Me pareció raro que me hubiera dicho lo que tal vez haría en la ducha, pero no me escribió ni tampoco mando fotos como todas las noches. Al otro día entraba a trabajar al mediodía y saldría cerca de las 10 y 11 de la noche, esta mañana tampoco recibí nada, ni fotos ni un mensaje entonces le escribí, tardó un rato en responder, no era lo normal y sus respuestas eran frías.
En la charla al preguntarle si había pasado algo o simplemente se había olvidado de mí a modo de chiste, me respondió que había tenido un día espectacular con su pareja, que salieron a comer y que le recordó viejos tiempos, como cuando empezaron a salir. “Me sentí mal, por lo que le estoy haciendo, no sé si pueda seguir así. Además anoche hicimos el amor y me sentí aún peor” esas palabras hicieron un click en mí, realmente me enojaron pero que podía reclamarle ? Después de todo, ellos eran pareja. Aunque debo reconocer que los celos y el enojo se apoderó un poco de mí, creo que eso empeoró aún más la situación.
Yo: ¿querés que la cortemos entonces ?
L: No quiero en un cierto punto, pero creo que tenemos que hacerlo.
Yo: Listo, no hay problema. Vas a querer volver, él no te garcha como yo, puta.
L: No me digas puta, ahora no vuelvo ni loca con vos.
Yo: ¿Cómo querés que te diga ? Si sos una puta, sos mí puta y eso no lo va a cambiar nadie.
L: No soy una puta, y ahora menos tuya.
Yo: Vas a ser la puta de el ? Jaja no me hagas reír.
L: Si, ya lo vas a ver. Te quedaste sin “puta” ahora.
Yo: Yo nunca me quedo sin putas, cuando quieras ver una verga de verdad avísame y te mando una foto, chau putita.
L: Chau imbécil.
En el fondo, yo me imaginaba que no iba a ser beneficioso para mí que se vaya de vacaciones en familia, siempre pasa lo mismo, la gente utiliza esto como para reavivar la pareja. Pasan unos buenos días por el lugar donde están, porque se olvidan de los problemas cotidianos y creen que al volver van a seguir de la misma forma, pero nunca tardan en darse cuenta que es pasajero. También sabía que si quería seguir cogiendo con “L” debí haberme callado y esperar pacientemente, pero también tengo sangre y me enoje, no pude contenerme y ahora en frío lo lamento, me encantaba cogerla.
Me fui al trabajo, al llegar estaba mal predispuesto y con cara de enojado, solo me fui a mí lugar en intenté no charlar con nadie. Pero tengo una compañera “Ingrid” que se me insinúa cada vez que puede y yo la venía evitando, vino una vez y cruzamos unas palabras, pero dada mí cara de fue. Unas horas después volvió, pero con el mate preparado.
I: No vas a merendar con tu personal ?
Siempre tratamos de merendar todos juntos.
Yo: Hoy no estoy de humor, pero gracias, no quiero estar con mucha gente.
I: Entonces si el jefe no va a la merienda, la merienda va al jefe. Dijo sentándose a medio metro mío en diagonal acomodando el mate sobre el escritorio, y haciendo alusión al famoso refrán “Si Mahoma no va a la montaña, la montaña viene a Mahoma”.
Sonreí, me causó gracia y charlamos un poco, al fin y al cabo después de tanta insistencia, me pidió que le contara lo que me pasaba. Sin entrar en mucho detalle solo le dije, estoy enojado porque corté una relación, y no fue de la mejor manera, entonces me da bronca. Ese fue el momento en que ella vio una puerta entreabierta y aprovechó la situación, con mate en mano dijo.
I: Salimos a la misma hora, podemos ir juntos a un lugar que queda cerca, y te sacas esa bronca conmigo.
La miré algo incrédulo, chupó el último sorbo largo de mate mirándome fijo a los ojos, como invitándome a fantasear que la bombilla era mí verga y que así la chuparía. No espero respuesta, solo agarro el termo y el mate para irse, antes de cerrar la puerta.
I: Tenés tiempo para pensar que responder. Te voy a esperar en mí auto cuando salgamos. Si no venís, voy a saber qué respondiste.
Es una pendeja, morocha con buen culo y tremenda actitud de puta, no me podía negar después de lo que había pasado hoy con “L”, pero al mismo tiempo, no sabía si tenía ganas realmente en ese momento, pasé las siguientes horas pensándolo y mirando algunas fotos que tenía guardadas de “L”, me enojaba peor pero de cierta forma lograba excitarme. A las 22 hrs en punto agarre mis cosas y me dirigí a mí auto, ella estaba en el auto unos 4 o 5 coches de diferencia al mio, hasta ese momento no había podido decidir que hacer realmente. Deje las cosas en mí auto y me subí, lo encendí y ella hizo lo mismo con el suyo, pude ver su cara de decepción. Algo dentro mío me dijo “Que vas a ir a hacer a tu casa? Pajearte mirando fotos? No desperdicies la oportunidad”.
Salí rápidamente con mí auto y me acerque al de ella, baje la ventanilla del acompañante y ella la de su lado. Se me ocurrió una frase en el momento que me hizo quedar bien parado, como que ya tenía decidida la respuesta desde antes.
Yo: Vamos a ir, pero no voy a dejar el auto acá. Ni quiero que vean que nos vamos juntos, son todos chusmas acá, ya lo sabes.
Su cara cambio, de enojo por nerviosismo pero si mirada fue desafiante.
I: Pensé que te había dado miedo.
Yo: A vos te va a dar miedo cuando te agarre nena.
I: No creo, no me asustó fácil.
Yo: Se ve que no, pero si te voy a hacer callar fácil. Arranca que te sigo.
Fueron palabras indirectas pero muy directas al mismo tiempo. La seguí durante varios minutos, puso balizas y se detuvo, estacione el auto y fui al de ella.
I: Queda aca en la esqu…
La interrumpí con un beso.
Yo: Vamos, no me importa dónde queda.
Sonrió y se limpio un poco la boca, llegamos al hotel, mientras nos atendían por la típica ventanilla con el vidrio espejado, que te hace sentir que hay varias personas mirándote y juzgando con la persona que vas a tener sexo, si está buena o no, si ganaste de verdad o es un manotazo de desesperación con la persona que estás yendo a sacarte las ganas, saque la billetera.
Yo: Elegí la que quieras.
Puso su mano derecha sobre mí billetera, dándome a entender que no era necesario.
I: Está vez pago yo, si te gusta y querés repetir, la próxima pagas vos.
Confiada, en que me iba a hacer de todo o iba a dejarme hacerle de todo, creyendo que el sexo que me iba a dar sería de lo mejor y quisiera repetir la aventura con ansias.
I: La mejor que tenga, por favor. Dijo extendiendo su tarjeta de débito, al desconocido detrás del vidrio.
Recepcionista: Habitación n° 12 al fondo de todo, apriete este botón y se abre el garaje, una vez que estacionan lo vuelven a apretar y se cierra, para más privacidad. Que tengan buena noche y si necesitan algo, solo levanten el teléfono.
Devolvió la tarjeta a Ingrid junto con una botonera para el garaje. La habitación era bastante completa, nada del otro mundo, yacuzzi, sauna y ducha escocesa. Somos una pequeña vuelta de reconocimiento al lugar, como para aliviar la tensión y nerviosismo que había pero no funcionó. Ella caminaba delante mío agarre su mano y al girar la bese, puso sus manos en mí cintura, yo dejé una en su cara y la otra jugando entre la cintura y el comienzo de su nalga izquierda. Nos sacamos los borcegos y medias casi aún besándonos, mí celular sonó pero no le di importancia, me saco la remera mientras yo desabrochaba su cinto, el celular sonó de nuevo. Me besaba el pecho e intentaba sacarme el cinto, el celular volvió a sonar, gire mí cabeza hacia el celular pidiéndole que se silenciara con la vista, pero no lo hizo y volvió a sonar.
Yo: Espera que silencio, está mierda. Discúlpame.
I: Fíjate tranqui, capaz es algo importante.
Lo agarre y me puse a ver los mensajes que tanto sonaban por si era algo importante o urgente, se ve que mí cara lo dijo todo o fue el famoso sexto sentido de las mujeres.
I: Es ella, no ?
En la charla al preguntarle si había pasado algo o simplemente se había olvidado de mí a modo de chiste, me respondió que había tenido un día espectacular con su pareja, que salieron a comer y que le recordó viejos tiempos, como cuando empezaron a salir. “Me sentí mal, por lo que le estoy haciendo, no sé si pueda seguir así. Además anoche hicimos el amor y me sentí aún peor” esas palabras hicieron un click en mí, realmente me enojaron pero que podía reclamarle ? Después de todo, ellos eran pareja. Aunque debo reconocer que los celos y el enojo se apoderó un poco de mí, creo que eso empeoró aún más la situación.
Yo: ¿querés que la cortemos entonces ?
L: No quiero en un cierto punto, pero creo que tenemos que hacerlo.
Yo: Listo, no hay problema. Vas a querer volver, él no te garcha como yo, puta.
L: No me digas puta, ahora no vuelvo ni loca con vos.
Yo: ¿Cómo querés que te diga ? Si sos una puta, sos mí puta y eso no lo va a cambiar nadie.
L: No soy una puta, y ahora menos tuya.
Yo: Vas a ser la puta de el ? Jaja no me hagas reír.
L: Si, ya lo vas a ver. Te quedaste sin “puta” ahora.
Yo: Yo nunca me quedo sin putas, cuando quieras ver una verga de verdad avísame y te mando una foto, chau putita.
L: Chau imbécil.
En el fondo, yo me imaginaba que no iba a ser beneficioso para mí que se vaya de vacaciones en familia, siempre pasa lo mismo, la gente utiliza esto como para reavivar la pareja. Pasan unos buenos días por el lugar donde están, porque se olvidan de los problemas cotidianos y creen que al volver van a seguir de la misma forma, pero nunca tardan en darse cuenta que es pasajero. También sabía que si quería seguir cogiendo con “L” debí haberme callado y esperar pacientemente, pero también tengo sangre y me enoje, no pude contenerme y ahora en frío lo lamento, me encantaba cogerla.
Me fui al trabajo, al llegar estaba mal predispuesto y con cara de enojado, solo me fui a mí lugar en intenté no charlar con nadie. Pero tengo una compañera “Ingrid” que se me insinúa cada vez que puede y yo la venía evitando, vino una vez y cruzamos unas palabras, pero dada mí cara de fue. Unas horas después volvió, pero con el mate preparado.
I: No vas a merendar con tu personal ?
Siempre tratamos de merendar todos juntos.
Yo: Hoy no estoy de humor, pero gracias, no quiero estar con mucha gente.
I: Entonces si el jefe no va a la merienda, la merienda va al jefe. Dijo sentándose a medio metro mío en diagonal acomodando el mate sobre el escritorio, y haciendo alusión al famoso refrán “Si Mahoma no va a la montaña, la montaña viene a Mahoma”.
Sonreí, me causó gracia y charlamos un poco, al fin y al cabo después de tanta insistencia, me pidió que le contara lo que me pasaba. Sin entrar en mucho detalle solo le dije, estoy enojado porque corté una relación, y no fue de la mejor manera, entonces me da bronca. Ese fue el momento en que ella vio una puerta entreabierta y aprovechó la situación, con mate en mano dijo.
I: Salimos a la misma hora, podemos ir juntos a un lugar que queda cerca, y te sacas esa bronca conmigo.
La miré algo incrédulo, chupó el último sorbo largo de mate mirándome fijo a los ojos, como invitándome a fantasear que la bombilla era mí verga y que así la chuparía. No espero respuesta, solo agarro el termo y el mate para irse, antes de cerrar la puerta.
I: Tenés tiempo para pensar que responder. Te voy a esperar en mí auto cuando salgamos. Si no venís, voy a saber qué respondiste.
Es una pendeja, morocha con buen culo y tremenda actitud de puta, no me podía negar después de lo que había pasado hoy con “L”, pero al mismo tiempo, no sabía si tenía ganas realmente en ese momento, pasé las siguientes horas pensándolo y mirando algunas fotos que tenía guardadas de “L”, me enojaba peor pero de cierta forma lograba excitarme. A las 22 hrs en punto agarre mis cosas y me dirigí a mí auto, ella estaba en el auto unos 4 o 5 coches de diferencia al mio, hasta ese momento no había podido decidir que hacer realmente. Deje las cosas en mí auto y me subí, lo encendí y ella hizo lo mismo con el suyo, pude ver su cara de decepción. Algo dentro mío me dijo “Que vas a ir a hacer a tu casa? Pajearte mirando fotos? No desperdicies la oportunidad”.
Salí rápidamente con mí auto y me acerque al de ella, baje la ventanilla del acompañante y ella la de su lado. Se me ocurrió una frase en el momento que me hizo quedar bien parado, como que ya tenía decidida la respuesta desde antes.
Yo: Vamos a ir, pero no voy a dejar el auto acá. Ni quiero que vean que nos vamos juntos, son todos chusmas acá, ya lo sabes.
Su cara cambio, de enojo por nerviosismo pero si mirada fue desafiante.
I: Pensé que te había dado miedo.
Yo: A vos te va a dar miedo cuando te agarre nena.
I: No creo, no me asustó fácil.
Yo: Se ve que no, pero si te voy a hacer callar fácil. Arranca que te sigo.
Fueron palabras indirectas pero muy directas al mismo tiempo. La seguí durante varios minutos, puso balizas y se detuvo, estacione el auto y fui al de ella.
I: Queda aca en la esqu…
La interrumpí con un beso.
Yo: Vamos, no me importa dónde queda.
Sonrió y se limpio un poco la boca, llegamos al hotel, mientras nos atendían por la típica ventanilla con el vidrio espejado, que te hace sentir que hay varias personas mirándote y juzgando con la persona que vas a tener sexo, si está buena o no, si ganaste de verdad o es un manotazo de desesperación con la persona que estás yendo a sacarte las ganas, saque la billetera.
Yo: Elegí la que quieras.
Puso su mano derecha sobre mí billetera, dándome a entender que no era necesario.
I: Está vez pago yo, si te gusta y querés repetir, la próxima pagas vos.
Confiada, en que me iba a hacer de todo o iba a dejarme hacerle de todo, creyendo que el sexo que me iba a dar sería de lo mejor y quisiera repetir la aventura con ansias.
I: La mejor que tenga, por favor. Dijo extendiendo su tarjeta de débito, al desconocido detrás del vidrio.
Recepcionista: Habitación n° 12 al fondo de todo, apriete este botón y se abre el garaje, una vez que estacionan lo vuelven a apretar y se cierra, para más privacidad. Que tengan buena noche y si necesitan algo, solo levanten el teléfono.
Devolvió la tarjeta a Ingrid junto con una botonera para el garaje. La habitación era bastante completa, nada del otro mundo, yacuzzi, sauna y ducha escocesa. Somos una pequeña vuelta de reconocimiento al lugar, como para aliviar la tensión y nerviosismo que había pero no funcionó. Ella caminaba delante mío agarre su mano y al girar la bese, puso sus manos en mí cintura, yo dejé una en su cara y la otra jugando entre la cintura y el comienzo de su nalga izquierda. Nos sacamos los borcegos y medias casi aún besándonos, mí celular sonó pero no le di importancia, me saco la remera mientras yo desabrochaba su cinto, el celular sonó de nuevo. Me besaba el pecho e intentaba sacarme el cinto, el celular volvió a sonar, gire mí cabeza hacia el celular pidiéndole que se silenciara con la vista, pero no lo hizo y volvió a sonar.
Yo: Espera que silencio, está mierda. Discúlpame.
I: Fíjate tranqui, capaz es algo importante.
Lo agarre y me puse a ver los mensajes que tanto sonaban por si era algo importante o urgente, se ve que mí cara lo dijo todo o fue el famoso sexto sentido de las mujeres.
I: Es ella, no ?
3 comentarios - Milf kiosquera 23