
Yo era un bibliotecario con una vida aburrida, tenue, 0 emocionante, era una persona realmente muy aburrida, apagada y miedosa, no tenía mucho que hacer con mi vida, vivía trabajando en esa biblioteca aburrida, sin vida, en silencio, sin ningún sobresalto nunca, era la monotonía hecha vida, un chico tranquilo, de lentes, vivía vestido de camisa a cuadros y era una persona muy poco sociable, tímido y hasta antipático, siempre en su mundo, refugiado en una fría biblioteca, literalmente no tenía amigos, esa biblioteca era todo para él, pero al mismo tiempo lo mataba, no quería salir de ahí, pero tampoco podía, ya no sabía que hacer en otro lado, había pasado tanto tiempo ahí adentro que ya no sabía cómo socializar con la gente, no tenía ningún tipo de habilidad social, era lo más introvertido del mundo, esa biblioteca era era su monumento al desgano, llena de libros, sobre gente rica y exitosa, cuentos de fantasía, romance, todo lo que él en el fondo anelaba, lo consumía en libros, dejando que su imaginación se ponga en ese lugar.
Franco, o como le decían los viejos lectores recurrentes de la biblioteca, franquito, por lo flaquito, chiquito y debilucho que aparentaba, vivía así, como si todos los días se levantará de cuando morir, su caminar, hasta su pase diaria expresaba poco desánimo.
Un día mientras estaba ahí existiendo, ví un cartel en él, promocionaban un nuevo programa llamado (Gender Change Male to Female), ahí quedé pensante, ¿Que era esto? Me intrigo. Me puse a averiguar sobre el tema, realmente era muy complicado, no había casi nada de información, así que estaba bastante limitado sobre el tema. Buscó libros, información en dudosisimas páginas y hasta recurrió a la deep webs para buscar información, pero no consiguió nada, era sorprendente como si ese programa pareciera misterioso, mucha gente hablaba de él, pero no había información, era como una creencia popular, pero la suerte golpea a la puerta, parece como arte del destino, que en esa biblioteca, hubiera dos hombres hablando sobre eso, Franco paró la oreja, y escuchó de que se trataba, como era el procedimiento y luego busco por las camaras haber si se veía la dirección que había anotado en un papel.
Para su suerte lo consiguió, así que ya tenía todo, ahora solo tenía que tomar la decisión, si quería cortar con su vida o quería seguir así tal cuál, él se imagina un cambio radical, siendo mujer, podría tener otro tipos de actividades, quizás un hombre se le acercaría hablar y podría al fin tener un romance, de esos de películas y de ficción literaria. Asi que tuvo que tomar la decisión, anhelaba cambiar su vida, tener algo de emoción, un poco de felicidad quizás.

Sin dudar mucho se metió de lleno en el programa, salió de ahí convertido en una hermosura, mujer de menos de 1.60, con un pecho normal, tirando a grande grande, ahí llevaba su marca de maldición, la de abandono, de lentes y con un culo gran y bien formado, una mujer muy linda, hermosa y con mucha pinta de sumisa, aunque puede ser que eso no sea solo una pinta.
Al sentirse perdida, asustada y horrorizada, se convierte en un afrodisíaco muy fuerte, ese iba a ser su maldición, aunque no terminó muy disgustado.
Después de convertise en mujer, volvió a trabajar a la biblioteca, ya que no tenía otro lugar, era ese su trabajo y pensaba seguir ahí, pero ahora como Flavia. Volví a esa biblioteca, fría, incómoda, desolada, sumamente desanimada, cada minuto ahí era una tortura, lo que alguna vez fue mi lugar seguro, hoy era mi lugar del horror, pero no tenía opción, no tenía otro lugar al que ir, me quedé ahí, sin saber que cada segundo que pasaba ahí mi marca me lo hacía sentir, como yo ahí no estaba cómoda, poco a poco, mi cuerpo se iba calentando, mi libido subía, el estar ahí me convertía en una puta.
Pasaba el tiempo ahí y mi cuerpo iba agarrando calentura, al principio no la noté, pero llegó un punto que me estaba quemando, mis pezones estaban duros, mi vagina estaba mojada, dilatada y palpitando, yo tenía deseo de verga, esto no era como los libros, en ese momento estaba en celo, por la marca de maldición, después de estar 5 días ahí encerrada, parecía no levantar sospecha, hasta que un hombre vino hablarme, diciendo que le había pasado al anterior y porque ahora estaba una hermosa mujer atendiendo, ¿Acaso me estaba chamuyando? Hablamos por un rato, era raro, muy poca gente me hablaba antes cuando era hombre, ¿Porque ahora como mujer ya me hablaron varios? Y este parecía que tenía otras intenciones, en las cuales caí, va mi cuerpo cayó, ya que no podía pensar en otra cosa que no sea verga.
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Me lo lleve a mi oficina, me arrodille y se la empecé a mamar, no sabía cómo hacerlo, pero mi cuerpo lo hizo solo, el movimiento era como natural, ¿Acaso era una habilidad que había obtenido ahora que era mujer? En cuclillas, con las tetas al aire se la empecé a chupar con ganas, la necesitaba, estaba ansiosa de probar una verga, hasta el sabor me gustó, con mucha dedicación se la chupe, hasta que ya estaba bien babeada, no hacía falta más.

El desconocido se acosto en la mesa, mientras yo me subí arriba de él y empecé de a poquito a meterme la verga adentro de mi nueva vagina, necesitaba apagar el fuego de mi concha, de a poquito entró, yo estaba muy mojada y su verga estaba bien lubricada. Mientras entraba tenía que aguantarme las ganas de gemir, no podía hacer mucho ruido, ya que eso era una biblioteca y se supone que encima estaba en mi turno.
Pero no bastó su verga era muy larga, me costó entrar la hasta el fondo y cuando entró se me escaparon algunos gemidos, era una sensación indescriptible, placer puro su verga deslizandose adentro de mi, yo pensé que me iba a doler, pero todo lo contrario, nisiquiera me molestó.

Aunque claro eso no iba a quedar así, ya que él hombre iba a tomar el control, me dejó divertirme un rato, pero ahora le tocaba a él, me puso encontra del escritorio a mi, con una patita arriba y empezó a empomarme, bien fuerte, con mucha energía y dureza me empotró contra el escritorio mientras me agarraba de las caderas y me reventaba la concha. Claramente ahí no pude aguantarme y empecé a gemir, trataba de rescatarme, pero era complicado con lo duro que me daba.
Así cogimos por un buen rato, hasta que se vino adentro mío, me apagó el fuego literal, llenandome de leche, yo ahí me asusté, lo insulte y me fuí, ya me había bajado el libido, era un estúpido, correrse adentro mío, podía quedar embarazada, me cambie y me fui, había poca gente, algunos no escucharon nada, otros me miraron mal, yo me fui un rato de la biblioteca a comprar una pastilla del día de después por las dudas, y para salir un rato de ahí de la vergüenza de que la gente escuchara, pero no pasó más nada por suerte.
Aunque después los días iban a pasar y el resultado iba a ser el mismo, ya la biblioteca me había cansado, me hacía pasarla mal, yo no quería ir, me costaba levantarme para ir para allá, la estiraba, me desgastaba, me tenía podrido, lo cuál se iba a convertir en un ciclo, ya que iba siempre y el estar ahí me hacía poner cachonda.
Otro día un hombre lo aprovecho, era la mañana temprano, al pisar ahí nomás me puse muy mal ya que no dormí y me levanté de la cama bajoneado, pensando no quiero ir a trabajar, lo que me disparó el deseo sexual por las nubes, eran apenas las 8 de la mañana, hacía mucho frío y parecía que no iba a venir nadie, hasta que cayó un estudiante de facultad, no llegaba a 20 años, a buscar unos libros para estudiar, mientras estaba en las estanterías, noto que yo lo estaba mirando mucho, se ve que eso lo calentó y sin perder ni un segundo de tiempo me llamó para pedirme ayuda.

La ayuda no era para buscar libros, era para atenderlo, plena flor de la juventud, una energía bárbara del pendejo, ahí nomás no fuimos ni al despacho, en el medio de la biblioteca literal, me puse en 4 y me empezó a coger, no era rápido pero si eran muy fuertes sus embestidas, me dió por un rato largo, hasta que él muy pendejo atrevido quiso probar otra cosa, y sin ningún tipo de miedo me sacó la verga y me la apoyo en el culo, si pasa pasa debió pensar, pero yo no le iba a decir nada, al contrario, ¿Porque paras? Fue mi respuesta, así que el pendejo con toda la leche del mundo, me la clavo bien hasta el fondo del culo y me empezó a coger como una putita bibliotecaria en 4, anal en el piso a las 9 de la mañana.

Ahí en esa biblioteca me calentaba, era una mujer caliente, como si estuviera en celo, con mucho deseo sexual, así que cuando alguien se me insinuaba yo caía, estaba a las miraditas con un lindo al otro lado de la mesa, cuando me tiró unas miradas provocadoras, entonces respondí, quedándome en tetas y mostrandoselas, lo iba a provocar.

Pasé por abajo de la mesa y fui directo hacia él, apenas llegué ahí abajo, el había entendido el mensaje, porque ya estaba con la verga afuera y sin vergüenza disimulando de la gente que había al rededor, concentrada en su mundo, se la empecé a mamar, él se hizo el que estaba leyendo, aguantadose las ganas de pronunciar algún ruido porque lo iban a descubrir, mientras yo estaba abajo suyo dándole un trabajo oral impecable, chupándola como una puta hambreada, en medio de la biblioteca sin miedo a que me vean, de hecho eso me daba un poco de miedo y en este estado me aumentaba aún más mi libido, por lo tanto me volvía más putita.

Ese día no me bastó con eso, me había quedado con más ganas, ya que fue una chupada y el hombre se fue, mi deseo sexual seguía, pero nadie más se me tiró, no hasta que cerré, un hombre, muy varonil vino directo a mi, me beso y me dijo al oído que sabía lo putita que era y que me iba a dar mucha verga, así que me voló la ropa y me tiró e contra de los estantes para cogerme como un toro, yo obvio que me dejé seducir por él, me dió toda la noche, bien fuerte y duro, como me gustaba, ese día tenía que cerrar a las 20:00, volví a las 23:00 a mi casa, con la concha chorreando leche y las piernas temblando de la brutal cogida que me habían metido.

Aunque la voz ya se corrió no siempre iba a coger con alguien, ya que todos los días estaba caliente y no siempre alguien me encaraba, así que para esos días me conseguí un dildo y después de cerrar, o en mi descanso me ponía a cabalgarlo en la silla, para satisfacer mi interminable deseo sexual que tenía ahí en esa biblioteca.
Lo que una vez se había convertido en mi todo, ahora era mi estrés diario, ya la pasaba mal, se potenciaba, está maldita biblioteca me amargaba la vida, pero al mismo tiempo me generaba un deseo sexual tan grande al que me volví adicta, así que era una doble trampa, iba, la pasaba mal, tenía ganas de coger, cogía y repetía, lo que antes era mi lugar seguro, se volvió mi lugar del sexo. Fin.
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