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CAPÍTULO V: Rienda suelta
Esas palabras entraron muy profundo en Noelia. Eran sensaciones de calentura y amor que se mezclaban entre si. No pudo más que mirarlo con los ojos brillosos y besarlo. De esos besos que se dan cuando son novios primerizos y están con las hormonas a full. Pablo respondió de la misma manera. Su miembro se empezaba a erectar, sorprendido de aquel beso y la pasión que su esposa la ponía. La intensidad crecía entre ellos. Él la empezó a agarrar del culo, ella la cara, lo lamía. Eso lo volvía loco. -"Pará, vamos al cuarto", le dijo Pablo. Noe no hizo más que asentir con la cabeza y seguirlo hasta la habitación. Apenas entraron, Noelia lo empujó contra la cama. Este sorprendido solo la miró sonriente a la espera de que su transformada esposa le diera un show como nunca. Y era así, Noe lo miraba y suavemente se quitó la remera que llevaba dejando en corpiño sus gigantes tetas que se movían por todos lados. Pablo solo miraba por el momento. Ella agarró su celular y puso una música con una guitarra de jazz muy sensual. Bailaba y se movía muy sensualmente. Disfrutaba cada paso que daba, consumida por el calor en su entrepierna. Quitó el corpiño y dejó a su vista sus inmesos pechos, que tenían vida propia. Ella jugaba con ellos, los tocaba, los lamía, estaban duros y tensos, cuales tetas ideales. Pablo era un espectador de lujo de todo esto. Mirandoló, Noelia se dio vuelta, se agachó y lentamente comenzó a bajarse el short mostrandolé que él era el dueño de toda esa manzana hermosa. Si bien su fuerte era su delantera, Noelia no tenía que envidiar ninguna cola. No era la de Belén, pero era muy apetecible para cualquier ser humano. Pablo no daba más. Bajo se pantalón y se empezó a pajear de la calentura. ¿Cuánto habría pasado de una sensación como esa entre ellos? Pensaba él. Seguro que mucho, pero ahora no le importaba. La tenía tan dura que cada subida y bajada que daba era sensación de eyaculación. Noelia bailaba y se movía en su mundo hasta percatarse de su esposo. Era lo que faltaba. El cuerpo de Belén había hecho de las suyas y el de Pablo terminaría el trabajo. Se tiró encima de él y comenzó a besarlo. Eran besos largos, con mucha lengua, mucha saliva. Tenían los labios rojos, ella mordía sus labios y dejaba caer saliva mientras él no se quedaba atrás, besaba y agarraba el culo de Noelia con mucho placer. Lo pellizcaba, lo cacheteaba y esta más loca se ponía. Noelia bajaba por su cuello, lo besaba, lo llenaba de baba. Pablo también. Conoce ese punto débil que la pone como perra en celo y la lleva al cielo. Noelia está tan caliente que se está por venir está frotando su vagina por el pene de su esposo. Solo la tela de su tanga azul los separa. Se mete entre sus labios. Están tan mojados los 2 que se deslizan y meten con facilidad. Noelia empieza a bajar por su pecho con besos y lamidas, todos sabemos bien a donde quiere llegar. Está llegando, la huele. Tiene ese olor a hombre y ese olor a sexo que la pone más acalorada. La primer lamida es larga. Empieza desde el tronco hasta el glande con su lengua bien húmeda. Está tal cual persona como un helado. Lamía y se metía el glande en la boca y volvía empezar. Era la mejor chupada de pija que un hombre podía recibir: suave, con mucha saliva y con una mujer que no iba a hacer asco a nada. Se metía todo el pene de Pablo en su boca lentamentente. Lo miraba a los ojos. Ese hombre se perdía en la mirada de su esposa, esa que tenía su miembro en su boca y lo trataba con tanto amor como hace bastante tiempo. Solo decidió tomarla de la cabeza con sus manos y ahogarla en su verga. Los dos lo querían. Con la pija en la boca, Noelia comenzó a jugar con su lengua adentro. Esto provocaba descargas en el alma del afortunado hombre. Noe daba gracias de poder descargarse y más si es con el hombre que ama. En ese instante, un pensamiento pasa por su mente: ¿Qué sentiría Belén si eso que ella estaba haciendo con Pablo se lo haría a ella? Noe estuvo miranado y alabando el cuerpo de Belén toda la tarde. Ya ni siquiera se encargaba de disimular. Si bien nunca estuvo sexualmente con una mujer, la actitud y el cuerpo endiosado de su mejor amiga hicieron que el apetito sexual de esta fuera más allá que un hombre. -"¿Se senrirá así como se siente Pablo, gritará cuando siente mi lengua en su clítoris, lograría hacerla acabar con mi boca metida en su vagina?". Esos pensamientos lo único que hacían era volverla más loca. Aumentó el ritmo del tremendo pete que le hacía a su marido, que ya miraba el techo mientras diafrutaba y sostenía su cabeza. -"Para, Noe, me vas a hacer acabar y todavía no quiero". Noelia se detuvo y lo miró fijamente como si sintiera que hubiese hecho algo mal. -"Para, tranquila. Yo también quiero usar mi lengua". Pablo se sacó la ropa que aún tenía. Tomó a su mujer y la despojó de la tanga que le quedaba. Si bien a él le encantaba verla entangada con ese fino hilo, esta vez necesiraría del tesoro que recubren esas finas telas. La concha de Noe estaba empapadísima en sus jugos. La pobre mujer venía horas sufriendo sin que Pablo supiese. Podríamos decir que solo es responsable de un 12% de esa humedad vaginal. Chupaba sus tetas cual bebé acavaba de nacer. Era amor, era salvajismo, era todo eso. Cada mano agarraba una teta y se turnaba para chupar cada una por completo. No dejaba lugar sin chupar, estaba en su salsa. Siguió lamiendo y chupando su abdomen. Si, sería el encargado de llevar dentro suyo los jugos que Noelia cosechó durante todo el día. Llegó a su vagina y suavemente empezó a pasar su lengua de arriba a abajo. Noe temblaba, esa mezcla de placer y escalofríos la desequilibraban más aún. Giraba su lengua se un lado al otro, chupaba sus jugos. Se concentró en chupar su clítoris que este ya estaba tan tenso del placer que recibía que solo se dejó ser. Extasiada y mirando el techo, Noelia agarró la cabeza de su macho y liberó toda su tensión... -"Ahhhh hijo del re mil puta, me hiciste acabar, mojé todo la puta madre, uuuggj...". Pablo se llevó dentro suyo todo el regalo de su mujer. Estaba muy entusiasmado con lo que había pasado. Cada vez que Noelia acababa regalaba esas escenas cargadas de insultos y placer. Por otro lado, en otra habitación Belén se percató de la liberación de placer de su amiga y se quedó atónita pensando. -"Ahhh que tal? Esta pajera quedó caliente y tiene la suerte de tener acá su marido pero yo; bien, gracias! Pero no, querida Noe, no sos la única que va descargar todo sus jugos hoy". De entre sus maletas sacó un objeto que venía en un emboltorio bastante particular color rosa. ¡Eran diferentes consoladores! Sin dudarlo, Belén tomó el pene plástico color violeta. Lo chupó un par de veces y lo empezó a frotar en su sexo. -"Uff que hija de puta que sos, Noelia. Que ganas de agarrarte las tetas y chupartelas y que me chupes la concha como Flor, quiero sentir tu boca abajo mio, Noelia". Belén repetía para afuera y para adentro su pensamiento. Entró en un trance de placer como hacía tiempo no hacía. Por otro lado, Noelia ya más calma y lista para seguir, miró a Pablo y le dijo: -"Ya estoy, seguimos? Ahora te toca acabar a vos. Hace mucho no pruebo tu semen, Pablito". Esto solo endureció más a Pablo. El loco deseo de saber que semejante hembra quería su semen en su estómago lo volvió loco. -"Hagamos un 69", le dijo él. -"Como no, encantada", respondió Noe. El se acostó en la cama y ella, al revés se puso sobre él regalándole la visión más hermosa que un hombre puede tener. Se nos viene un gran derroche de placer.
0 comentarios - La Mejor Amiga ▪︎ Capítulo 5