho, podría arriesgarme a que mi tía se enojara por querer engañarla..."
-Oh, sí... qué inteligente eras, mami...
"Claro, bonito... tenía que ser...
"Sí, es verdad... además..." Dices que ella se dio cuenta de todo, ¿no?
"Oh, por supuesto, Rubicita... él lo vio todo... así que no pude salirme con la mía mintiendo...
"Sí... si... pero... ¿Y qué pasó después, mami?
"¿Quieres saberlo, pequeño?"
"Sí, mami..." por favor sigue diciéndome...
— Bine.... ascultă:

“Durante dos días tuve que quedarme encerrado en mi habitación por la gripe, y mi madre aprovechó esa circunstancia para ir de noche a ponerme los supositorios. Pero ahora me di cuenta de que antes de empezar el juego se aseguró de que la puerta de mi dormitorio estuviera correctamente cerrada. Estaba claro que no quería otra interrupción tan inesperada como la anterior. Yo, por mi parte, cooperé con gusto en sus manipulaciones anales, disfrutando con amplia y alegría de los placeres de su hurgar dentro de mi pequeño culo, que ahora se había convertido en un doble manoseo cuando otro dedo entró en paralelo en mi canal frontal. La orina que hice fue tremenda; Tanto es así que sentí un terrible deseo de permanecer "enfermo" para que esta fiesta manipuladora no terminara. Pero una noticia no deseada llegó para interrumpir los planes de mi mamá,porque un hermano suyo le informó que mi abuela estaba hospitalizada en un sanatorio por un problema renal. El incidente obligó a mi madre a ausentarse de casa al tercer día, ya que todos los familiares se turnaban entre sí para cuidar a la abuela por la noche. Por eso me comentó:
"Linda... Veo que estás mucho mejor... Por eso tendré que dejarte al cuidado de tu papá.
"¿Por qué, mami?"
"Porque tendré que ir al sanatorio a quedarme con tu abuela..." Ya te dije que está muy enferma...
"Sí..." Lo sé... pero no te apresures, mami... Ya me siento bien...
"Ya veo, Elsi... por eso suspenderé tu medicina... pero de cualquier manera, papá estará pendiente de ti en caso de que te ofrezcan algo...
—Sí, mamá....
"Muy bien... Y ahora te dejo, porque tengo que irme...
"Cuídate, mami..."
"Como no había podido ver a mi tía durante varios días, en el fondo me sentía ansioso por abrazarla y besarla, así que comencé a idear un plan para ir a su habitación por la noche y sorprenderla. Me estaba preparando mentalmente para acercarme a mi tía en su habitación cuando todos estaban dormidos, cuando de repente mi papá entró en mi habitación:

— Hola pequeño.... ¿cómo te sientes hoy?
-Bueno, papá... Me siento mucho mejor...
"Eso es bueno... qué bueno... eso me hace feliz, Elsi..."
"Gracias, papi..."
-Bueno, bonita... sabes que tu mamá estará fuera esta noche... Así que vine a ver qué había en oferta...
— No... nada, papi... Estoy muy bien..
"¿Ya has cenado?"
-Sí... la señora me trajo algo de comer antes de irme...
"Muy bien... De todas formas estaré aquí para cualquier cosa... Pero quiero recomendarte algo, Linda...
— Sí, papi..

"Quédate en tu habitación y no salgas..." No quiero que tengas una recaída... ¿me entiendes?... Será mejor que vaya a verte para saber si todo está bien... dime... ¿Lo harás?
"Sí, papi..."
— Bueno... entonces me voy... y me voy a dormir, me voy...
"Está bien..."
Papá salió de mi habitación y yo me quedé pensando que la mejor manera de que él no se diera cuenta de que me iba a ir a la habitación de mi tía era esperarme hasta que se durmiera. Así que me quedé impaciente hasta que pensé que era hora de salir. Estaba a punto de levantarme de la cama cuando oí pasos en el pasillo, así que tuve que meterme rápidamente bajo las sábanas. Escuché la puerta abrirse y pude ver la cara de papá asomándose, sin entrar a la habitación. Cuando se dio cuenta de que estaba acostado, cerró la puerta y se fue. El acontecimiento inesperado me puso en guardia, por lo que me vi obligado a quedarme en mi habitación por un tiempo. Habiendo considerado que era hora de irme, caminé sigilosamente hacia la puerta, la abrí y miré hacia afuera, viendo que todo estaba en oscuridad. Cerré la puerta con cuidado y fui al dormitorio de mi tía.Estaba a punto de girar el pomo de la puerta para entrar a su habitación cuando ciertos susurros que escuché me hicieron detenerme. Me pareció extraño oír voces dentro, porque sabía que sólo estábamos los tres en casa. ¿Con quién estaba hablando mi tía? Pegué mi oreja a la hoja de madera y comencé a procesar el diálogo, escuchando la suave voz de la tía Rebbe comentar:

-No, Oscar... puede ser peligroso...
-Vamos, Rebecca... tu hermana no vendrá, te lo aseguro...
"¿Y cómo lo sabes?... no puedes estar seguro de ello...
-Bueno, no... pero no creo que venga esta noche... estará de servicio en el sanatorio.
"¿Y si los planes cambian?... No lo sabemos. -comentó mi tía-
—Pero realmente quiero...hace tantos días que no lo hacemos...
"Sí..." Yo también soy como tú... y luego está la chica...
-Sí...pero está bien dormida... Sólo fui a su habitación para asegurarme...
— Bueno, sí... pero él puede despertarse e ir a tu habitación... puede que necesites algo...
"Él no... Le dije que se durmiera y que no se levantara..." insistió mi padre
-Sí, Oscar... pero no estoy tan seguro... Esa chica es muy inteligente y se da cuenta... ¿Te imaginas el problema si lo supiera?
"Lo sé, lo sé... vamos Rebeca... sólo pasará un rato..." Te lo juro...

— Mmm.... está bien... pero tiene que ser rápido...
"Sí...si..."
"-A pesar de mi edad, ya no tenía dudas de lo que pasaba dentro, porque era más que evidente lo que mi tía le hacía a mi papá en secreto a mamá. Fue por esta razón que cuando cesó la conversación pegué uno de mis ojos al ojo de la cerradura, desde donde se podía ver claramente el interior de la habitación. Vi a mi padre y a mi tía abrazarse apasionadamente mientras se desnudaban con una velocidad increíble. Las prendas cayeron al suelo una encima de la otra, mientras sus manos se acariciaban con un deseo irreprimible que atestiguaba la lujuria secreta de sus encuentros ocultos. Pronto se hizo evidente la desnudez de ambos y también la desesperación de acostarse, al ver que mi padre llevaba en sus brazos el delicado y blanco cuerpo de la tía Rebe, quien con los ojos cerrados se dejó llevar por él a su propia cama. Una vez allí,Papá abrió las piernas y las levantó hacia arriba, metiendo ambos pies detrás de las aberturas de la cabecera. De esta manera el cuerpo de mi tía quedó doblado con el culo abierto y de cara al cuerpo sudoroso de mi padre, que ya blandía su tremendo cañón de pie con una de sus manos. Se acomodó apresuradamente entre las extremidades divididas en tijera y colocó la cabeza de su pene enrojecido a la entrada de su majestuosa hendidura que yo conocía tan bien. El lujoso y rubio tesoro de la tía Rebe se abrió con avidez ante la perspectiva de una penetración inminente, que llegó con fuerza ante el ataque de la polla de papá, quien se dejó caer con fuerza sobre ella y hundió su bastón vertical en las profundidades humedecidas de mi tía cachonda. Con ardientes movimientos los dos comenzaron el clásico tambaleo mientras el pene de papá entraba y salía a toda velocidad de esa gruta rosada,que recibió con alegría y placer el trozo de carne caliente hundido hasta la empuñadura en su. Por supuesto que nunca salí del ojo de la cerradura, conteniendo esas escenas inolvidables por primera vez en mi vida; Bueno, debo decir que aunque jugué muchas cosas con mi tía, con mi mamá y con mi propio padre, nunca había visto vivir a un hombre y a una mujer. Era obvio lo que las visiones calientes causaban en los pliegues de mi conejito, quien, temblando de deseo, contrajo lujuria al sentir pasar la clásica baba dentro de mi hendidura. Al no tener otra opción a mano, comencé a tocar el interior de mis muslos insertando un dedo meñique en mi canal secreto, sin dejar de observar el tremendo acoplamiento que ambos me ofrecían. Unos minutos después escuché los ansiosos gemidos de mi tía,quien no pudo silenciar sus sentimientos ante la proximidad del orgasmo y le gritó como loca a mi padre lo que estaba a punto de experimentar:

— Más rápido... más rápido de lo que voy... más rápido... Más
Deseando complacerla y al mismo tiempo aumentar el delirio de sus espasmos, mi padre intensificó sus embestidas hundiendo su polla hinchada con más fuerza y velocidad en el intrincado pasaje abierto, hasta que por fin mi tía explotó en un delicioso sonajero que la hizo desatar las piernas de la cabecera y envolverlas alrededor de la nuca de papá. También sintió los efectos del bramido al descargar furiosamente en el delicioso panecillo de la tía Rebe, quien alegremente recibió la abundante lluvia lechosa apretando el bastón hacia adentro con sus músculos vaginales. Vi que momentos después los dos se quedaron quietos, besándose en la boca con gusto, como si se agradecieran mutuamente por el tremendo momento de calor que se habían prodigado. Como siempre, fue mi tía quien, con su habitual moderación, le dijo a papá:
—Ya Oscar... debes irte ahora... No quiero que tengamos una sorpresa...
"Sí..." respondió, sacándole la polla
Me di cuenta de que era hora de retirarme a mi habitación, así que abandoné mi puesto de observación y entré en mi dormitorio. Al estar arropado en mi cama no podía olvidar esas escenas lujuriosas de sus cuerpos cohabitando con tanta alegría, así que no tuve más remedio que hundir mis dedos nuevamente en los míos con la intención de saciarlos. Creo que oriné varias veces esa noche y luego me quedé dormido por agotamiento."
"Oh mamita... ¿entonces tu papá y tu tía Rebe tuvieron sexo?
"Sí, bonito..." pero no lo supe hasta esa noche cuando sin querer los descubrí...
"Sí..." Debe haber sido muy agradable ver todo eso, ¿verdad?
"Por supuesto, Rubicita... fue más que eso...
— ¿De verdad te gustó observar todo lo que hicieron esa noche, mami?
"Sí..." Fue algo que realmente me encantó, pequeña... no tienes idea de lo sabroso que puede ser...
— Oh mami... Me gustaría verte haciendo eso con mi papá...
"¿De verdad te gustaría?"
"Sí... por supuesto que lo es..."
"Entonces algún día cumpliré tu deseo..." pero tenemos que hacerlo de tal manera que él no lo sepa... así será mejor...
-Sí...como dices mami...pero ¿qué más pasó?
— Déjame seguir diciéndote..

"Sí..."
“Al día siguiente ya me sentía perfectamente bien, así que dejé la cama y me integré a mi vida normal. Fue por eso que cuando conocí a mi tía en la sala, ambos nos abrazamos muy felices de volver a vernos. Ella me dijo:
—Elsie... Necesito que hablemos...
"Sí, tía—¿quieres que hablemos aquí?"
— No... no... será mejor que vengas conmigo... Iremos a la tienda y te compraré unos dulces...
-Sí...vamos...
Salimos a la calle y mientras caminábamos por el camino ella me preguntó:
"Dime, querida mía... ¿Qué dijo tu mamá cuando los pillé haciendo esa noche?
"Oh nada, tía... Él no dijo nada...
"¿En serio?... qué extraño... Pensé que estaba preocupado por eso...
"Bueno, si al principio estabas preocupado..." pero luego recuperó la compostura... Quizás pensó que no te habías dado cuenta...
— ¿Ah, pero claro?... si eran simplemente buenos cuando entré...
"Sí..." Lo sé, tía... pero probablemente no lo crea...
"Está bien..." No hay problema con eso... pero dime algo, Elsie...
-Sí, tía...

— ¿Te gusta que tu mamá te haga eso?
— Oh sí, tía... por supuesto que me gusta... Me siento muy bien cuando me pone el supositorio, pero me siento más hermosa cuando me pone el dedo para que no salga...
"No me mientas, sé muy bien que no sólo te mete el dedo en el culo, sino que también te lo mete en el...
—Oh sí, claro... —aprovecha para ponerme otro delante... y me siento deliciosa, tía...
-Sí, ya veo... y tienes razón, bonita... eso es muy delicioso...
-Sí, tía... Me encanta que me haga eso... Pero dime ¿te molesta que me toque?
— No... no... ¿cómo crees... que ella es tu madre y yo sólo soy tu tía...
-Sí, lo sé... pero ¿quieres que te diga algo?
"Dime...
—Me gusta hacerlo contigo más que con ella...
"Oh... ¿En serio?.... ¿es cierto lo que dices, mi pequeño?

-Sí, tía... No te estoy mintiendo...
-¿Por qué dices eso, Elsie?
"Porque me gusta mucho más estar contigo que con ella..." No niego que disfruto lo que ella me hace... pero los pequeños juegos que me has enseñado son más calientes... más ricos... No sé cómo explicártelo...
"No tengas prisa, querida mía... Te entiendo perfectamente...y me alegro mucho de que me digas que...
"Eso es genial, tía..."
"Pero bueno, Elsie.... Te invité a salir porque quería decirte algo..." Tengo una pequeña sorpresa para ti que sé que te gustará...
"Oh... ¿y qué es?
— Fíjate que mi amiga Anita y yo estamos preparando otra sesión para mañana por la tarde, y quería pedirte que me acompañes... ¿Quieres?
— Oh claro, tía... sí quiero... llevarme...
"Sí, lo haré..." Le pediré permiso a mi hermana.
"Está bien..." Dime tú, ¿no?
"Sí..." Te lo diré...
Debido a las circunstancias no hubo problema para que mi madre me diera permiso para salir con mi tía al día siguiente. Así que tomamos un taxi y nos dirigimos al barrio donde vivía la amiga y amante de la tía Rebe. Tengo la impresión de que prepararon todo con antelación, aprovechando seguramente las largas ausencias de la madre de Anita, porque cuando llegamos a su casa estaba sola. Anita nos recibió con cariño, poniendo especial énfasis en mí, abrazándome tiernamente y sonriéndome constantemente, siendo evidente la alegría y gozo que mi presencia producía en ella. También me di cuenta de que tanto mi tía como su amiga y compañera de escuela tenían una predilección particular por la práctica de la pedofilia, utilizándome
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