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Milf kiosquera 25

Yo: Obvio que seguimos, no tenés que preguntarme nada.

Tenía la poronga algo gomosa, ya había perdido su dureza después del primer round de sexo, pero estaba seguro que ella podría levantarla rápidamente. Se la metía completa en la boca y desde la base iba chupando lento pero succionando fuerte hacia arriba, al llegar a la cabeza la apretaba con sus labios y la dejaba escapar con un ruido, que parecía una sopapa. 

Lentamente volvía a estar lista para ella mientras disfrutaba acostado mirándola. Estiraba un poco la cabeza por el costado de su cuerpo y es que tras ella había un espejo enorme, la intención que tenía era verle el magnífico culo que tenía. Mientras seguía con la pija en la boca me miró y volteo la cabeza, para ver qué es lo que intentaba ver, giro hacía mí y con una sonrisa maléfica pintada en el rostro, me miró con soberbia como sabiendo que lo que yo quería ver, era digno de mostrarlo.

I: Que querés ver?
Yo: Tu culo, me vuelve loco.
I: Sentate entonces.

No me senté por completo, más bien quedé recostado, para que pueda chuparla cómoda y yo poder disfrutar lo que tanto quería ver. Abrió las piernas aún estando en 4 patas y bajó más su torso, quedó apoyada sobre sus hombros mientras seguía besando y chupando mí verga.

I: Así ves mejor ?
Yo: Tremendo, no puedo decidirme si quiero que me sigas chupando o chuparte toda a vos.
I: Tenemos mucho tiempo todavía, disfruta ahora.

Chupaba, besaba, acariciaba y escupía para masturbarme, lentamente pero con una precisión digna de un premio, cada segundo que cualquiera de mis partes estaba en contacto con ella era de placer y los pocos segundos que no, la vista del espejo lo hacía. En un momento no podía más, necesitaba tocarla un poco al menos, estiré ambos brazos y toque sus nalgas, firmes y suaves. Una mano juguetona intentaba llegar hasta su ano, pero costaba por la posición, la otra mano la ayudo separando aún más sus nalgas. Moje mí dedo y lo acerque despacio a su precioso ano, al tocarlo se retorció un poco, como tratando de esquivarlo.

I: Despacio
Yo: Está cerradito
I: Es que hace mucho no.. y muy pocas veces, siempre me dolió.
Yo: No te lo hicieron bien entonces, yo tengo más experiencia.
I: Nosé si me anime, después vemos.

Tomé sus palabras como un desafío aunque ella no lo haya dicho de esa forma, tenía la tarea de buscar la forma de poder hacerle el culo, ahora ese era mí objetivo principal de la noche.

Yo: Uff dios, no me podes decir eso.
I: Te calienta ?
Yo: Mucho. Que bien que la chupas.
I: Gracias, no es algo que me guste mucho hacer, pero a vos te tenía ganas.
Yo: Ah si ?
I: Si, te va a costar sacarmela de la boca.

La hundió hasta el fondo suave mirándome, iba y venía. La miraba hacerlo, miraba el espejo, quería tocarle el culo de nuevo, todo al mismo tiempo y era imposible.

I: Quiero hacer algo.
Yo: No me importa lo que sea, vos solo hacelo.

Estiró los brazos y me puso las esposas enganchandolas en el respaldo de la cama sobre mí cabeza. Se arrodilló en mí entrepierna, masturbándome lento con una mano y dejando su cara cercana a la mía.

I: Ahora sos todo mío, y puedo hacerte lo que quiera.
Yo: Hacelo. La calentura que tenía hacía que mí respiración se entrecortara.
I: Vas a sufrir, como sufrí yo.
Yo: Porque ?
I: Porque hace mucho que quiero que me garches y no lo hacías, ya no sabía qué más hacer.
Yo: ¿Tantas ganas tenías ?
I: Me toque muchas veces por vos. Me hiciste esperar mucho, y ahora vas a esperar vos.

Volvió a su anterior posición y chupaba lento, pasaba su lengua por cada centímetro de mí verga y de vez en cuando parecía simular que mis huevos eran una boca, besandolas con lengua, metiendolas en su boca y soltandolas, todo a una mínima velocidad, si hubiera tenido las manos libres seguramente la agarraría de la cabeza para metérsela hasta el fondo de la garganta.

No podía dejar de verla y verle el culo, ella lo sabía y mientras chupaba me hablaba.

I:Tanto te gusta mí culito ?
Yo: Culito? Tremendo culo tenés.
I: Me lo miraste mucho ? No te creo..
Yo: Me volvía loco, pero no imaginaba que fuera tan perfecto. No sabes las pajas que me hice imaginandola y ni así, era tan bueno.
I: Y porque no me cogiste ?
Yo: No me gusta hacerlo con gente del trabajo.
I: Yo me tocaba mucho pensando en vos.
Yo: Que pensabas ?
I: Que te la chupaba en tu oficina, mientras vos trabajabas. Arrodillada como una puta, dándote placer.
Yo: Que más ?
I: Qué me llamabas para que vaya y sea solo para cogerme, y que me vaya. Quería que me uses.
Yo: Si te portas bien, lo puedo llegar a hacer.
I: Qué lástima, a mí me gusta portarme mal.

Seguía chupando lento, la metía completa en la boca y la sacaba, me tenía loco.

I: Imagina que mí boca es mí orto, te gustaría hacerlo así ?
Yo: No me digas eso, me vas a hacer acabar.
I: No podes hacerlo hasta que yo te diga. Mira el espejo.

Con algunos dedos empezó a rozar su ano, despacio a la misma velocidad que me chupaba la pija. Metió una falange de su dedo en la boca y lo llevó hacia atrás, mientras lo metía suave.

I: Ay despacito en la cola, me duele.
Quería simular que su dedo era mí verga.

Yo: Basta, no puedo soportar más.
I: Ay ay despacito despacito.

Retrajo toda la piel de mí verga dejando al descubierto la cabeza. Y empezó a pasarle la lengua al frenillo, suave, pero después más rápido, cerraba la boca y le daba picos también.

I: ¿Tenés mucha leche para mí ?
Yo: Si, no doy más.
I: Va a salir fuerte ?
Yo: Yo creo que si.

Siguió pasando su lengua en el frenillo, rápido y muy húmedo, el placer era extremo.

I: Ahora si podes acabar, pero avísame.

Sus palabras fueron la llave que necesitaba para abrir el candado.

Yo: Seguí entonces.
I: Dámela toda.
Yo: Ya viene..

Cuando empezó a sentir los fuertes latidos de mí verga la inclinó hacia mí rostro.

Yo: Para, que haces ?

No soporté más y acabé, por suerte tuve tiempo de girar la cara, aunque algunas gotas llegaron al cachete de mí rostro, el pecho y mí cuello fueron los que más recibieron mí propia descarga. Cuando empecé a girar la cara para mirarla y obviamente recriminarle lo que hizo, preferí callarme la boca.

Empecé a sentir su lengua desde un poco más arriba del ombligo hacia mí pecho, lento paso por el cuello y siguió hasta mí cara, continuando el rastro de mí propia leche. Trago todo lo que había juntado, cerca de mí oído “Que rica tu leche” dijo. Volvió a bajar a mí pecho, después al cachete, al cuello, todo de forma aleatoria pasándome la lengua y tragando. Me dejó completamente limpio.

I: Te gustó ? Dijo haciendo pucherito, beboteandome.
Yo: Me encantó, sácame las esposas me toca a mí.

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