Tengo muchas ganas de contar está anécdota porque desde que mis amigas estaban contando sus anécdotas más excitantes y me dio pena decirles la mía, no he dejado de pensar en lo que sucedió ese día. Resulta que hace algunos años, para celebrar mi cumpleaños decidí pagarme un mes de una aplicación de citas centrada en fetiches y encuentros sexuales. Ahí conocí a un chico que no tenía foto de perfil ni siquiera nombre pero desde que me mandó su primer mensaje me hizo sentir muy sumisa, ya que en la app pones todos tus gustos, el sabía todos mis fetiches, por lo que desde sus primeros mensajes sin dudarlo me dijo que iría a verlo y eso me hizo decidirme, cuando acepté me dijo que tenía que ir a verlo mientras llevaba puesta una tanga pero de miadre!, Pero no era solo eso, me hizo ponerme solo unos leggings blancos para transparentarla y tenía que llevarlos a la altura de las caderas e incluso un poco más abajo para que todos pudieran ver la parte superior de la tanga mientras caminaba.
Entonces, cuando finalmente lo conocí, me saludó escupiéndome en la cara allí mismo en la calle y todos nos miraron mientras me agarraba el trasero y luego metió su mano debajo de mis leggings manoseándome las nalgas y diciendo en voz alta que había hecho un buen trabajo usando la tanga y todo él quería dejando que la gente escuchará, luego caminamos uno al lado del otro hacia un hotel pero él nunca soltó mi trasero. Cuando llegamos al mostrador del hotel me hizo pedir una habitación diciendo literalmente "Hola, disculpe, ¿podría darme una habitación cerca de la calle y con ventanas que den a ella para que mi amo pueda mostrarle a todos cómo me folla? Por favor", el empleado estalló en carcajadas pero nos dio la habitación que el hombre que hasta ese momento todavía era un extraño para mí, quería. Luego, en el ascensor hacia la habitación, me hizo desnudarme casi por completo, dejándome solo con mi tanga.. Cuando se abrió la puerta del ascensor, me hizo caminar a cuatro patas como un perro a su lado. Cuando estábamos casi en nuestra habitación, una empleada salió de la habitación contigua. El hombre sonrió y me dijo: "Saluda a la señora, perra". Al instante supe qué hacer, así que ladré un par de veces. La mujer se puso muy nerviosa y se fue lo más rápido que pudo sin correr. Dentro, el hombre me hizo lamerle los pies, me escupió por todo el cuerpo y luego abrió las cortinas de las grandes ventanas de la habitación que cubrían una pared del suelo al techo, dejando que todos en la calle vieran cómo me hacía chuparle la polla. Estábamos en el tercer piso, así que eso nos daba algo de privacidad, pero sentí que todo el mundo nos estaba mirando. Luego me orinó en la garganta. Me bebí hasta la última gota y seguí chupándole la polla hasta que se corrió por toda mi cara. Después me tomó fotos así con su teléfono. Nunca supe qué hizo. Con eso, porque la siguiente orden era salir todavía con semen en la cara y sucia, y cuando salimos del hotel se fue y nunca más supe de él.
Ese fue uno de los días más emocionantes de mi vida.
Entonces, cuando finalmente lo conocí, me saludó escupiéndome en la cara allí mismo en la calle y todos nos miraron mientras me agarraba el trasero y luego metió su mano debajo de mis leggings manoseándome las nalgas y diciendo en voz alta que había hecho un buen trabajo usando la tanga y todo él quería dejando que la gente escuchará, luego caminamos uno al lado del otro hacia un hotel pero él nunca soltó mi trasero. Cuando llegamos al mostrador del hotel me hizo pedir una habitación diciendo literalmente "Hola, disculpe, ¿podría darme una habitación cerca de la calle y con ventanas que den a ella para que mi amo pueda mostrarle a todos cómo me folla? Por favor", el empleado estalló en carcajadas pero nos dio la habitación que el hombre que hasta ese momento todavía era un extraño para mí, quería. Luego, en el ascensor hacia la habitación, me hizo desnudarme casi por completo, dejándome solo con mi tanga.. Cuando se abrió la puerta del ascensor, me hizo caminar a cuatro patas como un perro a su lado. Cuando estábamos casi en nuestra habitación, una empleada salió de la habitación contigua. El hombre sonrió y me dijo: "Saluda a la señora, perra". Al instante supe qué hacer, así que ladré un par de veces. La mujer se puso muy nerviosa y se fue lo más rápido que pudo sin correr. Dentro, el hombre me hizo lamerle los pies, me escupió por todo el cuerpo y luego abrió las cortinas de las grandes ventanas de la habitación que cubrían una pared del suelo al techo, dejando que todos en la calle vieran cómo me hacía chuparle la polla. Estábamos en el tercer piso, así que eso nos daba algo de privacidad, pero sentí que todo el mundo nos estaba mirando. Luego me orinó en la garganta. Me bebí hasta la última gota y seguí chupándole la polla hasta que se corrió por toda mi cara. Después me tomó fotos así con su teléfono. Nunca supe qué hizo. Con eso, porque la siguiente orden era salir todavía con semen en la cara y sucia, y cuando salimos del hotel se fue y nunca más supe de él.
Ese fue uno de los días más emocionantes de mi vida.
1 comentarios - La vez que más excitada he estado no hubo penetración